Activación de protocolo por ley Karin y denuncias por acoso laboral en contra de la ministra: las semanas más difíciles de Judith Marín
The Clinic tuvo acceso a dos denuncias internas que acusan episodios de hostigamiento, desautorizaciones y malos tratos al interior del Ministerio de la Mujer. Los escritos apuntan a la ministra Judith Marín y a integrantes de su equipo, en donde se acusan "tonos prepotentes" y actos de humillación. Todo se conoce en medio de la semana en que el quiebre al interior del ministerio se hizo evidente con la remoción de Daniela Castro de la subsecretaría. Las tensiones, en todo caso, continúan: el jueves se activó el protocolo por ley Karin debido a una denuncia en contra de una asesora de Castro. En la cartera, además, revelan que la ahora exsubsecretaria, solo 9 minutos antes de encontrarse con el mandatario el pasado martes, realizó una última jugada: aumentó de grado a funcionarias de su confianza. La acción incluso podría ser denunciada al Ministerio Público para que se investigue.
Por Rodrigo Córdova y Eduardo Monrroy 21 de Junio de 2026
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A las 18:15 horas del martes, la entonces subsecretaria Daniela Castro fue notificada por La Moneda de que tenía que cruzar la calle desde el Ministerio de la Mujer, ubicado en Agustinas, hasta el Palacio para reunirse con el Presidente José Antonio Kast. Ahí, tras una hora y media de conversación, en la que también participó la jefa de gabinete, Catalina Ugarte, el mandatario le informó a Castro que sería removida de su cargo.
Quienes conocieron el diálogo entre ambos aseguran que fue una conversación que se desarrolló en buenos términos, con momentos distendidos, y en la que el Presidente le expresó su agradecimiento por el trabajo realizado. De hecho, el jefe de Estado le habría compartido una positiva evaluación de su desempeño y le habría explicado que su desvinculación tenía que ver con conflictos externos a su labor.
Castro entendió, agradeció y entregó antecedentes al Presidente respecto de las tensiones internas que se habían acumulado entre ella, su equipo y el de la ministra a cargo de la cartera, Judith Marín, situación que The Clinic había dado a conocer a fines de mayo.
Antes de salir del ministerio y recibir la notificación formal de su desvinculación, testigos cuentan que desde el equipo de la ministra Marín le advirtieron a Castro que debía ingresar por el acceso subterráneo del Palacio para evitar a la prensa. Sin embargo, la entonces subsecretaria habría dicho que no tenía “nada que esconder” y habría asegurado que no haría un “escándalo”.
Una vez que dejó La Moneda, enfrentó a la prensa a las afueras del recinto. “Estos tres meses fueron muy intensos, de trabajo muy valorado por el Presidente. Tuve una conversación muy grata con él”, declaró, en una escena poco usual durante esta administración con las autoridades a las cuales Kast les ha pedido la renuncia (van dos ministros y cuatro subsecretarios, en poco más de cien días de gestión).
Consultada por las polémicas con la ministra Marín, evitó profundizar en ellas. “Hay situaciones complejas, obviamente, de muchas personas en el país y esto es solamente una situación puntual”, señaló. Y sumó: “Si a la ministra le va bien, al país le va bien y a las mujeres les va bien”.
Tras esas palabras, se subió a la motocicleta de su marido, quien la esperaba a las afueras de La Moneda luego de que fuera notificada personalmente de su remoción.

Primera denuncia ingresada a fines de mayo expone “patrón reiterado de malos tratos, desautorización y hostigamiento”
Si bien Castro intentó desactivar las alarmas al no polemizar con Marín mientras dejaba su cargo, lo cierto es que en su escritorio sí existían antecedentes de las tensiones que existían entre su equipo, el de la ministra y los funcionarios de la repartición.
The Clinic tuvo acceso a dos denuncias realizadas internamente, que se enviaron por correo electrónico la entonces subsecretaria Daniela Castro, y que actualmente están en proceso de dar paso a un sumario en contra de la ministra Judith Marín y de integrantes de su equipo. En ambos casos, se solicitó no revelar el nombre de la persona involucrada.
Así, en una primera denuncia, ingresada el 31 de mayo en instancias internas del ministerio, se deja constancia de un “patrón reiterado de malos tratos, desautorización y hostigamiento” por parte de Marín en contra de una funcionaria del ministerio, además de la existencia de “verdaderos bandos” dentro de la cartera.
Luego, se enumera una serie de situaciones ocurridas para justificar la denuncia. En primer lugar, se mencionan diferencias en torno al término anticipado de contratas al interior del ministerio y que cuando estas se hicieron públicas, la ministra requirió explicaciones “en tono elevado” a una funcionaria, lo que provocó un “impacto emocional relevante” en el caso de la persona reprendida.
De inmediato, se acusa a la ministra de no cumplir con lo acordado respecto de la revisión y estandarización de funciones al interior del ministerio, modificando posteriormente los acuerdos “sin criterios técnicos explícitos”, lo que generó “tensiones con jefaturas y equipos”.
Además, en la denuncia se da cuenta de un anuncio por parte de la ministra de cambios de jefaturas “sin criterios explícitos” que se habría comunicado luego de que Marín luego de una gira nacional. “En reunión del lunes pasado con jefaturas ministeriales, la ministra Marín comunicó que, a su regreso de Estados Unidos, procedería a realizar cambios en las jefaturas, vinculando esa decisión a reflexiones personales efectuadas durante un viaje nacional”, se expone.
Y se añade: “Dicha comunicación no fue acompañada de criterios objetivos, evalauciones conocidas ni antecedentes respecto de su alcance”. La situación, se acusa, “generó un clima de incertidumbre laboral con impacto emocional” entre funcionarios.
Por otra parte, se denuncia una “práctica recurrente de levantamiento de solicitudes mediante WhatsApp por parte de integrantes del gabinete y otros equipos ministeriales, omitiendo flujos establecidos. Ello ha generado presiones constantes y percepciones de incumplimiento ante respuestas no inmediatas”.
Conocedores de los episodios expuestos en el escrito comentan que ha sido la propia ministra quien ha excluido de reuniones a funcionarios clave del ministerio, en ocasiones “en tono prepotente”.

Asimismo, la denuncia describe una serie de mensajes y llamados a funcionarios sobre materias internas del ministerio, “requiriendo respuesta inmediata y exclusiva por escrito”. Una conducta que, según el documento, “forma parte de un patrón de exigencia de disponibilidad permanente sin límites razonables de desconexión, que se reproduce también a través del equipo de gabinete”.
Además, se relata que una vez que Marín asumió la cartera, contrató a personas cercanas que generaron tensiones y cuya situación The Clinic ya había revelado. Entre esos casos figura el de un funcionario que ejercía labores de carácter profesional sin contar con título, quien terminó siendo desvinculado en mayo, y el del arquitecto Michel Cartes, cercano a la ministra y también miembro de lo que fue el Partido Social Cristiano.
Sobre este último caso, se expone que Cartes ingresó a contrata con grado 8 y una función crítica que complementaba su sueldo base en $1.000.000 para alcanzar una remuneración comprometida de $3.000.000. Luego, ante una disconformidad con el monto asociado a dicha función crítica, se solicitó ajustar su grado a 6 para modificar el monto su remuneración, dice la denuncia.
Tras dicha solicitud, se revisaron nuevamente sus antecedentes y se constató que Cartes recibió su certificado de título de arquitecto con fecha de emisión del 9 de abril de 2026. Es decir, con posterioridad al momento en que inició sus funciones.
Con dicho antecedente en mano, la normativa estatal indica que la experiencia laboral computable se cuenta desde la fecha de titulación efectiva, por lo que se vieron afectados los fundamentos de la modificación contractual y, con ello, no se autorizó su ascenso a un contrato de grado 6. Hoy por hoy, sin embargo, Cartes ejerce sus funciones a honorarios como asesor de la ministra y en mayo obtuvo una remuneración superior a los $3.000.000.

“Me cuesta creer que precisamente en el Ministerio de la Mujer sea maltratada, denostada y humillada de esta manera”
Por otro lado, la segunda denuncia, ingresada el pasado 16 de junio, acusa a la ministra Marín de “acoso laboral y de género”.
En este caso, la denunciante, quien era la persona con más experiencia en el servicio público entre ambos gabinetes del ministerio, expone que, a diferencia de Cartes, no se le ofreció la contratación que se había pactado como funcionaria grado, dado que, según indica, gran parte de los grados de contrata y funciones críticas fueron asignados a personas del círculo de confianza de Marín.
“Esta situación me ha hecho sentir profundamente vulnerada y poco valorada como profesional, como persona e incluso como mujer”, indica.
Así, agrega que, luego de haber sostenido una diferencia de opinión con una persona del gabinete de Marín, “la ministra no solo impidió mi adecuada contratación sino incluso comenzó a ignorarme, quitándome el saludo e incluso evitando mirarme cuando entraba en una oficina en la que yo estaba, actuando como si no conociera mi nombre”.
“Me cuesta creer que precisamente en el Ministerio de la Mujer una mujer con la trayectoria y el desempeño que he demostrado (…), sea maltratada, denostada y humillada de esta manera. Para mí ha sido tremendamente doloroso y reconozco que me he mantenido por mi compromiso hacia su persona y al proyecto que encabeza”, indica la funcionaria en el texto.
The Clinic pidió una versión al ministerio respecto de las dos denuncias en contra de Judith Marín. En ese marco, desde el interior de la cartera señalaron no tener conocimiento de ningún tipo de denuncia y sostuvieron que no han sido notificados al respecto, por lo que indican que la ministra no ha tenido acceso a estas quejas.
En esa línea, recalcan que no se harán cargo de “trascendidos” y que no existe ninguna acción que la ministra hubiera podido tomar al no tener conocimiento de ninguna denuncia.
De todos modos, hay quienes recuerdan que el pasado 5 de junio, en medio de la celebración por los diez años desde la creación del ministerio, la presidenta de la Asociación de Nacional de Funcionarias del Ministerio de la Mujer, Paulina Cid, sostuvo que no habían sido testigos de lo que a esa altura se divulgaba en los medios: “Como trabajadoras del ministerio, no hemos sido testigos de maltrato por parte de la ministra ni de sus asesores y lo queremos decir públicamente”.
Consultada al respecto, Cid explica: “Lo que se dijo tenía relación con el desorden administrativo que había, que tenía que ver con personas que había traído la subsecretaria y que sigue estando. Esas personas, además, estaban siendo blindadas por la presidenta del Senado (Paulina Núñez, de RN) y eso no se entendía habiendo ese desorden interno”.
Y añade: “Nosotros nunca habíamos visto ese maltrato que se mencionó en los medios. Y a eso nos referíamos con que no se utilizara el ministerio con un botín. Pero nosotros no vamos a ser indolentes frente a cualquier cosa que se quiera hacer con el ministerio, incluida la ministra. No estamos blindando a una autoridad, lo que hicimos fue decir lo que estaba pasando”.
Las primeras señales de la remoción
Además de las denuncias presentadas, funcionarios del ministerio habían advertido que el ambiente al interior de la repartición estaba enrarecido y que desde el domingo pasado existía nerviosismo, puesto que conocían que la presidenta de Renovación Nacional, la senadora Andrea Balladares, junto a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, se reunirían el lunes con el Presidente Kast.
Con todo, Castro y su equipo no tenían certezas respecto de lo que se trataría en dicha reunión, pero, al comenzar la semana, percibieron las primeras señales de que dejaría su cargo. Fue un mensaje proveniente del equipo de la ministra Marín a la entonces subsecretaria el que encendió las alertas.
Cerca de las 19:00 horas del domingo pasado, Castro fue notificada de que debía asistir el lunes, a las 11:00 horas, a una sesión en el Senado para abordar la crisis de Prodemu, fundación dependiente del Ministerio de la Mujer que ha visto afectados programas emblemáticos debido a los recortes impulsados por el Ministerio de Hacienda y que, además, enfrenta retrasos en el pago de remuneraciones.
Para el equipo de la entonces subsecretaria aquello fue una señal. Esto, porque había sido la propia Marín quien había encabezado las gestiones para enfrentar la polémica mediante reuniones y conversaciones con quienes dirigen la fundación. Castro había quedado al margen de esas tratativas, por lo que llamó la atención que fuera ella quien debiera comparecer ante los senadores.
De hecho, al interior del oficialismo existen quienes especulan con que se intentó exponer a Castro a una situación compleja que pudiera derivar en un error y justificar así su remoción, considerando las tensiones ya existentes en el ministerio. Lo cierto, sin embargo, es que durante esa mañana la ministra Marín tenía comprometida una actividad relacionada con el proyecto de Sala Cuna, iniciativa que el Gobierno definió como una de sus prioridades legislativas para esta semana.

Las últimas horas de Castro
Cercanas a Castro comentan que, tras su exposición en el Senado, no se generaron mayores polémicas. Incluso, la senadora del Frente Amplio Beatriz Sánchez, junto con advertirle que existían vacíos en su presentación y que mostró inseguridad al entregar algunos datos, le agradeció por presentarse y haberse reunido con el sindicato de la fundación.
Según fuentes que conocieron el diálogo, aquello reflejaba que varios parlamentarios de oposición esperaban la presencia de Marín. Castro, en respuesta, habría ofrecido disculpas y explicado que la ministra no pudo asistir debido a compromisos de agenda.
El martes, en tanto, la jornada transcurría con normalidad. Reuniones, elaboración de minutas, atención de los trabajos de desratización del ministerio y la preparación de una gira a Antofagasta programada para miércoles y jueves formaban parte de la agenda habitual.
Todo cambió a las 15:15 horas, cuando el equipo de la subsecretaria se enteró de la publicación de La Tercera que daba por hecho la decisión del Presidente Kast de removerla de su cargo.
En ese momento, asesoras de Castro se encontraban en dependencias de la subsecretaría, mientras ella almorzaba fuera de la oficina, algo poco habitual, señalan. Cuando regresó, socializaron la noticia que ya circulaba en la prensa y comenzaron a analizar escenarios, ordenar documentos y prepararse para lo que parecía inevitable.
Mientras tanto, señalan testigos, el equipo de la ministra Marín permanecía reunido en una sala sin entregar confirmación respecto de una información que ya circulaba ampliamente en distintos medios.
Tres horas después, cerca de las 18:00 horas, desde La Moneda llamaron a Castro. Cuando salió de la subsecretaría, integrantes del equipo de la ministra le advirtieron a sus asesoras que ingresara al Palacio por el acceso subterráneo para evitar a la prensa. En ningún momento, dicen, Marín o alguien de su equipo se despidió de Castro.

Con todo, Balladares y Núñez lograron que no dejara completamente el Ejecutivo, ya que en RN indican que en las conversaciones con La Moneda se ha planteado que Castro sea reubicada como abogada jurídica en el Ministerio de Minería. Esto, explican cercanos a la exsubsecretaria, porque ha forjado una buena relación con el sector desde hace años, trabajando en su ciudad de origen, Antofagasta.
La activación de protocolo por ley Karin por denuncia contra asesora de Castro y el aumento de grado a funcionarias de confianza que complican a exsubsecretaria
Pese a la salida de Castro, al interior del Ministerio de la Mujer aún continúan las aguas agitadas. Según pudo conocer The Clinic, el jueves pasado se activó por primera vez el protocolo por Ley Karin al presentarse una denuncia por acoso laboral en contra de una asesora de confianza de Daniela Castro.
Según la versión recogida por este medio y que es confirmada al interior de la cartera, la denuncia dice relación con un acto de violencia verbal en medio de las dependencias físicas del ministerio, en presencia del resto de las funcionarias, en un acto que se describe de “humillación” y de maltrato verbal y psicológico. Debido a los resguardos establecidos por la ley, no se entregó información respecto de las personas involucradas en el acto.
En el ministerio, por otro lado, hay quienes mantienen una fuerte indignación por lo que fue la administración de Daniela Castro en la subsecretaría, ya que se asegura que se han debido enfrentar problemas de gestión interna por no pago de horas, procesos irregulares detenidos y lo que, aseguran, sería más grave: un aumento a último minuto del grado de funcionarias de su confianza.
De hecho, según afirman en la cartera, solo nueve minutos antes de que Castro cruzara a La Moneda para dialogar con el mandatario, efectuó aumento de grados a funcionarias, mediante firma electrónica. Esto quedó reflejada en la Resolución Exenta RA 121583-134-2026, ejecutada a las 17:49 horas del pasado 16 de junio. Aquello, se expone, ocurrió con la cientista política Jacqueline Metayer Boin, quien ejercía con grado 12 y fue ascendida a grado 9.
En la cartera sostienen que la acción se realizó con efecto retroactivo al mes de mayo y se desconoce si existe presupuesto suficiente para esa modificación.
En el entorno de la exsubsecretaria, en tanto, argumentan que el aumento de grado responde a un protocolo prestablecido con plazos definidos. Y si bien acreditan dicho movimiento, aseguran que este estaba pactado y gestionado con anterioridad en línea con lo que establece la norma.
Al interior del ministerio, no obstante, algunos plantean que esto más bien daría cuenta de un “modus operandi” de Castro y recuerdan los cuestionamientos que recibió en 2021 cuando un sumario ordenado por Contraloría acreditó su responsabilidad en una serie de irregularidades en la adquisición y entrega de cajas del programa “Alimentos para Chile”, efectuado durante la pandemia, cuando la exsubsecretaria ejercía como encargada del departamento jurídico de la intendencia de Antofagasta.
El medio TimeLine, de hecho, informó que en el sumario se dio cuenta de Castro concurrió con su firma en los actos administrativos aprobatorios de las adquisiciones por trato directo de las canastas de alimentos y otros insumos que fueron cuestionado.s
Fuentes del ministerio aseguran que los cambios de grado efectuados antes de su partida serán denunciadas en las próximas horas ante el Ministerio Público para que se inicie una investigación.



