La agrupación se presentó por tercera vez en Chile, antecedida del disco WE, publicado el año pasado y una vez más demostraron por qué son una de las bandas más relevantes de este siglo.
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Ready to start arranca poderosa el show de Arcade Fire en Lollapalooza 2024. Los canadienses vestidos de rojo y negro, irrumpen con esa maquinaria instrumental puntualmente en el escenario Banco de Chile. Y no, no es el mismo setlist que en Argentina.
Esta vez sin Will Butler en sus filas, pero con la misma masa muscular sonora que han presentado previamente en nuestro país el 2014 y 2017. Violines, percusiones por doquier, guitarras, teclados y un Win Butler sólido y locuaz que arenga al público a cantar con mayor volumen.
Régine Chassagne, cofundadora de la banda, se cuelga el bandoneón para dar rienda suelta a la multinstrumentalidad que caracteriza a la agrupación. Llega el turno de No cars go, el sol ya está bajando y esa batería resuena impetuosa, estos sonidos claman a un estadio, la épica esta perfecta para un escenario así. A estas alturas la banda ya tiene al público a sus pies.
Las palmas del publico incrementan la energía. Hay banderas chilenas en el escenario y los canadienses viajan a sus inicios con Neighborhood #1 y # 2 del disco Funeral (2004).
Chassagne, enfundada en un impermeable transparente y una chaqueta tipo motoquera plateada, toma protagonismo en Reflektor del disco del mismo nombre y el escenario se cubre de sonidos electrónicos.

Al momento de Afterlife, Butler baja al escenario, las visuales proyectan estrellas y el escenario se ilumina tenue, azul; para continuar con la electronica Rabbit Hole de su reciente disco WE (2022). Continúan con Sprawl II y es el turno de Régine de pasearse por el público. Es una fiesta y ellos lo saben, es por eso continúan con Everything now de su entrega del 2017.
Como ya se intuía, Javiera Parra fue invitada para interpretar Gracias a la vida de Violeta Parra junto a la banda. Regine Chassagne con un perfecto español le dio el toque aún más emocionante a este final que remató con Wake up.
Por tercera vez en nuestro país, la mística y la teatralidad de Arcade Fire sigue intacta.



