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Opinión

17 de Mayo de 2024

Columna de libros de Silvana Angelini | “Zumbido”, de Emily Dickinson: “Yo y mi espíritu estuvimos peleando esta mañana”

Ilustración: Camila Cruz

La columnista de libros de The Clinic, Silvana Angelini, escribe sobre el libro de poemas de Emily Dickinson, "Zumbido", cuya edición estuvo a cargo de tres escritores chilenos (Rodrigo Olavarría, Verónica Zondek y Enrique Winter). "El libro se compone de treinta poemas y trece cartas que fueron seleccionadas a partir del gusto personal de cada uno de los traductores", escribe. La publicación, reseña, es destacable, ya que varias de las obras de la autora permanecieron inéditas. "Dickinson en estos treinta poemas va disponiendo de sus preocupaciones y obsesiones. La naturaleza es sin duda una de ellas, el mar, los pájaros, los árboles, las montañas y el viento", apunta.

Por Silvana Angelini

“Zumbido” es una edición bilingüe de poemas de la norteamericana Emily Dickinson publicado por la Universidad de Valparaíso. La edición es especial, ya que por primera vez trabajan tres poetas chilenos en la traducción: Rodrigo Olavarría, Verónica Zondek y Enrique Winter (quien a su vez realizó el prólogo).

El libro se compone de treinta poemas y trece cartas que fueron seleccionadas a partir del gusto personal de cada uno de los traductores. Esto hace a la colección muy atractiva, ya que no responde a ningún canon, o regla impuesta que priorice la época, o la relevancia histórica de cada poema. Que los tres antologadores opten por su gusto personal da una libertad especial al libro. 

La traducción y publicación de Dickinson ha sido un tema difícil, porque permaneció inédita toda su vida, y solo vieron la luz doce poemas probablemente de manera anónima y sin su autorización. Las traducciones en español son escasas (destaca una de la argentina Silvina Ocampo) y por esto mismo, “Zumbido” llega a refrescar la memoria y sin duda, dar júbilo a los lectores y lectoras que siguen la pista a Dickinson. 

Enrique Winter se detiene en los detalles de la traducción, sobre todo la tarea de respetar las mayúsculas y guiones originales de los poemas, con sus propios límites gramaticales, y respetando “todas las licencias del original”. Cada texto, al final del libro, cuenta con las iniciales de los traductores para clarificar la selección.

Sin lugar a dudas, la traducción y edición de este libro es relevante, ya que la mirada de cada traductor alumbra y revela el preciso uso del lenguaje de la poetisa norteamericana, incluyendo la manera de “entender y detener el tiempo” de Dickinson. Winter comenta que, “hay al menos dos ritmos operando, el de la línea y el de la frase, que no siempre coinciden sea por estos quiebres o bien por la suma de encabalgamientos”. Se respetó a su vez en esta edición la enumeración de los poemas, ya que la autora no los titulaba. 

Dickinson en estos treinta poemas va disponiendo de sus preocupaciones y obsesiones. La naturaleza es sin duda una de ellas, el mar, los pájaros, los árboles, las montañas y el viento. A su vez, el tema del alma o la divinidad también se asoman, sobre todo por la biografía de la autora, donde el puritanismo tuvo un rol fundamental. La muerte que recorre el carácter lúgubre de varios de sus poemas, comenta Winter que “para Dickinson la muerte es masculina, y así decidimos traducirla”.  

El acercamiento al tema del amor en Dickinson es especialmente hermoso, logra remover, repensar, y sentirlo cada vez que lo menciona. Se puede apreciar en dos poemas, que son el 1765 y el 209: “Todo lo que sabemos del Amor, es que el Amor es lo único que hay: es suficiente, el peso debe ser proporcional al surco”; “Contigo, en el Desierto– contigo en la sed–contigo en el bosque de Tamarindo–Leopardo respira–¡por fin!”.

Para agregar y ampliar el tema del amor, en sus cartas se ve su lado más íntimo, menos contenido, y estructurado. Resultan conmovedoras las cartas a su amiga y pareja Susan Gilbert: “No sé qué es, pero hay algo en tu nombre, desde que te alejaron de mí, que colma mi corazón hasta rebalsarlo, al igual que mis ojos”. 

Sin duda “Zumbido” es un buen título para este libro, ya que como menciona Winter, “da cuenta de una particular propuesta musical (…) un ruido que es molesto para quien no se adentra en él e hipnótico, hasta gozoso, para quien sí lo haga”. El libro nos permite volver a leer a una de las escritoras más relevantes, particulares, rupturistas de la historia. Dickinson es una poeta fundamental, que trasciende géneros, épocas y culturas, que logra conectarnos con un lado único, personal, hermoso, melancólico, y necesario.  

“Zumbido”

Emily Dickinson

Editorial Universidad de Valparaíso

237 páginas

$15.000

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