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Entrevistas

19 de Mayo de 2024

Klaus Schmidt-Hebbel: “Este es el peor desempeño económico de cualquier gobierno, en circunstancias en que la economía mundial va bien”

Fotos: Felipe Figueroa

El execonomista jefe de la OCDE mantiene su tono crítico por el manejo económico del Gobierno de Gabriel Boric. Aunque valora modificaciones en la postura del mandatario. "Ha habido cambios, para bien", afirma, destacando dentro de algunas reformas como que busca agilizar la permisología para proyectos de inversión. De todas formas, reitera sus cuestionamientos a la reforma de pensiones y la tributaria, las cuales insta al ministro Marcel a "retirar esas dos reformas. Echen pie atrás, inviten a expertos que se reúnan de nuevo", menciona el docente de la UDD a The Clinic. Sobre la posibilidad de retomar las cifras de crecimiento que se obtuvieron hasta previo al 2014, en el promedio del 4%, dije: "Imposible. Imposible para este gobierno, y muy difícil para el próximo gobierno".

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Desde su oficina en la Universidad del Desarrollo, el execonomista jefe de la OCDE y actual docente e investigador del CIES-UDD, Klaus Schmidt-Hebbel, reflexiona sobre contingencia económica. Y repasa episodios públicos, como cuando el ministro de Hacienda, Mario Marcel, hizo una referencia directa a él a principios de marzo, luego de que el Banco Central informó que la economía nacional creció levemente en 2023.

Hay un economista de apellido compuesto que la semana pasada dijo que esto iba a ocurrir en el año 2026“, dijo el jefe de la billetera fiscal.

Klaus Schmidt Hebbel no le da demasiada importancia a esos episodios. Pese a ser duramente crítico con el manejo económico de este gobierno, valora el cambio que ha tenido el Ejecutivo para tratar la agenda. Aunque asevera que no convence. “Efectivamente veo un cierto cambio. ¿Lo suficiente como para encauzar a Chile a un programa de gobierno económico político social mejor? No, es insuficiente. Ojalá el cambio de convicción sea más profundo y más radical de lo que ha sido hasta ahora”, señala. 

El economista coincide “plenamente” con el diagnóstico de Óscar Landerretche, quien en entrevista con The Clinic afirmó que “hay una mejoría en el ánimo empresarial, que se debe al fracaso de la agenda constitucional y tributaria del gobierno”. Junto con ello, aborda el “segundo tiempo” de esta administración, y las principales reformas del Ejecutivo.

–El Presidente Boric ha mostrado un cambio de discurso en cuanto a la agenda económica desde el día que llegó a La Moneda hasta hoy. Por ejemplo, le ha puesto mayor énfasis al crecimiento económico y la relevancia de la inversión. ¿Ve cambios en su postura?

–Sí, ha habido cambios, para bien. Cuando llega una coalición con un Presidente que la encabeza con un programa que es muy, muy extremo, eso no le hace bien a ningún país del mundo. El Presidente Boric, hasta la fecha, se ha movido a posiciones socialdemócratas, en algunos temas no mucho y en otros bastante, que me parecen razonables. Que apuntan también a objetivos muy distintos a lo que está el programa inicial. La palabra crecimiento uno la encuentra cada dos días en los discursos actuales del Presidente Boric, y lo aplaudo. (…) Lo hacen en relación a reactivar el crecimiento que hoy día en Chile, hasta la fecha no tenemos un nivel de ingreso per cápita, PIB per cápita, mayor que a fines del gobierno de Piñera. Eso, después de dos años y medio, es un desastre. 

En materia de crecimiento, este es el peor desempeño económico hasta ahora, de cualquier gobierno que haya tenido Chile, en circunstancia la cual la economía mundial va bien o muy bien. La economía mundial crece algo así como un 3,3% en promedio durante los cuatro años de Boric. En cambio Chile crece mucho menos que eso. Ojalá crezcamos más este año. El gobierno acaba de proyectar un 2,7% para este año. Dudo que lleguemos a eso, pero el sector privado proyecta un 2% un 2,2%, ojalá se cumpla. Con cada decimal de crecimiento, yo descorcho una botella espumante.

–Usted menciona que, hasta ahora, las cifras de crecimiento no han estado a la altura. ¿Qué expectativas tiene de este “segundo tiempo” del gobierno? 

–Es un segundo tiempo muy cortito, en el cual espero que algunos proyectos de ley que se anticipan como positivos sean presentados al Congreso. Algunos ya están presentados. Por ejemplo, la reforma de la permisología está en el Congreso. No es suficiente, pero se avanza algo o medianamente dependiendo el tema, y eso se lo aplaudo a rabiar a este gobierno. Eso no estaba en el programa económico. Esto creo que es gracias al empuje de los ministros Marcel y Grau y lo aplaudo a concho. Chile debe ser el país más ineficiente en materia de todo tipo de evaluaciones y permisos de todos los miembros de la OCDE hoy en día.

Es un ejemplo de una buena reforma, que nadie la anticipaba en marzo del 2022, cuando asumió a este gobierno. Le aplaudo, pero lamentablemente también hay otras reformas donde a mi juicio es bastante más negativo.

–Desde el Frente Amplio y el Partido Comunista instauraron el discurso de que Chile tenía que ser la tumba del neoliberalismo. ¿Tienen cabida hoy este tipo de discursos?

–Esa afirmación refleja una visión de enorme ignorancia, no solamente histórica, sino que transversal mundial. Las personas que dicen eso no tienen la menor idea de cómo funciona la economía moderna en países exitosos, con altos grados de correcta distribución del ingreso, con alto grado de igualdad de oportunidades. Cómo son los escandinavos hoy día, los países del OCDE en general, son países desarrollados. Son países con regímenes democráticos, y son países con economías de mercado. 

Los románticos jóvenes e ignorantes del Frente Amplio, en parte, hacen suyo ese diagnóstico, esa solucionática del Partido Comunista. Pero al mismo tiempo ellos tienen un doble discurso, donde dicen que buscan sociedades igualitarias, o de alta igualdad de oportunidades, como son los países de Europa Central, Europa del Norte, Canadá, Australia, Nueva Zelanda. No mencionan Estados Unidos, por supuesto. Y no se dan cuenta que básicamente las políticas económicas de esos países son liberales. En general esas economías de punto de vista económico son social liberales, que significa una economía de mercado y con un fuerte rol del Estado en materia de permitir una igualdad de oportunidades. 

–¿Y cómo se puede avanzar a una política de economía social liberal hoy en día en Chile? Eso implicaría una mayor presencia del Estado y un Estado más robusto en términos económicos.

–Difiero en tu lenguaje. Quizás entiendas lo mismo que yo, pero un Estado más robusto en términos económicos, por ejemplo, yo difiero si alguien entiende que eso se traduce en más empresas estatales.

–Me refiero a que genere más ingresos.

–Generar más ingresos significa poner acento en el crecimiento. El crecimiento es más ingresos. A su vez tener recursos suficientes del Estado para financiar sus programas sociales bien evaluados. Cómo tenemos más recursos para los programas buenos del Estado. Hay muchas agencias y empresas estatales que funcionan mediocremente. Ahí hay grasa que cortar y los gobiernos en general no se atreven y no pueden porque los bloquean grupos de interés, los mismos funcionarios públicos que están a cargo de esos programas o de esa agencia, se echan una huelga frente al Ministerio de Hacienda si es quiere cortar los gastos correspondientes. Es muy difícil hacer esa reforma. 

Pero también por el lado tributario hay retos. No digo que el sistema tributario hoy día en Chile sea perfecto, es muy perfectible. Incluso allegando en términos netos, algo más de recursos al Estado proveniente del sector privado que lo que hoy día recoge el Estado. Subir en 1 o en 1,5 puntos, con impuestos bien diseñados, eficientes, en el sentido que se minimiza el efecto negativo sobre la inversión o el consumo privado. Es un reto importante que ya no lo tomó este gobierno porque llegó tarde. Ya no queda nada para hacer una reforma tributaria realmente buena.

–¿Se pueden recuperar los niveles de inversión que existían previos a la pandemia?

–Bajo este gobierno no. Todavía tenemos malas propuestas de reformas refundacionales. La delincuencia, en la medida en que siga creciendo, ni siquiera se estanquen los grados de inseguridad, y violencia, delincuencia, recién cuando se estanque y empiece a bajar, el impuesto implícito a la inversión va a bajar correspondientemente, y eso es tarea para otro gobierno. Bajo este, ya lo doy por perdido. No va a lograr bajar los índices de violencia, delincuencia, y de terrorismo. Tercero, y por último, hay un tema coyuntural también, las tasas de interés están muy altas. Relacionadas con el tema de la inflación, por supuesto. Y están justificadamente altas porque el Banco Central hizo una muy buena pega, reduciendo la inflación.

“Lo mejor que podría hacer el ministro de Hacienda es retirar las reformas tributaria, y la previsional”

–Usted ha sido crítico de las reformas tributarias y previsional, a tal punto de solicitar que sean retiradas.

–Hoy día la reforma tributaria que propone el señor Marcel, en distintos proyectos de ley, tiene de agraz y de dulce para el sector privado. Lo que tiene de agraz es un aumento en los impuestos personales para las personas que tienen ingresos mayores a 4 o 4,5 millones de pesos mensuales brutos, de ahí para arriba, sube la carga tributaria. Y la otra cosa que me parece no muy buena por supuesto es la desintegración entre primera y segunda categoría.

¿Dónde hay cosas buenas? En reducir el impuesto a las corporaciones, a la empresas de primera categoría de 27-25%, va en la decisión correcta pero es insuficiente. Pero entiendo que por razones de escasos recursos tributarios es imposible bajar de inmediato del 27 al 20%, que es el promedio de la carga tributaria a las empresas en los países de la OECD. Si tenemos tasas más altas que los otros países de la OECD, ciertamente eso es un desincentivo para invertir en Chile. 

¿Y la reforma previsional?

La reforma previsional de los ministros Jara y Marcel es muy mala. Muy mala. Es ineficiente, es inefectiva, atenta contra el ahorro, atenta contra la formalidad o la formalización del empleo, es un castigo al empleo formal. Además reduce salarios netos, y PIB incluso, en el largo plazo. La contribución 6% iría en 2,1% a cuentas privadas, 0,9% también a cuentas privadas pero después de redistribuirse de los ingresos altos a los ingresos bajos, y 3% un esquema de reparto estatal. Eso genera menores salarios en largo plazo, menor ahorro, menor formalidad y más empleo informal.

En comparación con los 6 puntos que si van a cuentas individuales de propiedad de las personas. Los otros componentes del proyecto previsional que son destruir la industria, las AFP, dividir las funciones en inversión y en otras funciones que cumple el Estado o alguna empresa privada licitada por el Estado, más varios órganos estatales nuevos, me parece muy malo todo. No hay ninguna evidencia científica que avale que haya beneficio en separar la función inversión de la función de las otras 22 o 25 tareas que tienen que hacer las AFP hoy en día. No hay ni economías de ámbito ni economías de escala que justifiquen esa propuesta. 

-¿Cree que en lo que reste de mandato, estos dos años, se podrían llegar a consensos con nuevos proyectos sobre reforma tributaria o pensiones para que sean aprobadas?

-Francamente, por Chile, lo mejor que podría hacer el ministro de Hacienda es retirar esas dos reformas que tienen la tributaria, de agraz y dulce, y la previsional, que está todo malo. Echen pie atrás, inviten a expertos que se reúnan de nuevo. Que la discusión salga y se dé libremente entre mesas de expertos, por cada uno o dos temas. Trabajen seis o doce meses, presenten su propuesta al gobierno. Que el gobierno elija algo que a su vez sea apoyado por el siguiente gobierno, que no va a ser del Frente Amplio del Partido Comunista, con certeza. Lo presente al Congreso, empiece el trabajo para que quizás al final de esta gestión se presente un proyecto de ley que refleje, de alguna forma, un consenso político desde la centro izquierda hasta la centro derecha.

-En Enade, el presidente Boric señaló que “tal como no hay crecimiento sin estabilidad de inversión, no hay estabilidad sin cohesión social y seguridad en todos los planos”.

-Lo suscribo 100%. Es una buena frase.

-En ese sentido, es necesario atender ciertas urgencias para generar estabilidad social, que eso también se traduce en un crecimiento.

-Clarísimo, y el ejemplo que di de seguridad es clarísimo. No puede haber estabilidad social en un país donde no nos atrevemos a salir de las casas y donde podemos ser asaltados de nuestra casa a la escuela o nuestra casa al lugar de trabajo. No puede haber estabilidad social.

-Y en eso mismo entra la necesidad de avanzar en ciertas reformas sociales, como puede ser una reforma de pensiones o una reforma tributaria.

-Sí, claro. Creo que una reforma de pensiones es archi-necesaria, archi-necesaria. Pero con los elementos que propuso el señor Marcel en la Comisión Marcel del año 2006, o los mejores elementos de la Comisión Bravo.

Klaus Schmidt-Hebbel descarta que Chile retomó los niveles de crecimiento previos a 2014: “Imposible para este gobierno, y muy difícil para el próximo”

-¿Qué explica que otros países de Latinoamérica, como Panamá, Costa Rica, Paraguay y México tuvieran crecimiento sobre el 4%, o cercano al 4%, durante 2023, pero no se replique en Chile?

-La mala gestión del gobierno actual, es responsable del bajo crecimiento del año pasado.

-¿Hay otros factores que puedan incidir también más externos a la política nacional?

-Bueno, que los gobiernos de los países que usted mencionó no tenían tan malas ideas y tan malas propuestas constitucionales y reformas fundamentales como las tuvo este gobierno.

-En el corto plazo, ¿se pueden retomar las cifras de crecimiento que se obtuvieron hasta previo al 2014, en el promedio del 4%?

-Imposible. Imposible para este gobierno, y muy difícil para el próximo gobierno. Es una meta grandiosa, crecer al 4% en Chile. Pero el 4% implica un 3% per cápita por año, y Chile creció a ese ritmo en los años 90. Pero llegar a eso significa cambiar radicalmente muchas políticas públicas y los resultados tienen que estar a la lista antes que haya una inversión que vuelva a estar en un 28% el PIB y no en un 20%, 21 o 19% que está hoy en día. Y generar a su vez incentivos para la productividad.

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