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Opinión

9 de Junio de 2024
Foto: AgenciaUno

Columna de Marco Moreno | Primarias: baja electividad y efecto divisivo

Por Marco Moreno

Con el proceso de hoy de primarias para las elecciones municipales, el columnista de The Clinic, Marco Moreno, dice que es un proceso con ventajas y desventajas. "Dentro de las primeras podemos mencionar que mejoran la participación, trasparencia, competencia interna, y representatividad. Entre las desventajas se señalan: los costos y logística, la división interna, riesgo de polarización, influencia de los no afiliados y vulnerabilidad a la manipulación", escribe.

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El mecanismo de primarias presidenciales poco a poco parece empezar a consolidarse en nuestra cultura política. Una señal positiva para nuestra alicaída democracia la constituye la valoración positiva de la apertura, transparencia y democracia intrapartidaria en la selección de candidatos presidenciales. Si las primarias favorecen estas cualidades en mayor medida que otros procesos de selección de candidatos, entonces las primarias se pueden convertir en un sello de legitimidad que se exprese en un plus para candidatas/os que tengan que contender con rivales seleccionados por otros métodos.

Sin embargo, el mecanismo de primarias por sí solo no es la panacea para resolver los problemas de calidad de la democracia. Los partidos acordaron realizar primarias en solo 60 comunas (apenas el 17% de las 346) y en solo 2 de las 15 regiones. El bloque opositor fue el que estuvo menos disponible (en solo 20 comunas) a seleccionar a través de este mecanismo sus candidatos. El Partido Republicano decidió no competir en las primarias del bloque opositor y lo hará en octubre con sus propios candidatos directamente.

Los estudios comparados intentan hacer luz sobre ventajas y desventajas de este mecanismo. Dentro de las primeras podemos mencionar que mejoran la participación, trasparencia, competencia interna, y representatividad. Entre las desventajas se señalan los costos y logística, la división interna, riesgo de polarización, influencia de los no afiliados y vulnerabilidad a la manipulación.

La experiencia reciente en Chile de este mecanismo (primero a través de una etapa desregulada con las llamadas “primarias convencionales” organizadas por los partidos y luego cuando fueron reguladas en 2012 por la legislación electoral a través del Servel) muestra luces y sombras. Conviene prestarles atención a dos claves del proceso de primarias más allá de los resultados sobre ganadores y perdedores de hoy: el problema de baja electividad y el efecto divisivo.

El problema de baja electividad se refiere a la percepción o evidencia de que las primarias pueden no ser eficaces para seleccionar candidatos que sean electorales competitivos en las elecciones generales. Esto quiere decir que los candidatos electos en la jornada del domingo no tienen garantizada su victoria en octubre. Varias razones pueden explicarlo.

En algunos casos, las primarias pueden conducir a la selección de candidatos que son populares entre la base del partido y que fueron a votar como resultado del “acarreo”. Pero el candidato/a seleccionado en las primarias deberá atraer a un electorado más amplio en la elección de octubre, no solo a los votantes de su partido.

La presencia de los nuevos “votantes obligados” introduce un factor muy significativo de incertidumbre sobre la electividad. Esto puede hacer que el partido sea menos competitivo en las elecciones. Dado que los votantes no afiliados o independientes pueden participar en la selección de candidatos se abre la posibilidad que grupos de interés incidan el proceso y seleccionen candidatos que no sean atractivos para el electorado general. 

Las primarias pueden generar campañas negativas entre los candidatos del mismo partido, lo que puede debilitar al candidato seleccionado y dividir al electorado interno. Por último, los candidatos que ganan las primarias pueden gastarse muchos recursos financieros durante la competencia interna, lo que los deja en desventaja en términos financieros en comparación con sus oponentes en las elecciones venideras.

La intensa disputa que se dio al fragor de las campañas (como ocurrió en Lo Barnechea, Peñalolén, la Florida y Puente Alto) intrapartidos y pactos puede generar efectos no deseados. Cuando los enfrentamientos se tornan duros amenazando la unidad del pacto electoral se suele decir que “las primarias las carga el diablo”.

Este sería el efecto divisivo de las primarias. Esto puede ocurrir por varias razones. Durante una primaria, los candidatos del mismo partido compiten entre sí para ganar la nominación. Esta competencia puede llevar a una intensificación de las diferencias políticas y estratégicas entre los candidatos, lo que a su vez puede dividir a los miembros del partido que apoyan a diferentes candidatos. 

También en un intento por ganar apoyo, los candidatos pueden recurrir a campañas negativas que critican a sus oponentes internos. Estas campañas pueden exacerbar las divisiones dentro del partido y debilitar la unidad interna. Algunos partidos políticos tienen facciones internas con diferentes ideologías o intereses.

Las primarias pueden destacar estas divisiones y llevar a una competencia más intensa entre las facciones por el control del partido y la nominación del candidato. También durante una primaria, los candidatos pueden tratar de movilizar a la base del partido para ganar votos. Esto puede llevar a una polarización entre los miembros del partido que apoyan diferentes candidatos, ya que cada candidato busca consolidar su base de apoyo.

En definitiva, el factor divisivo en las primarias se refiere a cómo este proceso puede generar tensiones y divisiones dentro de un partido político debido a la competencia entre candidatos, las campañas negativas, las diferencias ideológicas y la movilización de la base del partido. Esto puede debilitar la cohesión interna del partido y afectar su capacidad para competir en las elecciones generales.

Un último factor para tener en consideración en relación con la efectividad del mecanismo de primarias es el que se relaciona con el carácter voluntario de estas en nuestro país. Cuando la participación es voluntaria, los votantes tienen la opción de no participar en las primarias, lo que puede llevar a una baja participación general y, por lo tanto, afectar la representatividad de los resultados. Un ejemplo interesante para contrastar las sombras del proceso son las PASO (Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligatorias) en Argentina que han ido ganando legitimidad entre los actores.

De esta forma las campañas por primarias resultan inherentemente divisivas, sometiendo a sus participantes al escrutinio público y a la posibilidad de divisiones internas al interior de sus partidos. También pueden producir candidatos que son menos competitivos en elecciones generales. Veremos cómo afectan estas disputas a los respectivos pactos y a su capacidad para procesar las diferencias y conflictos que dejaron las campañas de primarias de este domingo.

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