Secciones

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Tendencias

14 de Junio de 2024

Expertos muestran las señales de que tu cuerpo te está diciendo que es hora de tomarte un descanso

Prestar atención a las señales de tu cuerpo es crucial para mantener tu bienestar. Cambios emocionales, tensiones en las relaciones, resfriados frecuentes y problemas digestivos y de sueño son indicadores de que necesitas un descanso. Ignorar estos signos puede llevar a problemas de salud a largo plazo. Aquí te mostramos cómo identificar estas señales y qué hacer para cuidarte mejor.

Por Catalina Reid

Si la alarma de tu casa sonara frenéticamente, entrarías en acción. Si la alarma de tu auto empezara a sonar con fuerza, investigarías. Sin embargo, los expertos coinciden en que no somos tan rápidos a la hora de reaccionar a las alarmas que suenan en nuestro propio cuerpo y que nos avisan que debemos frenar un poco. “El problema es que nos acostumbramos pronto a dejar de escuchar a nuestro cuerpo”, afirmó a la revista TIME Jennifer King, codirectora del Centro de Trauma y Adversidad de la Universidad Case Western Reserve de Cleveland.

Esto significa que podemos pasar por alto señales importantes que se manifiestan cuando sufrimos un estrés prolongado, repetitivo o impredecible, como el que afecta a muchos de los chilenos. “Cuando la respuesta al estrés se activa de forma sostenida, se produce una cascada de cambios en el organismo”, afirma King. “Cuando la dosis es demasiado grande y no hay un principio ni un final claros, se produce un desgaste en el organismo”.

Por eso es tan esencial prestar mucha atención a los cambios en nuestra forma de relacionarnos con los demás, en lo que experimentamos físicamente y en cómo afrontamos la situación mental y emocionalmente, y estar abiertos a los comentarios de las personas que nos rodean. De acuerdo con los expertos, están son las señales claras que debemos buscar y escuchar.

Cambios emocionales

Cuando tu cuerpo necesita un descanso, tus emociones pueden ser las primeras en dar la alarma. Si notas un aumento en la tristeza, la ansiedad, o si tus pensamientos comienzan a repetirse en bucle, es una señal clara. Podrías encontrarte desinteresado en actividades que solían entusiasmarte, o tener dificultades para recordar cosas simples o encontrar las palabras adecuadas. El estrés crónico puede hacer que pierdas el interés en el cuidado personal básico, como hacer ejercicio y comer bien, y que te sientas abrumado por problemas cotidianos, grandes o pequeños.

La sobrecarga emocional puede hacer que te sientas abrumado. Las personas con estrés crónico a menudo no pueden manejar bien los problemas, ya sean grandes o pequeños. Pueden experimentar arrebatos emocionales, llorar con facilidad y tener dificultades para tomar decisiones sencillas debido a la sensación de estar completamente sobrepasados.

Relaciones tensas

El estrés prolongado también puede afectar negativamente tus relaciones. Puedes volverte más irritable, respondiendo bruscamente a amigos, familiares o compañeros de trabajo. Aislarte más de lo habitual puede ser una respuesta al estrés. Si normalmente eres sociable y de repente prefieres estar solo, podría ser una indicación de que necesitas un descanso. Además, si amigos o familiares te señalan que te ven diferente, no te pongas a la defensiva. A menudo, quienes nos rodean pueden detectar cambios en nuestro comportamiento antes que nosotros mismos.

Resfriados frecuentes

El estrés puede debilitar tu sistema inmune, haciéndote más propenso a resfriados y otras enfermedades. Esta es una señal de que tu cuerpo está luchando y necesita tiempo para recuperarse. Al final de períodos de alta exigencia, como después de un examen o proyecto importante, es común que las personas se enfermen, ya que sus cuerpos finalmente dejan de estar en alerta máxima y necesitan curarse.

Problemas digestivos y de sueño

El estrés puede manifestarse en tu sistema digestivo, causando malestar estomacal, estreñimiento o indigestión. También puede cambiar tu apetito, provocando aumento o pérdida de peso. El estrés también provoca tensión muscular, que puede resultar en dolores de cabeza, de mandíbula, de espalda y de hombros. Muchas veces, no somos conscientes de cuánta tensión acumulamos en el cuerpo hasta que nos detenemos a observarlo conscientemente.

El sueño es otro aspecto que puede verse afectado. Puedes sentirte más cansado de lo normal o, aunque duermas bien, despertarte agotado. Ambas situaciones son señales de que necesitas más tiempo para descansar y relajarte.

Efectos a largo plazo de no tomarse un descanso

Ignorar las señales de tu cuerpo puede tener consecuencias graves a largo plazo, como hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y artritis. El estrés crónico eleva los niveles de cortisol, lo que puede llevar a un aumento de peso, especialmente alrededor del abdomen, y a otros problemas de salud. Es crucial reconocer estas señales y tomar medidas antes de que el daño sea irreversible.

Un descanso no tiene por qué ser unas vacaciones. Pequeñas pausas diarias pueden ser muy efectivas para cuidar de ti mismo. Dedica unos minutos al día para actividades relajantes o placenteras, como apagar el teléfono, colorear, o hacer ejercicios de respiración. Integrar pequeños momentos de movimiento, como subir escaleras o salir a caminar, también puede ayudar a mantener el estrés bajo control. Encuentra lo que te relaja y hazlo parte de tu rutina diaria para mantener tu cuerpo y mente en equilibrio.

Temas relevantes

#estrés#sueño

Notas relacionadas

Deja tu comentario