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25 de Junio de 2024De labios partidos a dedos agrietados: cómo cuidarse de las diversas reacciones a la piel causadas por el frío
El Dr. Fernando Valenzuela, dermatólogo de la Clínica Universidad de los Andes, explica cómo el frío puede exacerbar diversas afecciones cutáneas y ofrece recomendaciones para cuidar la piel durante los meses más helados del año, desde evitar irritantes hasta mantener una adecuada hidratación y protección contra la radiación ultravioleta.
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Durante los meses más fríos del año, los virus respiratorios no son el único problema de salud que aumenta drásticamente. Las bajas temperaturas y los cambios bruscos de ambiente también pueden exacerbar o empeorar ciertas patologías de la piel. El Dr. Fernando Valenzuela, dermatólogo de la Clínica Universidad de los Andes, explica que el frío hace que el flujo sanguíneo a la piel disminuya, ya que el cuerpo redistribuye la sangre a los órganos vitales para mantener el calor. En consecuencia, la piel recibe menos oxígeno y nutrientes, lo que la hace más susceptible a la resequedad e irritación.
“Hay hartas patologías de la piel o condiciones de la piel que pueden empeorar con el frío como por ejemplo la resequedad de la piel o xerosis, enfermedades clásicas que están alteradas por los cambios de temperatura como por ejemplo la rosácea, pero también otras enfermedades donde la circulación de la piel es deficiente. como por ejemplo, la dermatomiositis o la esclerodermia“, explica Valenzuela.
Medidas de cuidado para la piel en invierno
Para proteger la piel durante los meses fríos, el Dr. Valenzuela sugiere reducir el uso de irritantes como agua caliente y jabón. “Hay cosas que nosotros pensamos que hacen súper bien y en verdad no hacen bien. Como por ejemplo el agua, pero sobretodo el agua caliente”, dice el dermatólogo. El agua caliente elimina la capa superficial de grasa que protege la piel, al igual que el jabón. Por ello, es recomendable evitar los baños largos con agua caliente y utilizar jabones suaves o sustitutos del jabón que no remuevan esta barrera protectora.
Además, es importante controlar la exposición al calor. “Acercarse demasiado a fuentes de calor como estufas o chimeneas hace que ocurra una dilatación de los vasos sanguíneos muy abrupta que puede causar justamente problemas con estos flujos de sangre intermitentes”, indica Valenzuela. La exposición al calor debe ser gradual para evitar daños adicionales. También es fundamental mantener una hidratación adecuada de la piel, especialmente en las manos, pies, orejas y nariz, que son las áreas más susceptibles a la resequedad e irritación.
Lo más común: labios partidos
Los labios son particularmente vulnerables al frío, ya que también les llega poca circulación y suelen estar expuestos. La capa de piel que los recubre es más fina que la del resto del cuerpo, por lo que tienden a resecarse. Además, en los lugares dónde hay nieve, la radiación ultravioleta también hace que nuestros labios sufran más.
“Lo más importante para la protección de los labios es justamente usar un protector labial, que en nuestro país no tienen todavía mucho uso. Aquí no son conocidos en la población general, pero en otros países son tan o más importantes que el protector solar. Estos protectores labiales, por supuesto hidratan los labios, pero también ayudan a evitar la radiación ultravioleta en esta zona que recibe un montón, sobre todo el labio inferior. Por eso hay muchos tumores de piel que ocurren cerca de los labios, por esa radiación excesiva”, aclara el médico. Además, es aconsejable evitar lamerse los labios, ya que esto puede empeorar la sequedad y causar más irritación.
El frío y la sequedad de la piel
La rosácea es otra patología que empeora en invierno debido a los cambios bruscos de temperatura. “El frío causa vasoconstricción, o sea que llega muy poca sangre a la cara y por lo tanto la cara empieza a sufrir esta piel con menos nutrientes. Si pasamos a una área con calor, por ejemplo la casa o el trabajo, tenemos una vasodilatación, o sea, se abren los pasos sanguíneos y llega este flujo intermitente de sangre. Lo que va a ocasionar este flujo primero insuficiente y después exagerado es básicamente la formación de irritación“.
Durante el invierno la piel está más roja, está más sensible y tiene esta sensación de ardor, de picazón, de disconfort. Para manejar esta condición, es importante evitar cambios bruscos de temperatura y mantener la piel bien hidratada para reducir la irritación y la sensibilidad.
Finalmente, las manos y los pies, especialmente las manos, están expuestas a irritantes y al frío, lo que puede causar grietas dolorosas. Para prevenirlas, se recomienda usar agua tibia en lugar de caliente para lavarse, y utilizar jabones suaves o soluciones de limpieza que no eliminen la barrera de grasa protectora de la piel. Mantener una buena hidratación de estas áreas también es esencial para proteger la piel y evitar las grietas.



