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2 de Julio de 2024

Suki, la perrita capaz de detectar fugas de agua potable: trabaja en Aguas Andinas y tiene un 96% de acierto

Aguas Andinas

Tiene cinco años y es uno de los 25 perros del mundo capaces de cumplir con este trabajo. Su labor es dar con el cloro y flúor del agua potable, lo que no le genera daño, para así evitar que esta se desperdicie. En total, ya ha recorrido 550 kilómetros y ha detectado 1.050 fugas.

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La nariz de Suki, una perra de la raza alemana Deutsch Drahthaar, tiene un don particular: puede detectar fugas de agua. Gracias a su especialidad, trabaja en el lugar idóneo, Aguas Andinas.

La compañía desde 2023 que está implementando esta innovadora modalidad, que nació a raíz de una idea de la experiencia de Veolia, controlador de Aguas Andinas, en otras partes del mundo. De esta forma, comenzaron un plan para que un especialista local entrenara a un can que pudiera detectar los olores de estas fugas.

Así encontraron a Suki, uno de los 25 perros alrededor del mundo que pueden hacer esta labor, y la primera en Chile. Tiene cinco años y trabaja hace ocho meses en la compañía.

Claro que ella no trabaja sola, sino que justo a Sebastián Magnere, gerente de Hidro K9 y adiestrador de perros de detectores de fugas de agua potable.

Fue él quien le enseñó al can a dar con las trazas de cloro y flúor, “que se encuentran presentes en el agua potable, y esta es justamente adicionada para efecto de sanitización de la misma“, explica.

Magnere señala que “los perros están adiestrados en un método que se llama cognitivo emocional, donde nosotros trabajamos con las emociones de los perros, tanto las emociones como sus capacidades de aprender”.  

Por eso, señala, que es muy importante la vinculación que se genera con los perros. Justamente por aquello, “ellos viven conmigo. Están conmigo 24/7. Esto para mantener alta la conexión con el adiestrador o guía”.

¿Cómo detectan las fugas de agua?

Suki se entrenó seis meses para seguir la huella de olor de cloro y flúor, la cual no les hace daño, ya que tienen la misma concentración que el agua potable.

“El trabajo de la detección del olor, y todo esto, se hace a través del juego, es decir, ellos cada vez que detectan estas trazas de olor, dan una marcación y nosotros premiamos con base en lo que ellos están entregando”, dice el adiestrador.

Este método difiere a la de los perros policiales, ya que la técnica cognitiva emocional es “la metodología en que se trabaja. Nosotros no usamos cajas de premio, sino que usamos diferentes técnicas para poder resaltar el juego con los perros y también resaltar su intensidad olfativa, su intensidad de búsqueda”.

La perra ha tenido un excelente desempeño en Aguas Andinas y puede recorrer hasta 3 kilómetros al día. Ha logrado detectar fugas bajo tierra de hasta 1,20 metros que no son visibles en la superficie y desde humedades pequeñas hasta filtraciones más importantes.

“Nosotros usamos distintas tecnologías para detectar fugas, como sensores acústicos, gas trazador helio, entre otros. A ellas, y luego de recoger la experiencia de Veolia en Francia, sumamos hace unos meses a Suki, quien tras un acucioso entrenamiento ha recorrido 550 kilómetros, detectando 1.050 fugas con una tasa de respuesta positiva de un 96%, permitiendo recuperar agua equivalente al consumo anual de más de 18.000 personas”, destaca Franco Nicoletti, gerente de Distribución y Recolección de Aguas Andinas.

La vida de Suki y su compañero Jota

Suki no trabaja siempre sola. Desde diciembre de 2023 se está entrenando con una nueva perra de su misma raza, llamada Jota. En mayo empezó a recorrer las calles y ya suma 80 kilómetros.

Cuando terminan sus trabajos, se van a casa, tal como los humanos. “Nosotros vivimos acá en Colina, entonces ellas lo primero que hacen, se bajan del auto, se van al patio. Si es verano se tiran a la piscina, si es invierno generalmente se ponen a tomar solcito“, relata Magnere.

Luego en la noche ellas duermen adentro de la casa. Ellas duermen arriba de las camas, ellas tienen sus camas en todo caso, pero generalmente se suben arriba de la cama con mi hijo a dormir, así que comprenderán que son perros que efectivamente viven una vida muy familiar, súper familiar. Son un miembro más en la casa, así que ellos felices, contentos y es lo que a nosotros nos importa, porque algo fundamental es el bienestar animal y de estos perros. Si bien ellas trabajan día a día junto con nosotros, llegan a la casa a relajarse tal cual es una persona común y corriente”, concluye.

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