Secciones

Más en The Clinic

The Clinic Newsletters
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

7 de Julio de 2024

Columna de Gloria Hutt: De promesas y cumplimientos

Foto: AgenciaUno.

Hace unos días Evelyn Matthei realizó una reunión vía zoom con precandidatos a alcalde de Chile Vamos. Gloria Hutt, columnista de The Clinic, estuvo presente. Uno de los temas que se hablaron fue el de las promesas y el cumplimientos de estas. "La crítica generada desde el oficialismo se construye sobre el supuesto de que el llamado a prometer y comprometerse con soluciones similares, sería un acto demagógico que no tendría más efecto que atraer a votantes incautos", escribe la presidenta de Evópoli. Y añade: "El llamado a prometer sin miedo soluciones de seguridad en el ámbito municipal, tiene un contenido amplio: construye un compromiso posible de cumplir, apunta a la necesidad prioritaria de las personas y se presenta con el respaldo real de una gestión pública eficaz".

Por Gloria Hutt

El revuelo causado por la invitación de la alcaldesa Evelyn Matthei en un encuentro con precandidatos a alcaldes de Chile Vamos, en que llamó a prometer con fuerza soluciones de seguridad, refleja el nivel de distorsión que ha alcanzado el acto de prometer en política. De las críticas se deduce que el solo acto de prometer tendría implícita una intención distinta del resultado lógico que es… ¡cumplir!

Estuve presente en esa reunión que se realizó por vía telemática con amplia participación, y vi el reporte sobre estrategias y resultados logrados para prevenir y controlar la delincuencia en el ámbito de una municipalidad por cuyo territorio circulan más de dos millones de personas diariamente, además de su población local.

A partir de esta evidencia objetiva, desde la que se propone construir el trabajo municipal, la afirmación de Evelyn Matthei reforzó la viabilidad que tiene replicar medidas similares en el resto de Chile, mostrando una propuesta contundente en seguridad, que es sin duda el tema que más agobia a la ciudadanía.

La crítica generada desde el oficialismo se construye sobre el supuesto de que el llamado a prometer y comprometerse con soluciones similares, sería un acto demagógico que no tendría más efecto que atraer a votantes incautos.

Esa crítica revela en sí misma, problemas graves para el interés ciudadano. Primero, porque supone que una herramienta propia de procesos electorales, es la promesa vacía de estrategia para lograr un resultado.

A fuerza de abusar de promesas imposibles de cumplir o propuestas que no tienen viabilidad alguna porque se trata incluso de ofertas para las cuales el candidato no tiene facultades, se ha consolidado el acto de prometer en vacío como parte natural de la acción política para atraer votos. El deterioro de imagen de la política en general, se puede explicar en gran medida por la promesa incumplida, como lo relatan las personas incansablemente en las conversaciones en terreno.

El efecto directo de no cumplir las promesas es la creciente falta de confianza, que en caso de los partidos políticos, por ejemplo, no supera el 2% de las personas según sondeos serios de opinión. No es diferente a la pérdida de confianza entre personas cuando se rompe un compromiso. También esta pérdida está en la raíz de la creciente apatía respecto al voto que se observaba hasta que se hizo obligatorio concurrir a emitir sufragio.

Zoom realizado por Evelyn Matthei con candidatos a alcalde.

La suma de desconfianza y una forma de cautividad frente a actuaciones políticas irresponsables que siguen usando la promesa como herramienta de discurso, solo empeora la situación. Ya no se trata únicamente de ignorar el respeto que se debe a los ciudadanos, sino de una ética en que las consecuencias de lo anunciado no serían parte de las responsabilidades en los cargos públicos a los que se pretende llegar.

Esta situación se repite en diferentes niveles. Cuando se promueven proyectos de ley que no tienen sustento sólido para garantizar su viabilidad de largo plazo -por ejemplo en la propuesta de pensiones del gobierno, que reduce las pensiones a los actuales cotizantes, y aun así se impulsa su promulgación- se está recurriendo al mecanismo de prometer sin asumir el costo del resultado si es que esa propuesta se llegase a implementar.

Un segundo problema grave en el caso particular que comentamos, es que la crítica oficialista, en lugar de acoger una preocupación genuina de la ciudadanía por la seguridad, e interesarse por respaldar medidas que han probado resultados, pone el foco en una contienda electoral e intenta descalificar a una potencial oponente cuyo llamado es precisamente a prometer, y con buena evidencia, que el problema tiene solución y que habrá respaldo técnico y apoyo para todos quienes acojan las recomendaciones.

Otra dimensión que contribuye a la mala imagen de la política: importa más la disputa por los votos que resolver las necesidades de las personas. Cuando el gobierno debiese aplaudir los casos de éxito y apoyar a todos los municipios que quieran replicarlos, dotándolos de medios y respaldo de gestión, se dedica a usar su plataforma comunicacional para intentar dañar a una de las personas que ha logrado resultados y los muestra. En lugar de eso, ha preferido agregar al Estado casi cien mil personas, con alto costo para los ciudadanos, no solo en el gasto fiscal, sino en la ineficacia para implementar medidas urgentes.

Surge aquí también una de las diferencias más importantes entre la oferta política del gobierno y de la oposición. Lo que se vio con claridad en el zoom con precandidatos a alcaldes, fue capacidad de gestión, un valor que se reivindica cada vez con más fuerza por parte de las personas, cansadas de palabras y expectantes de acción concreta. 

Por eso, el llamado a prometer sin miedo soluciones de seguridad en el ámbito municipal, tiene un contenido amplio: construye un compromiso posible de cumplir, apunta a la necesidad prioritaria de las personas y se presenta con el respaldo real de una gestión pública eficaz. Un conjunto tan real como peligroso para las aspiraciones oficialistas de continuidad de sus autoridades municipales. La reacción del gobierno solo refuerza que su campo de acción es comunicacional y los resultados no son lo suyo.

Notas relacionadas

Deja tu comentario