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Política

7 de Julio de 2024

Los 2 mil días del partido del Presidente Gabriel Boric: Convergencia Social en tres actos

Luego del visto bueno del Servel de su fusión con Revolución Democrática, la colectividad del Mandatario quedó en la historia reciente de los partidos políticos como el más exitoso en instalar, desde su fundación, a un militante de sus filas en la primera magistratura del país. Todo ello, no exento de fricciones y episodios no contados.

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Ya concretada ante el Servicio Electoral (Servel) la fusión de los partidos Convergencia Social y Revolución Democrática —y el ingreso de la militancia del disuelto partido Comunes y del movimiento Plataforma Socialista—, la misión encomendada por el Presidente Gabriel Boric el año pasado a su partido en su aniversario ya entró en tierra derecha. Y su —ahora disuelta— colectividad lo hizo con ventaja.

La exdelegada presidencial de la Región Metropolitana, Constanza Martínez, liderará el nuevo referente político. Y es que aunque aún reste la elección interna del próximo 13 y 14 de julio, la lista de Martínez es la única inscrita y la militancia solo deberá ratificar (o no) su nombre. Representante del “lote” de Gabriel Boric, es una de las figuras más cercanas y con mayor ascendencia en el Mandatario.

Desde el hito de presentación de Convergencia Social en noviembre de 2018, su inscripción formal en el Servel, la recolección de firmas para la candidatura de Gabriel Boric y hasta el acto de cierre realizado el sábado pasado, pasaron 2050 días. 

Convergencia Social

Y, en términos de resultados electorales, el partido que nació de la fusión de distintos movimientos de izquierda se convirtió en el experimento político más exitoso de la historia reciente llevando a uno de sus militantes a la primera magistratura del país en apenas cuatro años desde su fundación. No sin fricciones, traspiés e historias no contadas.

La primaria sin el PS, determinante para el triunfo de Gabriel Boric

El 19 de mayo, a horas de que cerrara el plazo legal del Servel para inscribir pactos para las primarias presidenciales, los dirigentes de los partidos de la izquierda y la centroizquierda que estaban presentes en el edificio de calle Esmeralda, entraban y salían a la calle. Con mascarillas, como dictaba la norma sanitaria por esos días, algunos dirigentes tomaban un descanso a ratos para fumar o para hablar por teléfono.

Durante la tarde, la fórmula de una primaria entre el PS y el PPD (representado por Paula Narváez), el Frente Amplio (con Gabriel Boric) y del PC (con Daniel Jadue) ya tomaba forma. Boric y su sector dentro del partido (“Desbordar lo posible”) tenía particular interés de incluir a los socialistas y en eso, tenía el respaldo de Revolución Democrática (RD) y la presidenta en ese entonces de la colectividad, Catalina Pérez.

Paula Narváez, candidata presidencial del PS

Pero en una reunión en la antigua sede de RD, en Francisco Bilbao, que contempló la presencia del PS, las representantes de Convergencia Social —la diputada Gael Yeomans; la timonel para ese entonces, Alondra Arellano y Javiera Menay, de dicha directiva, recuerdan los presentes— expusieron que las posibilidades de Gabriel Boric de llegar a la papeleta final eran mucho mayores sin el pacto con el PS y el PPD. Además, era clave lo político: no había pleno acuerdo en el partido para sumar al PPD en esa aventura.

El planteamiento volvió tensa la reunión en RD y terminó como ya es historia: el sector de la exconcertación realizó su propia primaria con Yasna Provoste (DC), Carlos Maldonado (para ese entonces, militante PR) y con Narváez representando al PS. Y, por otro lado, con Boric compitiendo directamente con Daniel Jadue. 

Algunos militantes de Convergencia Social acudieron en “avanzada” al Servel para aquietar las aguas, principalmente entre el grupo de RD y el lado de CS que respaldaba la definición transmitida por Arellano.

La trastienda de la firma solitaria de Boric en el Acuerdo del 15 de noviembre

La mañana del 14 de noviembre de 2019, Gabriel Boric fue uno de los primeros en llegar hasta la sede del Congreso Nacional en Santiago. Era el día cúlmine que se habían dado presidentes de partido y parlamentarios para alcanzar un pacto social que habilitara un proceso inédito de redacción de una nueva Constitución. 

Pese a que Gael Yeomans era la presidenta del partido y participó durante todo el día de las conversaciones, Boric desplegó una de sus virtudes: dialogó desde temprano con el senador Felipe Kast (Evópoli) y con el senador Juan Antonio Coloma (UDI). 

Gabriel Boric, de Convergencia Social, junto a Felipe Kast.

La jornada avanzaba y se acercaba la medianoche. Para ese entonces, Yeomans y Boric comunicaron al comité central de Convergencia Social que se debía hacer una votación express para suscribir o no el pacto que se fraguaba en dependencias del Congreso. Al no existir un acuerdo entre los miembros de la directiva de ese entonces, donde había una representación fuerte de los miembros de la Izquierda Libertaria, la postura de Boric era minoritaria.

El nudo era el mecanismo de aprobación de las normas que proponía el acuerdo en la redacción de una nueva Constitución: tres quintos o dos tercios. Primó en los votos presionar por los tres quintos, pero a esa altura de las negociaciones, esa era una fórmula que ya se había desechado. Sin margen de acción, la decisión fue que Gael Yeomans, la representante oficial del partido, se retirara de las conversaciones a escasos minutos de la firma final del acuerdo. Hasta el lugar llegó el otrora vicepresidente de la colectividad, Lucas Cifuentes, quien sostuvo la conversación con la diputada.

Ante el revuelo interno en el partido, Boric asumió el costo de quedarse en el Congreso y transmitió que asumiría las consecuencias de disciplina partidaria que ello podría desatar.

Su firma quedó estampada en el documento, cerca de las 3.00 de la madrugada del 15 de noviembre. Ante las cámaras de televisión, Boric estuvo sentado en primera fila entre Mario Desbordes y Heraldo Muñoz. Y mientras el Presidente del Senado en ese entonces, Jaime Quintana, leía los partidos firmantes, hizo un alto al llegar al nombre de Boric: “Y Gabriel Boric, que firma a título personal”.

“Hemos avanzado, hoy tenemos un motivo para estar contentos”, dijo el hoy Presidente de la República cuando tomó la palabra.

La decisión lo enfrentó a un proceso disciplinario que mantuvo suspendida su militancia, además de desatar la salida del “lote” de Jorge Sharp, que incluía a exmilitantes de la Izquierda Autónoma (“La corriente”), de la Izquierda Libertaria y de lo que era Nueva Democracia. Yeomans, de esa ala del partido, permaneció al frente.

La caída de dos piezas clave de Convergencia Social: Marcela Ríos y Matías Meza-Lopehandía

La inclusión de dos individuos en los indultos presidenciales entregados el último día de 2022 que no estaban en la nómina que le fue referida al Presidente Gabriel Boric desató el mayor escándalo en el Ejecutivo y que implicó, directamente, a dos militantes de Convergencia Social: Matías Meza-Lopehandía, jefe de gabinete —en ese entonces— del Mandatario; y a la otrora ministra de Justicia, la socióloga Marcela Ríos.

El día de Año Nuevo, casi al mediodía, se anunció desde Presidencia que Boric cumpliría con una de las promesas adquiridas en campaña a los familiares de detenidos en el contexto de delitos perpetrados durante el denominado estallido social. Una acción, que requería de información a prueba de balas, terminó en uno de los traspiés que afectó de forma más negativa a La Moneda.

En la nómina de indultados difundida por el Ejecutivo, inicialmente de 11 personas, se incluyó a a Sebastián Montenegro y Luis Castillo, este último fue condenado en 2005 en dos ocasiones por hurto, en 2006 por lesiones, ese mismo año por robo con violencia y en 2017 por robo con sorpresa. Durante su última estancia en prisión, Castillo fue sancionado por Gendarmería sin régimen de visitas, luego que en una inspección a su pieza le encontraran armas blancas y estoques.

En paralelo, y desde el Ministerio de Justicia, alertaban que esos dos casos no contaban con el beneficio presidencial y que si estaban contemplados los casos de los condenados Matías Rojas y Alejandro Carvajal.

Matías Meza-Lopehandía

El error, que el Mandatario siempre ha esquivado explicar en detalle, terminó con la remoción de la ministra y del jefe de gabinete del Presidente. Este último, uno de sus “formadores” a nivel político y amigo.

“Debido a que hubo desprolijidades en la ejecución de mi decisión de conceder indultos, he decidido aceptar la renuncia de Marcela Ríos”, dijo Boric a una semana de estallado el escándalo.

Pese al traspié, y al lamento interno de Convergencia Social por la pérdida de dos figuras en el equipo de gobierno, Meza-Lopehandía no ha dejado de tener una relación fluida con Boric, advierten en el partido. Fue uno de los coordinadores de la campaña del “En contra” y se ha dedicado a las asesorías. A inicio de año, acudió a exponer sobre escenario electoral a la sede del PPD.

Marcela Ríos, en tanto, asumió la dirección regional de IDEA. Y hasta ahora, la exministra ha preferido no volver a referirse al episodio indultos y ha advertido que únicamente puede hablar sobre su rol en la entidad internacional.

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