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Opinión

21 de Julio de 2024
Foto: AgenciaUno

Perfil del subsecretario del Interior Manuel Monsalve: El socialista más visible de La Moneda. Por Kike Mujica

Por Kike Mujica

Cuentan desde el oficialismo que el PS pidió el ministerio del Interior, pero el Presidente Boric tenía su carta: Izkia Siches. "Por eso -un buen premio de consuelo- Monsalve aterrizó en la subsecretaría. Fue el “ministerio de los delantales”: ella y él son médicos cirujano", escribe el columnista de The Clinic, Kike Mujica, esta semana sobre la figura de Manuel Monsalve. "Hoy el subsecretario se erige, según fuentes del socialismo, como un irremplazable, si existe algo parecido en la política. 'Es autónomo, empoderado. Es de lo mejor que tiene este gobierno', dice un personero oficialista. Tiene muy buena relación con las policías. 'Le esconden poco la pelota, lo que suele suceder', dice un inquilino de La Moneda", escribe Mujica.

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Manuel Zacarías Monsalve Benavides (59 años, nació en Coronel) fue de los primeros colonos del socialismo democrático que arribaron en marzo del 2022 a las tierras del poder del frenteamplismo-PC.

Cuentan desde el oficialismo que el PS pidió el ministerio del Interior, pero el Presidente Boric tenía su carta: Izkia Siches. Por eso -un buen premio de consuelo- Monsalve aterrizó en la subsecretaría. Fue el “ministerio de los delantales”: ella y él son médicos cirujano.

La seguridad es un eterno embrollo político. Apruebo Dignidad prefirió -o no tuvo otra- externalizarla en el socialismo democrático. Uno de los principales errores de este gobierno, dicen en el oficialismo, fue confiar en que Siches tenia credenciales para tamaña labor. Ella, como era previsible, agotó con premura su linea de crédito política: la visita a Temucuicui -apenas a tres días de asumir- fulminó de sopetón la mitad y el resto se evaporó en los siguientes seis meses.

Monsalve, también como era previsible, quedó a cargo del tema, pero no del ministerio. Ahí llegó Carolina Tohá. Fue un cambio de gabinete acontecido. Porque Monsalve, cuentan en el oficialismo, había sido nominado ministro secretario general de la presidencia. Lo iba a suceder Nicolás Cataldo (PC). Pero apenas se supo el nombre de este último se encienderon las alarmas en algunos sectores políticos.

“Algunos en el gobierno pensaron que nombrar un subsecretario comunista en un puesto que se encarga de la seguridad era inédito, un golpe a la cátedra”, es la versión de un miembro del oficialismo. El derroche de creatividad duró un par de horas. La arqueología tuitera hizo el resto: Cataldo partía a educación y Monsalve volvió a su antigua oficina.

De Izkia a Tohá

El tándem con Siches duró nada. Poco hay que contar porqué en palacio se dieron cuenta tempranamente que la doctora no era la adecuada para manejar el tema. Con Tohá, el cambio fue ostensible.

“Siches sabía de delincuencia tanto como Tohá sabe de medicina”, me dicen.

Cuando preguntó cómo es la relación hoy entre Tohá y Monsalve, las respuestas son las típicas de los círculos de poder.

Unos deslizan suspicacias, porque la lucha contra la delincuencia de repente tiene cara de Tohá y de repente de Monsalve. “En esa cartera siempre la relación entre el 1 y el 2 tiene cierta tirantez; a veces más, a veces menos”, dicen.

Otros me aseguran que la relación es buena y, sobre todo, eficiente. “Los dos son políticos duchos. No son de los que andan descuerándose. Entienden muy bien las lógicas de la política”, sostienen.

El tablet que sabe tanto

Hoy el subsecretario se erige, según fuentes del socialismo, como un irremplazable, si existe algo parecido en la política. “Es autónomo, empoderado. Es de lo mejor que tiene este gobierno”, dice un personero oficialista. Tiene muy buena relación con las policías. “Le esconden poco la pelota, lo que suele suceder”, dice un inquilino de La Moneda.

Cuentan en el PS que Monsalve llegó a La Moneda porque fue parte de los socialistas que se jugaron por Boric en la primera vuelta. El partido, en cambio, apoyó a Yasna Provoste. “El presidente le tiene mucho respeto y considera mucho sus opiniones”, me dicen en el oficialismo.

Anda siempre con un tablet. “Es metódico y ordenado, algo que no es tan común en la política”, me dicen en La Moneda. También que “nunca se enoja”. Es directo. “El episodio del despido de Juan Andres Lagos demuestra que no le complica tomar decisiones”, agregan.

“Tiene mucha experiencia. Fue jefe de servicios (en los 2000 fue director del Servicio de Salud Arauco) y parlamentario (desde 2006 al 2022). Entonces conoce al dedillo cómo funciona el Estado”, me dice un ministro.

También fue concejal por Los Álamos entre 1996 y el 2000. Por eso lo afectó en particular la muerte de los tres carabineros en Cañete. Era su zona.

En el parlamento se concentró en las comisiones de Hacienda, Educación y Salud.

El disidente

La oposición le concede su muñeca política, pero le critica, como a todo el gobierno, la incapacidad para frenar la ola delictiva. Además, enrostran un episodio del pasado:

“El 9 de septiembre de 2010, cuatro diputados tomaron una decisión radical: entraron como visitas a la cárcel de Temuco y salieron como huelguistas de hambre. Entre ellos estaba Manuel Monsalve (PS), ahora subsecretario del Interior. ¿La razón de la drástica medida? solidarizar con 38 comuneros mapuches que estaban en ayuno hacía 60 días, pedir que no se les aplicara la Ley Antiterrorista y que se instalara una mesa de diálogo con el Gobierno. Entre ellos estaba el recientemente condenado a 23 años de cárcel, Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM)”, escribió El Líbero.

En 2019, y por primera vez, su nombre surgió como opción presidencial del PS: Carlos Montes lo mencionó. Hoy, Monsalve debe ser el socialista que mas visibilidad ha ganado gracias al Frente Amplio y el PC: subió en conocimiento de 41% en abril de 2022 a 70% en junio pasado.

En 2006, cuando la bancada de nuevos diputados llegó a conocerse a la sede del partido, pocos conocían a Monsalve. “Muchos nos preguntamos ¿y este quién es?”, cuenta un viejo militante PS. Camilo Escalona lo apadrinó en la Nueva izquierda, uno de los tantos lotes socialistas. Luego, me cuenta un PS, quebró con él porque en el cisma Escalona vs Osvaldo Andrade, Monsalve optó por este último.

Intentó ser senador, pero el partido se la jugó por Gastón Saavedra. Eso tensó su relación con el entonces presidente del PS, Álvaro Elizalde. Quizá eso explica que en la elección de 2021, Monsalve, militante de la disidencia, optará por Boric.

Ahí forjó su presente. Hoy el PS estima su liderazgo y lo apoya férreamente.

¿Terminará el gobierno? Dicen que evalúa ser senador. En la encuesta Cadem de junio figuró con 54% de aprobación y 40% de rechazo. Tanto Tohá como Monsalve -dos con ambiciones- saben que están a cargo de la mayor amenaza que enfrenta hoy el Estado chileno: el crimen organizado. Y que su futuro político puede estar atado a su éxito y también a su fracaso.

“Si de Monsalve dependiera, él sería el primer ministro de seguridad. No le teme al cargo, pese a los que estamos viviendo”, me dice un senador socialista.

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