Opinión
8 de Agosto de 2024
16 escritores y escritoras nacionales eligen sus libros de cabecera chilenos: Donoso, Bombal, Bolaño y Zambra son los favoritos
Por Silvana Angelini
Silvana Angelini, columnista de The Clinic, le preguntó a diversos escritores sobre sus libros favoritos. Acá responden Benjamín Labatut, Alejandra Costamagna, Alberto Fuguet, Nona Fernández, Claudio Bertoni, Catalina Infante, Pablo Simonetti, Carla Guenlfenbein, Francisco Ortega, Juan Cristóbal Romero, María José Cumplido, Roberto Merino, Claudia Apablaza, Gonzalo Contreras, Amanda Teillery y June García.
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Responder a la vieja pregunta de cuáles son tus libros preferidos suele ser un dolor de cabeza. Por esto mismo, y para no tener un listado eterno, pregunté a varios escritores y escritoras nacionales cuáles eran sus libros chilenos de cabecera. La pregunta estaba guiada sólo por la categoría “libros“, sin especificar su género.
Los escritores más mencionados fueron: José Donoso, Roberto Bolaño, María Luisa Bombal y Alejandro Zambra. Esta selección de libros, ¿nos habla de nuestra idiosincrasia?, ¿puede constituir una guía de la literatura chilena? Que aquí, como en otras listas se repitan los nombres de Donoso y Bombal, ¿será porque tenemos una especial fascinación por los temas oscuros, las máscaras, el desamor, las familias decadentes, la pena, la nostalgia?
Estos fueron los títulos nombrados por los autores que contestaron la pregunta:
- Benjamín Labatut: “La literatura nazi en América”, de Roberto Bolaño; “Porque escribí”, de Enrique Lihn; “Huesos sin descanso”, de Cristóbal Marín; “Los Sea Harrier”, de Diego Maquieira; y “La nueva novela”, de Juan Luis Martínez.
- Alejandra Costamagna: “Patas de perro”, de Carlos Droguett, y “La amortajada”, de María Luisa Bombal.
- Alberto Fuguet: “Excesos”, de Mauricio Wacquez; “El jardín de al lado”, de José Donoso; y “La Beatriz Ovalle”, de Jorge Marchant Lazcano.
- Nona Fernández: “La bandera chilena”, de Elvira Hernández; “Lumpérica”, de Diamela Eltit; “Ojo líquido”, de Guadalupe Santa Cruz; y “La pieza oscura”, de Enrique Lihn.
- Claudio Bertoni: “Materia gris,” de Andrés Anwandter; “Insectario amoroso”, de Claudia Donoso; Transversal”, de Pedro Montealegre; y “Robert Smithson & Robert Smith”, de Mario Verdugo.
- Catalina Infante: “Cuentos completos”, de María Luisa Bombal, y “Formas de volver a casa”, de Alejandro Zambra.
- Pablo Simonetti: “Los detectives salvajes”, de Roberto Bolaño; “El lugar sin límites”, de José Donoso; “La última niebla”, de María Luisa Bombal; “Siútico”, de Óscar Contardo; “Loco afán”, de Pedro Lemebel; y “El resto es silencio”, de Carla Guelfenbein.
- Carla Guenlfenbein: “El vuelo de pájaro”, de Marcela Serrano; “Obras completas”, de María Luisa Bombal; “Obras completas”, de Vicente Huidobro; y “Madre que estás en los cielos”, de Pablo Simonetti.
- Francisco Ortega: “El obsceno pájaro de la noche”, de José Donoso; “Mampato en la reconquista”, de Themo Lobos; “Pacha pulai”, de Hugo Silva, y “Frontera”, de Luis Durán.
- Juan Cristóbal Romero: “Canto general”, de Pablo Neruda; “Obras completas & algo” y “Canciones rusas”, de Nicanor Parra.
- María José Cumplido: “El obsceno pájaro de la noche”, de José Donoso; “Poeta chileno”, de Alejandro Zambra; y “Arca”, de María Paz Rodríguez.
- Roberto Merino: “La ola muerta”, de Germán Marín, y “Bestiario del Reyno de Chile”, de Lukas.
- Claudia Apablaza: “Lumpérica”, de Diamela Eltit, y “2666”, de Roberto Bolaño.
- Gonzalo Contreras: “Donde van a morir los elefantes”, de José Donoso; “Explicación de todos mis tropiezos”, de Óscar Bustamante; y “Morir en Berlín”, de Carlos Cerda.
- Amanda Teillery: “Fronteras de lo real”, de Andrea Kottow, y “Ficciones de la quinta era glacial”, de Ilda Cádiz.
- June García: “Los detalles del mundo”, de Antonia Torres; “Mambo”, de Alejandra Moffat; y “Contra los hijos”, de Lina Meruane.
Supongo que cada uno de los títulos que eligieron estos autores y autoras, tienen que ver con los gustos personales, el momento de la vida en que se leyeron, y la manera que les llegó al corazón o al intelecto. A partir de estas variantes, me pregunto respecto a la selección que realizaron: ¿Habrá influido éstos en sus propios relatos?, ¿de qué manera estos personajes de las novelas arman un imaginario chileno?, ¿sus elecciones ayudan a descifrar sus propias obras? y, ¿por qué algunos libros se repiten en la selección?
De todas formas hay algo de misterioso cuando elegimos nuestros libros favoritos, hay que ir a la biblioteca personal, elegir y seleccionar, y claro, siempre quedan algunos fuera. Julio Cortázar comenta: “La biblioteca es una extensión de uno mismo, una especie de tesoro personal que revela quién eres y quién quieres ser”.
Me detendré en Donoso y Bombal. Los títulos citados del primero fueron, “El jardín de al lado”, “El obsceno pájaro de la noche”, “El lugar sin límites” y “Donde van a morir los elefantes”. Estos fueron sugeridos por Alberto Fuguet, María José Cumplido, Francisco Ortega y Gonzalo Contreras.
En el libro “La desesperanza” de Donoso, en la edición de 1998 el escritor chileno Carlos Cerda comenta: “El que sintamos a Pepe todavía entre nosotros estimula el recuerdo de instancias más o menos íntimas y hace aún difícil la reflexión crítica, impersonal y académica (…) tuve la certeza absoluta de haber encontrado finalmente la tabla de la salvación (…) Entre los motivos recurrentes que conforman el universo donosiano, el de los tupidos velos tiene la virtud de ser el que nos conduce de manera más directa a la dimensión trágica de su obra, al tiempo que nos muestra a Donoso orillando una vez más las situaciones límites”.

La cita de Cerda recuerda inevitablemente al libro “Correr el tupido velo” de Pilar Donoso, hija del escritor chileno, un diario que ayuda a comprender la problemática figura de su padre, la relación con la escritura, la familia, sus inseguridades, los procesos creativos, la crueldad hacia su hija y también el amor, las máscaras que usaba para cada ocasión social. Como menciona el propio Donoso: “Lo que hay detrás de una máscara nunca es un rostro. Siempre es otra máscara”.
Pilar en las primeras páginas del libro menciona: “Han pasado diez años de la muerte de mi padre y su sombra aún deambula por todas partes: al caminar en las calles, al abrir un clóset, al subir una escalera, al mirar hacia el horizonte”. El libro es sin duda un texto fundamental para entender al autor. Fue publicado por Alfaguara el 2009, y dos años después Pilar Donoso se suicidó en Santiago. Un libro brutal que devela un Donoso quizás desconocido para el público, y que es de gran importancia para comprender la figura del escritor.
En el caso de María Luisa Bombal, fue mencionada por Catalina Infante, Alejandra Costamagna, Pablo Simonetti y Carla Guelfenbein. Los libros fueron “La amortajada”, y las obras y cuentos completos. Así comienza “La amortajada”: “Y luego que hubo anochecido, se le entreabrieron los ojos. Oh, un poco, muy poco. Era como si quisiera mirar escondida detrás de sus largas pestañas. A la llama de los altos cirios, cuantos la velaban se inclinaron, entonces, para observar la limpieza y la transparencia de aquella franja de pupila que la muerte no había logrado empañar. Respetuosamente maravillados se inclinaban, sin saber que Ella los veía. Porque Ella veía, sentía”.
María Luisa Bombal es sin duda una de las escritoras más importantes de la historia del país. En 1938 publicó “La amortajada” que, como describe en las primeras páginas, cuenta la historia de una mujer muerta que recuerda los episodios de su vida, mientras se asoman a mirarla en su féretro.
La protagonista, vestida con mortajas, cuenta las sensaciones y visiones sobre la familia que la visita, su amante, padre, amigos, hermanos y trata al final de descifrar quiénes llevan su ataúd y la entierran: “Y he aquí que se siente precipitada hacia abajo, precipitada vertiginosamente durante un tiempo ilimitado hacia abajo; como si hubieran cavado el fondo de la cripta y pretendieran sepultarla en las entrañas mismas de la tierra”.

Sin duda que Bombal es una escritora esencial en la literatura chilena, sobre todo por la forma y estructura innovadora que tiene “La amortajada”. El libro es precursor en su combinación, en saltos temporales y la mezcla de la ficción y realidad de la protagonista.
A través de sus personajes, Donoso y Bombal recrean una época, un estilo, una mirada sobre todo ligada a las relaciones humanas, y personajes que sin duda pueden hablarnos hoy sin que pierdan un segundo su vigencia.
Del listado inicial no solo se mencionan varias veces Donoso y Bombal, también Bolaño y Zambra. Quizás estas conexiones dan para otra columna, como por ejemplo, ¿qué elementos pueden unir a los cuatro autores?, ¿de qué manera estas temáticas tienen elementos en común? Este listado de libros, que es sin duda incompleto, aleatorio, antojadizo, quizás logra armar un pequeñísimo mapa, que aunque no es el territorio, da ciertas luces para entender la literatura chilena.



