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3 de Octubre de 2024“Chile no está listo para dar el salto”: Gremio automotor aborda los desafíos del sector y pide al Gobierno “no más improvisación”
En conversación con The Clinic, Diego Mendoza, secretario general de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (Anac), evaluó cómo aterrizar el cambio tecnológico en el país, y la problemática que generan regulaciones de "dudosa implementación".
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Pese a que septiembre se transformó en el segundo mes de mayor venta de vehículos nuevos medianos y livianos en el año, registrando un crecimiento de 1% -gracias a la inscripción de 25.765 unidades- frente al mismo periodo del año anterior, y encadenando así tres meses de crecimiento consecutivo, la industria automotriz en Chile se encuentra en una encrucijada.
Según el último reporte de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (Anac), con los resultados de septiembre -sumado al desempeño positivo de julio y agosto-, se logró disminuir la caída acumulada de la venta de vehículos en lo que va del año a solo -6,1%, con 221.673 unidades comercializadas. Además, en el análisis por trimestre, el tercero de este año -julio-septiembre, con 79.187 unidades- ha sido el con mejores resultados desde el primer trimestre de 2023, cuando se inscribieron 91.397 cero kilómetros.
Si bien las cifras de ventas poco a poco han ido remontando, lo cierto es que el sector está enfrentando un importante cambio tecnológico: el brinco a la electrificación. Esto se da en medio de un panorama económico complejo a nivel mundial, a lo que hay que añadir los cambios en infraestructura que requiere el país y la falta de claridad en regulaciones claves para alcanzar la movilidad sostenible.
En conversación con The Clinic, Diego Mendoza, secretario general de la Anac, habla sobre los desafíos que enfrenta el sector automotor en el país, y también aborda la incertidumbre que generan normativas que rigen la industria, como la ley REP o la Ley de Eficiencia Energética -esta última busca promover la gestión de energía en grandes consumidores como las empresas mineras, cementeras y forestales, también abarca otras industrias como la inmobiliaria-.
— ¿Cuál es el escenario y los principales desafíos que enfrenta actualmente la industria automotriz en Chile?
— La industria automotriz está enfrentando el mayor cambio tecnológico desde que tengamos memoria, que es el salto a la electrificación. El desafío se da en un momento económico complejo, en que la inversión en el sector automotor está siendo liderada fuertemente por el origen chino, mientras Europa, Estados Unidos y otros polos tradicionales de construcción automotriz como Japón y Corea, más nuestros vecinos Argentina y Brasil deben tomar una decisión al respecto: con qué velocidad avanzarán o si se dedicarán a aportar vehículos para otros mercados a combustión.
El problema, entonces, es de qué manera se aterriza este cambio tecnológico en nuestro país, adecuándolo a las necesidades de los compradores. Otros problemas son dados por malas regulaciones, o de dudosa implementación. Me refiero a la Ley REP de reciclaje de productos contaminantes, como neumáticos, aceites, baterías y otros, que ha sido tremendamente exigente; o la norma de Eficiencia Energética que ha tenido un comienzo progresivo que rápidamente hará más difícil y exigente la venta de motores a combustión. Chile no está listo para dar el salto.
— ¿Cuál es su evaluación respecto de la Ley de Eficiencia Energética y el manejo del Gobierno en torno a la materia?
— El fondo y objetivo perseguido por la ley de eficiencia es algo que compartimos 100% como sector, y así lo hemos dicho en instancias como el Congreso, al lanzarse la norma o al mencionarse las metas de electromovilidad para Chile. El objetivo es promover la renovación del parque vehicular con énfasis en modelos de cero y bajas emisiones, más eficientes. Eso es algo que todas nuestras marcas comparten porque va en línea con la movilidad sostenible y con los desafíos de carbono neutralidad.
El problema es que el “aterrizaje” de la ley ha sido confuso, lento y hasta discordante en algunos puntos con el sector automotor. Por ejemplo, el aterrizaje de los reglamentos, resoluciones y documentos necesarios para calcular los rendimientos vehiculares se han conocido en julio y septiembre de este año, pero la idea era tenerlos hace dos años atrás. De todos modos el sector sí ha mejorado -bastante- el rendimiento energético promedio, que es algo destacable.
–— ¿Cuáles son las principales demandas del sector automotriz ante el Ejecutivo?
— La principal demanda es no más improvisación. Este último tiempo, el desorden en las normativas que se han aprobado para el sector automotor, ha producido un malestar general y una falta de seriedad respecto a cómo nos ven en el extranjero. Eso no puede repetirse. El sector puede avanzar, ser un aliado en el cambio tecnológico, en la reducción de emisiones y en la adopción de más seguridad vial, si nos programamos con gradualidad y tiempo a las nuevas exigencias.
Pero la verdad es que el hecho de tener dos normas distintas para la instalación de patentes, otra para el grabado de vidrios, una norma dificultosa para el reciclaje de neumáticos, una nueva norma de eficiencia energética en livianos y otra aplicable a medianos, mientras se discute qué hacer con pesados -camiones y Buses-, y al mismo tiempo como empresa debes adecuarte al nuevo compliance empresarial de la ley de delitos económicos y prepararte para la nueva ley de datos personales, hace que se desordene mucho el trabajo entre lo público y privado. No puede seguir sucediendo. Orden y claridad, y políticas de Estado de largo plazo con estabilidad y normas claras, es lo que necesita nuestro sector para crecer y seguir siendo sostenibles.
— ¿Cuáles son los principales dolores de cabeza o riesgos que enfrenta el sector?
— Nosotros no identificamos riesgos ni dolores de cabeza, sino que separamos en siete pilares los desafíos que el sector automotriz debe enfrentar para alcanzar la movilidad sostenible. Esos pilares dicen relación con los avances en seguridad vial, en formación de capital humano, en conducción autónoma, en electrificación, en mayor conectividad de los vehículos, en mayor eficiencia energética para los vehículos, y en una movilidad circular que sí se haga responsable del manejo circular de residuos.
Para cada uno de esos pilares tendremos que trabajar, como sector y con el apoyo del Gobierno, en actualizar normativas, preparar la cancha y permitir que Chile siga siendo un mercado ejemplar para la comercialización de modelos automotrices. Esa es nuestra gran ventaja, un mercado abierto y competitivo que sólo beneficia a los compradores.



