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Opinión

19 de Octubre de 2024
Sandro Baeza

La otra prisión de Cathy Barriga

Foto autor Isabel Plant Por Isabel Plant

La ex alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, ha vuelto al centro de atención tras su debut en OnFayer, la plataforma chilena similar a OnlyFans, donde en solo un día ganó siete millones de pesos con videos provocativos. En su columna, Isabel Plant, aborda el fenómeno de este tipo de plataformas, en las que muchas mujeres, como Barriga, monetizan su imagen bajo sus propios términos. Sin embargo, también cuestiona si este camino es un empoderamiento o una explotación. "Verla en su negligé blanco y negro en un escritorio, le permitirá facturar y podrá ser congruente con su historia, pero es también una traición a su feroz escalada de tres décadas. Toda esa porfía por surgir, por mantener a su familia, por incluso llegar a ser una mujer líder y con poder, de regreso en el bikini de los inicios, como una condena imposible de eludir", escribe. 

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Era 2016 y el británico Tim Stokely le pidió unos diez millones de pesos prestados a su padre. Son los últimos, le dijo este, cuando le pasó el dinero; Tim llevaba un buen par de años creando y cerrando distintas empresas online. Había comenzado en 2011 con un sitio que se centraba en un subgrupo de fetiches de “dominación financiera”, donde los sumisos depositaban dinero a dominantes. También tuvo un sitio donde expertos de distinto tipo vendían sus conocimientos por audio o video. Tampoco despegó. Al ver el éxito que tenía Instagram, se fijó que los y las creadores de contenido para adultos lo utilizaban para publicitarse, pero que no podían poner ahí imágenes más explícitas. Y así, con una mezcolanza de sus experiencias previas y la oportunidad de ese mercado, nació OnlyFans con el dinero prestado de su papá: los que generaban contenido ofrecían suscripciones a sus seguidores para material exclusivo o especial (quedándose con 80% del pago). 

Rápidamente OnlyFans se convirtió en un sitio para contenido adulto. Stokely fue bautizado como “el rey del porno casero”, le vendió 75 por ciento de la empresa a un ruso misterioso llamado Leonid Radvinsky que ya tenía experiencia en contenido adulto. Y tras un auge gracias a los encierros pandémicos, OnlyFans  genera millones de dólares al año – en 2023, ganancias de más de mil millones anuales- , y tiene por supuesto varias imitadoras o derivados, incluyendo en Chile una versión llamada OnFayer, donde personajes conocidos de la farándula como Faloon Larraguibel suben fotos y videos provocadores. 

Ahí debutó con estruendo esta semana la ex alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga; el vocero de la red chilena informó que en solo un día de videos en babydoll la imputada por fraude al fisco ganó 7 millones de pesos en medio de su arresto domiciliario. Su marido ha explicado que Barriga, a quien apoya y defiende ante las acusaciones legales, tenía que generar dinero, lo que nos hace asumir son una pareja con separación de bienes y completa división de ingresos, considerando que él tiene dieta parlamentaria. Barriga cobra 25 dólares mensuales por su material hot, y hasta 45 si se le pide algo especial. 

El auge de Onlyfans o similares ha sido ampliamente debatido en el feminismo. Por una vereda tenemos a quienes creen que es una herramienta muy útil para trabajadoras sexuales, por ejemplo; les evita el riesgo de violencia física y les permite estar en control de sus finanzas. Hay otras quienes creen que es parte del empoderamiento femenino, poder lucir su cuerpo y si así lo deciden lucrar con él. Enorgullecerse y aprovechar su sexualidad, como ellas quieran. Y por el otro lado están quienes consideran que es la misma explotación de siempre en otro formato: se calcula que el 90 por ciento de quienes postean contenido son mujeres y que la audiencia es también en su mayoría masculina, con el público fuerte entre 25 y 45 años. Así “se reproduce nuevamente el estereotipo de la mujer como objeto que se consume frente al sujeto que decide “consumir”, explica un estudio de la agrupación española Federación Mujeres Jóvenes. 

Cuando ya internet hizo que el porno fuera gratis y ubicuo, ¿qué puede generar calor? Parte del atractivo para los usuarios de OnlyFans es la ilusión de cercanía, de poder ver contenido sexual de personas famosas o que siente que puede conocer, seguir. Gente real, no la gente plástica y lejana del porno. Justamente personajes como Cathy Barriga son oro: ¿quién en Chile no siente que la “conoce”?

Barriga ha sido un personaje mediático en nuestro país desde hace casi 30 años, cuando apareció como “la robotina” de Maldita Sea. Antes la sicóloga había participado en concursos de belleza, después pasó bailando por Mekano, entre medio se convirtió en madre soltera y sacó adelante un hijo, sufrió bullying en realities, se aferró con uñas y dientes a la fama farandulera, se casó con un heredero político que luego se convirtió en diputado, se reinventó partiendo como Core y terminando como la alcaldesa rosa de la segunda comuna más poblada del país. Los peluches, el matinal, “soy feminista pero no de las que se dejan bigotes”, los bailes, el kiki challenge, la caída, los 33 millones de dólares que fiscalía investiga si fueron malversados, el arresto domiciliario. 

Cathy Barriga siempre ha sido una sobreviviente. Desde su primer concurso de belleza juvenil adolescente hasta sus fotos de OnFayer a los 50, ha sabido construir una marca rosada y rubia, usando su cuerpo avanzar de distintas formas en su ascenso social, laboral y hasta político. 

Esta es su nueva manera de sobrevivir. En lo monetario, claro, pero también en el mundo de los titulares. Plantarse como sea al frente de una cámara, que le entrega como alimento el contacto de un público del que pareciera no puede prescindir. 

Si nos preguntamos desde el feminismo si su nuevo paso en el contenido adulto es empoderamiento o explotación, la respuesta es doble. Sí, está haciendo dinero a su manera, bajo sus términos y con un cuerpo que claramente la enorgullece. Pero es también la explotación de su persona, del imaginario que tenemos de ella y del resquicio legal que la tiene privada de libertad en su casa por ser cuidadora de su hijo, en vez de en una cárcel. 

Verla en su negligé blanco y negro en un escritorio, le permitirá facturar y podrá ser congruente con su historia, pero es también una traición a su feroz escalada de tres décadas. Toda esa porfía de Cathy Barriga por surgir, por mantener a su familia, por incluso llegar a ser una mujer líder y con poder, de regreso en el bikini de los inicios, como una condena imposible de eludir. 

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