Buscar
Entender es todo
cerrar
Fares Jadue
Fares Jadue (PC), candidato a alcalde por Recoelta. Fotos: Phillippe Vigoreaux

Entrevistas

20 de Octubre de 2024

Fares Jadue (PC), candidato en Recoleta: “Estoy seguro de que si Daniel Jadue hubiera podido presentarse más allá del límite de elecciones, hubiera vuelto a ser electo”

El candidato oficialista para suceder a Daniel Jadue en Recoleta es enfático en sostener que al Gobierno del Presidente Gabriel Boric le ha tocado ceder más de lo que a él le gustaría. "Es complejo para un Gobierno que se propuso un programa transformador no lograr los objetivos", asegura. Además, asegura que ya no está preocupado de que el proceso judicial que enfrenta Daniel Jadue -hoy con arresto domiciliario- le pueda afectar en la elección.

Por
Compartir

La Plaza San Alberto Hurtado es uno de los objetivos que Fares Jadue (PC, 52 años) menciona con orgullo. Hace años atrás, luego de una remodelación, la plaza —que queda frente a la Municipalidad de Recoleta— contiene consigo un skatepark. Así, cuenta, el lugar quedó habilitado para ser un centro de eventos óptimo en actividades de esa índole. Destaca que marcas de bebidas energéticas suelen utilizar dicho espacio.

El logro lo siente como propio, pues desde hace 12 años que trabaja en la Municipalidad. Primero como funcionario —fue director de desarrollo comunitario (Dideco)— y desde hace tres años como concejal (el más votado de los electos en 2021 en la comuna y en el distrito). Y, actualmente, está ad portas de disputar el sillón municipal para suceder al exalcalde Daniel Jadue (PC), quien salió con anticipación de Recoleta tras ser formalizado por delitos relativos a corrupción en el marco de la administración de las Farmacias Populares.

En esta entrevista, Fares Jadue reconoce que temió en su momento de que la situación de su antiguo jefe le perjudicase en su candidatura. Pero, al mismo tiempo, enfatiza que sólo le afectó a Daniel —como le llama a secas— y que, pese a ello, “y dependiendo de cómo se desarrolle el contexto”, el líder comunista pueda volver a presentarse como una opción presidencial de su partido.

Sobre el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, en tanto, recalca que, aunque “ha hecho todo lo que ha podido hacer, no ha habido voluntad política para avanzar en el programa propuesto”. “Eso, en algún momento, puede tener un costo político alto“, advierte.

—Está el antecedente de que fue el concejal más votado en 2021. ¿Siente presión para esta elección?

—Cualquier proceso electoral que uno enfrenta, incluso desde cuando participó por primera vez en una elección, como presidente del curso o integrante de una federación, siempre tiene una presión importante. Soy una candidatura de concejal muy votada. La más votada del distrito, incluso. Siento la presión propia de lo que significa la campaña y la candidatura por la relevancia que este proyecto tiene, su visibilidad y la relevancia que tiene para mi sector.

—¿Le asusta dar el salto de concejal a alcalde?

—No. Siento que estoy preparado. Me he ido formando. Llevo más de 20 años dedicado al municipalismo y he encontrado en Recoleta la oportunidad de implementar iniciativas que van un poco más allá, que buscan correr el cerco, que no están solamente enfocados en aplicar una política pública o administrar, sino en ir transformando la realidad. Para mí, Recoleta ha significado ese desafío y tiene esa importancia. 

—No es menor el antecedente de su candidatura: de ganar, sucedería a alguien que fue reelecto dos veces y fue excandidato presidencial. 

—Está la vara alta. Me lo ha dicho la misma comunidad. 

“Daniel Jadue siempre va a estar dentro de la discusión presidencial”

Pese a que ha intentado distanciarse de la figura de Daniel Jadue, hoy con arresto domiciliario, Fares no niega su cercanía a él y también tiene una valoración positiva de su gestión.

—¿Tener que suceder a Daniel Jadue no le genera más temor que el propio hecho de ser alcalde?

—Sí, debo reconocer que hay una preocupación. Pero, no es ese el hecho de la preocupación. Me siento muy orgulloso de lo construido en estos años. Daniel fue un alcalde muy innovador, que supo representar bien los anhelos de la comunidad de Recoleta y que logró avanzar. Quedaron cosas pendientes, pero logró avanzar sustantivamente en temas que la comunidad hoy valora, como los servicios populares. También subió el estándar de un municipio muy desprestigiado a uno que hoy es mirado desde distintos lados y que tiene cierto prestigio en lo político. Desde ahí siento esa presión de cumplirle a mi comunidad de la misma manera. Con distintos énfasis. 

—El ciclo de Jadue no termina de la forma que le hubiese gustado.

—No, claro que no. Pese a ello, tengo muy claro que fue un muy buen gobierno comunal. Eso es lo que tienen las personas muy claro también. Daniel sigue siendo un alcalde muy querido. Cuando me encuentro con la comunidad una de las preguntas frecuentes es “¿cómo está nuestro alcalde?”. La gente está muy enterada de lo que pasa con él, de la circunstancia, y aún le otorga mucha legitimidad.

—Cuando ocurre su episodio judicial, ¿temió que le afectase en su candidatura?

—Por supuesto. Es pensable que una situación como esa por extensión pueda afectar. Lo que nos hemos dado cuenta es que no es así. A quien efectivamente golpea es al propio Daniel más que al proyecto. Es complejo, porque es difícil desvincular las dos figuras, pero en esta campaña existe una alta valoración por lo que se ha hecho en Recoleta. Creo que el proyecto tiene legitimidad. Los alcaldes cumplimos un rol, pero también en un momento vamos de salida. La gente ha ido entendiendo este traspaso de manera natural entre la primera mayoría de concejales y el alcalde que termina el ciclo.

—Habla de que afectó a la persona, pero no el proyecto. Jadue tiene autoridad en Recoleta…

—No solamente autoridad. Daniel es una persona muy querida por la comunidad recoletana. Estoy seguro que si Daniel Jadue hubiera tenido la oportunidad de presentarse más allá del límite de elecciones, hubiera vuelto a ser electo alcalde. No tengo ninguna duda de ello. No sólo por lo hecho, sino por la relación cercana con la comunidad. Puso las prioridades donde la gente más lo necesitaba, a la gente más humilde. Por eso jamás podría pensar que el legado de Daniel me podría afectar.

—¿Y su candidatura representa el legado o el proyecto?

—Ambas, porque no creo que sean excluyentes. Cuando se habla de legado es la representación que impulsó quien puso al centro un proyecto. Está el proyecto que lo hemos construido entre todos.

—La discusión presidencial se ha instalado prematuramente. ¿Daniel Jadue podría volver a ser precandidato del PC?

—Todos los partidos tienen opciones de poner sus cartas y proyectar a sus figuras políticas. En el caso de Daniel, es una figura potente del PC. Ha sido el candidato a la presidencia del PC con más votos en la primaria. Ningún candidato había llegado a más de 600.000 votos. Siempre Daniel Jadue va a estar dentro de la discusión presidencial. Y dependiendo de cómo se desarrolle el contexto de lo que pasa con Daniel, puede haber efectivamente una opción que se perfile por ahí.

Esa es una decisión y una conversación que estoy seguro que se dará mucho más adelante. Lo que me interesa en lo principal es que no gane la derecha, que se proyecte una figura del sector, y que así como decidimos organizarnos para enfrentar estas elecciones, logremos la unidad en la próxima decisión sobre quién van a ir en ser nuestra representación. Con opciones reales de triunfo. 

—Habla de querer continuar con la idea de una municipalidad popular, propio del exalcalde. ¿Qué idea original considera?

—Para entender el municipio y su forma de hacer políticas locales hay que entender que aquí se inaugura un modelo de gestión municipal. Esa nueva forma permite avanzar en otras iniciativa distintas. ¿Qué cosas? Quiero tener una clínica odontológica popular, donde se puedan atender las necesidades dentales de la comunidad que no necesariamente tienen respuesta en el sistema público. También quiero hacerme cargo de una clínica veterinaria popular, porque efectivamente tenemos un problema de tenencia responsable. Son iniciativas innovadoras que no necesariamente tienen expresión en otros lados.

“La situación de DD.HH. ocurrida en el estallido no ha tenido una respuesta adecuada”

Este viernes se cumplieron cinco años desde el denominado estallido social. Dicho episodio genera reflexión en Fares Jadue, quien asegura que se ha avanzado “poco” en la política desde entonces.

—¿Cómo evalúa el trabajo de la clase política desde el 18 de octubre de 2019?

—El estallido social, o la revuelta, no sé si han alcanzado a desarrollar una reflexión más profunda en torno a aquellos temas o condiciones de nuestra sociedad que llevan a este tipo de expresiones. La injusticia, la falta de igualdad, el agotamiento de las personas de ver que la vida es tan difícil, que el propio Estado no acompaña, que las políticas sociales no son políticas sociales amables, universales, que van generando inequidades… No sé si la política de los últimos cinco años ha logrado avanzar sustantivamente en ello.

—¿No ha estado a la altura?

—Se generó una criminalización del proceso. Claro que condeno todas las situaciones de violencia. Rescato los valores que encarnaba, porque lo que hubo en esas movilizaciones eran expresiones de esperanza, alegría, de cultura, de querer cambios y vivir en una sociedad mejor. Y después fueron violentamente reprimidas y tuvieron expresiones de violencia que terminaron generando una sensación, desde distintas opiniones, de que lo que ahí había ocurrido no era lo adecuado. De hecho, abrió la posibilidad de un proceso constitucional que falló en esta disputa más en el ámbito político que del ámbito social.

—¿Cuánto se ha avanzado desde ese momento hasta hoy en la política?

—Poco, falta mucho. Se ha caído en una forma de hacer política desde la prudencia, que es importante la prudencia. Pero, eso nos lleva a distraernos del centro del quehacer de lo político, que es poner al centro las necesidades de las personas. Ahí tengo preocupación. La política tiene que ser cortés, pero no tiene porque ser condescendiente siempre. Hay que avanzar en procesos que tengan impacto social importante. Sino, lo único que arriesgas es que el día de mañana vuelva a ocurrir lo mismo. Uno no busca un estallido o una revuelta.

Lo otro importante es que la situación de vulneración a los DD.HH. ocurridos en el estallido social tampoco han tenido una respuesta adecuada desde el punto de vista de la justicia. Hoy día uno puede entender por qué: el cuestionamiento del sistema jurídico es bastante profundo a partir de cómo se ha ido conformado el Poder Judicial. Entonces, el desafío es doble: cómo debemos corregir eso y cómo debemos dar respuesta a aquellos que sufrieron violaciones a los DD.HH. Si no hay reparación, nunca sanamos nuestras heridas. Hoy estamos empantanados en una política que no conversa, que no cede.

—¿Ha sido insuficiente la reparación en DD.HH.? Chile Vamos envió una carta al Presidente pidiendo que rectificase los indultos y las pensiones de gracia.

—Hay que afinar más la mirada. ¿Por qué? Porque en algunos casos efectivamente hay situaciones cuestionables y que debieron ser revisadas de forma más meticulosa. Pero, en algunos casos no ha habido nada. ¿Qué pasa con Gustavo Gatica? ¿Qué pasa con la senadora Campillai? por nombrar personas de relevancia pública. ¿Qué ha pasado en varios de los juicios de personas que fueron detenidas, violentadas, o que sufrieron traumas oculares? Muchas de ellas no han tenido respuestas en todo este tiempo. Uno no puede aplicar una medida de reparación sólo con algunos. Tiene que haber una respuesta robusta. Cuando yo hablo de justicia hablo de que la justicia tiene que abordarlo todo con todos, no con algunos.

—¿Cómo se subsana?

—No sé si las violaciones a los DD.HH. sólo se reparan con dinero. Es complicado decir eso. Las violaciones a los DD.HH. además de repararse cuando una persona queda en condición de poder sustentarse y requiera reparación en esa línea, se repara con justicia. Es lo mismo que cuando uno dice que los problemas de democracia se resuelven con más democracia y nunca con más represión. Eso es parte de los problemas que nosotros tenemos en nuestro sistema, que creemos que por poner unos recursos y reparar con algunos, a veces equivocándose también, hacemos las cosas bien o damos señales de que estamos haciendo algo, y resulta que no es necesariamente lo mejor.

Diversos estudios de opinión han ilustrado una baja de apoyo en las movilizaciones que hubo durante ese periodo. ¿Es su caso?

—El 51% de las personas siente que los motivos que llevaron a la movilización social de ese tiempo todavía están vigentes. Todavía no se ha resuelto. Entonces, la gente le pudo haber ido cambiando al percepción desde el punto de vista si tiene mayor adherencia o menos en la forma. Prefiero decir que estoy de acuerdo con ese 51% que siente que todavía falta mucho en nuestro país por mejorar.

“Espero que la evaluación del Gobierno al final no impacte tanto al sector”

Fares Jadue recuerda que no votó por Gabriel Boric en la primaria de Apruebo Dignidad 2021, en la que compitió contra Daniel Jadue. No obstante, reconoce que son una alianza, aunque guarda reparos en cómo perduran los ejes principales del programa de gobierno presentado, como también la postura que ha tomado el Mandatario sobre Venezuela, país que ha identificado de estar bajo una “dictadura”.

—¿Qué impresión tiene sobre el Gobierno del Presidente Gabriel Boric? Imagino que no fue su candidato en primarias.

—No, pero la política es así. Compartimos una alianza que se centró la elección de ese minuto. Creo que se llegó a un acuerdo que era la implementación de un programa que apuntaba a transformaciones. En general, no estimo que el Gobierno haya hecho mal las cosas. Lo que estimo es que había una posición muy violenta desde el punto de vista de no querer avanzar con el programa de gobierno propuesto en temas muy sensibles para la gente. La gente es la que tendrá que evaluar en su momento.

Siempre se puede mejorar en la negociación política, pero finalmente nos estancamos en temas importantes. Nos estancamos en temas sustantivos. Se avanzaron en temas que eran consenso, como los de seguridad. Pero todavía no sacamos el famoso Ministerio de la Seguridad, algunas leyes que están entrampadas, entonces claro. Desde el punto de vista del Gobierno, creo que ha hecho todo lo que ha podido hacer, pero no ha habido voluntad política para avanzar en el programa propuesto. Eso, en algún momento, puede tener un costo un político alto. 

—¿Considera que el Gobierno ha sido condescendiente respecto a sus propuestas originales para sacar adelante el programa?

—El Gobierno ha tenido que transar parte del espíritu del programa para el poder avanzar en lo que se pueda producto de una oposición muy agresiva. Eso va a generar frustración. Espero que la evaluación del Gobierno al final no sea una evaluación que impacte tanto al sector. Tengo preocupación, pero creo que siempre ha estado la voluntad del Gobierno para hacerlo mejor. Ha hecho lo mejor que ha podido. En eso, ha debido transar el espíritu del programa.

—Se parece a lo que mencionaba el diputado Gonzalo Winter sobre dar una disputa ideológica.

—Puede ser que compartamos en alguna medida esa lectura. El espíritu de la propuesta era mucho más progresista, avanzaba sustantivamente, daba respuestas a varias de las expectativas generadas en la revuelta social. Hoy eso está muy lejos de cumplirse. Está a una distancia importante de cumplirse. Y eso es complejo para un Gobierno que se propuso un programa transformador no lograr los objetivos. 

—¿Le genera conflicto el tono que tiene el Presidente Boric sobre los derechos humanos en Venezuela?

—El Presidente es quien lleva las relaciones internacionales. Hemos sido respetuosos. Las alianzas políticas tienen diferencias. Yo soy más de un tono de no opinar de otros países cuando nosotros tenemos nuestros propios problemas. Los venezolanos tendrán que resolver sus propios problemas y la comunidad internacional tiene una oportunidad muy grande de colaborar en esa solución sin intervencionismo, sin hacer injerencia ni bloqueos, siempre pensando en el bienestar. Hay cuestiones que no contribuyen, como tampoco lo hace cortar las relaciones diplomáticas. 

—¿El Estado de Chile ha actuado con intervencionismo en el caso de Venezuela? Por ejemplo, cuando el Presidente pide que se liberen las actas o cuando el Presidente habla de “dictadura” en la ONU.

—No me voy a referir a la opinión del Presidente porque es legítimo y tiene todo el derecho de hacerlo. Mi opinión es que uno no puede pedirle a un país que tenga que hacer ciertas cosas. Uno tiene que apelar a los organismos internacionales que velan porque los países cumplan con ciertos estándares. Tampoco estoy de acuerdo con que se catalogue a uno u otro país. 

—Un reportaje en Mega le acusó de emplear asesorías injustificadas a la Municipalidad de La Cisterna. ¿Qué dice al respecto?

—Esto es un problema con la directora de control. Yo no llego a La Cisterna por el convenio con Recoleta. A mí me llama la entonces directora de la secretaría de planificación que me conocía. Me plantea que hay que apoyar desde la secretaría algunos procesos que tenían relación con generar un proceso de traspaso, de asesoría y fortalecimiento de toda la oferta programática del municipio de La Cisterna de la dirección de desarrollo comunitario. Yo comienzo prestando una asesoría haciendo una evaluación de los programas que se implementaban, que seguían una lógica de los años 90, y que no estaban actualizados.

Yo he desarrollado expertise como director de desarrollo comunitario, por eso pidieron que me convirtiera en el asesor de la directora de desarrollo comunitario. Trabajé con tres directores más. Fui contratado en la calidad de honorarios, por lo tanto, no tenía que cumplir horario. Sin embargo, tengo muchos testigos, jefaturas de programas, departamentales, el mismo alcalde, con los cuales, en distintas circunstancias, me encontraba y reunía.

Esta directora de control fue una directora que siempre obstaculizó la gestión del alcalde Joel Olmos. Partió obstaculizando para el pago de los trabajadores que entraron con la gestión del alcalde Olmos. A mí nunca visó mis pagos en la fecha. En la Municipalidad de La Cisterna nunca tuve un pago al día y además estuve meses sin poder cobrar. Ahí yo tomo la decisión con mi jefatura de que si no me pagaban las boletas y mi servicios prestados hasta una fecha, yo iba a seguir prestando mis servicios, pero sin emitir boletas, porque ya me habían generado un gran problema en el Servicio de Impuestos Internos durante casi año y medio. En algún momento evalúe poner una denuncia contra la directora de control de entonces, pero no lo hice para no generarle un problema mayor al propio alcalde. 

Notas relacionadas

Salir de la versión móvil