Opinión
15 de Diciembre de 2024
Perfil de la ministra Maisa Rojas: Maisa y Dominga
Por Kike Mujica
"El proyecto Dominga está totalmente contaminado por la política. Partiendo por la propiedad de Andes Iron: Carlos Alberto Délano, otrora financista de la UDI. Súmale que se le vinculó a la familia Piñera. Y dos ministros y un subsecretario dejaron el gobierno de Bachelet II porque el proyecto fue rechazado: Rodrigo Valdés, Luis Felipe Céspedes y Alejandro Micco", le dice a Kike Mujica un ejecutivo ligado a la minería, que esta semana escribe sobre la ministra Maisa Rojas“. No le acomoda para nada la visibilidad pública y estar en el ojo del huracán”, me dicen desde el mundo medioambientalista.
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Siete ministros de Medio Ambiente se han enfrentado, desde 2010, a la disyuntiva: sí o no a Dominga. En 2006 se descubrió el yacimiento de hierro, oro y cobre: a partir de ese momento el proyecto ha transitado un derrotero polémico y politizado.
Ahora le tocó el turno a la ministra María Heloísa Juana Rojas Corradi, conocida como Maisa Rojas (Temuco, 52 años), una de las expertas climáticas más reputadas. Es licenciada en ciencias con mención en física en la Universidad de Chile y PHD en física de la atmósfera de la Universidad de Oxford.
Por sus credenciales académicas el presidente Gabriel Boric la sumó a su gabinete en 2022. En ese momento, Rojas era directora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, organización cuya misión es generar conocimiento sobre la ciencia del clima y estudiar cómo el cambio climático impacta a los ecosistemas y a la sociedad chilena.
Rojas es una eminencia: fue coordinadora del Comité Científico Asesor de Cambio Climático y autora principal del capítulo paleoclimático del Quinto Informe de Evaluación (AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Además, colaboró en el Sexto informe, también como autora principal.
No a la voltereta medioambiental
Si hay ministerios que mutaron de sectoriales a eminentemente políticos -y contingentes-, esos son energía, mujer y medio ambiente.
La nueva agenda mundial los incluye como campos de batalla -altamente polarizados- de las ideas.
Ya no basta con “lo técnico”.
Maisa Rojas no registra militancia política. Ergo, no hay partido que la defienda como una de las suyas. Su primer cargo público fue en 2018, cuando fue nombrada por la Presidenta Michelle Bachelet como representante de la Presidencia de la República para la Comisión Asesora Presidencial Permanente de Cambio Climático.
En la segunda vuelta se incorporó como líder de los temas ambientales de la campaña de Gabriel Boric. Con el Presidente se lleva muy bien, dicen fuentes cercanas al Mandatario. “Él respeta mucho sus credenciales”, agregan.
“Ella le da el aura medioambientalista al gobierno, porque el Presidente nunca transitó por ese mundo”, dice un ambientalista.
“El proyecto Dominga está totalmente contaminado por la política. Partiendo por la propiedad de Andes Iron: Carlos Alberto Délano, otrora financista de la UDI. Súmale que se le vinculó a la familia Piñera. Y dos ministros y un subsecretario dejaron el gobierno de Bachelet II porque el proyecto fue rechazado: Rodrigo Valdés, Luis Felipe Céspedes y Alejandro Micco”, me dice un ejecutivo ligado a la minería.
Este escenario peliagudo no es precisamente el lugar donde la actual ministra vivió hasta antes del llamado de Boric. “No le acomoda para nada la visibilidad pública y estar en el ojo del huracán”, me dicen desde el mundo medioambientalista.
Por eso enfrentó con mutismo -excesivo, para muchos en el oficialismo- el fallo del Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta, que acogió la reclamación de la empresa Andes Iron y dejó sin efecto el rechazo -efectuado por el Comité de Ministros de Boric- del proyecto.
Y no sólo eso: el tribunal estableció que se afectó el principio de imparcialidad, debido a que determinadas autoridades se manifestaron previamente sobre la materia, sin abstenerse.
Mensaje directo para Maisa Rojas.
“Esto es consecuencia de nombrar en cargos medioambientales a expertos que tienen posiciones, a priori, muy dogmáticas. Responden más bien a sus pares que al buen desempeño del Ejecutivo”, me dice un cercano al Presidente.
“Creo que la ministra está muy preocupada de cuidar su prestigio como científica ambientalista”, dice una fuente del oficialismo.
Si bien esta gobierno se ha caracterizado por cambiar de opinión, en temas como el medioambiental “es más complicado hacerlo, porque el frenteamplismo y el propio Boric se la habían jugado con todo contra Dominga, según ellos basado en la evidencia empírica de los daños que provoca el proyecto. Una cosa es cambiar de opinión pero otra es cambiar de datos”, me dice un académico de centro-izquierda.
A este gobierno no le queda más que rechazar Dominga. Después del fallo del tribunal, la discusión giró en torno de enfrentar la situación o dejarla pasar y que el próximo gobierno tome el fierro caliente. La segunda opción tenía más adeptos.
La bofetada de Dominga
“Maisa votó en contra con total convencimiento de los datos. No es una decisión política o anti-empresarial”, me dice un cercano a la científica.
En agosto del 2021 la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Coquimbo se pronunció favorablemente sobre Dominga.
El hito enfureció a los detractores del proyecto, entre ellos el CR2, que era dirigido por la actual ministra Rojas. El organismo difundió comunicados muy críticos.
Por ejemplo, el académico de la Facultad de Ciencias de la U. de Chile, Javier Simonetti, sentenció que “esta decisión que se ha tomado a escala regional es una bofetada a todos quienes han demostrado que el proyecto Dominga tiene un impacto contundente sobre el entorno. Es una vergüenza que aceptemos este tipo de acciones, sobre todo cuando estamos en conocimiento de la preocupante situación mundial”.
Me dicen cercanos al gobierno que la aprobación, en abril del 2023, del proyecto Los Bronces integrado -de Anglo American- puso en la mira del mundo ambientalista a Maisa Rojas. La decisión del comité de ministros fue inesperada para los verdes de Chile.
Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile, señaló en ese entonces: “La aprobación del proyecto de Los Bronces Integrado es una mala y preocupante noticia, porque supone una contradicción inmediata con el compromiso medioambiental que había tomado este gobierno de Gabriel Boric en términos de proteger el agua, los glaciares y la calidad de vida y asegurar una transición justa para los grandes centros poblados”.
El living de Zalaquett
Le pregunté a tres gerentes de empresas -consideradas “extractivas” por cierta izquierda- si tenían interlocución con la ministra.
“No”, fue la respuesta.
“Cuando uno se topa con ella, no rehúye. Pero conseguir audiencia es muy complicado”, me señala uno de los directivos.
Según La Tercera, entre el 15 de marzo de 2022 y el 7 de marzo de 2024, Maisa Rojas recibió 700 peticiones de audiencia mediante la plataforma de la Ley de Lobby, de las cuales aceptó 197, rechazó otras 181 y derivó a otras jefaturas ministeriales o autoridades regionales, un total de 322.
“Los empresarios quieren reunirse con ella para consultar criterios técnicos y políticos. Pero no todos los logran. Deriva muchas en subordinados que cortan poco y nada”, me cuenta una asesora de compañías mineras.
“El ministro Grau es el que habla con los empresarios”, acotan dos gerentes.
La ministra Maisa Rojas fue una de las autoridades que conocieron el irresistible living de Pablo Zalaquett. Cuando la prensa reveló estas encumbradas reuniones, que sucedieron en 2023, estalló el escándalo porque los encuentros no fueron consignados en los registros de audiencia por la ley del lobby.
Maisa Rojas fue sincera y para muchos hasta cándida: “La verdad es que no tenía claro que Zalaquett era lobbista…. yo recibí una invitación en un contexto para tender puentes, para conversar, para que uno se conociera con gente… normalmente tengo poca relación con el mundo privado”, dijo en una entrevista reveladora de su personalidad en Tele13radio.
“Político que no sabe quién es Zalaquett es un político poco informado, para decirlo de manera elegante”, señala un asesor comunicacional.
Rojas asistió a la reunión donde los otros invitados eran ejecutivos de empresas salmoneras.
“Ha habido el año pasado una crítica a que el Ministerio del Medio Ambiente es poco dialogante, que es intransigente… En ese contexto, uno recibe una invitación a tener una conversación social sobre cuál es la postura del Gobierno sobre la salmonicultura. Me pareció que era una buena instancia para romper esos mitos y tener un acercamiento con un mundo que no es tan cercano a mí por razones personales, porque vengo de la academia”, explicó.
Los problemas de la ministra
El ministerio de medio ambiente es clave para superar la llamada permisología, que tiene estrangulada a la economía.
Problemas para Maisa Rojas, según fuentes que conocen la repartición:
-No hay sentido de urgencia en ciertos funcionarios.
-Existen demasiados cotos de caza de operadores de ONG.
-Como diría Carlos Peña, la ética de la convicción en el mundo ambiental que “habita” en el gobierno muchas veces supera a la ética de la responsabilidad.



