Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

13 de Enero de 2025
Sandro Baeza / The Clinic

Sociedades anónimas deportivas: ¿Se necesitan nuevas reglas del juego? 

Foto autor Gabriela Villalobos Por Gabriela Villalobos

La columnista Gabriela Villalobos reflexiona sobre las reglas del juego en las Sociedades Anónimas Deportivas, luego de los cuestionamientos hacia los controladores de Azul Azul. "¿Hay una deliberada intención en no seguir las reglas del juego o estamos frente a un estado precario de los clubes para cumplir con los estándares del mercado?", se pregunta Villalobos.

Compartir

Cuando el deporte aparece en la prensa económica, usualmente no hay motivos de celebración. Si miramos los balances al tercer trimestre de 2024, dos de las tres principales sociedades anónimas deportivas han empeorado sus números. Solo Blanco y Negro logró mejoras gracias a su participación en la Copa Libertadores. Además, los titulares más recientes apuntan a fiscalizaciones y cuestionamientos del regulador. Es imposible no mencionar la última “diferencia” que ha existido entre la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y los controladores de Azul Azul.  

El presidente de la sociedad, Michael Clark, se convirtió en el principal accionista al comprar cuotas del fondo de inversión que ya tenía una participación mayoritaria en el club. Según Clark, la toma de poder fue indirecta, pero de acuerdo con la CMF, se debió seguir el camino que rige a todos los cambios de control en las sociedades anónimas abiertas. Esto es, lanzar una Oferta Pública de Acciones para ofrecerle a todos los accionistas la posibilidad de vender a condiciones favorables. ¿Por qué favorables? Porque cuando se toma el control, siempre se paga un precio especial por el derecho a comenzar a poner la música. 

No voy a entrar a desmenuzar el precio que pagó Clark por las cuotas (que al parecer no reflejan el valor del control). Sin embargo, es imposible no constatar este episodio como uno más de una cierta desalineación entre los clubes deportivos y el resto de las sociedades anónimas abiertas. No hay año que pase sin multas de parte de la CMF, ya sea alguna amonestación por la entrega deficiente de los balances, o la ausencia, de información relevante para el mercado (como algún pase). Ni hablar de otros casos más graves relacionados con el incumplimiento del deber de abstención estando en posesión de información privilegiada. 

¿Hay una deliberada intención en no seguir las reglas del juego o estamos frente a un estado precario de los clubes para cumplir con los estándares del mercado?  

Imposible conocer el móvil de quienes infringen las reglas. Sí podemos analizar el contexto, que nos obliga a retroceder hasta 2002, cuando Colo Colo era declarado en quiebra, los clubes tambaleaban y el entonces Presidente Ricardo Lagos enviaba al Congreso un proyecto que buscaba revertir la situación creando las Sociedades Anónimas Deportivas o SADP. El proyecto, aprobado en 2005, se basó en una moción que ya había levantado el exmandatario Sebastián Piñera en su período de senador. Se estableció que las organizaciones deportivas profesionales quedarían registradas en el Instituto Nacional de Deportes de Chile, debían definirse como Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales o Fondo de Deporte Profesional, y estarían sujetas a la fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros (actual CMF) en la entrega de información para los balances. 

Una observación: en el caso de Azul Azul, Blanco y Negro, y Cruzados las exigencias eran más elevadas, ya que además decidieron abrirse en bolsa. Las normas de mercado que rigen para ellas son las mismas que tiene Falabella o CMPC. Y ya que buscan financiamiento, deben entregar más información. Acá viene una gran diferencia. Mientras que la mayoría de las sociedades anónimas abiertas envían permanentemente información sobre negociaciones y compras de activos relevantes, en el fútbol las sociedades anónimas deportivas abiertas en bolsa rara vez informan sobre el pase de un jugador. 

Un conocedor del mercado me explicaba que se debía a que esto no repercutía en el precio de la acción. Y, efectivamente, revisando los desempeños de los papeles, se relaciona más con cambios en el control y a veces con los resultados deportivos. Esto tiene que ver con un principio básico que rige al mercado: el valor en bolsa de una empresa -y el precio de las acciones- depende de las expectativas de ingresos y utilidades futuras. 

En todo el mundo, los flujos de las sociedades deportivas responden básicamente a cinco elementos: la venta de entradas, los pases de jugadores, los derechos de transmisión, los premios y el marketing (algo que pesa poco en Chile y bastante más en los clubes europeos). La llegada de un personaje da vuelta el desempeño de una temporada y sus balances. Pero, además, son pocas las acciones que se transan libremente en el mercado. La mayoría está en manos de los controladores o hinchas que las mantiene por razones que poco tienen que ver con el negocio. Es lo que explica la complejidad del análisis, la supervisión y la necesidad de imponer reglas en las Sociedades Anónimas Deportivas. Son entidades que despiertan pasiones que no buscan únicamente retornos. Sí el éxito, pero este se mide exclusivamente con la misma vara que otros negocios.

De todas formas, no hay que ser ingenuos. Son Sociedades Anónimas deportivas y deben cumplir con los mismos estándares de transparencia y entrega de información que otros. Aquello puede significar un costo mayor para el club: disponer con una estructura que proporcione datos de manera constante significa un presupuesto para ese ítem. Pero es el deber que entrega el derecho de contar con nuevas herramientas para acceder a financiamiento. Si no, corremos el riesgo de desprestigio del mercado. Por lo mismo, vale la pena explorar la necesidad de nuevas reglas del juego. 

Comentarios

Notas relacionadas