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Política

26 de Enero de 2025

El voto de silencio del Presidente Boric: 100 días sin responder preguntas en La Moneda tras su traspié comunicacional por el Caso Monsalve

El presidente Gabriel Boric ha sido más reservado a la hora de responder preguntas de la prensa desde la conferencia del 18 de octubre, en la que intentó esclarecer el rol que él y La Moneda tuvieron en el Caso Monsalve. Según La Moneda, no existe un criterio particular que explique esta reserva; sin embargo, fuentes del Palacio afirman que el presidente, junto a su equipo de comunicaciones, evalúa constantemente cómo enfrentar a la prensa en función de la contingencia. En un periodo de 100 días, el presidente solo se ha sometido una vez a las preguntas de la prensa, durante su visita a Magallanes tras su viaje al Polo Sur. Para algunos, esta actitud responde a un especial cuidado para no entorpecer el trámite de la reforma de pensiones; para otros, evidencia un blindaje a la figura presidencial que podría interpretarse como un signo de fragilidad.

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“Voy a responder todo lo que haya que responder”, dijo el Presidente Gabriel Boric cuando llevaba más de 30 minutos contestando las preguntas de la prensa sobre el Caso Monsalve, mientras su equipo de comunicaciones le pedía que se detuviera.

Eso fue el pasado 18 de octubre de 2024, un día después de que estallara la polémica. Desde entonces, han transcurrido 100 días en los que el Mandatario no ha respondido preguntas de la prensa acreditada de La Moneda. Para la prensa nacional, en cambio, ese silencio se rompió solo en una única ocasión tras su regreso del Polo Sur.

Desde la cuestionada conferencia de prensa en la que abordó el Caso Monsalve —que duró 53 minutos y en la que contestó más de 30 preguntas—, el jefe de Estado ha mostrado una menor disposición para someterse a las preguntas de la prensa y ha optado por dirigirse al país únicamente a través de sus vocerías, discursos y -como es costumbre- sus redes sociales.

Según personeros del oficialismo, exdirectores de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda (Secom) y académicos, ese evento golpeó su figura, lo expuso y agotó su margen para improvisar.

Estas voces explican que el silencio del Presidente puede deberse a la cautela para no poner en riesgo el acuerdo de pensiones —que atraviesa un trámite sensible—; otros creen que se busca proteger la imagen del Mandatario, mientras que algunos piensan que el silencio es, precisamente, un signo de que atraviesa un momento complejo.

El Presidente ha guardado silencio también respecto al acuerdo de pensiones. Diputados oficialistas reconocen un riesgo ante una intervención que crispe el ambiente con la oposición.

El día 0

Un día después de que La Segunda publicara la existencia de una denuncia por violación contra Monsalve, el Presidente Boric llegó, junto a la ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, al Centro Diurno de Cuidados para Personas Mayores de Piquén, en Lampa, para participar en una actividad enmarcada en la política del sistema de cuidados.

En ese contexto, se esperaba que el jefe de Estado ofreciera una reflexión sobre el estallido social —ya que se cumplían cinco años— y, además, respondiera preguntas relacionadas con la reciente polémica desatada por el Caso Monsalve.

Sin embargo, para sorpresa incluso de su propio equipo, el presidente comenzó a responder preguntas sin parar, comprometiendo los tiempos previstos para la actividad a la que había asistido.

Tras más de media hora de responder preguntas, mientras un periodista formulaba una consulta, el Mandatario lo interrumpió: “A ver, espera, espera, espera. Dame un segundo”. Se apartó del micrófono para escuchar a su jefa de prensa, Nicole Vergara, quien le sugirió que ya había respondido lo suficiente. El Presidente replicó: “No, no es suficiente. Voy a responder todo lo que haya que responder”.

Así, el Mandatario prolongó la conferencia por más de 50 minutos, revelando incluso los chats que había intercambiado con Monsalve tras enterarse de la denuncia. Vergara insistió nuevamente en que dejara de contestar preguntas, pero el Presidente, tras disculparse con los periodistas presentes, se alejó del podio para dirigirse a su jefa de prensa y objetarle su sugerencia en público.

El balance del evento fue negativo. Fuentes al interior de La Moneda calificaron la conferencia como “un desastre” e incluso revelaron que el Presidente le pidió disculpas a Vergara en presencia de los ministros del comité político.

No son pocos los personeros del oficialismo que consideran que ese punto de prensa marcó un precedente y limitó las habituales salidas de libreto del Mandatario.

El diputado socialista Leonardo Soto, reconoce que “el último episodio que tuvo en una conferencia de prensa abierta creo que no fue positivo” y recuerda que “son pocos los presidentes que enfrentan a la prensa de manera más bien improvisada”.

El problema que se generó, según Soto, fue que el Mandatario se puso “en el ojo del debate público sobre todos los problemas que tenía en su subalterno”.

A pesar de la evaluación crítica al interior del Palacio, subsecretarios y ministros salieron en su defensa. El subsecretario del Interior, Luis Cordero —quien asumió el cargo a raíz del Caso Monsalve—, afirmó: “El Presidente de la República, si hay algo que lo caracteriza, es transparentar toda la información. No solo hizo un relato, sino que decidió responder todas las preguntas”.

La ministra vocera, Camila Vallejo, también respaldó al Mandatario en aquella oportunidad: “Esto tuvo que ver, básicamente, con que él quiso no solo transparentar todo, sino que, con total honestidad, ponerse a disposición de los periodistas el tiempo que fuese necesario”.

Esa disposición no se ha visto en los últimos 100 días.

Gabriel Boric

El paréntesis (día 77)

Habían pasad cuatro días de iniciado 2025, el Jefe de Estado abordó la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende. “Nadie está buscando enriquecerse a costa del Estado”, declaró el Mandatario a su regreso del Polo Sur, donde la Fuerza Aérea había decidido no permitir que la prensa acreditada del Palacio acompañara la misión. La declaración fue hecha tras una pregunta de un camarógrafo, corresponsal de tres canales regionales, en la Base Aérea Chabunco de Punta Arenas.

Sin embargo, antes de responder, el jefe de Estado no dejó pasar la oportunidad de expresar su molestia al escuchar la pregunta: “¿Qué tiene que ver? Estamos acá, ¿alguien tiene alguna pregunta sobre el Polo Sur?”.

Con esa frase, de cierta forma, el Presidente Boric puso fin a 77 días sin responder preguntas de la prensa nacional sobre contingencia.

El día anterior, en todo caso, el Mandatario concedió una entrevista de 13 minutos con TVN en el Polo Sur, único medio que asistió a la gira por determinación de la Fuerza Aérea. Allí se le preguntó principalmente por la visita al lugar más al sur del mundo y el Mandatario también respondió preguntas relacionadas a su paternidad, entre otras.

Ese día en Punta Arenas fue solo un paréntesis, pues desde el 18 de octubre de 2024 hasta hoy se cumplen 100 días en los que el Presidente no se ha dispuesto a contestar abiertamente las preguntas de la prensa acreditada de La Moneda, algo que ha sido habitual en cada crisis que le ha tocado enfrentar en su gestión.

La dinámica de los puntos de prensa del Mandatario

Por lo general, la prensa acreditada del palacio de La Moneda, que trabaja en las dependencias de la casa de Gobierno, puede ver a algunos ministros y subsecretarios caminando por los patios del recinto. En algunos casos se les puede abordar para que contesten preguntas del acontecer nacional. Sin embargo, lo usual es que tras las vocerías de las autoridades, se dé un espacio para las preguntas de la prensa.

En el caso del Presidente, funciona de manera similar. Se dispone un punto de prensa con un podio y un micrófono y tras su vocería se abre un espacio para preguntas. Habitualmente se limita el número de preguntas, en general no más de cinco, dada la apretada agenda presidencial. Una dinámica que también utilizaban los anteriores mandatarios como Sebastián Piñera y Michelle Bachelet.

En las giras presidenciales, ya sean nacionales o internacionales, sucede algo similar. Durante sus actividades, el Presidente ofrece unas palabras y luego se permite que la prensa acreditada en La Moneda haga preguntas sobre la actividad o el acontecer nacional.

Sin embargo, desde el 18 de octubre de 2024, el Presidente a optado por entregar sus discursos de coyuntura en medio de las actividades, sin preguntas de por medio.

Así sucedió en la última gira que hizo el presidente a la Región del Biobío. Mientras el Mandatario se trasladaba desde la comuna de Yumbel a Concepción, en donde participó de la inauguración del nuevo edificio en la Escuela de Carabineros, comenzó a circular que el régimen de Nicolás Maduro había detenido a la principal líder opositora María Corina Machado.

“Hay información de que habría sido detenida, retenida, desconozco en qué condiciones, la dirigente opositora María Corina Machado. Como no tengo los últimos antecedentes, no me puedo referir en detalle a esto, pero sí tengo una certeza: en Venezuela hoy día se está persiguiendo a quienes se oponen al gobierno y el gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en una dictadura”, dijo el Mandatario, sin dar espacio a preguntas de los periodistas acreditados que lo acompañaban.

El silencio de Boric ante los ojos de exdirectores de la Secom

Antiguos directores de la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno del expresidente Sebastián Piñera y de la expresidenta Michelle Bachelet no recuerdan que un Mandatario haya estado tanto tiempo sin responder preguntas de la prensa, especialmente de la que trabaja en el Palacio de La Moneda.

Sin embargo, coinciden en que es difícil emitir un juicio tajante al respecto, pues al evaluar estrategias, las variables a considerar dentro del Gobierno son innumerables. Advierten que las consideraciones en estos casos no son fáciles de dilucidar.

La directora de la Secom en el segundo Gobierno de Bachelet, Paula Walker, cree que lo que está detrás de este silencio es que “el Presidente ha sido protagonista de varios temas que están abiertos y son asuntos que le interesan a la prensa, pero él no quiere hablar sobre eso”.

Además, Walker, quien durante el mandato de la expresidenta llegó al Segundo Piso, indica que “la improvisación en las alturas del poder es una pésima idea”. Ahora bien, sobre el hecho de que el Presidente no esté dispuesto a responder preguntas, Walker advierte que “hay un diseño en el equipo presidencial equivocado y poco sutil: la idea de enfrentar los problemas silenciando al Presidente y evitando las preguntas de la prensa. La prensa tiene todo el derecho a preguntar y el Presidente decidirá qué contesta y cómo”.

Un exdirector de la Secom del Gobierno de Piñera comenta que el silencio del Mandatario, lejos de blindarlo, lo desprotege.

Esta fuente explica que el Presidente debe hablar y responder preguntas de la prensa una vez que los temas están zanjados. Por lo tanto, debe intervenir solo después de que algún ministro de Estado haya dado las explicaciones específicas del caso, ya que el Presidente “tiene que salir por arriba de los temas, ya sea dando una solución o una opinión con visión de Estado”.

Dicho esto, considera que si el Presidente no se somete al escrutinio de la prensa, es porque los temas que podrían abrir flancos aún no están despejados, como el debate sobre pensiones. El exdirector de la Secom entiende que existe una táctica para no exponer al presidente, pero advierte que referirse a la contingencia también representa una oportunidad para instalar una agenda propia.

Ahora bien, considerando el punto de prensa del 18 de octubre, este exfuncionario del Gobierno de Piñera cree que el Mandatario está pagando el costo de haberse expuesto como el primer fusible, ya que debió prever que ser tan abierto con el Caso Monsalve traería consecuencias tanto comunicacionales como judiciales.

Los temas siempre serán complejos, señala la fuente, pero es necesario que las respuestas que entregue el presidente generen acciones políticas, como, por ejemplo, ordenar a un sector de su coalición.

Otra alta autoridad del Gobierno de Sebastián Piñera cree que la intención de proteger la figura del presidente es evidente luego del punto de prensa de 53 minutos. Sin embargo, advierte que, independientemente de que el jefe de Estado no haya respondido preguntas en el último tiempo, esto no lo ha librado de cometer errores.

Parlamentarios oficialistas recuerdan, por ejemplo, cuando el Mandatario concurrió a principios de enero a un gimnasio municipal en Maipú para fortalecer el discurso del Gobierno en materia previsional y tras su declaración terminó complicando las negociaciones que llevaba adelante la ministra del Trabajo, Jeannette Jara y el ministro de Hacienda, Mario Marcel, al acusar a las AFP de desinformar.

Considerando este antecedente, la fuente cree que es lógico que el equipo de comunicaciones de La Moneda intente mantener al presidente en un segundo plano. No obstante, reconoce que han logrado que el mandatario siga apareciendo como impulsor de una agenda propia, algo que, según advierte, es uno de los principales objetivos de los Gobiernos en su último año de administración.

De hecho, también destaca como un logro el que los debates de contingencia, el “debate de trinchera”, se hayan trasladado al Congreso, a los ministros y a las figuras presidenciales del momento.

Con todo, esta alta autoridad del Gobierno de Sebastián Piñera concluye que, hasta ahora, la reserva del presidente ha funcionado, ya que lo peor que podría suceder es que se repita el escenario del punto de prensa en que intentó despejar las dudas sobre el Caso Monsalve. Sin embargo, advierte que una sobreprotección excesiva también podría ser interpretada como una señal de fragilidad.

El diputado Carlos Bianchi (independiente de la bancada PPD) ve que esta dinámica “hace que uno sienta que está más por resguardar su porcentaje de aprobación que ha mantenido y debe ser parte de una nueva estrategia comunicacional que yo siento que nada favorece al Presidente“.

Para el parlamentario, esta reserva “termina con lo que pudo haber sido el estilo Boric de enfrentar la prensa, de tener diálogo con la prensa y la realidad hoy día es absolutamente distinta a esa, pues lo han puesto en una burbuja”.

Según lo que cree Bianchi, el Presidente se mantendrá así luego de que se tramite la reforma de pensiones y así aparecer comunicando ese logro y el de la deuda histórica a los profesores que “son logros que están ahí, son tangibles”, sostiene el PPD.

El diputado Soto, de hecho, cree que dadas las frágiles condiciones en la que se tramita la reforma de pensiones, “una posible intervención improvisada, de vocería sobre estos temas, podría perjudicar el curso de la tramitación”.

Sin un criterio preestablecido

The Clinic solicitó una versión a Presidencia sobre las pocas instancias en las que el mandatario ha respondido preguntas de la prensa. Si acaso existe algún criterio nuevo al respecto, se consultó. Desde Presidencia respondieron que no opera ningún criterio en particular sobre esta materia.

Fuentes al interior de La Moneda indican que el Presidente evalúa constantemente sus intervenciones con su equipo de comunicaciones, es activo, dicen, y el hecho de que no responda preguntas no proviene de una instrucción de sus colaboradores, sino que la decisión, más bien, se determina en conjunto.

En La Moneda hay quienes buscan desdramatizar el hecho de que el presidente no se someta a las preguntas de la prensa, pues advierten que actualmente no hay una pregunta que urja la respuesta de la autoridad máxima del país. Incluso, repiten que el presidente habla a través de sus ministros.

Así lo expuso la ministra de Ciencias y vocera (s), Aisén Etcheverry, quien al ser consultada por el silencio del presidente dijo que él habla y se dirige a la ciudadanía en cada una de sus intervenciones nacionales e internacionales, y lo hace a través de sus ministros, razón por la cual estoy aquí respondiendo preguntas”.

El diputado comunista Boris Barrera, cree que Jefe de Estado no ha estado resguardado. “Cada vez que he ido a una actividad veo que el Presidente opina sobre la contingencia, da muchos mensajes y no lo he visto, la verdad, con esa poca disposición”, sostiene.

Barrera sostiene su argumento en la línea de Etcheverry, pues afirma que el Mandatario representa a un Gobierno y que “a través de la vocera se expresa la opinión frente a todo lo que lo que pregunta la prensa por lo tanto lo desdramatizaría”. Sobre eso, agrega que “no es necesario que el Presidente esté hablando siempre sino que para eso está la vocería de gobierno”.

La visión académica

Claudio Alvarado, director ejecutivo Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), coincide con que “seguramente tomó conciencia de cuán errado y extravagante” fue el punto de prensa sobre el Caso Monsalve. Ante eso, afirma Alvarado, “la manera más fácil de evitar problemas similares es limitarse a guardar silencio”.

Un segundo factor que expone viene de larga data y “tiene que ver con la aproximación dominante dentro del mundo frenteamplista respecto de la prensa y los medios de comunicación”. Según el analista, desde esa tienda “nunca los han visto con beneplácito, sino más bien al contrario”, cosa que termina atentando, advierte, “contra la ciudadanía que es el destinatario final de la información”.

El símbolo que está detrás de que el presidente no se someta a las preguntas de la prensa, para Alvarado, tiene que ver con una “desconfianza respecto de la configuración tradicional de la esfera pública, aquella donde los medios juegan un papel fundamental de mediación ante la ciudadanía”.

Esa desconfianza, sostiene, “suele ir de la mano de un uso o confianza excesiva de los medios alternativos o las redes sociales. Y ciertamente el presidente Boric ha caído en esto, en incontinencia tuitera, en más de una ocasión”.

Las consecuencias de esto, indica, son que “se genera una interrogante sobre los motivos de esta situación, tal como lo confirma este reportaje”. Sin embargo, Alvarado advierte una problemática más profunda y es que “se produce un vacío que necesariamente terminan llenando otros actores”.

Para el decano Facultad de Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad Central de Chile, Marco Moreno, sostiene que “aunque eludir preguntas podría ser una táctica para evitar errores comunicacionales o crisis, en términos de valoración democrática, podría percibirse como un debilitamiento del compromiso con los principios de la deliberación pública y el acceso ciudadano a la información”.

Sobre eso, Moreno agrega que “un líder que se distancia de estas prácticas corre el riesgo de dañar su credibilidad y reforzar narrativas de opacidad gubernamental”.

Para Robert Funk, profesor asociado de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, piensa que “hay un intento de proteger a la figura de Boric y a la vez de tratar de controlar mejor el mensaje”. Ahora, también cree que existe un componente generacional que afecta: “Vemos una generación que está acostumbrada a elegir formas de comunicación que parecen ser directas, pero que en realidad son muy controladas, como los videos de Tiktok. Por un lado parecen ser formas íntimas de llegar al público (y a su público en particular), pero a la vez, les da la opción de armar y editar sus palabras e imágenes”.

Entonces, Funk agrega que “para una generación que está acostumbrada a conferencias de prensa o entrevistas, la estrategia podría parecer poco transparente, pero para las generaciones criadas con al época de las redes sociales, no creo que tenga mayores costos”.

Gabriel Boric

El silencio prolongado

Más allá de que el Presidente, actualmente, no tenga una apertura a contestar preguntas de la prensa, durante su administración ha habido interrogantes a las cuales no se le ha dado respuesta y, con el pasar del tiempo, han quedado sin responder.

El lunes 9 de enero del 2023, la ministra Camila Vallejo realizó su tradicional vocería de los días lunes. Sin embargo, ese día la agenda mediática se posó sobre las dudas que existían sobre los 12 indultos que otorgó el 30 de diciembre a personas privadas de libertad en el marco del estallido social y al exfrentista Jorge Mateluna.

Más allá de los indultos en particular, las preguntas que se le hicieron a la ministra en esa oportunidad eran si el Presidente había leído los antecedentes de los beneficiarios del indulto presidencial. Esto, porque Canal 13 había revelado que dentro de dicha nómina había individuos que tenían antecedentes penales previos al estallido social.

A pesar de que el Presidente había hecho pagar los costos políticos por las “desprolijidades” al entonces jefe de gabinete, Matías Meza-Lopehandía -uno de sus colaboradores más cercanos en esos momentos- y a la ahora exministra de Justicia, Marcela Ríos, la polémica no terminó ahí.

En esa vocería, Vallejo trató de blindar al presidente y sostuvo: “Si el Presidente hubiera tenido todos los elementos a la vista, la situación hubiese sido distinta”.

Ni el Gobierno ni el Presidente han contestado hasta hoy si es que el jefe de Estado había leído los fue el 5 de enero, en Valdivia.

“¿Tuvo todos los antecedentes a la vista a la hora de conceder el indulto?”, preguntó una periodista en Valdivia el 5 de enero. Fue la primera vez que el Mandatario se refirió al tema.

El Presidente se extendió en su respuesta y aludió a la complejidad de dicha atribución presidencial. La periodista insistió: “Presidente, no nos quedó claro si usted sabía todos los antecedentes…”.

Boric interrumpió y dio la respuesta que entregaría de ahí en adelante: “Ya contesté la pregunta“.

Otra pregunta que el presidente evitó responder fue cuando dijo, en marzo del 2024, durante la inauguración de la planta desaladora de la minera Los Pelambres en puerto Punta Chungo, que la “soberbia paternalista que lleva a emitir juicios denigratorios a gobiernos que obedecen a la voluntad popular. Para que se entienda más claro: más Narbona, menos Craig”.

Lo cierto es que esa frase estuvo lejos de esclarecer a lo que quería referirse. Al pedir versión de presidencia para esclarecer los dichos no hubo respuesta. De hecho, al consultarse a los ministros de Estado qué interpretaban de esa frase, ninguno tenía la certeza de a qué hizo referencia el presidente.

Finalmente, fue la ministra del Interior, Carolina Tohá, quien luego de semanas de que la pregunta tocara las puertas de La Moneda sin respuesta, esclareciera los dichos del primer mandatario.

La minera Los Pelambres es la empresa minera a más grande del holding minero de la familia Luksic. La ministra entendió que el presidente hacía alusión a los miembros del Grupo Luksic, Andrónico Luksic Craig y Jean-Paul Luksic Fontbona, (no Narbona), por lo que habría incurrido en un error al pronunciar el apellido.

“Tenemos que encontrar una manera de discutir que sea constructiva y que llegue a puerto. La declaración del presidente iba en esa dirección, decir más de un estilo constructivo y menos de parálisis o descalificación (…) En la frase del presidente, Narbona es constructivo”, intentó aclarar.

En la 31ª Conferencia del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se realizó en mayo del 2024, el Presidente sostuvo que “durante mi campaña decíamos que la prensa debe incomodar al poder y hoy lo sostengo y debo decir, además, que la prensa me ha incomodado, así que creo que están cumpliendo su rol”.

Hoy, sin embargo, en un lapso de 100 días, el Presidente se ha sometido en solo una oportunidad a las preguntas de la prensa, en una actividad limitada.

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