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Ernesto Ottone
Ernesto Ottone. Foto: Cedida.

Política

29 de Enero de 2025

Ernesto Ottone: “Boric dejará de legado la capacidad de aprender, de mostrar una honestidad intelectual sobre lo que se puede lograr”

El escritor, ensayista y exjefe de asesores del expresidente Ricardo Lagos publicó su nuevo libro, Caminando por la cornisa, del siglo XX al siglo XXI. En él ahonda sobre los eventos que marcaron ambos siglos y el enfrentamiento de las dificultades propias de la modernidad, planteada en la obra. Aunque en la misma no conversa en profundidad sobre Chile, en esta entrevista habla sobre el país y, particularmente, de la actual administración. Sobre el gobierno del Presidente Boric señala: "Sería cínico decir que lo mejor que han hecho es lo que no han hecho".

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“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé / en el quinientos seis y en el dos mil también”. Ese verso de la canción Cambalache de Enrique Santos Discépolo, Discepolín, se encuentra citada en el último libro que publicó hace unos días Ernesto Ottone, sociólogo, ensayista y exjefe de asesores del expresidente Ricardo Lagos.

Caminando por la cornisa, del siglo XX al siglo XXI es el título de la obra de Ottone, en la cual recoge momentos de la historia, como la política global, la crisis de las democracias, el auge de las desigualdades, para dar cuenta de hitos, contradicciones e, incluso, dilemas en los últimos 125 años, en el paso desde el siglo anterior con el actual.

En eso, la conversación fluye respecto a varios países, como Argentina, en donde se hace alusión a la canción del tanguero Discépolo por el pesimismo expresado en su canción, la cual el autor indica que es atemporal.

Y aunque Chile aparece nombrado en contadas ocasiones sin mayor profundidad en el libro, Ottone se encarga de conversar un poco sobre nuestro país en esta entrevista: Llegamos a la conclusión de que la manera de avanzar era mediante reformas“, dice sobre el retorno de la democracia y los enfoques de los primeros gobiernos en la vuelta a la democracia.

—¿Qué motivos lo llevaron a escribir el libro?

—Lo tenía pensado desde hace bastante tiempo. Es algo que vengo trabajando con otros dos libros, Gobernar la globalización y Civilización o barbarie. Este libro, Caminando por la cornisa, es como una tercera parte. Lo que hace es tomar el primer cuarto del siglo XXI con un análisis del siglo XX de tal manera de entender la situación por la cual está pasando el mundo, que a mi juicio es peligrosa o muy difícil. La capacidad destructiva de la humanidad hoy es mucho mayor de la que había en el período entreguerras.

—Si antes existían amenazas nucleares, ahora ese peligro es multiplicado por tres o por cuatro, por lo menos.

—Claro. Y además esa amenaza no está en posesión de uno o dos países, como antes, sino de muchos. Y no precisamente países nórdicos, países tranquilos, ejemplos de civilización. Es una situación seria la que existe, y yo trato de darle forma mediante una forma ensayística, que no sea un libro hecho para especialistas en la materia. 

—Han dicho que su escrito tiene una índole pesimista.

—Se puede opinar y decir que sea pesimista. Naturalmente, y por decirlo con la frase de Gramsci, está el pesimismo de la inteligencia, del análisis de la situación, y está el optimismo del deseo, de la voluntad, de lo que uno pueda hacer. En ese sentido, diría que es más realista que pesimista. No es algo que llame a bajar los brazos, que todo va a acabar, incluido este planeta. Lo que yo planteo en el libro es cómo hacemos para que no sean los mismos humanos lo destrocen. 

—¿Cómo ve el devenir de este siglo?

—Muy complejo. Este siglo comenzó un poco antes de los 2000, con el cambio de era que se produjo desde la sociedad industrial con la sociedad de la información. Eso se produjo en los 80. Tú ahí entras a la sociedad de la información y tuviste un cambio muy fuerte en la relación del tiempo del espacio, en el sentido de que el tiempo se hace más rápido. Lo que antes pasaba en tres, cuatro o cinco generaciones, hoy se ve en una sola generación.

Como todo evoluciona en un cuarto de vida.

—Claro. Tienes ahí un cambio brutal, del cual en un principio hubo una mirada muy optimista, que es la mirada de Fukuyama, que era que aquí vamos a un mundo de cooperación. Pero no fue así. Surgieron otras guerras ideológicas, que eran guerras nacionalistas, como en Yugoslavia. Surgen los identetarismos antimodernos, que es el islamismo guerrero. Viejos problemas que creíamos que podíamos solucionar, no se solucionan. Por el contrario, se ahondan. En la ex Unión Soviética hay un ejemplo: Rusia no se transforma en una potencia democrática. Se transforma en una dictadura oligárquica que quiere reconstruir el imperio zarista.

Otonne: “Sería cínico decir que lo mejor que ha hecho este Gobierno es lo que no ha hecho”

—En su libro cita la canción Cambalache, que dice mucho sobre las sensaciones de ese momento en 1934. Argentina tiene una relevancia a comienzos del siglo XX que parece perderla con el pasar de los años. ¿Ese mismo escenario podría darse con Chile en el inicio del siglo XXI? 

—No diría que podría darse de la misma manera. Cuando tomo lo de Argentina, que era un país extraordinariamente rico, este país comienza a tener esa crisis que es muy parecida a la actual, la de los años 30. Posteriormente Argentina tuvo un gran periodo rentista: tenía todos los medios; viene la Segunda Guerra Mundial y tiene toda la exportación a una Europa que está destrozada. Y en vez de producir un proceso de desarrollo económico fuerte, lo que se produjo fue lo que provoca el rentismo: el estancamiento. Empiezas a gastarte toda la plata y eso fue el peronismo. Mientras hubo todos estos medios fue una gran fiesta, pero posteriormente era como un camión sin motor. Y le cambiaban las ruedas y la carrocería, pero sin motor no se podía andar. 

No creo que Chile tenga ese panorama, porque Chile es un país que todo le ha costado mucho. Cuando América Latina tuvo los 30 años gloriosos, Chile no los tuvo. Chile estuvo estancado entre el 45′ y el 65′ y el 70′. El estilo de desarrollo era un estilo estado-céntrico clientelar. Eso en Chile no produjo gran crecimiento. Chile estaba en la mitad de la tabla para abajo. A mí me cuesta explicarle a mis alumnos cómo era la pobreza cuando yo era niño en los años 50, cómo eran los pobres. No tiene nada que ver, es otro mundo, no sólo en cantidad de pobreza. Hasta se vestían distinto. No usaban zapatos, no usaban correa, usaban una pita para sujetarse los pantalones.

—¿Por qué era prestigioso Chile?

—Chile era prestigioso por sus instituciones, porque era un país ordenado, democrático, que avanzaba, que elegía a sus presidentes, que terminaban sus mandatos vivos. Ese era el prestigio de Chile, no como una gran fuerza de desarrollo.

—¿Qué evaluación hace de la transición de Chile del siglo XX al XXI?

—Tenemos toda una situación que es la primera del siglo XX, donde se pasa al Estado oligárquico a la modernización de Chile que es el estilo de desarrollo hacia adentro. Posteriormente vienen lo que se llaman propuestas globales. 

Nosotros habíamos vivido todo: exilio, cárcel, muerte, todo. Y habíamos conocido el mundo, las experiencias socialdemócratas, reformistas, de los países nórdicos de Europa, de los países del Este. Conocíamos la Unión Soviética. Y llegamos a la conclusión de que la manera de avanzar era mediante reformas, de una forma gradual. Y nosotros hicimos una reforma gradual exitosa. Uno podrá decir que fue lenta, que se hizo esto pero no esto otro, porque fue una decisión de avanzar a través de pasos que fueran reformando esa situación. Lentos y seguros. Eficientes, porque las reformas no las puedes hacer en democracia si no tienes un apoyo, un acuerdo, un consenso. Cometimos errores naturalmente. 

—¿El Presidente Boric representa algún tipo de transición que explique las diferencias entre el mundo del siglo XX y el siglo XXI?

—Quién sabe. Esto de las generaciones va a ir acomodándose, porque tienen que haber cambios de generaciones. Lo que veo que se produjo es una suerte de estancamiento del desarrollo que llevaba Chile. Yo lo llamo el impulso propulsivo. Y ese impulso se estancó hace más diez años. Eso naturalmente produjo que las posiciones radicales de la generación nueva, de la democracia, fuera una exigencia de que hubiera un proceso refundacional, volver a las ideas revolucionarias. Desde otra parte se fue generando una derecha que ya no pudo estar más junta, porque hay una derecha que caminó hacia la vida democrática y otra que sigue siendo nostálgica del autoritarismo; y una centroizquierda que se disolvió, porque cuando vino esa primera crítica no manifestó orgullo por lo que había hecho.

Lo que se está viviendo ahora en el gobierno de Boric es que el estancamiento aún prosigue. Ahora, sería una cínico decir que lo mejor que ha hecho este Gobierno es lo que no ha hecho. Eso no es justo, porque este Gobierno en un momento determinado quiso hacer un paso refundacional, pero no le fue bien porque esa Constitución ponía en cuestión algunos elementos democráticos importantes. Es un aprendizaje de lo que es gobernar un Estado. Boric en ese sentido tiene virtudes que hay que reconocerle. El hecho de que estemos con el tema de las pensiones sin tratar de tener el sistema que quería este sector, sino uno mixto, me parece una cosa importante.

—¿Dejará un legado con su forma de ejercer política?

Él es un hombre muy joven todavía, le queda mucho. A mí no me gusta hablar de los legados, porque ¿qué es esto de los legados? La democracia es un continuo y cada cual va aportando sus cosas. ¿Qué es un legado? la reforma que hizo Lagos con la salud no termina en Lagos. Siguió adelante con otras cosas y hoy se plantean otras, y así.

Lo que Boric va a dejar es una capacidad de aprender, de mostrar una honestidad intelectual respecto a lo que se puede lograr, en que pensabas cosas que no tenían que ver con la realidad. Lo más importante es que esto gobierno cuando termine lo haga con un conjunto de cosas en las cuales hubo una etapa, por decirlo refundacional, pero posteriormente retomó el camino de una democracia reformadora. Ahí está el valor de lo realizado por Boric. Y él ha sido el mejor de los suyos. Ha dado los pasos más grandes.

Ficha técnica:

Título: Caminando por la cornisa, del siglo XX al siglo XXI.

Autor: Ernesto Ottone.

Sello: Catalonia.

Págs.: 247.

P.V.P.: $21.900

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