Política
29 de Enero de 2025Eric Campos, secretario general de la CUT: “No hay contradicción en valorar el acuerdo de pensiones y seguir la lucha para terminar con las AFP”
En esta entrevista, el miembro del comité central del Partido Comunista reconoce la distancia de los trabajadores con la reforma de pensiones, pero destaca que no se puede ser indiferentes "al hecho de que este acuerdo suba las pensiones de inmediato". Además, evalúa la administración de Boric y sostiene que "el sello de este gobierno van a ser los avances en materia laboral", aunque asume que estos son insuficientes. En ese sentido, rescata la experiencia de esta administración, pues "nos enseñó que no basta solo con el hecho de que se incorporen ideas del movimiento social en un programa".
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El secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Eric Campos, es también presidente del la federación de trabajadores del Metro, desde el año 2020. Más tiempo lleva como militante del Partido Comunista (27 años), en el cual fue elegido recientemente como parte del comité central.
En esta entrevista con The Clinic habla desde su rol como dirigente social y expone las diferencias que tiene la CUT respecto a cómo se gestó la reforma de pensiones acordada entre el Gobierno y Chile Vamos.
Si bien reconoce que es un avance, considera que es insuficiente y acusa que hay sectores de centroizquierda que parecen “cómodos” al ser minoría en el Congreso dado que así el Gobierno se ve obligado a moderar posiciones.
El dirigente entrega detalles sobre el paro convocado por la CUT, que se realizará en abril. La deslegitimación de las AFP, la apertura del debate sobre el “sueldo vital” y la solicitud de ingreso del proyecto de ley que regula la negociación ramal son algunas de las razones que están detrás de la paralización, explica Campos.
Además, Campos reconoce el ingreso de un discurso de ultra derecha en la clase trabajadora y apunta a que el progresismo debe “volver a un discurso de la izquierda más enfocado en el desarrollo económico y en la calidad y oportunidades de empleo”.

“No somos indiferentes al hecho de que este acuerdo suba en lo inmediato las pensiones”
—A propósito del acuerdo que hizo el gobierno con Chile Vamos para la reforma de pensiones, se ha cultivado un descontento por parte de la CUT respecto a la reforma. ¿Dónde radica este descontento?
—Más que de un descontento, hablaría de un proceso de discusión y de negociación del cual los trabajadores no participaron, por lo tanto, nosotros no somos contribuyentes a ese acuerdo, sobre todo porque además ratifica a las AFP como un elemento fundamental del sistema de pensiones de la seguridad social y creemos que ese es un profundo error, dado que están deslegitimadas socialmente y que no han cumplido con su rol de pagar pensiones.
Pero, y ahí marco la diferencia, no somos indiferentes al hecho de que este acuerdo suba en lo inmediato las pensiones. Por lo tanto, si bien somos críticos respecto del contenido fundamental, sí reconocemos que es un acuerdo que va a permitir mejorar la vida de un millón y medio de jubilados y jubiladas.
Que la CUT esté en contra de las AFP, como la mayoría de la sociedad chilena, no tiene que ver con esta caricatura que creamos que los privados no puedan estar en nada. En eso, por ejemplo, creemos que hay espacios de seguridad laboral que son mecanismos mixtos como las mutuales que funcionan bien y que a uno le llama la atención que el Estado se haga o mire para el techo de alguna manera con las AFP y presione a actores del sector privado que no lucran y que lo hacen bien.
—¿A propósito de qué se convoca y qué se busca lograr con este paro?
—Nuestra posición de autonomía frente al gobierno es poder instalar un paro que busca canalizar el descontento que hay contra la AFP, contra el abuso de la élite, como primer punto. Lo segundo es que va a ser en el marco de la discusión del salario mínimo, y ahí estamos planteando la instalación del debate de un salario vital, es decir, de un salario que alcance para vivir el mes. Nosotros deberíamos estar instalando en marzo a abril la mesa de negociación del salario mínimo, por lo tanto va a ser una de las demandas del paro.
Por supuesto, el compromiso incumplido del gobierno que prometió enviar al 31 de diciembre del año pasado el proyecto de ley que define la negociación ramal y que no cumplió, por lo tanto, va a ser una demanda que va a estar presente en el llamamiento al paro. Y por último, evidentemente, la inseguridad que viven las y los trabajadores. Este sería el segundo paro activo que realizamos en este periodo de gobierno y esperamos cuente con alta masividad y expresión, no solo de sindicalistas, no solo del mundo del trabajo, sino también del mundo social.
“Hay sectores del Gobierno que se sienten cómodos con este justificativo de que no hay mayoría en el Parlamento”
—El Gobierno y parlamentarios del oficialismo han dicho que, si bien no es la reforma que querían, esta aumenta las pensiones actuales y, considerando la configuración del Congreso en donde hay minoría oficialista, se impulsó el proyecto que se considera un avance ¿La CUT hubiese preferido retirar el proyecto, como en algún momento lo propuso Daniel Jadue?
—No, nosotros creemos que este es un acuerdo, y en eso coincidimos, un acuerdo insuficiente, pero nuestra posición nunca fue retirar el proyecto, porque pese a eso, lo cierto es que la promesa del acuerdo es que le va a mejorar las pensiones a un millón y medio de jubilados y jubiladas. Solo ese hecho permite que nosotros sostengamos la posición de que se llegue al acuerdo, de elegirle, pero eso no significa un cheque en blanco para los defensores de las AFP ni para la industria, al contrario. Por eso yo creo que no hay contradicción en valorar el acuerdo en el punto donde se aumentan las pensiones y seguir luchando y seguir bregando para que se terminen con las AFP en Chile.
—¿Quién sería el responsable de que el proyecto de pensiones se alejara de la idea original y finalmente ya no contemple terminar con las AFP?
—Hay un dato de realidad. Y ese es que el Gobierno no cuenta con mayoría en el Parlamento para legislar en función de su programa. Yo veo ahí también algún mundo bien cómodo, sobre todo de los que se autodenominan centroizquierda o moderados, con esa justificación. Creo que se puede hacer más en materia legislativa, aun cuando no se tengan las mayorías, entre otras cosas, develar frente a la ciudadanía a la derecha como la gran responsable de que no avancen reformas más profundas.
Entonces, yo diría que en primer lugar el responsable es la derecha que hasta último minuto quiso incluso estirar el chicle para no pagar pensiones antes de octubre con un objetivo electoral miserable. Pero también creo que hay sectores del Gobierno que se sienten cómodos con este justificativo de que no hay mayoría en el Parlamento para avanzar en un programa de transformaciones.
Nosotros hemos sido críticos en eso y por algo estamos convocando a un paro que, entre otras cosas, demanda un incumplimiento de un compromiso que hizo el propio presidente en su cuenta pública, que era enviar el proyecto de ley de negociación ramal.
—¿Cree que los ministros que militan en el Partido Comunista se han alejado de la base de las movilizaciones?
—No, yo creo que los militantes comunistas que están en el Gobierno tienen el rol de gobernar, sobre todo los ministros, tanto el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, como la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, son ministros que, a pesar de la minoría en que estamos en el Parlamento, han podido impulsar acuerdos importantes.
En el caso del ministro Cataldo, la ley de la deuda histórica, y en el caso de la ministra, qué decir con 40 horas y ahora con pensiones. Creo yo que los comunistas del Gobierno tienen un rol que es gobernar y los comunistas que estamos en la movilización social nos debemos a los dictámenes de las asambleas, de los movimientos sociales y de los sindicatos. Por lo tanto, nuestro rol es responder a esos espacios que no son de comunistas, que son de la diversidad que existe en la base social.
—De cara al último año de gobierno, ¿cómo evalúa la CUT al gobierno del presidente Gabriel Boric?
—Yo diría que este es un gobierno que ha avanzado a pesar de iniciar con un discurso más vinculado a cuestiones de género, a discursos de nichos, de minorías, creo que en la práctica lo que ha ido demostrando es que el sello de este Gobierno van a ser los avances en materia laboral que lamentablemente, son importantes, son significativos, pero son acotados. Nos hubiese gustado el desarrollo de un programa mucho más profundo. Creo que los errores o los autogoles que ha cometido el Gobierno también han perjudicado para su prestigio frente a la ciudadanía y también cierto desencanto en la base social, dado no solo el avance limitado del programa, sino que también la forma en que muchas veces se han relacionado con los movimientos sociales, especialmente con el movimiento sindical. Yo creo que haya faltado experiencia para procesar esa relación.
“En ningún caso le daremos un cheque en blanco a ningún candidato progresista”
—Este año también hay elecciones presidenciales. ¿Creen que para el próximo ciclo político existe alguna alternativa presidencial que les dé más garantía a la CUT?
—Mira, lo olvidé decir, pero uno de los ejes del paro del 3 de abril también es contra el avance de las ideas de ultraderecha. Nosotros vemos con preocupación cómo esta idea vinculada a Johannes Kaiser, un poco menos a José Antonio Kast, que en el caso de ambos son una mala copia de Javier Milei
Estas ideas, de alguna manera, calan por su simpleza en el mundo popular, donde se instalan respuestas bien cortas y básicas frente a problemas complejos como por ejemplo el de la migración. Por lo tanto, en la CUT, como no es un sindicato nacional, estamos a la expectativa de cuál va a ser la carta del progresismo que se va a levantar. En ningún caso vamos a estar con la derecha o la ultraderecha, pero creemos que el candidato o candidata al progresismo que se levante no tiene un cheque en blanco del movimiento social.
Creo que la experiencia con el presidente Boric nos enseñó a que no basta solo con el hecho que se incorporen ideas del movimiento social en un programa, sino que lo que basta es que se concreten y creo que eso también lo ve la ciudadanía. La ciudadanía ve una brecha entre lo que se promete en el caso del progresismo y lo que se termina implementando como política pública. Ahí tenemos un aprendizaje que hacer desde el movimiento social, pero en ningún caso le daremos un cheque en blanco a ningún candidato progresista, pero con ese mismo énfasis digo que no vamos a estar con ninguna opción de derecha o de ultraderecha.
—A propósito de cómo los discursos de la ultraderecha calan en la clase trabajadora, bajo la perspectiva de la CUT, ¿cómo se deben enfrentar?
—Primero hay que volver a un discurso de la izquierda más enfocado en el desarrollo económico y en la calidad del empleo y en las oportunidades de empleo. Creo yo que ahí la izquierda o el progresismo ha dejado de lado o se ha alejado de un discurso más vinculado a los problemas concretos de la clase trabajadora como el costo de la vida, la oportunidad de empleo, la calidad del trabajo. Creo que en eso la ultraderecha ha ido identificando un nicho, un espacio, y creo que eso es una responsabilidad del progresismo.
A la CUT lo lo que le corresponde es, sin complejos ni temores, develar esa situación, pero yo creo que hay que resituar un discurso progresista basado en el trabajo. Yo creo que el gran debate del futuro es, primero, si con el avance de la inteligencia artificial y la automatización va a haber trabajo para todos. Y eso es una discusión ética. La creación de trabajo no puede seguir en manos del mercado, sino que la sociedad y el Estado deben otorgarle un trabajo a todo quien lo necesite y requiera trabajar. Yo creo que hay una discusión ética respecto del rol del trabajo y la necesidad del empleo que no está bien desarrollada o enfocada desde el progresismo de la izquierda.



