Entrevistas
2 de Febrero de 2025Jorge Arrate: “Las AFP van a recibir mucho más dinero, y quisiéramos que no, porque nosotros éramos partidarios de terminar con ellas”
El exministro defiende en esta entrevista la gestión del Gobierno del presidente Boric y afirma que, en su "vida política ya larga, nunca he visto un gobierno más acosado por sus adversarios". Reivindica el hecho de que el Ejecutivo lograra sacar adelante la reforma de pensiones. Desde su perspectiva, el Gobierno, "que no tenía mayoría en el Congreso, hizo un buen manejo de las circunstancias, fue realista". Para el frenteamplista, hoy no existe un proyecto socialista vivo y, en caso de que resurja, cree que será en su partido. Además, insiste en que una de las prioridades del progresismo en el próximo ciclo electoral debe ser conseguir mayoría parlamentaria. En cuanto a las presidenciales, le gustaría que "fuera alguien del FA" quien represente al oficialismo.
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A sus 83 años, Jorge Arrate sigue activo. El exasesor económico y ministro de Minería de Salvador Allende, exministro de Educación de Patricio Aylwin y exministro de Educación y Trabajo de Eduardo Frei, practica yoga, escribe artículos periódicamente en el portal Socialista y vive su militancia en el Frente Amplio “como en los viejos tiempos”.
Arrate paga sus cuotas, asiste a los volanteos —como el que organizó el Frente Amplio por la reforma de pensiones en diciembre pasado— y participa en actos de campaña. Además, acude con frecuencia a las asambleas del núcleo de la comuna de Ñuñoa, donde vive y donde abre las puertas de su casa a The Clinic para esta entrevista.
En 2009, el exministro se presentó como candidato presidencial del pacto Juntos Podemos Más, liderado por el Partido Comunista, y compitió contra la carta de la Concertación, Eduardo Frei. Lo hizo incluso en contra del Partido Socialista, colectividad a la que había renunciado un año antes y en la que militó durante 45 años.
El exministro cree que el gobierno enfrenta un asedio mediático y de la oposición como nunca antes había visto. A pesar de ello, considera que el “Gobierno ha cumplido con tareas bien considerables” y cree que hay tres grandes problemas que ha tenido que sortear durante su administración: la minoría parlamentaria, el fallido cambio constitucional y el hostigamiento de los adversarios.

“Si resurge un nuevo proyecto de perspectiva socialista en la izquierda chilena va a resurgir en el Frente Amplio”
Luego de su candidatura presidencial, y sus fallidos intentos por generar una nueva izquierda “más fuerte, más sólida”, Arrate afirma que estuvo “bastante solo durante hartos años”. Sin embargo, tras las movilizaciones estudiantiles de 2011, conoció a los líderes estudiantiles de esa época, a través de Carlos Ruiz, señalado como uno de los mentores de la generación que hoy gobierna y acusado de violencia intrafamiliar en 2023.
Para el exministro, esa generación, en clave histórica, es “notable” y revela que, “sin ser parte yo de eso, tenía ese movimiento como referencia en esa época”. A propósito de esa nueva fuerza, en septiembre de 2019, creó, junto a otros exmilitantes del PS, el conglomerado político Plataforma Socialista, cuyo objetivo era ampliar la visión socialista en Chile.
En 2023, dicho conglomerado se unió al Frente Amplio y, un año más tarde, pasó a formar parte de la fusión de partidos. Desde entonces, Arrate retomó su vida como militante.
—¿Cree que el Frente Amplio ahora representa más al socialismo que el Partido Socialista?
—No entraría en esa competencia que puede resultar ofensiva para el PS. Creo que, en lo básico, si resurge un nuevo proyecto de perspectiva socialista en la izquierda chilena, que es el objetivo por el que yo trabajo, va a resurgir en el Frente Amplio. No es seguro que así sea, pero es un desafío, una planta que puede florecer ahí.
—O sea que actualmente no ve un proyecto socialista vivo…
—No. Creo que el Partido Socialista no pareciera tenerlo y, bueno, hay otras fuerzas de izquierda que impulsan el socialismo, el propio Partido Comunista es un partido que lo impulsa, y hay otros grupos de izquierda que también están en esa perspectiva.
—En febrero del año pasado usted tuvo una entrevista con la Revista Sábado y dijo: “Estamos en un minuto en que la izquierda está perdiendo el round de la batalla cultural”. ¿Sigue creyendo eso?
—Sigo creyendo que la batalla está muy reñida y que se ha puesto más complicada todavía, particularmente por los acontecimientos internacionales. El último año ya se ha desatado en diversos países del mundo una ola retardataria que hace referencia a lo libertario. Pero lo libertario para ellos es la libertad de ganar dinero, no es la libertad de las personas.
Hoy se ha producido un maridaje que creo que no habíamos conocido. En el mismo edificio están junto el poder regresivo y retardatario, que representa Donald Trump, con el poder tecnológico y científico que representa Elon Musk. Es una conjunción que es desconocida, pero no es invencible y eso es algo que hay que tener muy claro. Porque la exhibición de grandes poderes, está hecha para generar en nosotros una idea de que enfrentamos un poder que es invencible y no lo es.
La mejor demostración de que no es invencible, y por eso he estado contento los últimos días, es el caso del desarrollador chino que lanzó una aplicación de inteligencia artificial que ha sido reconocido como un terremoto tecnológico en el mundo de la inteligencia artificial.
—A propósito de la disputa que hay en la derecha por de liderazgo del sector. ¿Cómo ha visto el surgimiento, por ejemplo, del Partido de Johannes Kaiser?
—La derecha es un continuo y no hay que engañarse. No creo que haya grandes brechas en la derecha y que haya hondonadas que separan a sus protagonistas. Ese continuo está dado porque Kast fue militante de la UDI y Kaiser fue militante republicano. Son desplazamientos.
Entonces, el cuento de que Kaiser es extremo y RN no lo es… Mire lo que pasó con los senadores RN en la votación de las pensiones, votaron junto con los republicanos. Lo mismo sucedió antes, al final terminaron todos votando por Kast en la última segunda vuelta presidencial. Todos, incluida su actual candidata presidencial, Evelyn Matthei.
No nos olvidemos nunca, Pinochet sacó un 44% en el plebiscito de 1988. Iba a gobernar, si hubiese sacado el 50% más uno, ocho años más, hasta el 96. Gente como los candidatos presidenciales de la derecha, Evelyn Matthei, fue partidaria de eso. Ella apoyó que Pinochet siguiera hasta 1996 (golpea la mesa). Por algo lo fue a ver a Londres cuando lo tomaron preso.
—Se dice que uno de los éxitos de la derecha más extrema tiene que ver con que su discurso ha calado en la clase trabajadora. El secretario general de la CUT, Eric Campos, dijo a The Clinic que el progresismo ha dejado de lado un problema más concreto de los trabajadores. ¿Coincide con eso?
—Una de las cuestiones que hay que reconocer para poder actuar políticamente hoy día, y construir proyectos a futuro, es que ha habido un cambio radical en la composición de clases de la sociedad. La clase trabajadora que existía bajo el gobierno Allende no existe hoy día.
Aquí los partidos han seguido proclamándose, pero tienen que repensarse y particularmente los de izquierda. Construir un partido Frente Amplio hoy día, por ejemplo, significa repensar, innovar y no copiar lo que eran los partidos antiguos. Me parece acertado lo que dice Eric Campos, pero también me haría la misma pregunta con el sindicalismo.
—Más allá de la conformación de los partidos, a nivel discursivo los trabajadores no se identifican con los planteamientos del Frente Amplio. ¿No cree que hay una pugna en llevar adelante la batalla ideológica frente al avance de medidas efectivas para mejorar la calidad de vida de las personas?
—Estoy de acuerdo. Hay que tratar de conciliar las dos cosas. Y eso es un equilibrio que no es fácil. Es un problema histórico el quehacer inmediato y a largo plazo. Conciliar esas dos cosas para una izquierda que se ha caracterizado históricamente por tener una utopía. Ese horizonte hay que compatibilizarlo con el quehacer de todos los días. Eso, por ejemplo, es un problema que es muy importante para un gobierno y lo ha sido para este.
—¿Ha sido un problema a propósito de que hay un proceso de maduración que aún cuesta que se afine?
—A mí no me gusta esta idea del proceso de maduración porque obliga a pensar que el Presidente y sus colaboradores asumieron el gobierno en un estado de inmadurez y yo no estoy de acuerdo. Creo que tenían edad, experiencia, conocimiento del mundo y eran mucho más cosmopolitas, por ejemplo, de lo que era mi generación a esa edad. Yo defiendo, no porque crea que la juventud es infalible de ninguna manera, pero defiendo a quienes asumieron el gobierno y creo que lo han hecho bien.
Han tenido tres grandes dificultades y eso yo creo que hay que ponerlo en el medio: Primero, la elección parlamentaria dejó una autocrítica que tiene que hacerse el Frente Amplio y, la izquierda en general, de cómo se enfrentó esa elección, pues dejó inmediatamente al gobierno en minoría y tengo la impresión de que no nos dimos cuenta. Hay que revisar eso, porque en realidad fue una derrota. Quedamos con un gobierno en minoría en la Cámara y en el Senado.
—¿Cree que no se aquilató lo suficiente el hecho de que el Presidente Boric ganó además por un voto anti-Kast? Eso también pudo jugar con las expectativas de una agenda transformadora…
—Estoy de acuerdo. A propósito de eso, se produce la segunda dificultad del Gobierno: nos jugamos enteros por el cambio constitucional que era una deuda que tenía la izquierda. Una de las críticas que yo siempre tuve con la Nueva Mayoría era que no se habían jugado a fondo por ese cambio.
Que nadie me venga a decir que el Gobierno fue tibio en eso, aquí nos jugamos por una Constitución y lo hicimos mal. El funcionamiento de la Convención Constitucional se convirtió en una sumatoria de intereses particulares que se intercambiaron unos grupos con otros, pero nunca eso se universalizó. Entonces tuvimos una derrota sólo comparable, después del golpe de Estado del 73.
—¿Y cuál es la tercera dificultad del Gobierno?
—El tercero es que, para juzgarlo, hay que considerar en qué condición ha sido enfrentado por sus adversarios. En mi vida política ya larga yo nunca he visto un gobierno más acosado por sus adversarios de derecha y por los medios de comunicación que controlan casi monopólicamente que el Gobierno de Gabriel Boric.
Por ejemplo, en el proceso constituyente, no digo que esto sea el factor que explica nuestra derrota, pero sí contribuye a explicarla, la gente creía que le iban a quitar la casa, y eso se traduce también un poco en la vida de todos los días en que todos los días estamos bombardeados en esa dirección. Mire usted lo que ha ocurrido con las campañas brutales de las AFP, la campaña descarada que son casi todas compañías extranjeras.

“Este Gobierno, que no tenía mayoría en el Congreso, que está acosado por la derecha, hizo un buen manejo de las circunstancias, fue realista”
A pesar de que el exministro no quedó conforme con el trámite de pensiones, reconoce un buen manejo del Gobierno considerando el contexto en el que se fraguó el acuerdo. Para el exsocialista, el hecho de ser minoría en el Congreso, es un factor al que hay que ponerle atención al nuevo ciclo político y espera, entre otras cosas, que el oficialismo pueda presentar una lista única.
—¿Quedó conforme con la reforma de pensiones que se aprobó esta semana?
—No.
—¿Por qué?
—Porque, como dijo el Presidente Boric, está lejos de lo que nosotros queríamos.
—Daniel Jadue dijo a través de redes sociales que el Gobierno debía retirar el proyecto de pensiones. ¿Coincide?
—No.
—Entonces sí valora algún aspecto de la reforma…
—Por supuesto. Creo que, precisamente, este gobierno, que no tenía mayoría en el Congreso, que está acosado por la derecha, hizo un buen manejo de las circunstancias, fue realista y logró introducir en el sistema cambios que son pequeñas victorias y que son y van a ser importantes.
—Como el seguro social…
—En primer lugar la idea del seguro social que está expresada en el 1.5% de las cotizaciones adicionales. Ahora, aquí todo el mundo dice que las AFP van a recibir mucho más dinero y así es, y quisiéramos que no, porque nosotros éramos partidarios de terminar con las AFP, pero así es.
Con eso, sin embargo, se ha transparentado también una de las mentiras del sistema. El sistema del año 81 convenció a la gente de que tenía que cambiarse, porque iba a pagar el 10% menos de comisión, mientras en el antiguo sistema se pagaba cerca del 20%. A mucha gente en ese momento le dijeron: ‘Usted va a aumentar su salario si se cambia a la AFP’. Resulta que ahora es el 17%, que refleja mejor lo que son las condiciones que se necesitan para mejorar las pensiones.
—¿Cree que el Gobierno falló al no eliminar la AFP?
—¿Cómo lo hacía? Si alguien me dice cómo se eliminaban las AFP… A menos que el Presidente Boric hiciera un Golpe de Estado (ríe) o empezar a hacer como Trump, a dar puras órdenes ejecutivas o como Milei, pero eso no existe en el sistema democrático chileno. Entonces, ¿cómo?
—Pero fue una promesa de campaña el “No + AFP”.
—Bueno, porque se trataba de generar una fuerza política y social. Digámoslo, lo real es que cuando se trató de medir la fuerza política la gente le dio mayoría a la derecha en la Cámara de Diputados y en el Senado. Entonces, si ellos hubieran querido apasionadamente terminar con las AFP, nos habrían dado a nosotros esa mayoría, pero no lo hicieron. Lección para la próxima parlamentaria, si quiere terminar con las AFP, vote por la izquierda (ríe).
—¿Cómo evalúa el rol de Chile Vamos en esta negociación? Si bien usted dice que la derecha es un continuo, aquí sí se mostraron diferentes comportamientos…
—Efectivamente hay en la derecha un segmento más cercano a las posturas de centro que tiene una mejor disposición. Piñera tenía una mejor disposición. Acuérdense que propuso un 3 y un 3 por el 6% adicional. Bueno, pero hay gente que está en Evópoli, hay alguna que está en RN, pero ellos son minoría en ese continuo, como veo que está siendo desgraciadamente Evópoli, que entiendo que con su nueva dirección se va a colocar nuevamente ahí al servicio de la derecha que manda.
—¿Cuál es la derecha que manda?
—Una cosa es ser de derecha y otra cosa es ser de la derecha que manda y la derecha que manda está en los republicanos, en la UDI y también en algunos sectores de RN como lo es el caso de Carlos Larraín, por ejemplo. Imagínese usted, está en Renovación Nacional y dice que valora enormemente la dictadura de Pinochet. Esa es la derecha que manda porque además tiene el dinero, tiene el control del que circula en las AFP a través de los directorios y tiene el acumulado por los grandes grupos económicos.
Entonces, cuando hablamos de derecha, no hablemos de que el alcalde de Santiago, Mario Desbordes, tiene unas ideas más moderadas y más democráticas. ¡No manda! La derecha que manda no es la derecha que se dio ahora.

“Creo que Carolina Tohá puede ser una carta que participe en una primaria presidencial con posibilidades de ganarla”
—¿Cómo evalúa usted el desempeño de la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, en la generación de este acuerdo con Chile Vamos?
—Muy positivamente.
—Ahora Jara aparece como una posible carta presidencial…
—Bueno, han surgido varias posibilidades de cartas presidenciales y una que ha mencionado la prensa es la ministra Jara. Creo que ella tiene grandes condiciones políticas. No sé si vaya a ser la candidata o no, pero tiene grandes condiciones personales y políticas.
—¿Usted tiene alguna preferencia por algún candidato presidencial para el oficialismo?
—Yo quisiera que fuera alguien del Frente Amplio. Creo que el FA tiene que levantar una candidatura.
—El personaje del FA que aparece es el alcalde de Maipú Tomás Vodanovic…
—Es una buena opción, sin ninguna duda, como también lo es el diputado Gonzalo Winter, o para mí, Constanza Martínez, que es la presidenta actual del Frente Amplio. Es menos conocida quizá, pero yo creo que tiene también todas las condiciones para ser candidata.
—¿Cree que la ex presidenta Bachelet sigue siendo una posible carta presidencial?
—La Presidenta Bachelet sigue siendo una carta muy importante y tiene una característica única, que es la posibilidad de generar una convergencia de manera rápida, a lo mejor sin primarias.
—¿Y Carolina Tohá?
—Carolina Tohá es un gran cuadro político que ha hecho una tremenda tarea como ministra del Interior y que se ha desempeñado, a mi juicio, muy bien. La valoro mucho y creo que ella puede ser una carta que participe en una primaria presidencial con posibilidades de ganarla y luego tener el apoyo de la izquierda y la centroizquierda. Yo voy apoyar a aquel que gane la primaria.
“(El Frente Amplio) es una fuerza que tiene un mayor reconocimiento, en el sentido de examen, de la realidad”
—¿Cuál cree que va a ser el legado del Presidente Boric?
—No me gusta el tema del legado. Yo creo que eso lo inventaron los publicistas, creo que hay legados históricos, pero le empiezan a buscar a cada gobierno un legado, eso es porque los publicistas, el último año de Gobierno, tratan de meter ideas en la cabeza.
—El problema es de la Secretaría de Comunicaciones entonces…
—(Ríe) Bueno, por ahí he sido muy crítico de la línea comunicacional del Gobierno, pero en definitiva yo creo que el Presidente ha cumplido y su gobierno ha cumplido con tareas bien considerables considerando los factores que ya señalé. Puede que sea complaciente porque nunca he visto a un gobierno más asediado que este, con campañas de desprestigio que son verdaderamente inusitadas.
—¿Cuál cree que es el aprendizaje que va a tener el Frente Amplio después de haber pasado por La Moneda?
—Que hay que ser un poco menos…menos radical en la consideración de, por ejemplo, del periodo de la concertación. Creo que el Frente Amplio fue demasiado radical: “No fueron 30 pesos, fueron 30 años”. No, yo creo que en esos 30 años hay cosas valiosas y reivindicables.
El Frente Amplio o sus antecesores, la izquierda del siglo XXI, esa nueva izquierda que primero, que no tenía ganas de inscribirse para votar.
—“Yo no presto el voto”, decía la campaña…
—Eso contribuyó a la abstención, en vez de haberse insertado en la política. Según yo hizo una evaluación crítica radical a la concertación y ahora es una fuerza que tiene una mayor… no quiero decir moderación… tiene un mayor reconocimiento, en el sentido de examen, de la realidad.
—¿Qué tan importante es que el oficialismo enfrente las elecciones en unidad?
—Eso es lo preferible, la mejor opción política y electoral. Sé que la discusión está en que si se va en una o dos listas, pero yo estoy por que se haga lo más responsable y poner por encima los intereses de los partidos, la idea de responsabilidad colectiva que tenemos.
Si queremos recuperar la mayoría en el Congreso, tenemos que ponernos ese como objetivo. No en un tema de si tengo un diputado más o menos. Tenemos que llevar a los mejores candidatos, tenemos que recoger los mejores independientes que quieran participar por la izquierda.
Arrate sobre la estatua de Sebastián Piñera: “Hay que permitir que se aplaque el oleaje y se pueda mirar su figura con una perspectiva más serena”
El histórico otrora socialista conoció al expresidente Piñera en la década de los 90. Cuando habla de él, recuerda que el entonces senador era muy cordial, representaba a una derecha dialogante, más similar a que se vio en Chile Vamos esta semana.
Entre las imágenes que recuerda, está ver al senador Piñera caminando rápido por los pasillos del Congreso con los brazos colmados de papeles y documentos.
—Estamos a días de que se cumpla un año desde la muerte del presidente Sebastián Piñera ¿Cree que se debería erigir una estatua en la plaza de la ciudadanía a su nombre?
—Yo creo que debería fijarse un plazo, a lo mejor una ley que diga un plazo para que no se pueda poner una estatua hasta pasado cierto tiempo. Hay que tener una perspectiva histórica más larga para tomar una decisión, no sé, de 10 a 20 años. No quiero ponerme chino para mis plazos, pero una estatua un año después me parece que es un plazo corto. Hay que permitir que se aplaque el oleaje y las aguas y se pueda mirar la figura de Piñera con una perspectiva más serena. Eso no existe hoy.
—¿Qué se evalúe el legado?
—(Ríe) Cuál sería el legado, ¿el estallido?



