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Fernando Ubiergo SCD

Tiempo Libre

20 de Marzo de 2025

Fernando Ubiergo y su último álbum en medio de la lucha de su esposa contra un tumor cerebral: “Esta música ha estado impregnada de una gran carga emocional”

En uno de los años más difíciles de su vida, el cantautor nacional Fernando Ubiergo publicó un nuevo álbum, "La Vida Es". Ubiergo cuenta que terminó de escribir las canciones en la clínica, mientras su esposa, Paulina, recibía tratamiento por un tumor. En medio de esa turbulencia, la melancolía llenó de carácter su último trabajo. Sin embargo, entre tantas preocupaciones, Ubiergo recibió el reconocimiento de la SCD como Figura Fundamental de la Música Chilena, premio que aceptó esta semana en un acto donde fue homenajeado por sus pares.

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Fernando Ubiergo celebra 50 años de carrera, aunque dice que su afán por escribir canciones comenzó mucho antes, en su niñez, cuando dedicó una canción a un amigo imaginario. Para conmemorar cinco décadas en la música, el cantautor nacional prepara álbumes con distintos enfoques, que incluyen canciones que escribió a lo largo de su carrera pero que nunca vieron la luz, como “La puta depresión”, compuesta en los 80, cuando sus ganas de levantarse y continuar con su vida se derrumbaron.

Estos últimos años tampoco han sido fáciles para el cantante, quien ha debido acompañar a su mujer en un tratamiento por un tumor. Estas vivencias personales también han quedado plasmadas en sus últimos trabajos, como “La Vida Es”, álbum lanzado a fines de 2024, donde la melancolía se siente en cada canción.

—¿Cómo ha sido para usted compatibilizar los cuidados de una familia con su carrera? ¿Y cómo se entremezclan ambas cosas?

—No ha sido fácil. El año pasado, por ejemplo, tenía que grabar el álbum “La Vida Es”, que se lanzó en noviembre, y ya teníamos contratado el Teatro para el concierto de estreno. Me faltaban cuatro canciones por grabar, pero estábamos pasando por momentos muy duros en la familia, pasábamos tres meses en la clínica. En algún momento, hablando con Paulina, me dijo: “Tienes que hacerlo, tienes que hacerlo”. Así que terminé escribiendo en la clínica, reescribiendo algunas canciones. Por ejemplo, la última estrofa de La Vida Es.

Esta canción es un ejercicio muy interesante porque tomo los cuatro elementos fundamentales de la vida que nos enseñaron de niños: agua, aire, tierra y fuego, y le incorporo el elemento sangre, porque sin sangre, los otros cuatro elementos no tendrían mucho sentido para la vida. Reescribí gran parte de la canción, especialmente la estrofa sobre la sangre, con una perspectiva totalmente distinta, porque la vida me estaba sacudiendo de la manera más tremenda, como familia, como nunca antes lo habíamos vivido. Sin embargo, aquí estamos, de pie. Solo nos queda una operación de Paulita, que será antes de un mes, pero ya con mucho mejores perspectivas en todo. Esta música, y todo lo que viví, ha estado impregnada de una gran carga emocional, y no lo puedo esconder.

Para estas composiciones, el cantautor mira en su interior y reflexiona: “Según mi hija Candela, quien un día lo definió de una manera que me fascina, la melancolía —o saudade, como la llaman los portugueses y brasileños— es un sentimiento que me habita la mayor parte del tiempo, a lo largo del día. Ella la describe como una “tristeza feliz”, que no es amargura ni abatimiento, sino una emoción profunda de la existencia, la conciencia de que uno es una pequeña chispa entre dos noches”.

El reconocimiento de la SCD

En años anteriores, la distinción a Figura Fundamental de la Música Chilena, ha sido otorgada a grandes figuras de la música chilena, como Margot Loyola, Los Jaivas, Patricio Manns, Cecilia y Jorge González, entre otros.

A pesar de la importancia del reconocimiento, Fernando Ubiergo asegura que los premios le generan cierta distancia. Para explicarlo, recurre a una frase de su padre: “Un premio está determinado, finalmente, por la forma en que se obtiene, y esa forma puede enaltecer o denigrar”.

En el caso del galardón de la SCD –institución que presidió entre 2004 y 2008–, Fernando Ubiergo dice que lo acepta con orgullo, especialmente porque es un reconocimiento que proviene de sus pares.

“Tiene una connotación que, en lo personal, definitivamente me ha provocado un gran sentimiento de gratitud, y eso implica muchas cosas: gratitud por esta generación de músicos, pero, esencialmente, por la enorme cantidad de personas y referentes que fueron inspiración tanto para mí como para otros”.

La ministra Arredondo en la ceremonia mencionó que los espacios de reconocimiento para los artistas nacionales son escasos. ¿Comparte esa apreciación y si usted, más allá de los premios, se ha sentido reconocido a lo largo de su carrera?

—Tengo una gratitud permanente, y esto no es una frase cliché, lo siento en mi corazón. Tengo gratitud por todo lo que ha pasado. Pienso en las canciones que escribí desde el inicio, solo en mi dormitorio con mi guitarra, y salto 50 años hacia adelante. No pierdo de vista que hay muchas personas de enorme talento que no tuvieron la fortuna de coincidir con el momento adecuado para que su obra fuera difundida, comprendida o acogida por los medios y, por ende, por el público. Hay artistas con mucho más mérito, que nunca recibieron ni un reconocimiento, ni nada.

Por eso, siento mucho pudor cuando alguien persigue un premio con la idea de que ‘lo merece’. Yo lo entiendo de otra forma. Cuando una organización, a través de la SCD, reconoce a un autor, de alguna manera también está reconociendo su obra y su trabajo. Pero no pierdo la perspectiva de que ese reconocimiento está inserto en un contexto, especialmente en el caso de la música popular.

—Pero este tipo de reconocimiento puede ser algo importante como por ejemplo, poner a un artista en vitrina y conectarlo con nuevas audiencias

Totalmente de acuerdo. Me parece que eso es uno de los valores, ni siquiera un valor agregado, sino que uno de los sentidos probablemente de mayor valor que tiene un reconocimiento de estas características. Porque, efectivamente, lo primero que puede suceder cuando un joven entra a la SCD, por ejemplo, es preguntarse: “¿Quién es esta persona? ¿Quién es este señor y por qué le están otorgando este premio?” Entonces, seguramente coincidirá en que hay algunas personas que pueden sentirse más cercanas a lo que hizo o no hizo esta persona. Pero también existe una lectura, un subtexto, que claramente está diciendo algo más. Creo que hacia ahí apunta lo que menciona usted, que es, en el fondo, cómo nosotros, como comunidad cultural en la música popular, somos capaces de reconocernos. Y digo “reconocernos” no en el sentido de premiarnos, sino de entendernos como parte de un tiempo.

Para definir los elementos esenciales de la música, Fernando Ubiergo cita a Joaquín Sabina, cantautor español con el que también compitió en el Festival de Benidorm de 1982, donde el chileno fue elegido como el autor de la mejor canción gracias a “Yo pienso en ti”.

“Tenemos letra, tenemos música y, como muy bien define Sabina, hay una tercera cosa que nadie sabe lo que es, que es cómo se conectan estas dos cuestiones, porque uno puede tener una gran melodía, una gran música, juntarlas, y no necesariamente es una gran canción. Hay un tercer elemento que es algo maravilloso”, dice.

—En su valoración personal, tomando estos elementos que ha mencionado sobre la música popular, ¿quienes están en el olimpo de la canción chilena?

Es una gran pregunta, pero la respuesta es difícil debido al tema de la memoria. Sin duda, en el olimpo de la música popular chilena, hay nombres que destacan. Violeta Parra, Víctor Jara, Gitano Rodríguez, Patricio Manns, Osman Pérez Freire, Lucho Gatica y Luis Advis, un autor inmenso que escribió tanto canciones populares como cantatas, son solo algunos de los más relevantes. Hay muchas figuras en distintos ámbitos, pero si tuviera que destacar algunos, esos serían los más representativos.

Y si me refiero a los autores más cercanos, es imposible no mencionar a Jorge González por su enorme influencia y el impacto que tuvieron sus letras, y Alvaro Henríquez. Jorge González no necesita más explicación, ya que su obra es evidente. En cuanto a Henríquez, creo que es, si no la figura más importante, uno de los autores más importantes que haya dado la música popular chilena. A través de Los Tres, Los Petinellis y sus proyectos personales, Álvaro ha tenido una influencia decisiva en el desarrollo de la música popular en las nuevas generaciones. Ana Tijoux, me parece también otra figura que son, nombres mayores, en la música chilena.

—Siguiendo con los artistas nacionales, Kidd Voddoo logró algo inédito para la música nacional: llenar siete Movistar Arena. ¿Qué cercanía tiene usted con estos nuevos referentes de la música nacional y qué elementos cree que ellos tienen para generar ese nivel de fanatismo?

—Me parece una excelente noticia lo que acaba de suceder con esta cumbre o festival de rock en Concepción, donde se congregaron 300.000 personas. Es importante destacar que la mayoría de la música que se escuchó allí fue de autores e intérpretes chilenos, lo que sin duda es una gran noticia. En cuanto a este otro joven que ha llenado siete Movistar Arena, debo ser honesto: leí la noticia hace un par de semanas en el diario y, sinceramente, no tengo un gran conocimiento sobre su música. Sin embargo, he comenzado a escucharla ahora. Lo que quiero destacar es que lo más hermoso de todo esto es ver que un músico, un artista o una agrupación chilena puede llenar siete Movistar Arena; eso ya es un logro impresionante. Yo creo que a todos los que somos más viejos, así como a los más jóvenes, nos llena de ilusión.

Fernando Ubiergo, sin ser seguidor de esta música, dice que “tiene el más profundo respeto por todas las formas de música”. Probablemente me sienta un tanto más atraído por aquellas formas, específicamente por las que tienen un origen en el rap o algo similar, que abordan lo cotidiano, lo cercano, el barrio, las distintas urgencias y problemáticas, y las trasladan al verso”, reflexiona Ubiergo.

50 años de carrera

Sobre el momento de su carrera, Ubiergo reflexiona: “Son 50 años de una vida en la que mi vida musical y creativa, que considero lo más importante, sigue siendo parte de mí. Sigo escribiendo, publicando canciones inéditas, etc. Lo más interesante es que esa vida no me impidió desarrollar mi vida en plenitud. ¿Y por qué digo esto? Porque una parte de mí es músico, y esa parte de mí convive con otras, como la de hijo, hermano, pareja, esposo, padre, ciudadano. Todas esas dimensiones se fueron expresando a lo largo de mi vida, a través de esta característica y de este oficio que adquirí, entre comillas, porque nunca fui a una academia a estudiar”.

—¿Cree que uno de los elementos que lo potenció fue participar en el Festival de la Primavera de 1977, donde interpretó “Un Café para Platón”?

—En esa época, en los 70, la cantautoría no era algo que resultara seductor para los medios. Por tanto, la televisión, los programas clásicos de los sábados, no mostraban a los cantautores. Lo que uno veía eran cantantes interpretando las canciones que sonaban en la radio, básicamente covers. Entonces, los compositores sabíamos que los festivales de la canción eran una oportunidad para que alguien se fijara en lo que podíamos hacer, especialmente los que escribíamos canciones tristes, entre comillas, como las que escribí yo, que no eran canciones bailables. Fue allí donde canté “Café para Platón”, y como lo transmitieron, una compañía de discos se interesó. Curiosamente, esa misma compañía había sido con la que había estado unos siete u ocho meses antes, llevando mis canciones en un cassette, pero nunca recibí respuesta. Cuando gané, llegaron esa misma noche.

En el marco de los 50 años de sus carrera, Ubiergo prepara un álbum acústico con canciones que quedaron en el camino. Una de ella Curiosidades, escritas en el año 1986, y que en su momento el autor reconoce como contingente. La otra se llama La puta depresión. “Escribí esta canción en los 80, pero no pensando en la medicación, sino porque yo mismo experimenté momentos de bajones tremendos, de una angustia profunda. Había días en que solo levantarme me parecía una tarea abrumadora, sentía una angustia profunda por ello”, dice el cantautor sobre las canciones de Acústico.

Su vida en España

De los 50 años de carrera de Fernando Ubiergo, cinco fueron en España, específicamente en Madrid. Entre el año 81 y 86 el cantautor nacional vivió contratado por una compañía de discos allí.

“Desde el punto de vista cuantitativo es la época más poderosa digamos que viví en la música popular. Cada disco míose publicaba en 20, 25 países, yo recorría esos 20 y tantos países, en algunos funcionaba mejor, pero las ventas aunque fueran pocos, sumaban 100, 150 mil, 200 mil discos repartidos en América”, dice sobre esos años, en el que también participó en el Festival de la canción de Benidorm.

“Un mes antes de que las canciones aparecieran en el Festival de Benidorm, yo ya estaba viviendo en Madrid y la compañía me había dicho: “Fernando, queremos lanzar tu disco”. Yo lo había grabado en Milán. Vieron mi álbum y dijeron: “Queremos retrasar el lanzamiento del disco cuatro meses para presentarlo en Benidorm”, que en esos años aún era un festival muy importante. ¿Por qué? Porque pensaban que iba a haber una gran concentración de medios. Además, tú eres un ganador del festival, le ganaste a Viña del Mar, así que te vamos a presentar. Finalmente, tomaron una canción del disco llamada “Yo pienso en ti”“, recuerda el cantautor.

“Una mañana escucho la radio y dicen: “Aquí está la nueva canción, otra de las que competirá en el Festival de Benidorm la próxima semana”. Y escucho “Princesa” de Joaquín Sabina. En la mitad de la canción, me tuve que sentar y pensé: “No puede ser una canción más bella”. Desde que la oí, supe que era una de las canciones con las que iba a competir por primera vez en mi vida. Entré al festival sabiendo que había una canción mejor. La amaba. Siempre la amé y la canté por mucho tiempo”, dice sobre esa presentación de 1981.

Contra su propio pronóstico, Ubiergo gano la competencia y cuando se subió a recibir el premio dijo: “He ganado este festival, pero por primera vez tengo la sensación de que debí haber sacado el segundo lugar”. En ese momento, me llega una patada en el tobillo, era uno de los de la compañía de discos, que me dijo: “¡Cállate, coño! ¿Qué estás diciendo?”.

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