
Tiempo Libre
26 de Marzo de 2025El “18” en que Tommy Rey tuvo que cantar, pese a que había muerto su madre, y la historia del año en que lo bajaron del Festival de Viña
En 1999, mientras cantaba en la Yein Fonda, el cantante tuvo que guardarse las lágrimas, según contó, mientras su madre estaba siendo velada. "En el grupo somos 10 y, si a alguno le pasa algo, no puede parar al resto", señaló. Antes, en 1987, tuvo una ingrata experiencia: fue bajado del Festival debido a que habían cantando para exiliados en Suecia. La revancha tardó: recién en 2004 fue por primera vez al evento viñamarino.
Compartir
Una cosa era la fiesta que armaba gracias a su voz, otra era la vida fuera de los escenarios. El fallecido Tommy Rey contó muchas veces en entrevistas que las reuniones sociales y fiestas no le agradaban para nada. Decía ser tímido y trabajólico. Y hubo un momento límite en su oficio.
El 18 de septiembre de 1999 Tommy Rey y su banda tenían agenda copada. Ese día aparecieron en la tarima principal de la Yein Fonda, organizada por Los Tres. Pero esa jornada fue distinta: 24 horas antes, el día 17, su madre había fallecido a los 93 años.
“Pero nosotros teníamos que tocar: no nos quedaba otra”, recordó el intérprete en 2010, en entrevista con La Tercera. Allí relató: “El 17 fuimos al velorio un ratito y después tocamos. Al otro día, fuimos al funeral otro ratito y de ahí de nuevo a actuar. Estábamos comprometidos y jamás pensé en cancelar el show. Pero lo soporté bien, todo el mundo estaba vuelto loco y no tenía idea de mi problema. En la última presentación, cuando canté el bolero Angustia, me liberé y lloré. Pero así es nuestro sistema: en el grupo somos 10 y, si a uno le pasa algo, no puede parar al resto. Me sentía muy triste, pero lo demostraba en el camarín, cuando me iba a un rincón a descansar solo y en silencio”.
En esa misma entrevista profundizó sobre su personalidad parca y retraída, que para algunos pasaba por “pesado” o distante. “No me gusta ser el centro de la fiesta y no soy de ésos que son como florerito. En el colegio, el profesor me decía que era demasiado apático, porque no jugaba en el recreo con los demás y prefería dibujar en un rincón. Solo y apartado. No era bueno ni para el deporte ni para compartir. Qué le voy a hacer: nací así”.
Tommy Rey decía que era malo para las fiestas. Había una razón evidente: siempre son los fines de semana y le tocaba trabajar. “Y si existe la opción de ir a alguna, prefiero quedarme tranquilo en mi casa, viendo una película o bajando música orquestal antigua. Pero las fiestas no, porque eso es mi trabajo. Y, además, soy tranquilo y de bajo perfil, a veces, no sé cómo hacerlo para caerle bien a todo el mundo. Y, sinceramente, creo que uno no le puede caer bien a todos. A mí tampoco me gusta que me digan ‘El rey de la cumbia’ o esos calificativos. A otros les encanta, pero a mí no”.
Tommy Rey y el Festival de Viña que no fue
En la vida de Tommy Rey se acumulan historias poco conocidas. Una de ella sucedió en 1987, en plena dictadura, cuando había sido convocado para ir al Festival de Viña del Mar. Su sonora había partido cinco años antes, cuando había toque de queda y la vida nocturna era compleja.
“Empezábamos a las 20 horas, teníamos que terminar a la medianoche y después corríamos para tomar el taxi por el toque de queda”, relató en entrevista con La Tercera. “Además, muchas veces los militares nos contrataban para sus fiestas y no había forma de negarse. Ellos mismos me iban a buscar, no me dejaban llegar solo. Y, en esos shows nos obligaban a decirles: ‘¡Muchas gracias por estar salvando al país!’. Fue muy desagradable”.
Luego reveló: “El 87 estábamos listos para el Festival de Viña, pero supieron que habíamos ido a tocar para exiliados en Suecia y nos sacaron”.
Tuvieron que pasar muchos años para cobrarse revancha e ir a la Quinta Vergara. La primera vez que fue al Festival de Viña fue en 2004 y en 2006 tocaron junto a la Sonora Palacios como La Gran Sonora de Chile. En 2013 fue la última vez que asistió, donde se llevó la Gaviota de Oro.