Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Reportajes

La revancha de Manuel José Ossandón: el camino en solitario para volver a la primera línea política pese a sus continuos choques con la derecha

Conversaciones con Paulina Vodanovic, Jaime Quintana y Fabiola Campillai junto a aliados de oposición distanciados de Chile Vamos llevaron al exalcalde a asestar un duro golpe a su sector, la derecha. Acá, la historia de la suma de factores que lo llevaron a pactar con la izquierda y coronar su carrera política de múltiples triunfos electorales. Y su derrotero marcado por rencillas, traiciones y rencores, y un conflicto con el "piñerismo" lejos de acabar.

Por 29 de Marzo de 2025
Manuel José Ossandón
Manuel José Ossandón
El presidente del Senado, Manuel José Ossandón. Ilustración: Sandro Baeza / The Clinic
Compartir

Una llamada telefónica con la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, a mediados de febrero pasado, fue la que abrió la puerta a Manuel José Ossandón para que el pasado miércoles cumpliera uno de los principales objetivos que se puso al momento de lograr su reelección en su cargo: llegar a la presidencia del Senado.

Se trató de una idea que vio posible cuando la corporación se configuró en prácticamente dos mitades, un ala progresista y otra de derecha, con la elección senatorial de 2021.

Su nombre, de hecho, figuró como la alternativa de RN para presidir la Cámara Alta en marzo de 2022.

Todo quedó en nada cuando en ese partido se enteraron de que la UDI negociaba con el oficialismo intercalarse en esa función durante los cuatro años del período legislativo. Algunos dirigentes RN, de hecho, aún recuerdan con indignación que en el marco de esos diálogos sus socios de coalición los dejaran esperando en una reunión por Zoom a la que finalmente no se presentaron.

El propio Ossandón recordó otra anécdota pocas horas después de asumir en su nuevo cargo: cuando, según su relato, Felipe Kast se acercó a su pupitre en el Senado. “Cote —como le apodan a Ossandón—, vengo aquí a decirte, mirándote a los ojos, que voy a hacer lo imposible por cagarte para que no seas presidente del Senado”, habría sido el diálogo, de acuerdo al exalcalde.

Una izquierda dolida

Fue así cómo en marzo de 2022 Álvaro Elizalde (PS), el actual ministro del Interior, asumió la presidencia del Senado por un año, sin el respaldo de un furioso RN que, finalmente, levantó testimonialmente la alternativa de Francisco Chahuán.

Ese pacto entre la izquierda y parte de la derecha se rompió en marzo de 2024 cuando la oposición notó una oportunidad.

Los senadores del nuevo partido Demócratas —Matías Walker y Ximena Rincón— permitieron a ese bloque ser mayoría y, con ello, se inclinaron por no entregar la presidencia del Senado al PPD, como indicaba el acuerdo original tras un segundo año de Juan Antonio Coloma (UDI) en esa función.

Se optó por impulsar un nombre de los suyos, de RN, el mismo partido que reclamó dos años antes no ser parte de un acuerdo. Así asumió por otro año José García Ruminot con los 27 votos del renovado bloque opositor.

Esa vez, la izquierda sintió el golpe. Y Ossandón tomó nota.

Así, una nueva elección de la mesa del Senado se acercaba a inicios de año cuando el exalcalde de Puente Alto comenzó a dialogar con dirigentes de izquierda.

Un viejo rival suyo, Felipe Kast (Evópoli), con quien se enfrentó en unas recordadas primarias presidenciales de 2017, aparecía como el nombre de la oposición para el último año legislativo.

Se trataba de una figura que levantaba particular disgusto en la izquierda. “Kast muchas veces maltrató incluso a ministros como también a presidentes de comisión. Esos elementos fueron importantes en el marco de los diálogos“, sincera a The Clinic el senador Fidel Espinoza (PS).

Con ello, se abría una ventana a Ossandón para negociar con la izquierda, sector que ofreció su apoyo a cambio de tener una vicepresidencia. La tarea no era fácil, puesto que requería contar con cuatro votos de la oposición para sumar una mayoría (26 votos), considerando que el progresismo solo contaba con una base de 22 representantes.

Ossandón los aseguró, con el suyo y el de uno de sus aliados históricos, el senador Juan Castro, un ex-RN que se distanció de Chile Vamos y recaló en el Partido Social Cristiano (PSC). “El Cote es un gallo bonachón, buena persona, ahuasado. Conmigo se lleva muy bien, porque yo también soy así. Somos hombres de palabra”, cuenta Castro.

Ese mismo senador jugó un rol en las conversaciones con el oficialismo, le aseguró un tercer voto, el del también militante del Partido Social Cristiano, Rojo Edwards. Se trataba de otro ex-RN que estaba dispuesto a tumbar a Chile Vamos.

Faltaba solo un voto para inclinar la balanza. En ese camino surgieron dos opciones. Uno, el de la senadora Carmen Gloria Aravena, una ex-Evópoli que recaló más tarde en el Partido Republicano, y que se sienta a un costado del senador Castro en la Sala.

Su apoyo podía estar para Ossandón, aunque en las filas republicanas le manifestaron la dificultad de que le diera un voto a un representante de la izquierda para la vicepresidencia.

Por lo mismo, había que buscar otra alternativa. Para ello, el exalcalde recurrió a otra senadora cercana, la RN María José Gatica, elegida en 2021 por Los Ríos y quien es esposa de un estrecho excolaborador de Ossandoń, Samuel Valenzuela.

Gatica terminó siendo el voto 26 que le dio la vicepresidencia a Ricardo Lagos Weber, mientras que Aravena le dio su apoyo a Ossandón y luego se ausentó en la siguiente votación. El exalcalde de Puente Alto, además, tuvo para sí el apoyo de Alejandro Kusanovic, independiente en el comité RN.

La pasada de cuenta

Pero el desafío, además, era tener cuadrada a toda la izquierda, algo que en Chile Vamos miraban con desconfianza. Varios dudaban de que el Partido Comunista y la independiente Fabiola Campillai le iban a dar su respaldo.

Pero se equivocaron, porque Ossandón se había juntado con todos”, dicen en el entorno del nuevo presidente del Senado.

Clave habría sido el presidente del PPD, Jaime Quintana, para cuadrar a sus senadores, considerando que el resto de Chile Vamos también buscó un acuerdo con la izquierda ante el plan de Ossandón.

Por otra parte, de acuerdo a algunas versiones, en el PPD también habría jugado un rol el exsenador Guido Girardi. Cercanos a este último reconocen que estuvo al tanto de cada movimiento en la corporación, pero que no habría influido en los miembros de su partido. “Yo mismo conversé con la Paulina Vodanovic, con Juan Luis Castro (senador PS) y armamos todo el plan para que el Cote sea candidato”, explica el senador socialcristiano Juan Castro.

En la izquierda, en tanto, explican que lo ocurrido se debió a una “pasada de cuenta” por quienes un año antes habían roto el acuerdo original. “Fue Ossandón el que se aprovechó de eso y cuando no se cumple la palabra empeñada en política, pasa la cuenta”, dice un miembro del oficialismo que reconoce que además la jugada permitía “tirar una bomba de racimo” en la candidatura de la carta presidencial de Chile Vamos, Evelyn Matthei, coalición en la que algunos asumieron que se emitía una mala señal de gobernabilidad.

Pero en el oficialismo, además, la figura de Ossandón causaba mayor simpatía que la de Kast. “Es una persona con la cual se puede dialogar, cada cual tiene sus posiciones. Él es una persona bastante locuaz y directa para presentar los temas, y eso ayuda. Ahora, con este cargo de poder, se pone a prueba todo lo que ha sido una convivencia racional”, dice el socialista Juan Luis Castro a The Clinic.

“Ossandón es dialogante, pluralista y abierto a llegar a acuerdos”, complementa Espinoza.

Pero el camino de Ossandón para volver a la primera línea de la política no fue fácil. Se dio en solitario y con fuertes rencillas dentro de su propio sector, y con un lío judicial que hizo cambiar sus planes.

Cada vez más solitario

Ustedes me conocen: soy huaso, bueno para la talla, deslenguado a veces o casi siempre“, dijo Ossandón en su discurso al asumir como presidente de la corporación, mensaje en el que aludió varias veces a su historia de vida, origen que muchas veces recuerda a su sector, la derecha.

Habló de su profesión, técnico agrícola. Recordó que venía del campo y que no fue a la universidad. Y reconoció que en el colegio a veces no le iba bien y que en el Senado ha estudiado más que en toda la etapa de su vida escolar.

“No tengo una historia muy perfecta”, dijo en otro momento, asumiendo que en política ha cometido muchos errores. “A veces más de la cuenta”, precisó, rememorando cuando se enfrentó con el expresidente Sebastián Piñera en la primaria presidencial de 2021, cuando le expresó: “No te declararon reo por lindo”.

Sus cercanos dicen que aquel conflicto con el exmandatario marcó su carrera politica y dividió las aguas en su sector. En su núcleo incluso aseguran que el miércoles, cuando logró la presidencia del Senado, le llegaron comentarios de cómo en chats que integran exfuncionarios del segundo gobierno de Piñera se lamentaban el resultado.

El “piñerismo”, dicen quienes lo conocen, se convirtió en su principal rival. “Le cerraron puertas, lo marginaron. El Cote siempre quiso seguir una carrera presidencial, pero le pusieron muchas trabas”, dicen en el círculo del senador.

En 2017 Ossandón impulsó su candidatura presidencial poniendo como el representar a una “derecha social”, como una manea de diferenciarse de la “derecha económica”. Si bien perdió la primaria, su nombre quedó instalado como un presidenciable del partido para la siguiente elección.

De hecho, en 2018 y comienzos de 2019 figuraba en la lista de los presidenciales de RN junto a Andrés Allamand y Francisco Chahuán. Con ambos protagonizaría duras controversias.

Con Chahuán, por ejemplo, se enfrascó en un duro intercambio -sin censuras- a través de los chats del partido luego de que el primero cuestionara públicamente a Ossandón y Allamand por “abandonar” a los alcaldes del sector.

Pero vino el estallido, el acuerdo por una nueva Constitucioń, la pandemia y los retiros del 10%, y sería el entonces presidente de RN, Mario Desbordes, quien asomaría como la nueva opción presidencial del partido, desbancando a las otras alternativas de la tienda.

En sus discursos, el actual alcalde de Santiago también utilizó el concepto de la derecha social, algo que terminó incomodando a Ossandón, quien quedaría relegado a un segundo plano.

El proceso judicial que, dice, fue para “destruir” su figura

No obstante, lo que más lo impactó en ese período fue una denuncia en su contra por tráfico de influencias, interpuesta por su primo, el entonces alcalde de Pirque, Cristián Balmaceda. Después de un año de investigación, en agosto de 2020 la Fiscalía lo formalizó y Ossandón enfrentó un juicio. En medio, decidió suspender su militancia de más de 30 años en RN, esta vez no por motivo de una carrera presidencial.

El parlamentario, finalmente, fue sobreseído en 2022. Quienes lo conocen aseguran que todo el proceso lo impactó no solo políticamente, sino financieramente y en lo familiar. “Le costó mucho recomponerse, se sintió traicionado por todos lados”, recuerda un cercano.

Más tarde, en 2024, The Clinic revelaría chats entre el exfiscal Manuel Guerra y el abogado Luis Hermosilla, donde le persecutor le daba cuenta de los pasos de la formalización de Ossandón.

Para el senador Ossandón aquello resultó ser una evidencia más de que, a su juicio, el gobierno del expresidente Sebastián Piñera estuvo involucrado en las acciones judiciales en su contra. “Esta era una operación política que venía del corazón de La Moneda”, dijo en octubre de ese año a este mismo medio, asegurando que hubo una acción para “destruir” su figura y “borrarlo” de la eleción presidencial pasada.

El senador Ossandón y su hermana, la diputada Ximena Ossandón.

Los vaivenes de Ossandón: de una reelección a un quiebre

De ahí en más, su carrera política tendría drásticos vaivenes. Logró su reelección como senador de la Región Metropolitana a fines de 2021, con 280 mil votos, aunque la primera mayoría se la llevó Campillai.

Con RN, en tanto, las relaciones estaban desgastadas. Quienes lo conocen señalan que cada vez fue quedando más aislado, refugiándose más bien con los dirigentes que lo acompañaron en su etapa como alcalde y luego en su incursión presidencial.

“Su derecha social terminó absorbida por el piñerismo, por los puestos, por muchas cosas”, dice un cercano.

En el Chile Vamos, por otra parte, un grupo de dirigentes no perdona hasta hoy su abstención a la hora de votar la acusación constitucional en contra del expresidente Piñera en noviembre de 2021. El propio Felipe Kast se lo recordó en un video que grabó con sus descargos tras la votación en el Senado, la noche del jueves: “El mismo senador que jugó a ser el díscolo y que le dio lo mismo el daño que le pudo hacer al mismo Sebastián Piñera o a todo su gabinete por sus votaciones díscolas”.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Felipe Kast (@felipekast)

En medio de eso, Ossandón se distanció de uno de sus mayores aliados, su sucesor en la alcaldía de Puente Alto, Germán Codina (ex-RN). Si bien las asperezas comenzaron después de su aventura en las primarias, la relación se rompió con el proceso judicial que enfrentó Ossandón, con este último transmitiendo a sus cercanos no haberse sentido respaldado por su exmano derecha.

El quiebre trajo duras consecuencias electorales. De cara a las elecciones municipales de octubre pasado, Codina apostó por la exministra Karla Rubilar como su sucesora en la alcaldía, una figura “piñerista” dentro de la derecha. Ossandoń, por su parte, promovió como candidato a uno de sus sobrinos, el concejal Felipe Ossandón.

Ninguno de los dos quería bajar su candidatura, lo que llevó a la propia Evelyn Matthei a intervenir, Finalmente, Felipe Ossandón no se inscribió como candidato, pero la candidatura de Rubilar heredó toda la tensión.

Puente Alto volvió a tener un alcalde de izquierda después de 30 años con la elección de Matías Toledo en octubre pasado, un independiente que logró el 51% de los votos.

Rubilar, Ossandón y Codina
Rubilar, Ossandón y Codina.

Su golpe al piñerismo y las dudas por su futuro

Con ese camino, cercanos al senador Ossandón creen que lo que ocurrió el miércoles en el Senado resultó ser una revancha de de su largo camino para volver a la primera línea. Un triunfo, creen algunos, porque logró vencer a lo que aún denominan piñerismo, en relación a un grupo de excolabores de Piñera que Ossandón sostiene que aún conspiran en contra de él.

“En la intimidad, eso es lo que más lo debe enorgullecer”, dice alguien que lo conoce.

Su hermana, la diputada y vicepresidenta de RN, Ximena Ossandón, no obstante, prefiere verlo como un acto de “justicia” en el marco de su carrera política. “Yo siento que este es un acto de justicia, que por primera vez la derecha social esté en el lugar donde debe estar. De aquí en adelante, ambas almas de la derecha van a tener que aprender a trabajar en conjunto”, dice a The Clinic.

Un mensaje similar se ha preocupado de transmitir el senador Ossandón.

“Quizás lo que realmente molesta a mi sector no son los supuestos personalismos o deslealtades que me atribuyen. Es probable que lo que les parezca impropio es que la presidencia del Senado esté en manos del defensor de una derecha social, con voto popular y alejado de la derecha económica”, escribió ayer en una carta a El Mercurio.

En su sector, en tanto, suman dudas sobre su futuro político. El senador, al menos, ha asegurado que la presidencia del Senado no será un espacio a utilizar como plataforma electoral.

¿Y más a futuro? En su círculo aseguran que que no está en sus planes una candidatura presidencial para 2029. Aseguran que quedó sin energías tras su proceso judicial.

En su núcleo familiar, asimismo, comentan que la presidencia del Senado “le llegó del cielo” y que él ha transmitido que quiere cumplir este período como senador y retirarse de la política. “Él quiere vivir la vida”, asegura un consultado.

En su partido, sin embargo, no son pocos los que creen que se entusiasmará por volver a buscar la Presidencia o por buscar una nueva etapa como alcalde de Puente Alto.

Un cercano asegura que retornar al municipio del sur de Santiago era algo que evaluó seriamente para la elección de octubre pasado. Sin embargo, el lío judicial habría truncado el desafío de su larga y turbulenta carreta política.

Comentarios

Notas relacionadas