Política
8 de Abril de 2025Alcalde Claudio Castro: “Me gustaría que las cosas fuesen más rápido en seguridad, pero no hablaría de abandono ni de este ni de otros gobiernos”
"Entiendo que a veces hay situaciones o circunstancias que pueden generar mayor molestia", dice el alcalde de Renca, el independiente Claudio Castro, sobre la tensión que suele existir constantemente entre los municipios y el Gobierno en cuanto a seguridad se trata. No es su caso, menciona en esta entrevista, en la que también aborda su integración al equipo de campaña de Carolina Tohá (PPD), a quien denomina una "generala con batallas", lo que, dice, dista de los liderazgos en la derecha, a quienes describe como "generales sin batallas, que plantean ideas pero que lo hacen con un desconocimiento muy profundo respecto de lo que significa gobernar".
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Los retratos de tres presidentes son los que aparecen en uno de los muros que tiene el alcalde de Renca, Claudio Castro, en su oficina. El Presidente Gabriel Boric, que aparece por protocolo en todas las instituciones públicas, es uno de ellos. La expresidenta socialista Michelle Bachelet también figura en ese espacio, próxima al democratacristiano Eduardo Frei Montalva.
Los partidos políticos de estos dos últimos son con los cuales Castro guarda más afinidad. Exmilitante DC, actualmente, ha dicho, se siente más atraído por el Partido Socialista (PS), aunque lleva la vida como independiente desde hace más de cinco años.
En todo caso, esa cualidad no le impidió integrarse al equipo de campaña de una militante que espera ser proclamada como candidata presidencial próximamente por su partido, el PPD: Carolina Tohá.
Castro se integró como jefe territorial en la aspiración presidencial de la exministra del Interior, a quien reconoce como una “generala con batallas”, a diferencia de otros personeros de derecha, dice. Y sobre la gestión municipal, considera las dificultades que trae manejar una comuna con menos recursos que otras del sector oriente, y aunque asume que existe una tensión permanente con el Gobierno, no considera que este, ni los de Bachelet y del expresidente Sebastián Piñera, hayan abandonado a su comuna.
“Como alcalde he aprendido que cuando se trata de seguridad no hay varitas mágicas”
—¿Cómo evalúa el desempeño que ha tenido este Gobierno en materia de seguridad?
—Me ha tocado ejercer mi labor como alcalde con tres presidentes distintos. La presidenta Bachelet, en su último año de mandato, cuando yo asumí a fines de 2016. Después el presidente Piñera, con todo su periodo, y ahora el Presidente Boric. Y te puedo decir que no había visto hasta este Gobierno una prioridad tan grande en los temas de seguridad. Que tiene que ver, probablemente, con el momento que estamos viviendo, pero que se manifiesta en cuestiones muy concretas que para nosotros como alcaldes son relevantes. Habla de un Gobierno que ha enfrentado, sin duda, un momento complejo de la seguridad en Chile. Al mismo tiempo se ha preocupado de generar capacidad en el Estado y eso si bien puede no tener todos los resultados inmediatos, como alcalde he aprendido que cuando se trata de seguridad no hay varitas mágicas: requiere de esfuerzo, de trabajo sistemático, articulación. Y eso lo hemos visto en este Gobierno.
—¿Cuán difícil es dirigir una comuna que tiene una diferencia presupuestaria notable con comunas del sector oriente?
—Es un desafío. Hay varios desafíos. El primero tiene que ver con que la gran mayoría de las chilenas y chilenos viven la vida en un territorio donde se asume culturalmente que no están las oportunidades de tener una buena vida. En el caso de Santiago, hay mucha gente que vive, nace y crece mirando la zona oriente de Santiago, donde la ciudad es más bonita, donde hay más oportunidades, donde los servicios existen y funcionan. Eso es una cuestión que causa mucha frustración. Entonces, lo primero que nosotros hicimos desde la gestión municipal fue plantear con mucha fuerza que queríamos revertir esa mirada.
Renca era una comuna que quizá hace unos años atrás parecía que su destino era la pobreza. Un municipio pobre con una población de bajos ingresos y que su destino parecía estar escrito en piedra y era precisamente la estigmatización y la pobreza. Nosotros lo que hemos hecho es construir condiciones para poder enfrentar eso con la participación de nuestra comunidad, con innovación municipal también y con colaboración.
En Chile tenemos un desafío estructural de un Estado hiper centralista que muchas veces, incluso, replica la desigualdad que vemos a nivel municipal, y en esto vamos a estar de acuerdo alcaldes y alcaldesas de todos los sectores políticos, comunas chicas, grandes, urbanas, rurales, de izquierda y derecha. EEso es algo que tiene que cambiar en Chile.
—¿Qué saca en limpio de sus dos mandatos como alcalde, considerando que va de salida?
—A mí me quedan cuatro años. Es verdad que es mi último período, pero en la elección en la campaña, lo que planteábamos es que estábamos trabajando y voy a trabajar para que sean los mejores 4 años de la historia de Renca. Y espero cumplirlos hasta el final. Lo que extraigo de la experiencia de estos 8 años como alcalde es que los periodos municipales, y los periodos de la política cada cuatro años son periodos que nos hacen que pocas veces podamos profundizar en aquellas políticas, esfuerzos que realmente tienen un impacto en la comunidad. Eso requiere varias cosas que son difíciles de enfrentar en un primer período. En el primer período se busca, por lo general, hacer las cosas mejor de lo que se hacían antes.
Hoy con un poco más de perspectiva he aprendido que la verdadera pregunta que importa es cuál es el verdadero impacto de lo que estamos haciendo. Eso es algo que nos ha llevado a evolucionar los énfasis y las prioridades de este último período que estamos iniciando.
El polémico ‘Renca la lleva’: “Esa es una frase que nos va a acompañar por mucho tiempo y que causa un rechazo muy grande”
—¿Por qué los alcaldes suelen contar con mejor evaluación en encuestas que el resto de políticos?
—Eso es bien directo con la relación respecto a que nosotros estamos todos los días en la calle. Con mayor o menor intensidad, uno podrá tener distintas perspectivas sobre tal o cual municipio. En mi caso, estoy todos los días en la calle. Los vecinos y vecinas pueden enfrentarnos, cuestionarnos, compartir lo que estamos haciendo y eso tiene que ver con confianza, que es la principal crisis que tenemos en nuestro sistema político institucional. Ahora, los alcaldes somos los menos malos, nos salvamos raspando el cuatro, no es como que estemos despegados.
—¿Se superó el episodio de la estigmatización que generaba el letrero “Renca la lleva” ubicado en el cerro de la comuna?
—Esa es una frase que nos va a acompañar por mucho tiempo y que causa un rechazo muy grande en la comunidad renquina. Cuando sacamos ese cartel del cerro y sacamos esa mención de distintas gráficas municipales lo que buscábamos precisamente era que aquí, donde antes había estigmatización, porque esa era una frase que no solamente estigmatizaba a la comuna, a los vecinos y vecinas de Renca, nosotros queríamos hablar del potencial. Y el potencial tiene que ver con la posición estratégica que ocupa la ciudad: estamos al lado del aeropuerto y limitamos con Santiago Centro. Renca tiene buena conectividad. Renca es una tierra de potencial, es un caso de transformación y para eso estamos trabajando.
—Aunque sigue habiendo inequidad entre comunas.
—Nosotros tenemos comunas en la ciudad de Santiago, que están en la zona oriente, que tienen más presupuesto que todo el presupuesto que tiene el gobierno regional. O sea, la desigualdad urbana y municipal en Chile es algo presente y que tiene que ser enfrentado. Pero también la desigualdad territorial que muchas veces viene desde el Estado en el nivel central.
Siempre pongo como ejemplo la autopista Vespucio: es un anillo que pasa por más de diez comunas de la ciudad de Santiago, y en el único lugar donde esa autopista, que también pasa por Renca, tiene un estándar de primer nivel, donde va soterrada y donde tiene un parque increíble, que a todo el mundo le gustaría tener cerca de su casa, es en las comunas más ricas de la comuna de Santiago. Y eso no tiene que ver con que allá están los municipios más ricos. Tiene que ver con que el Estado desde el nivel central muchas veces replica la desigualdad.
—¿Deberían dotarse de mayores atribuciones a los municipios en el combate a la delincuencia?
—Sí, en atribuciones que tienen que ver con cumplir de mejor manera la labor de colaboración, con distinción de lo que significan las policías. Por ejemplo, en Renca nosotros tenemos una experiencia que no está en la ley, no es una atribución municipal, pero que lo hemos empujado a punta de la experiencia que hemos ido teniendo que es la mesa de articulación jurídico policial, donde se sienta la Fiscalía Centro Norte, la PDI, Carabineros y el municipio. Y en esa mesa articulamos opciones que nos han permitido desbaratar bandas. Eso no es un rol que la ley le otorga a los municipios, y creo que debería estar. Ahora, respecto al debate de si los inspectores municipales debieran estar armados, soy un férreo opositor a esa posibilidad.
—Los alcaldes de oposición cuestionan cómo el Gobierno ha manejado la materia de seguridad. ¿Qué les ha faltado?
—La seguridad es un tema de Estado. Decía que me ha tocado trabajar con tres gobiernos de coaliciones distintas, incluida la del Presidente Piñera donde gobernó con los partidos que están en Chile Vamos. Con todos los gobiernos lo que hemos hecho es colaborar. Eso significa poner las capacidades que tenemos y la mirada que nos ofrece el rol municipal para que la seguridad salga bien.
A mí me llama mucho la atención lo que pasa con el Ministerio de Seguridad Pública. Una ley que comenzó con el gobierno del expresidente Piñera en el Congreso, que ha pasado distintos gobiernos, y resulta que a un día de su implementación hay mucha gente que pareciera que quiere que le vaya mal al Ministerio de Seguridad. Cuando se trata de seguridad, lo que tenemos que hacer es colaborar, dar una visión de Estado a largo plazo. En un tema como la seguridad las tensiones son permanentes, pero no puede significar que no colaboremos para que en aquello en lo que podemos avanzar, y que tenemos acuerdo de avanzar, suceda de la mejor forma posible.
—Hace unas semanas el alcalde de Puente Alto, Matías Toledo, dijo que se sentía abandonado por el Gobierno. ¿Es su caso?
—No, no lo diría ni de este ni de otros gobiernos en los múltiples ámbitos en los que nos ha tocado interactuar con el Gobierno, que es prácticamente con todos los ministerios. Tenemos distintos niveles de intensidad en ese trabajo y efectivamente hay veces que a mí me gustaría que las cosas fuesen más rápido de lo que están pasando, pero no hablaría de abandono ni de este ni de otros gobiernos. Entiendo que a veces hay situaciones o circunstancias que pueden generar mayor molestia, y está bien en el debate democrático, pero no, no me sumaría a ese estado de ánimo.

“Carolina algo así como una generala con batallas. Yo identifico en la derecha a hartos generales sin batallas”
—¿Por qué decidió involucrarse en la candidatura de Carolina Tohá?
—Yo conocí a Carolina, aunque la conocía como actriz política, pero el primer momento en que yo la observé con mayor detención fue cuando asumí como alcalde. Ella venía justo después de perder su reelección en Santiago. Sin embargo, nosotros miramos con mucha profundidad la gestión que ella desarrolló en el municipio. Y aprendimos harto, no solo de cosas que había hecho, sino de redes en las que había participado. Desde su rol como alcaldesa fue pionera en conectarse con redes de alcaldes y alcaldesas a nivel internacional. Pero yo no la conocía.
Después tuve la posibilidad de vincularme con ella en la discusión del primer proceso constituyente, cuando desarrollamos la tesis que era “aprobar para mejorar”. Ahí lo que vi fue a una dirigente política que obviamente, contra la corriente cultural de ese momento, defendió con mucha seguridad, con claridad y honestidad una posición que era difícil de defender y que compartía. Desde ahí fui reconociendo en Carolina algo así como una generala con batallas. Yo identifico en la derecha a hartos generales sin batallas, que plantean ideas pero que lo hacen con un desconocimiento muy profundo respecto de lo que significa gobernar.
Hoy Carolina no solamente plantea de que el mundo socialdemócrata pueda gobernar por los próximos cuatro años, sino que además pone un desafío respecto sobre cómo esta coalición grande puede replantearse lo desafíos de los próximos 30 años. Eso es algo que me alienta mucho y me acerqué a la opción de Carolina y finalmente ella me pidió colaborar.
—Hablamos de seguridad y, dado su rol, Tohá lideró esa discusión en los últimos dos años. ¿No es ese su mayor flanco?
—En código electoral, de campaña, por cierto que los otros candidatos van a cuestionar su rol como ministra. Pero donde ellos ven un cuestionamiento yo veo un potencial. Es la experiencia, es la valentía, además de un liderazgo femenino, que a Carolina, de hecho, a partir de su rol como ministra, se le cuestionan cuestiones que a un ministro hombre no se les cuestionaría, como la firmeza, la claridad, la fuerza, la frontalidad para enfrentar temas adversos. Haber enfrentado las crisis y las urgencias como las que se enfrentan en Interior construyen la experiencia que creo que la ciudadanía demanda según la experiencia que vivimos.
—¿Cuáles son las ventajas con las que cuenta la candidatura de Tohá? Si bien una vez sale del gabinete marca un aumento, no logra superar el 10%.
—Esta es una carrera que está comenzando. Una primera ventaja, y que tiene que ver con nuestro sector político es que con todas las dificultades que tenemos, en pleno proceso donde los partidos toman definiciones, en todos esos casos estamos hablando de una gran primaria del mundo progresista que nos permita plantear con mucha fuerza un programa y unidad detrás de quien gane esa candidatura. Esa es la principal fuerza que tiene el progresismo frente a una derecha que puede tener mejores nombres respecto a sus resultados en las encuestas, y los que, en mi impresión, ya tocaron techo varios de ellos. No hablan de unidad y han ido tensionando el debate con un impacto en Evelyn Matthei, que como candidata de la centroderecha comenzó a extremar sus posiciones tratando de copar el espacio de la derecha más extrema, pero sin ninguna expectativa de alcanzar una candidatura única en primera vuelta. Carolina está disponible a eso.
—Dijo alguna vez que se sentía identificado con el PS, pese a su independencia política. ¿Qué llamado haría al PS en el entrevero de su discusión presidencial, con el levantamiento del nombre de Paulina Vodanovic?
Lo primero que diría y con todo el respeto que un partido con la trayectoria del PS se merece es que el PS tiene que tomar sus decisiones sin ningún tipo de mensaje, menos por la prensa. El partido acaba de tener sus elecciones, con resultados muy impresionantes además. Vuelve a mostrar la fuerza de un partido que tiene un número importante de alcaldes, diputados, senadores… Hay, sin ninguna duda, una fuerza importante del mundo progresista que se refleja en el PS. El mundo socialdemócrata tiene que ser capaz de llevar una candidatura unitaria. Carolina Tohá ya está disponible. El PS tiene que tomar su decisión. Y la decisión que sea, sea apoyar a Tohá, resuelve la tensión, o avanzar en algún otro nombre…
—¿Por qué Tohá y no Jeannette Jara, Gonzalo Winter, o Paulina Vodanovic?
—Cada uno de esos nombres le agregan la diversidad del progresismo un sello que la primaria tiene que recoger. Mi opción con Carolina Tohá tiene que ver con lo que he dicho en esta entrevista: nos invita y convoca no solamente a una discusión que, lo que identifico es que después de diciembre, de la elección, comienzan dos historias distintas y muy importantes ambas: una es los próximos 4 años de gobierno que encabeza el nuevo gobierno que encabece, pero también la definición del nuevo Socialismo Democrático que tiene que conducir una ruta hacia el progreso en Chile por los próximos 30 años. Creo que Carolina es sin ninguna duda el liderazgo más importante que puede existir dentro de este mundo y que nos puede aportar y conducir en ese proceso.



