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9 de Abril de 2025Cómo se contagia la tuberculosis y por qué preocupa el brote de casos que afecta a Biobío
Un cuadro de tuberculosis mal tratado puede provocar graves secuelas pulmonares como fibrosis, bronquiectasias, cavitaciones e insuficiencia respiratoria crónica. Además, una persona que no se somete a tratamiento puede seguir contagiando a otras personas.
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En el año 2024, en la región del Biobío, se registraron un total 282 casos de tuberculosis, con una tasa de incidencia de 16,6 casos por cien mil habitantes, y un incremento en comparación a los 239 de 2023. Se trata de una enfermedad altamente contagiosa que puede darse en cualquier etapa de la vida y que daña especialmente los pulmones.
El tecnólogo médico y director de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Mayor, Sebastián Beltrán, explicó a The Clinic que “la tuberculosis es altamente transmisible. Se propaga por el aire a través de aerosoles que una persona con tuberculosis pulmonar activa elimina al toser, hablar o estornudar. La dosis infectante puede ser muy baja: basta con inhalar alrededor de 4 bacilos ácido-alcohol resistentes (BAAR) para que una persona susceptible se infecte, especialmente en ambientes cerrados y mal ventilados”.
Sus síntomas más comunes son tos persistente por más de dos semanas, expectoración mucopurulenta o con sangre, fiebre, especialmente por la tarde, sudoración nocturna profusa, pérdida de peso y apetito además de cansancio y debilidad generalizada. Beltrán añade que “dado que la tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecciosa de transmisión aérea, las personas deben extremar precauciones para evitar nuevos contagios”. En ese sentido afirma que los puntos fundamentales son:
- Ventilar adecuadamente los espacios cerrados. Especialmente en hogares, lugares de trabajo, transporte público y recintos hospitalarios.
- Evitar el hacinamiento, ya que los espacios reducidos y mal ventilados favorecen la transmisión.
- Usar mascarilla N95 en el caso de contactos cercanos con personas diagnosticadas con tuberculosis bacilífera, ya que este tipo de mascarilla filtra eficazmente los aerosoles infecciosos.
- Acudir precozmente al centro de salud si se presentan síntomas respiratorios persistentes, como tos por más de dos semanas. La detección temprana y el tratamiento oportuno no solo benefician al paciente, sino que son esenciales para cortar la cadena de transmisión.
¿Cuál es el tratamiento contra la tuberculosis?
El académico señala que “el tratamiento para la tuberculosis es gratuito en el sistema público de salud y consiste en una combinación de antibióticos durante un período mínimo de seis meses, bajo estricta supervisión para garantizar su efectividad y prevenir el desarrollo de cepas resistentes”.
Junto con eso, aclara que si una persona se contagia no todo su núcleo familiar debe someterse al mismo tratamiento, pero “sí deben ser evaluados clínicamente y mediante exámenes de laboratorio, especialmente si han convivido con un paciente bacilífero (…) Si se detecta infección sin enfermedad activa, se puede indicar tratamiento preventivo, especialmente en niños, adultos mayores o personas inmunocomprometidas”.
Beltrán agrega que “existe la vacuna BCG (Bacillus Calmette-Guérin), que se administra en Chile al nacer. Esta vacuna no previene el contagio ni la infección por Mycobacterium tuberculosis, pero sí protege contra las formas más graves y diseminadas de la enfermedad en la infancia, como la meningitis tuberculosa o la tuberculosis miliar”.
“Actualmente no existe una vacuna comparable a la de la influenza que prevenga de forma efectiva la tuberculosis pulmonar en adultos, aunque hay investigaciones en curso para lograrlo”, detalla.
Las consecuencias de la enfermedad mal tratada
Beltrán recalca que “una tuberculosis mal tratada o interrumpida puede provocar graves secuelas pulmonares, como fibrosis, bronquiectasias, cavitaciones e insuficiencia respiratoria crónica. Además, existe el riesgo de que la bacteria desarrolle resistencia a los medicamentos, dando origen a tuberculosis multirresistente (MDR) o incluso extensamente resistente (XDR), que requieren tratamientos prolongados, costosos y con menores tasas de éxito”.
“También, una persona sin tratamiento o con tratamiento incompleto puede seguir transmitiendo la enfermedad a otras personas por meses, lo que representa un serio riesgo para la salud pública”, agrega.