
Política
15 de Abril de 2025Carlos Correa: “Desde el punto de vista del marketing, para Jeannette Jara funciona decir que es una mujer de esfuerzo enfrentada a los cuicos”
El analista político presentará mañana su primer libro, Error en el sistema, en el que abarca la situación política del país a partir de distintas crisis de las que fue testigo, ya sea desde la vereda del Gobierno o desde su rol como asesor comunicacional. Sobre la exministra del Trabajo, valora positivamente el discurso que tiene en la primaria oficialista. "Centró su discurso no en la internacional comunista, sino en la izquierda. De Raquel Argandoña, de yo soy de allá, de la galería, donde están ustedes", dice. Y, sobre Evelyn Matthei, en tanto, cuestiona que no se haya abierto a la realización de una primaria con Rodolfo Carter.
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“Es el primer libro que escribo solo”, dice el analista político Carlos Correa, exsubdirector de la Secretaría de Comunicaciones en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, y que mañana presentará Error en el sistema (Ariel, 2025), obra que conversa sobre las crisis que han marcado el sistema político chileno.
Su tesis se vincula con el fin del sistema binominal, propuesta que tras pasos por crisis y fallidos procesos constitucionales, ha llevado a discutir, bajo este Gobierno, una reforma al escenario en el cual se desenvuelven los actores políticos.
En esta entrevista, Correa también conversa sobre las próximas presidenciales, donde valora positivamente el sello distintivo de Jeannette Jara (PC) del resto de candidatos, y afirma que la izquierda corre el riesgo de no llegar a segunda vuelta si es que las primarias del sector son “combativas”.
—¿Qué lo motivó a escribir el libro ahora?
—La política en Chile está degradada, tengo la convicción profunda de que está degradada y está lejos de lo que a la gente le interesa, de izquierda y derecha. Y teóricamente debería haber mejorado, porque cambiamos el sistema binominal y lo que dijimos en ese momento es que después de ese cambio iba a mejorar la política. Eso no ha ocurrido. La gente no siente cercana la política ni capaz de solucionar sus problemas ni de sus anhelos. La gente votó por el Presidente actual por su anhelo de cambios, que no se han producido. El Gobierno actual es más amarillo que el de Bachelet II. El Gobierno más de izquierda que hemos tenido desde Salvador Allende es el de Bachelet II. Y el gobierno actual ha sido más amarillo que ese, pese a que eran críticos de Bachelet.
—En el libro lo ejemplifica con la reforma de pensiones.
—La reforma de pensiones es un buen ejemplo porque es más amarilla que la que propuso Piñera. El 3-3, donde tres puntos los administraba una interestatal.
—Define, además, que el binominal fue el punto de quiebre del sistema político actual. Está el diagnostico que propone. ¿Cómo se sana la enfermad?
—Hay tres cosas importantes para mirar, aunque el libro no hable de la cura. Sí lo menciono un poco al final… Lo arreglamos por la buena o se arregla por la mala. La mala, la próxima mala, no será un estallido social, sino un estallido autoritario: Johannes Kaiser. Es lo que propongo en el capitulo llamado Hace falta un candidato. O sea, se arreglaría por el lado autoritario, y sabemos cómo eso termina. En el caso mío, terminó en el exilio, bañándome en playas tropicales en Cuba producto de la dictadura chilena. Yo no quiero que mis hijos se vayan al exilio.
Han habido tres eventos importantes de expertos que han dicho cómo se arregla el sistema político. Los tres esfuerzos no se han tenido en cuenta por varias razones. La comisión Engel fue una de ellas, donde tomaron un par de ideas, pero las malinterpretaron. La comisión Jaraquemada, que se metió en el ruedo a partir de las fundaciones, y no la han pescado. Y, peor todavía, la propuesta de los expertos en el segundo proceso constitucional, donde la propuesta era transversal y tampoco fue tomada en cuenta. Las razones de no tenerlo en cuenta es porque el sistema político actual puede estar en crisis, pero permite la existencia de una clase política que es cada vez más millonaria y que no quiere salir de la fiesta.
Los partidos tienen más plata, los políticos viven mejor. Cada vez tienen más barreras de entrada la política… Hay toda una serie de elementos que permiten hacer negocio con la política. Hago un partido pyme, rindo al Servel unos votos, y toma, se hacen unos pesitos. La política se ha convertido en un modo de vivir de los políticos, no en un asunto que representa en una democracia, que debiera representar las distintas posiciones de la gente y no un modo de vivir.
Correa y casa de Allende: “La gente lo que tiende a decir es ‘qué vergüenza la izquierda'”
—Esta presidencial tendrá lo inédito del voto obligatorio con inscripción automática. ¿Es posible vaticinar un escenario con la distribución de ese voto?
—Lo primero es que sólo se saben algunas cosas de esos votos, que la gente que se incorporó a votar no es que vote nulo o blanco, como decían varios. La mayoría va a votar por evitar la multa, pero enfrentados al voto, tienen una opción que no necesariamente es votar nulo o blanco. Lo segundo es que el voto obligatorio tiende a ser pragmático. Un elector que votó Rechazo en el primer plebiscito porque consideró que las propuestas le afectaban, que después ese mismo elector votó En contra porque pensó que la Constitución de los republicanos era una Constitución que restringía los derechos, sobre todo a las mujeres, en las municipales tendió a votar no por los partidos, sino por quienes les pareció que administraban mejor el boliche.
Bajo esa lógica, lo que uno debiera pensar es que la próxima elección la gente votará de manera pragmática, por aquellos que resuelvan el problema concreto que tienen.
—Ahí debiera estar el discurso de los candidatos.
—Por eso el discurso de la derecha vende más. Primero porque el 60% de la gente rechaza al Gobierno, y la segunda cosa es porque la gente cree, siente que la derecha es mucho mejor en el combate del delito porque tienen menos escrúpulos en materia de derechos humanos. Kaiser refleja un poco ese candidato que falta.
—¿Lo que se genera a raíz de la fallida compraventa de la casa de Allende afecta electoralmente a la izquierda?
—Obvio, claramente. Es un daño mayor al Partido Socialista mayor. No es neutro. La izquierda tiene muchos partidos y los mismos votantes. Por tanto, se distribuyen. Uno podría pensar que el Frente Amplio iba a la baja, pero creo que esto pone al socialismo, sobre todo al PS, es muy complicado para las elecciones que vienen.
—¿Pero el daño es solo al PS? ¿No le impacta al Gobierno mismo en cuanto a administración?
—Sí, también hay efecto expansión al Gobierno. Además el PS tomó la decisión de echarle la culpa al Gobierno. Lo que dijo la abogada de la familia es que esto comenzó en La Moneda. Lo dijo la senadora Allende con sus propias palabras en su despedida, que ella nunca quiso vender nada y no firmó contrato alguno, sino que fue el Gobierno el que llegó con la idea y nunca nadie le advirtió que esto no se podía, en resumen. Entonces, habrá un efecto contra el Gobierno, y la gente lo que tiende a decir es “qué vergüenza la izquierda, porque tanto que dicen que están contra la corrupción, contra esto, y a costa de la memoria de Allende se quieren hacer unos pesos”. Porque la gran lectura de esto es visto así, no es visto al detalle.
—¿Ese es el mensaje que llega?
—Sí, el mensaje que llega primero. Y para el público más elevado, la bajada siguiente es que si el Tribunal Constitucional dijo que se había violado la Constitución y por eso sacaba a la senadora, el que firmó el decreto, que fue el Presidente, violó la Constitución. Requiere un poco más de responsabilidad en el Gobierno, aunque el abogado de la familia tampoco los asesoró. No sólo fueron los abogados del Gobierno. La senadora Allende no es abogada y la exministra tampoco es abogada. Y cuando firma un poder, uno supone que el abogado dirá todas las cosas.
—Pero la senadora llevaba legislando leyes hace más de 30 años.
—Hay cierta responsabilidad de ella, sin ninguna duda. Y su manejo comunicacional, hasta su discurso, era malo.
Presidenciales: “Evelyn Matthei, para haber despejado el miedo de Kaiser, debió haber aceptado una primaria con Carter”
—¿El PS debiese insistir en su candidatura propia?
—La única configuración posible para que no haya una segunda vuelta alemana, con olor a chucrut, es que haya una candidata única en el oficialismo y que todos los partidos se cuadren detrás de ella. Si tiene que ser por primaria, tiene que ser una en que la primaria privilegiada gane, no una primaria combativa. Cualquier otra consideración, el riesgo de segunda vuelta alemana es enorme. La primaria es un medio, no un fin.
—¿Propone una candidatura única desde ya?
—Sí, o un mecanismo de primaria que se gane sin ser tan combativos. Porque eso es políticamente correcto. Si se hace una primaria hay que tener claro que no puede ser combatiente, sino que permita salir a la candidatura ganadora y que resulte electa la más competitiva. Que gane quien esté mejor posicionado para ganarle a la derecha.
—Pero la lógica de los partidos ha sido, hasta ahora, que gane su carta.
—Y es problema de los partidos, porque los partidos ven a la primaria como una medición de fuerza para la parlamentaria. Porque como todos creen que la presidencial está perdida, la apuesta está en la parlamentaria. Pero eso es el dilema del prisionero. No es solo perder en segunda vuelta, que es digno, sino perder en primera, que es indigno. No hay en la centroizquierda un comité que diga ‘sabes, nuestro primer objetivo es pasar a segunda vuelta y todo lo demás es secundario’. Cuando sonaba Bachelet ese tema estaba resuelto, porque Bachelet si hubiera sido candidata no hubiese existido una primaria, y hasta la DC la apoyaba. Pero hoy eso no está. No hay un comité de crisis en la centroizquierda que dé cuenta del tremendo riesgo de cuanto pesa la ultraderecha. Lo que vamos a ver es una guerra de identidades.
—En la derecha está difícil todo lo relativo a una primaria.
—Evelyn Matthei, para haber despejado el miedo de Kaiser, debió haber aceptado una primaria con Carter. Y así dejaba a Kaiser y Kast como antidemocráticos y ella la institucional. Pero se equivocó. O se equivocaron, porque no fue ella, sino su equipo. La primaria le daba legitimidad a ella. Y ella podía decir después que invitó a Kaiser y Kast a primarias y que ellos no quisieron, porque la gente necesita certeza. La derecha tiene un montón de cosas que ha logrado comunicacionalmente, pero aún no ofrece gobernabilidad.
Tohá y Jara y tienen gracia en ese sentido. Tohá por la trayectoria que tiene, además de su inteligencia, y Jara porque puede decir que “quizá soy militante del PC, pero me junté con los empresarios para hacer una reforma de pensiones”. Winter tiene el ímpetu juvenil, que también es otra gracia. No es imposible derrotar a la derecha. La primaria tiene que ser muy masiva y salir de la izquierda.
—Jara ha tenido en sus discursos como candidata el arraigo social como eje diferenciador del resto de candidaturas. ¿Es un buen sello con el resto de contendores, donde hay Tohá, Winter, Vodanovic?
—Ese argumento funciona bien. Lo que dijo es que es una mujer de esfuerzo enfrentada a los cuicos. Eso fue lo que dijo. En sencillo fue eso. Y le dijo a los votantes que ellos eligieran. Es buena, hay que reconocerle que está buena. Es una joya cómo lo planteó. No lo dijo de forma agresiva, pero lo dijo. Del punto de vista del marketing, lo que hizo ella fue una diferenciación positiva, cuando diferencias sin atacar. Demuestra que Jara es una buena candidata y que es bien ingeniosa. Y centró su discurso no en la internacional comunista, sino en la izquierda. De Raquel Argandoña, de yo soy de allá, de la galería, donde están ustedes.
—Ahí entra la pregunta de si los candidatos deben decir sacar a relucir si son del Gobierno o no.
Pasa que no es creíble que no sea de continuidad. Tohá fue ministra del Interior. Jara es ministra de la reforma más importante del Gobierno, y Winter es cercano al Presidente. Es evidente. Y eso está bien, para la primaria está bien, después tendrán que ellos convencer a la gente de que ellos no son el Gobierno, pero tampoco puedes inventar algo que no es creíble. Ocupando al marketing, los consumidores te tienen que amar, pero te tienen que creer. Si no te creen, si partes diciendo que algo es increíble, estás en problemas. Otra cosa es que digan que no es una continuación del Gobierno, que es legítimo, pero tienen que decirlo bien. Pero no ser opositores al Gobierno porque las dos eran ministras. El único que puede decirse opositor es Marco Enríquez-Ominami.
Ficha técnica
Título: Error en el sistema.
Autor: Carlos Correa Bau.
Sello: Ariel.
Págs.: 152
P.V.P.: $17.900