Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Fotos: Felipe Figueroa/The Clinic

Entrevistas

20 de Julio de 2025

Camila Vallejo, vocera de Gobierno: “Los que dieron por muerto al progresismo se equivocaron”

La ministra cumple una semana y media desde su retorno a La Moneda tras su posnatal, y afirma que acompañará al Presidente Gabriel Boric “en la medida que lo estime”. Desde su despacho, fija las prioridades del Gobierno para los ocho meses que restan de administración y, aunque reconoce que la atención mediática está centrada en las elecciones de noviembre, sostiene que “es algo con lo cual estamos acostumbrados a lidiar”. Asegura también que el progresismo tiene opciones reales en los próximos comicios. "El anticomunismo es una realidad, pero los comunistas somos parte del Gobierno actualmente", indica. Además, advierte que “reivindicar como necesario o como inevitable la tortura, el asesinato o la desaparición forzada es un riesgo para la democracia”, en alusión a las recientes declaraciones de algunos candidatos de la oposición.

Por
Compartir

Fue en pleno verano, un 23 de diciembre, cuando Camila Vallejo, ministra de la Secretaría General de Gobierno, dejó de asistir a La Moneda. Ese día se quedó en casa: comenzaba su permiso prenatal. Tuvieron que pasar 198 días para que la secretaria de Estado retomara sus funciones. El 9 de julio volvió a su despacho en el Palacio presidencial, donde recibe a The Clinic para su primera entrevista escrita tras reincorporarse del posnatal.

Su regreso al Gobierno lo describe con una imagen frenética. “Fue como subirse a un tren en plena marcha y con un bebé en brazos”, dice desde la oficina que, durante su ausencia, ocupó algunas veces la ministra Aisén Etcheverry.

La metáfora no está tan lejos de la realidad. En esta primera semana de retorno, Vallejo ha sostenido múltiples reuniones con reparticiones del Ejecutivo para ponerse al día, entre ellas un traspaso con la propia Etcheverry. A eso se suman las vocerías que ha retomado justo en medio de una semana especialmente agitada: exfuncionarios de la Fuerza Aérea sorprendidos traficando fentanilo, la liberación por error de un sicario por parte de Gendarmería y la revelación de que el director del Servicio de Impuestos Internos, Javier Etcheberry, pagó durante años menos contribuciones de las que le correspondían, lo que terminó con su salida.

Eso, con espacios habilitados en su despacho para amamantar y cuidar a su hijo Rafael, quien cada día es llevado a La Moneda por su padre y pareja de la ministra, el músico Abel Zicavo. Una rutina que se ha convertido en parte de un ejercicio cotidiano de conciliación entre el ser ministra y madre.

Aunque dice que tenía “muchas ganas de volver”, el tiempo en casa junto a su hijo también la hizo reflexionar. Una de ellas, asegura, tiene que ver con lo que describe como “un cambio epocal en la política chilena”. Ver a autoridades como la diputada Karol Cariola —también madre reciente— o el propio Presidente Gabriel Boric que fue padre hace menos de un mes, da cuenta, dice, de un momento inédito: “Se está produciendo, yo diría por primera vez, que autoridades de Gobierno están en etapa reproductiva, exponiendo lo que es el trabajo y el rol de cuidados”.

“Ahora se da una cosa distinta, donde los hombres asumen la paternidad como un tema político, y además, tenemos mujeres en el poder siendo madres también desde donde están ejerciendo esos roles”, sostiene.

—¿Le costó mucho desconectarse durante el postnatal? ¿Veía los medios de comunicación, los diarios?

—Logré conectarme lo justo y necesario. Sabía que podía ser complejo por el nivel de actividad que tenía como ministra antes de mi prenatal. Por eso me preparé mentalmente y me obligué muy disciplinadamente a tener una conexión bastante controlada y acotada, para mantenerme en contacto con el Presidente y con mi equipo en temas que fuera relevante mi opinión o mi orientación. Así que estoy muy contenta de haber logrado mantener ese equilibrio adecuado para poder disfrutar del proceso y que, además, es un trabajo intenso. En el postnatal no se duerme, es una dedicación muy intensa a un bebé que te demanda en todo sentido, emocionalmente y físicamente. 

—¿Cómo fueron los días previos antes de reincorporarse al Gobierno? ¿Sintió ansiedad por volver? 

—Cuando se acercaba la fecha de mi regreso a La Moneda, día que pasaba, día que aumentaba mis ganas de volver. Mientras más cerca tenía más ganas y más entusiasmo. Sí llegó un momento en que quería volver a trabajar. Claro, he podido ver menos a mi bebé, pero de todas maneras sigo alimentándolo, por lo tanto tengo horarios que lo puedo ver durante el día. Además, cuando me fui, todos daban por desahuciada la reforma previsional, en enero estaba la negociación muy difícil y cuando volví ya se había aprobado. Entonces fue volver a un gobierno que demostró nuevamente que aquello que parece imposible lo había logrado hacer posible. 

—A propósito de eso, usted se fue en un momento álgido en donde la agenda estaba puesta sobre el Gobierno y ahora vuelve a un momento en donde, como suele pasar, la agenda está tomada por los candidatos presidenciales y las elecciones. ¿Ha notado esa diferencia? 

—La intensidad no ha bajado. De hecho, lo manifestaba anteriormente, volví y fue como subirse a un tren en plena marcha y con un bebé en brazos, porque el Gobierno está andando y a toda máquina para seguir cumpliendo con sus compromisos y para implementar las reformas que han aprobado. Tenemos una agenda muy contundente, muy intensa, porque como dijo el Presidente, se gobierna hasta el último día. 

Claro, la conversación mediática y pública ha tendido durante algunas semanas a centrarse principalmente en las presidenciales y, en su momento, en las primarias del oficialismo, pero son momentos. También, en todos los años, nuestro gobierno ha pasado por esos momentos donde la conversación está centrada en las elecciones, porque todos los años hemos tenido distintas elecciones. Es algo con lo cual estamos acostumbrados a lidiar y por eso no nos perdemos en que, aunque la conversación pueda estar centrada en eso, nuestra tarea es la gestión, es el Gobierno.

—¿Cuáles son las materias pendientes más relevantes que tiene que sacar el gobierno antes de que termine su administración?

—Son varias. Nosotros llegamos al gobierno con la tarea, en primer lugar, de estabilizar varias situaciones que estaban bien críticas y era importante estabilizar para volver a retomar también la senda del crecimiento. Pero también hemos logrado aprobar reformas que son transformadoras y que hacen justicia. Estas eran deuda de arrastre de gobierno tras gobierno, por ejemplo la Reforma Previsional, Deuda Histórica y el Royalty Minero, que además logra redistribuir la riqueza a las regiones. Y si hablamos de la redistribución de la riqueza, tenemos la tan esperada nueva Ley de Pesca, que logrará traspasar USD $160 millones de la pesca industrial a la pesca artesanal. La ley “Papitos Corazón” también es una forma de hacer justicia, saldar deudas con los niños y las mujeres, o el histórico aumento del Salario Mínimo.

Entonces, si uno se pregunta en esa lógica, para avanzar en mayor seguridad, avanzar en transformaciones, y seguir distribuyendo riqueza. Hemos avanzado mucho, pero quedan cosas pendientes.

—¿Pero cuáles serían las pendientes?

—Por ejemplo, en materia de seguridad social y económica y justicia, ponerle fin al CAE con el nuevo sistema de financiamiento a la educación superior, el FES. Si queremos contribuir a una mayor inserción laboral femenina, y poniendo en el centro la responsabilidad social y del Estado en los cuidados, el proyecto de Sala Cuna para Chile es clave. Y eso está en la agenda de Gobierno en estos momentos. Ahora, con la ruta del emprendimiento, que anunció después del gabinete pro crecimiento liderado por el Presidente Gabriel Boric, hay varias iniciativas que justamente buscan seguir apuntalando el crecimiento económico, pero con justicia social y con distribución y redistribución de la riqueza. Y ahí está lo que queda pendiente del pacto tributario.

Tenemos, además, pendiente la ley para el nuevo Sistema Nacional de Cuidados. Y en materia de gestión el Plan de Emergencia Habitacional, entre otras materias. Entonces está la agenda económica, la agenda social, y todas las iniciativas que quedan en materia de seguridad pública como inteligencia y el levantamiento del secreto bancario. Es una agenda bien intensa.

—Y a propósito del tiempo que estuvo en su posnatal, ¿se le ocurrió que falta algo en esa materia o alguna política pública que podría contribuir al ejercicio de ese derecho? 

—Bueno, sí, de todas maneras. Uno es algo que ya tiene en agenda el gobierno, lo mencionaba, el proyecto de Sala Cuna, porque para acceder al derecho al postnatal uno tiene que tener un trabajo y, para hacer que las mujeres que desean ser madres no les signifique un castigo laboral este hecho, se requiere nivelar la cancha hacia arriba y, por lo tanto, el proyecto de Sala Cuna es clave para evitar estas discriminaciones que se pueden seguir produciendo en la contratación de mujeres.

Hay otras cosas que probablemente sean tarea de un próximo gobierno ya no del nuestro, como por ejemplo, un tema que creo que es clave es el posnatal obligatorio para hombres. Yo he vivido dos embarazos y dos puerperios y creo que en este momento, más que al final del posnatal, sobre todo en el puerperio, en los primeros meses es clave que uno enfrente ese momento hermoso, pero también muy intenso, en equipo. Que uno pueda enfrentarlo y vivirlo acompañada, trabajando en equipo con los padres. Hoy día el permiso parental es de cinco días obligatorios, no todos los hombres lo usan y luego el único permiso que existe para el padre es el que uno cede al final del postnatal, pero ese primer mes o dos primeros meses, en que las mujeres estamos con cambios hormonales, no se duerme, están los primeros meses de recuperación. Creo que ahí hay un tema en el que Chile debe entrar a discutir más a fondo.

“El anticomunismo es una realidad, pero los comunistas somos parte del Gobierno actualmente”

—¿Se imaginaban a alguien de la coalición de gobierno bien posicionado en las encuestas e incluso pasando a segunda vuelta? ¿Se le había dado por muerto a la coalición de gobierno?

—Los que dieron por muerto al progresismo se equivocaron. Muchos daban por muerto el progresismo y estaban cometiendo un gran error porque en política, además, es errado dar por muerto a alguien. Además, las cosas cambian y recuerdo que el año pasado se decía que el oficialismo no tenía liderazgo, que era evidente que el próximo gobierno iba a ser de oposición, iba a ser de derecha, incluso que la competencia iba a estar centrada en las candidaturas de derechas, sin participación de ninguna candidatura de izquierda o progresista. Nosotros siempre hemos sido unos optimistas empedernidos, sin perder el sentido de realidad y siempre dijimos que eso no era cierto, que había distintos liderazgos.

Una de las cosas que nos distinguía como gobierno, como mundo progresista, es que habíamos logrado unir distintas miradas entre la izquierda, la centro izquierda, partidos de la exconcertación y nuevos partidos como el Frente Amplio, para poder hacer un proyecto de gobierno y que así, como habíamos logrado a pesar de las diferencias, estar en un gobierno, sacar adelante iniciativas legislativas, incluso con acuerdos con miembros de la oposición. Entonces, era muy probable que lográramos dar otras señales de unidad y eso se logró, se logró con una primaria y ahora, con una candidatura altamente competitiva que, insisto, demuestra que el mundo progresista es capaz de unirse y que es capaz de ser competitivo.

—A propósito de la competitividad de Jara, ¿cree que la alta valoración de su figura implica una evaluación más alta de la gestión que ha tenido este gobierno tras la gestión de Jara como ministra?

—No sé, yo no voy a entrar en un análisis electoral, porque además no me corresponde. Solo puedo decir que como Gobierno nos llena de orgullo que los partidos del mundo progresista hayan logrado la unidad, que es clave porque tenemos a la vista derechos que hemos logrado aprobar como la reforma de pensiones, pero que requieren ser implementados. Para eso necesitamos que haya gente que tenga la convicción de que esto es importante. Como pasó, por ejemplo, cuando aprobamos la reforma educacional. La sacamos con el segundo gobierno de Michelle Bachelet y, claro, le tocó a otro gobierno implementarla, a otro signo político, pero no con el mismo entusiasmo ni con la misma preocupación, probablemente, que lo hubiese hecho quienes empujamos aquello.

“Le he dicho al Presidente que estoy acá, porque estoy disponible a acompañarlo hasta el último día de gobierno en la media que lo estime”

—Usted compartió gabinete tanto con Jara como con la exministra del Interior Carolina Tohá. ¿Le sorprendió la distancia que tuvo una de otra? 

—Es que las primarias son un poco eso, es entregarle la posibilidad a los ciudadanos y ciudadanas de definir quién es la candidatura que más puede representar en un periodo al sector que participa en las primarias. Pero creo que lo importante, más allá, insisto, de entrar en el detalle del resultado entre un candidato u otro, creo que todos asumieron con un gran hidalguía y valentía esta primaria. Y pusieron todo de sí a disposición para que el oficialismo pudiera no solo tener esta primaria, sino que tener un buen resultado en participación.

Creo y sostengo que el mundo progresista, a pesar de que nos trataron de instalar que había una baja participación, logró una buena participación que no es comparable, por ejemplo, una primaria post estallido social o que es una primaria una más difícil cuando es de un sector que además está gobernando. A pesar de eso, fue una primaria que tuvo una gran concurrencia de personas que fueron a votar.

—¿Cree que el hecho de que Jeannette Jara haya resultado electa habla de que hay menos anticomunismo en el país? 

—El anticomunismo es una realidad, pero los comunistas somos parte del gobierno actualmente. Y estamos en el Gobierno, en este caso, del presidente Gabriel Boric, como lo estuvimos con el segundo gobierno de Michelle Bachelet, porque creemos que es necesario avanzar en mayor justicia social. Creemos y tenemos la convicción de que es necesario seguir empujando transformaciones para garantizar derechos sociales a todos y todas.

—¿Y con eso es lo que ha conectado al electorado?

—No lo sé, insisto, no soy analista electoral. Lo que estoy diciendo es que los comunistas ya hemos sido parte de gobiernos y lo hemos hecho porque nos sumamos, junto con otros partidos, a una agenda de transformaciones que es de crecimiento, pero también de transformaciones. No es menor lo que mencionaba anteriormente, esto de haber empujado el royalty minero, después de tantos años tratando de sacarlo adelante, o haber aprobado la reforma de pensiones, o tener esta nueva ley de fraccionamiento pesquero. Son políticas que son transformadoras, para beneficio de las personas o el alza del salario mínimo. Eso también es una política redistributiva que ha permitido dos años consecutivos de crecimiento real de los salarios, es decir, considerando el IPC y con un 10% de alza del salario real de las mujeres. 

Entonces, más allá de las caricaturas, nosotros tenemos una agenda clara en los los derechos de los trabajadores, de las familias, de las mujeres, de las transformaciones, de avanzar en un país que crezca, pero de manera justa. Eso es lo que nos ha caracterizado independientemente, insisto, de las caricaturas que aún puedan existir resultado de la propaganda de la derecha en el contexto de la Guerra Fría.

—Si el Presidente le diera libertad de acción, y considerando que es la primera vez que un militante del PC tiene posibilidades reales de llegar a la presidencia, ¿se sumaría al comando de Jara?

—Si estoy aquí, es porque no estoy allá. Ahora, los casos hipotéticos, no sé, son cosas que tendrá que resolver el Presidente junto a la candidata, pero yo le he dicho al Presidente que estoy acá porque estoy disponible a acompañarlo hasta el último día de gobierno en la media que lo estime para sacar adelante lo que él ha comprometido con el país. 

—¿Usted es partidaria de que Jara suspenda la militancia al PC? 

—Estas son cosas que ya definió la propia candidata y no me corresponde a mí opinar. Son decisiones que ella ya adoptó e informó y que son respetables.

“Reivindicar como necesario o como inevitable la tortura, el asesinato o la desaparición forzada, es un riesgo para la democracia”

A propósito de la agenda de su ministerio de modernización de TVN, Evelyn Matthei dijo que en caso de que ella sea presidenta reduciría el canal a un archivo ¿Qué opina de esos dichos? 

—Creo que toda sociedad democrática requiere tener un medio público. No se puede dejar en manos solo de medios privados que tienen dueños y, por lo tanto intereses particulares que pueden ser muy legítimos con sus propias líneas editoriales, la conversación de una sociedad. Los medios tienen un poder importante en una democracia y, por lo tanto, dejar ese poder solo en manos de privados y no tener una entidad pública que cumpla o que aspira a cumplir con la pluralidad de miradas, con garantizar el derecho a la información veraz o con todos los puntos de vista puestos sobre la mesa, me parece que es riesgoso. 

Al menos, nosotros como Gobierno, lo que estamos defendiendo no es solo la existencia de Televisión Nacional como medio público, sino que su fortalecimiento en línea de lo que han hecho los países desarrollados en el mundo, que entienden perfectamente lo relevante que es tener estos medios públicos sostenibles en tiempo y garantizado para sus democracias.

—Y sobre esa materia, el Consejo Nacional de Televisión está evaluando sanciones contra Telecanal luego de que subarrendara su señal al canal ruso RT. ¿Qué le parece una eventual sanción?

—No tiene que ver con que si me parece bien o mal, son las atribuciones que tiene el Consejo Nacional de Televisión, que es un ente autónomo, frente a denuncias que se le presentan por distintas situaciones, por distintas circunstancias que pasan con los distintos medios canales, que son los que fiscaliza y supervisa el CNTV. Cuando estima que hay una vulneración de la norma, aplica sanciones.

—Durante el reemplazo de la ministra Aisén Etcheverry fue noticia luego de que Matthei la mandara a callar. ¿Cómo vio ese cruce? ¿A usted la han mandado a callar siendo vocera?

—No, creo que no. Pero es bien contraintuitivo mandar a callar a alguien que tiene como rol hablar porque es vocera de gobierno. Eso es lo que hace: hacer vocerías, marcar las posiciones del Gobierno, defender las políticas del Gobierno, explicar las decisiones, marcar el sello y defender los principios de esta administración. 

Por cierto, además, la ministra Aisén Etcheverry, en mi reemplazo, lo hizo de manera impecable enfrentando la desinformación sobre las políticas de este gobierno, defendiendo los derechos humanos y la democracia y la no relativización de esto cuando había que hacerlo a propósito de la candidata Matthei que no solo relativizó, sino que casi que justificó la violación de los derechos humanos porque dijo que eran “inevitables”. Estamos hablando de crímenes brutales, asesinatos, torturas, etcétera. Entonces, yo creo que, como dijo la misma ministra Etcheverry, en política no todo vale, e independientemente de las diferencias políticas, hay ciertos códigos que no hay que pasar, como el respeto entre quienes piensan distinto y, además, en entender que en pleno siglo XXI hay que alzar la voz frente a quienes quieren legitimar lo que fue la dictadura de Pinochet y las consecuencias que tuvo. 

—A propósito de aquello, ¿le sorprende ver a Matthei más abajo en las encuestas?

—Más que un tema sobre la candidata en particular, a nosotros como gobierno nos preocupa, en general, es la conversación nuevamente se pretenda, insisto, en cómo reivindicar o re-legitimar lo que fue el golpe de Estado en nuestro país y las consecuencias que este tuvo desde el día uno y quizá antes, desde que se empezó a preparar. Ese es el problema. No es la candidata Matthei en particular o el candidato Kaiser, por otro lado, sino que es cómo se promueve a través de ello esta idea de que es posible que es, en pleno siglo XXI, es aceptable reivindicar aquello o justificarlo. 

—En esa línea, se ha visto a José Antonio Kast más reservado respecto a esas temáticas. ¿Cree que Kast es distinto del hace cuatro años? ¿Cree que el Partido Republicano es más moderado que desde hace cuatro años? 

—No sé si nos corresponde… No sé si esto son estrategias electorales o no, pero para analizar las estrategias electorales están otros. Puede ser que sea aquello o no, pero lo que a nosotros nos interesa como gobierno es marcar lo que decía anteriormente. Y la importancia que tiene la ciudadanía que va a tener, no solo el derecho, sino que el deber de concurrir a votar, lo haga informada, que conozca las posiciones, que conozca las propuestas, que ejerza un voto plenamente consciente, porque lo que se define al final del día son los destinos de nuestro país, al menos, por los próximos cuatro años.

—Para usted, ¿esos liderazgos que reivindican el golpe de Estado son un riesgo para la democracia? 

—Reivindicar como necesario o como inevitable la tortura, el asesinato o la desaparición forzada, es un riesgo para la democracia.

Comentarios

Notas relacionadas