Entrevistas
22 de Diciembre de 2024Camila Vallejo antes de su prenatal: “Es importante transmitirle a las mujeres que uno puede ser ministra y maternar al mismo tiempo”
La ministra Camila Vallejo (Partido Comunista) entrega su última entrevista antes de entrar a su prenatal que comienza el lunes y la tendrá fuera del Gobierno hasta julio de 2025. A pesar de eso, afirma que va "a estar en contacto con el Presidente", pero que apagará el celular. En conversación con The Clinic, entrega las evaluaciones de estos tres años y las críticas que recibió. "Algunos quieren ver al Gobierno hablando solo de los problemas, no de las buenas noticias y de los avances", plantea.
Por Rodrigo Córdova y Martín BrowneCompartir
Es jueves y la jornada capitalina está golpeada por el calor. El Gobierno, mientras, atiende las negociaciones en materia de pensiones y las críticas de autoridades argentinas hacia el Presidente Gabriel Boric. En su despacho, ubicado en La Moneda, la ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo, recibe a The Clinic para hacer la última entrevista que será publicada antes de que empiece su prenatal que comienza el lunes 23 de diciembre.
Al día siguiente, el viernes, fue su despedida y el anuncio de su reemplazo: la ministra de Ciencias, Aisén Etcheverry (Frente Amplio).
En esta entrevista Vallejo hace un balance de lo que ha sido su vocería de Gobierno, de los avances hasta ahora logrados en esta administración, habla de su vocería más compleja, de la necesidad de llegar a acuerdos con Chile Vamos para sacar la reforma de pensiones —en donde reconoce que su sector debió tener más apertura para la reforma propuesta por Piñera— y de la importancia de la unidad del progresismo para las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias.
Al ser consultada, no advierte ninguna vocería o error político que le genere un recuerdo o remordimiento permanente. Sin embargo, reconoce que pasar por la vocería le ha hecho “vivir en carne y hueso lo que la teoría señala de este ministerio”. Y asegura que no es aprender a tocar guitarra simplemente, es más complejo que eso: una orquesta.
A partir de la próxima semana, la ministra estará desconectada “para conectar principalmente con mi bebé”, dice. También aprovechara de “desconectar un poco de tanta contingencia y conflicto y mala onda”. La idea en este prenatal es descansar del trajín político, “disfrutar de esta etapa previa antes de parir, porque, después cuando ya uno tiene al bebé, empiezan noches complejas, de poco sueño”.
Y agrega: “Mi teléfono estará apagado para todos, menos para el Presidente”.
—¿Cómo fue la última semana antes del prenatal?
—Bueno, una semana intensa porque, evidentemente, lo primero es dejar todo en orden y eso significa tener muchas reuniones para dejar decisiones tomadas sobre las proyecciones y los ejes programáticos del próximo año. También fue una semana que políticamente partió con mi asistencia a la Comisión Investigadora por el Caso Monsalve. Pero además una semana que decidimos emplearla en torno a la relación con dirigentas y dirigentes sociales y también con los municipios.
—¿Cuáles son las lecciones que saca de estos tres años en la vocería?
—Vivir en carne y hueso lo que la teoría señala de este Ministerio. Ya sabía por parte de muchos voceros y voceras anteriores que uno quiere que el 50% de tu tiempo se dedique a resolver problemas y el otro 50% a poder hacer avanzar tus desafíos programáticos. Sin embargo, la realidad que todos me manifestaban era que me olvidara de eso, porque el 80% del tiempo uno lo dedica a las crisis. A enfrentar el problema, a poder administrarlo.
Ha sido parte de mi trabajo como ministra del comité político, como ministra vocera, sin perjuicio de que hemos logrado igual ir más allá de lo que usualmente hace este ministerio. Me refiero, por ejemplo, a la Agenda contra la Desinformación, que fue una apuesta arriesgada. Pero sí, hay muchas cosas que, como he dicho, no tienen que ver con el ‘otra cosa es con guitarra’, sino que debería ser otra cosa es con una orquesta. Porque esto no es aprender a tocar guitarra simplemente, es más complejo que eso.
—¿Se imaginó al principio del Gobierno cumpliendo los cuatro años en el cargo? ¿Por qué cree que llegó a aguantar tanto en un cargo en el que suelen haber muchos cambios?
—La verdad es que no era algo que teníamos como meta necesariamente. Siempre, desde un inicio, supimos que estamos a disposición de lo que determina el Presidente y hacerlo lo mejor posible en función del proyecto de Gobierno.
Y creo que todo mi equipo, no solamente yo, trabaja todos los días pensando en cómo hacerlo mejor. Creo que eso ayuda mucho a entender la responsabilidad que tiene una vocería, que es estar bien preparada, que es saber cuándo y cómo hablar. Cómo salir a poder contar los temas que son de interés de la ciudadanía, cómo tener toda la información sobre la mesa, porque no es un juego el rol del vocero o vocera.

“Algunos quieren ver al Gobierno hablando solo de los problemas, no de las buenas noticias”
Una vez que la ministra comience su prenatal, asegura que su teléfono estará apagado para todos “menos para el Presidente”, quien ya le pidió que volviera una vez terminado su posnatal. De hecho, según los cálculos de la ministra, su retorno podría coincidir con los días de posnatal del Jefe de Estado una vez que nazca su primer hijo.
Esos cinco días el Mandatario, dice la ministra, “creo que debería tomárselos”, aunque aclara que es una decisión de Boric.
—Pese a que se mantuvo en estos tres años, tuvo que lidiar con muchas críticas de parlamentarios que decían que no se metía en los temas importantes. ¿Por qué cree que se generó esa idea?
—Creo que algunos por defender a otros ministros o ministerios caen en esa lógica política a veces de poner en disputa un ministro con una ministra o una ministra con otra ministra, pero es poco apegado a la realidad y con poca capacidad de entender cómo funciona un sistema de vocería en un gobierno. Obviamente no todo problema o conflicto puede llegar directamente a La Moneda. Para eso hay autoridades regionales, hay subsecretarios, ministros, ministras sectoriales. Eso es lo primero.
Lo segundo es que todo conflicto, toda crisis, tiene ciertas particularidades para manejarse, no pueden funcionar igual todas. Por el tema que se aborda, por las consecuencias que tiene, por los impactos que genera, por la información que hay que procesar. Algunas son políticas, otras son de carácter jurídico y eso se tiene que ir ponderando y evaluando en cada momento.
Ahora, también pasa que algunos quieren ver al Gobierno hablando solo de los problemas, no de las buenas noticias y de los avances. Pero nuestra responsabilidad como Gobierno es poder enfrentar los desafíos, las crisis, los conflictos, como también poder informar a la ciudadanía de las cosas buenas que están pasando y que pueden beneficiarlos y que ellos también tienen derecho a saber y conocer del propio Gobierno.
Entonces, claro, yo recuerdo que muchas veces decía que la ministra quiere hablar solo las buenas noticias. Primero, no era así. Porque ninguna vocería ha sido fácil, todas han sido complejas y en todas he tenido que responder preguntas sobre temas conflictivos. Nuestro deber es estar comunicando proactivamente también las buenas noticias, los avances, las aprobaciones de los proyectos de ley, cómo se implementan y materializan beneficios sociales, porque al final gobernamos para la gente y no solamente para los generadores de polémica.
—¿Hubo algún caso que dijera que en éste sí debía haberme referido antes?
—En todos los casos me he tenido que referir, a todos, todos. Y no una, ni dos, ni tres, más de diez veces, por lo bajo. Pero, como digo, cada crisis, o cada momento difícil, no tiene la misma receta para ser enfrentado. No es como que uno saca un cajón y dice ‘este tipo de crisis está previamente definido en la historia de los expertos en política y así hay que hacerlo’. No, eso no existe. Entonces, cada crisis se pondera rápidamente para ver cómo enfrentarla política y comunicacionalmente.
Y eso se hace no a puertas cerradas en esta oficina, se hace con un conjunto de actores. Por lo tanto, cada respuesta del Gobierno ha tenido mucho que ver con diseños particulares.
—A propósito de las distintas crisis. ¿Cuál fue la que más le costó atravesar desde la vocería?
—Yo creo que lo más doloroso fue la muerte de los tres carabineros (cuando murió el cabo Daniel Palma en abril de 2023). Esa noche que tuvimos que informar del fallecimiento y que había que enfrentar esa situación desde el Estado. Todas han sido difíciles en realidad, pero creo que ese momento fue el humanamente más difícil.
También, y perfectamente podría no hablar solo por mí, sino que por el Gobierno, lo del caso Manuel Monsalve fue de tremendo impacto. Fue muy sorpresivo, la gravedad del asunto, cómo defraudó toda la confianza y cada día que pasaba y nos enterábamos de más cosas. Era peor, porque hay una víctima atrás de violencia, al menos de lo que establece la denuncia de delitos sexuales. Pero, en lo humano, evidentemente el fallecimiento de los carabineros fue un momento bien complejo y crítico.
—Y en el Caso Monsalve, ¿no fue una situación en que pudo haber salido a hablar antes para evitar otras críticas cómo vocera?
—Es que yo me enteré ese mismo día y había un diseño andando. Nosotros somos un colectivo y respetamos obviamente cuando hay decisiones que se adoptan de cierta manera y eso es parte del trabajo en equipo. El mismo día que se tuvo que comunicar la renuncia del exsubsecretario Monsalve, sin perjuicio de que he hecho muchísimas apariciones en prensa, ustedes lo saben, teniendo que responder en cada aparición, en cada vocería, en cada entrevista sobre este tema, con siete, ocho, nueve, diez preguntas sobre el caso.
Hay gente que va a criticar por criticar, porque necesita criticar, porque se hace A o porque hace B. Imagínense, cuando fue la denuncia contra el Presidente de la República criticaron porque salí a hablar. Si no hubiera salido a hablar, hubieran criticado porque no salía. Entonces, al final es un poco de irrelevante.
Lo importante es que el Gobierno que tome las decisiones para enfrentar la crisis y, mientras enfrenta la crisis con decisión, siga gobernando en función de los compromisos que tiene con la gente y no deje de gobernar, no deje de trabajar en su agenda, no deje de desplegarse, no deje de empujar los proyectos de ley que ha comprometido.
Creo que una de las cosas que hemos logrado como Gobierno es eso, en un clima de alta polarización, de alta conflictividad, de elecciones todos los años, que nunca había habido un Gobierno que le haya tocado gobernar con elecciones todos los años y con crisis de por medio. A pesar de todo eso, logró seguir avanzando, sacando acuerdos en el Parlamento, haciendo avanzar su agenda.
Y si a mí, a propósito de los balances, me preguntan, yo diría que la experiencia que hemos tenido hasta la fecha es que, independientemente de las crisis, de la inestabilidad o la fragmentación política, este Gobierno ha logrado importantes acuerdos para la gente y eso se está materializando.
—¿Cuáles?
—Muchísimos, pero los políticamente más relevantes, además de las 40 horas, que era un imposible, o el salario mínimo, el royalty minero y ahora esperamos pronto el pago de la deuda histórica a los profesores porque entra con un acuerdo social importante con las y los profesores. También el Ministerio de Seguridad Pública que se viene debatiendo hace 18 años que, para algunos tampoco eran en su momento algo importante, sin embargo salió adelante. Y todo eso se ha ido logrando a pesar de ser minoría en el Parlamento y teniendo un debate casi permanente de carácter polarizado y bien conflictivo.
Entonces a mí me parece que eso ha sido como un tema destacable, porque no solamente dijeron que éramos personas sin experiencia, muy jóvenes, que no íbamos a saber qué hacer en un escenario de posestallido social, de efectos pospandémicos, de alta fragmentación política, de una reconfiguración también de la derecha y la oposición compleja, donde parecía que el diálogo y el acuerdo eran imposibles. Y, sin embargo, hemos ido avanzando en estos beneficios concretos, que ya no son solo discursos, sino que se han ido materializando. Imagínate que el pago de las pensiones de alimento, que yo creo que es un ejemplo muy emblemático, porque por años las mujeres venían solas batallando por conseguir que los padres de sus hijos pagaran la pensión.
—Ministra, usted también fue la primera militante del Partido Comunista en integrar el comité político, por lo menos desde el retorno a la democracia. ¿Siente que el partido la acompañó? ¿No siente que se ha alejado un poco del sector más predominante del PC? Porque pareciera que en todas las vocerías se le preguntaba por declaraciones del Partido Comunista que eran al menos disonantes con lo que estaba planteando el Gobierno.
—Probablemente por mi militancia me han preguntado más sobre la referencia a mi partido que lo que le haya tocado a otros voceros. Como que hay más interés de saber si es que la disciplina partidaria tiene que ver con que uno no pueda diferenciar el rol de ministro o ministra de Estado. Y una de las cosas que nosotros hemos hecho es hacer esa diferenciación.
Una cosa es que uno es militante de un partido y otra cosa es entender el cargo que uno ostenta o del cual te han asignado tareas y responsabilidades que son de Estado y no de partido y por eso cada matiz o crítica que tenga uno u otro partido son legítimas en una democracia aún proviniendo del oficialismo o sea del Partido Comunista o del Partido Socialista, o del Frente Amplio, quien sea. Otra cosa muy distinta es entender que uno habla como ministro de Estado.
—Pero pareciera que hay muchas visiones que son las que usted cree, más allá de asumir este rol de ministra separada del partido, que son visiones más personales. Por ejemplo en el PC dicen que Venezuela no es una dictadura y pareciera que es más cercana a la postura del Gobierno y el Presidente. Más allá de su rol.
—A ver, es que, un punto independientemente de lo que yo en lo personal crea, lo primero es hablar en mi rol como Ministra de Estado. Y respeto ese cargo. O sea, ese es mi trabajo. Por otro lado, entendiendo todo, yo no voy a hablar el nombre del partido, pero todos sabemos que independientemente de que el PC marque síntesis del debate, ponga sus grandes acuerdos, igual un partido que tiene libertad en la discusión y tiene miradas y se discuten. No es que todos piensen idénticamente igual sobre todos los temas.

“Voy a hacer uso de un derecho que más que propio como mujer, es del bebé”
La ministra aún no decide nombres para su hijo. Dice que cada vez que abre el tema con más personas, las confusiones crecen. A modo de broma, en su equipo lo bautizaron como “baby shark”, haciendo alusión a lo movedizo que es.
Tampoco hay una serie o un libro que Vallejo tenga pendiente para aprovechar estos días. Más, se dedicará al descanso físico y a conectarse con su hijo que viene en camino.
—Ministra, y ahora que sale de prenatal. ¿Qué rol va a cumplir?
—Lo que pasa es que yo voy a hacer uso de un derecho que, más que propio mío como mujer, es del bebé, ¿no? Entonces yo voy a hacer uso de estas licencias por eso. Porque es un derecho más ganado para las mujeres y creo que es importante también transmitirle a otras mujeres que uno puede llegar a ser ministra y maternar al mismo tiempo. Que no hay un espacio donde nosotros no podamos llegar por el hecho de que queramos ser madre eventualmente algún día.
Eso para mí es muy importante en términos políticos, no es solo un tema personal. Y que para eso no solo está el que uno haga uso de ese derecho, sino que todo alto alrededor, todos entiendan lo importante que es esa compatibilidad.
Lo segundo es que yo voy a estar en contacto con el Presidente. Creo que eso es lo mínimo que uno puede hacer en su calidad de ministro que está con licencia. Tener contacto con el Presidente cuando me requiera, obviamente, para poder darle mi opinión, mi reflexión, mi sugerencia. Si lo considera pertinente y necesario en cierto momento, yo lo voy a hacer. Y eso tiene que ver, obviamente, por un tema de confianza política que él pueda tener y a la cual recurrir.
—Pero en la discusión presidencial, por ejemplo, ¿se va a meter?
—A ver, es que en la discusión presidencial se van a meter los partidos, y los partidos tienen que definir. Ahora, nosotros ya tenemos una posición como Gobierno. Una posición política en nuestra calidad entre militantes, pero también gobernantes de un proyecto progresista que entendemos la importancia de la unidad para evitar retrocesos futuros a lo que hemos logrado conquistar en materia de derechos, en materia de responsabilidad de Estado, en áreas donde el Estado no se involucraba y dejaba sola a la gente, como también en poder seguir avanzando en mayor justicia social. Entonces, evidentemente que para nuestro Gobierno es importante que exista una mirada de las próximas elecciones y los desafíos que vengan para el mundo progresista de manera unitaria. O sea, existe una visión de unidad.
—Y eso significa…
—Bueno, nosotros siempre hemos dicho que es la más amplia unidad del progresismo y eso involucra a las fuerzas de izquierda, como de centroizquierda, de centro. Los partidos, el oficialismo, han tendido puentes a amplios sectores que no son oficialistas, pero son del mundo progresista. Eso se vio en la elección municipal y en la elección de gobernadores. Liderazgos como el de Matías Toledo, que es del mundo progresista de izquierda, más no oficialista, o de la Democracia Cristiana, que no son oficialistas.
—¿Le gustaría que haya una candidatura desde el gabinete? Porque uno pensaría que para que alguien encarne mejor una continuidad de este gobierno tendría que ser alguien del gabinete. Así se usa en general y se ha usado muchas veces en distintos gobiernos…
—Puede ser fuera del gabinete también. Hay muchos liderazgos que pueden provenir del gabinete o de otros espacios de representación popular. Y en eso para nosotros lo más importante es que, independientemente de los liderazgos, que siempre hay que tener buenos liderazgos, sobre todo cuando la política está tan tóxica de ratos, como ha dicho la expresidenta Bachelet, que sea el liderazgo constructivo, colaborativo, propositivo, que sepa mover en el marco de las diferencias políticas que existen en la democracia, también pueda representar un programa, ¿no? O sea, ahí está la sustancia, ahí está lo fundamental para la proyección de cualquier alianza con perspectiva de ser alternativa.
No es solo tener un nombre. Para algunos podría ser fácil levantar nombres y nombres, pero otra cosa es tener una propuesta y es ser una alternativa, ser un proyecto que tenga asidero, que haga sentido, que conecte con los actuales problemas y las necesidades de desarrollo del futuro del país. Eso es para nosotros lo fundamental. Tenemos liderazgos dentro del gabinete, todos conocidos, pero también pueden haber de fuera del Gobierno.

Vallejo sobre reforma de pensiones: “Si hubiéramos aprobado la de Sebastián Piñera estaríamos con algo que hoy la derecha rechaza”
La ministra espera que se logre cumplir con la palabra empeñada de la oposición en materia de pensiones. Más que por la confianza o la desconfianza que le pueda inspirar Chile Vamos, advierte que quienes pagarían los costos del desacuerdo serían los pensionados. Con todo, cree que hoy hay un ambiente más propicio para aprobar la reforma de pensiones.
Por otro lado, también reconoce que su sector debería haber estado más abierto a la hora de negociar la reforma de pensiones que propuso la segunda administración del expresidente Sebastián Piñera.
—¿Confía en la oposición para llegar a un acuerdo en pensiones?
—Nosotros confiamos en el resultado que da la perseverancia. Más que un tema de si confiamos o no en la oposición, confiamos en que hay una palabra empeñada que se tiene que hacer valer. Pero también en insistir, insistir, sin nunca bajar los brazos en el diálogo para los acuerdos. Porque dialogar por dialogar tampoco es la gracia en este momento, sobre todo cuando viene gente esperando 20 años.
Creo que hoy día hay más condiciones que antes para sacar un acuerdo en pensiones. O sea, veamos cómo está el debate público. Tenemos una gran mayoría ciudadana política y diría hasta de figuras del mundo económico que están diciendo que la reforma de pensiones tiene que salir en este Gobierno. No por aceptarle un gustito al Gobierno, o porque les cae bien, sino porque no hacerlo sería otra bofetada a nuestros pensionados y pensionadas que siguen esperando.
—¿Cree que Chile Vamos se va a convertir en un actor con los que se puede llegar a acuerdo? Considerando esta diputa a la que ha entrado con republicanos en los últimos días por la misma reforma…
—Nosotros hemos pasado por distintos momentos con la oposición. Pero sí hay que rescatar momentos que han sido ejemplificadores a pesar de las diferencias políticas evidentes que tenemos entre la izquierda, la centroizquierda y la derecha en Chile. Como cuando sacamos las 40 horas. Republicanos, no. Republicanos no ha estado para ninguno de esos proyectos que apuntan a mejorar las condiciones de los trabajadores.
Entonces, con esa experiencia, que no es de hace 10 años, nosotros creemos que es posible. Y que podemos llegar a un acuerdo con Chile Vamos para tener una reforma al sistema de pensiones donde lo que pese sea la opinión de los jubilados. Y no la campaña publicitaria de las AFP.
—¿Se arrepiente de no haber tenido mayor disposición en los gobiernos anteriores en la reforma de pensiones ?
—Ese es el gran aprendizaje de todos. Porque antes de la propuesta de Sebastián Piñera estuvo la de Michelle Bachelet. Entonces, esta es la tercera vez. Primero, Bachelet propuso algo. La derecha lo rechazó. Luego Piñera propuso la fórmula del 3-3. Nuestro sector lo rechazó. Si hoy día ya vamos con una propuesta un poquito más matizada entre todos los elementos, y la rechazamos, esto sí que sería un circo. Y, al final, quien estaría pagando las cuentas de esta falta de acuerdo, de esta irresponsabilidad, serían las jubiladas y los jubilados.
—¿Entonces debieron haber aprobado la de Piñera?
—Sí, y la de Bachelet antes…
—Pero usted estuvo en contra de la de Piñera…
—Sí, pero es un problema de la política. Por eso nosotros hemos dicho que no sigamos con la lógica de la vendetta. Si nosotros hubiéramos aprobado la de Sebastián Piñera estaríamos con 3 y 3, algo que hoy día la derecha rechaza. Entonces, francamente, tenemos que lograr un acuerdo y al final lo importante es que no esté centrado solo en quién cedió más.
Hay que hacer justicia con las mujeres y dejar atrás este sistema abusivo de la AFP. Porque de nada serviría aumentar las cotizaciones si esas van para seguir engordando el negocio de la AFP, que más gastan y gastan en campañas publicitarias contra la propia reforma de pensiones.

Ministra Vallejo: “Estaré aquí de vuelta al término de mi posnatal, con guagüita en brazos”
Pasadas las 8 de la mañana del viernes, el equipo de Presidencia confirmó el nombramiento de la ministra de Ciencia, Aisén Etcheverry, como ministra subrogante de la Secretaría General de Gobierno. Durante las últimas semanas, se había considerado la posibilidad de que fuera la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, quien asumiera la vocería. Sin embargo, debido a la exposición que esto implicaría mientras lidera la negociación previsional, se optó por Etcheverry.
En La Moneda comprenden que la ministra de Ciencia no es un rostro muy conocido, pero aseguran que siempre estuvo entre las opciones y que cuenta con una la buena evaluación del Gobierno.
—¿Por qué eligieron a Aisén Etcheverry?
—El Presidente es el que toma estas decisiones y en este caso se basa en su amplia trayectoria en la gestión pública, su profundo conocimiento del trabajo de las distintas carteras ministeriales desde su paso por la Segpres, hasta la labor que ha ejercido en el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. De hecho, tiene un plus porque ella está liderando una agenda que es parte clave de nuestro compromiso hacia un nuevo modelo de desarrollo. Además, destaca su capacidad de diálogo y su claridad para comunicar.
—¿Tuvo que ver la reforma de pensiones?
—El Presidente tomó la decisión basándose en las capacidades de la ministra Etcheverry y porque cuenta con su confianza para cumplir con este desafío. La reforma de pensiones está en el centro de las preocupaciones del Gobierno, y por ende, de las vocerías. Por supuesto, el no lograr un acuerdo sería otra bofetada para las pensionadas y pensionados.
—¿Pierde peso político la vocería con una ministra más desconocida a cargo?
—Si es poco conocida, ya la conocerán, pero lo importante no son los personalismos, sino el trabajar en unidad para sacar adelante las tareas que el Presidente encomienda a sus ministras y ministros, para cumplir nuestros compromisos con las familias de nuestro país. La ministra Etcheverry cuenta con pleno respaldo del Mandatario para asumir este desafío, y confío plenamente en que durante mi licencia conducirá el ministerio por muy buen camino.
—¿Cuándo va a volver?
—Bueno al final de mi posnatal calculo que sea a fines de julio así que estaré antes de que termine el primer semestre. Bueno el Presidente me pidió volver así que yo estoy aquí a disposición del Presidente y si el Presidente me pide volver, aquí estaré.
—¿Él ya se lo pidió?
—Sí, el Presidente ya me pidió volver. Así que estaré aquí de vuelta al término de mi posnatal con guagüita en brazos y a disposición de las tareas de este ministerio.
—¿Y cómo se imagina el Gobierno cuando vuelva? ¿Con reforma de pensión aprobada, con algún avance o van a estar negociando?
—Ojalá el regalo para esta Navidad sea un acuerdo en pensiones para los jubilados. Si no se logra en esta Navidad, esperaría que fuera en enero ese acuerdo en el Senado. Y claramente despachado el primer semestre para que podamos empezar a pagar pronto mejores pensiones a las y los jubilados de nuestro país.



