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Giorgio Boccardo, ministro del Trabajo y sucesor de Jara: “Este ministerio tiene logros mucho más robustos que gestiones anteriores, como la de Evelyn Matthei”

El ministro del Trabajo, Giorgio Boccardo, responde a las críticas que ha recibido su gestión por el desempleo y defiende la agenda laboral del Gobierno. "Creo que hay una mirada muy parcial, que evidentemente tiene que ver con sacar réditos de muy corto plazo en la discusión presidencial", asegura el sociólogo del Frente Amplio, quien deberá impulsar la reforma de pensiones durante el segundo semestre.

Por 3 de Agosto de 2025
Francisco Paredes / The Clinic
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En 2021, luego de que el Presidente Gabriel Boric fuera electo, Giorgio Boccardo, supo que iba a ser subsecretario del Trabajo incluso antes de que se definiera que Jeannette Jara sería la ministra y de que fueran definidos varios integrantes del gabinete. Tenía una relación desde la etapa universitaria -ambos fueron dirigentes en la Fech- con el Mandatario, por lo que Boric sabía que tenía que avisarle rápido. Había un motivo particular: Boccardo no tenía smartphone, solo un Nokia antiguo que recibía llamadas (sin WhatsApp), y se desconectaría completamente durante sus vacaciones.

Este año, cuando Boric le informó a Boccardo que sería el reemplazante de Jara en el Ministerio del Trabajo -asumió el 8 de abril-, luego de que renunciara para ser candidata presidencial, fue diferente, ya que fueron varias conversaciones en que se abordaron escenarios para la salida de la exministra.

Boccardo y Boric tienen una relación de mucha cercanía que se ha afianzado en los últimos años, luego de que el Presidente se reconciliara con los exmilitantes de la Izquierda Autónoma que derivaron en Comunes, luego de diferencias con el partido del Mandatario. Pero hoy, con el Frente Amplio como partido único, esa distancia está subsanada.

Pese a que también fue presidente de la Fech, tras la gestión de Nicolás Grau y antes que Camila Vallejo y Gabriel Boric, Boccardo cultiva un perfil diferente. Más académico. Como si no hubiese estado en sus planes pasar a la primera línea ni menos ser el ministro que deberá impulsar el que para muchos será el principal legado del Presidente: la reforma de pensiones.

En su oficina, en la que recibe a The Clinic, tiene varios papeles desordenados. Minutas de Ley Karin, documentos de reformas de pensiones, informes de desempleo y también un discurso del Che Guevara (“Contra el burocratismo”) que reposa sobre su escritorio.

Y es que ha sido una semana intensa para Boccardo. Mientras preparaba el balance del primer aniversario de la Ley Karin, los últimos datos sobre desempleo del INE, y el foco que se ha puesto en la campaña presidencial sobre el ámbito laboral -Jara y Evelyn Matthei fueron exministras del Trabajo- han hecho que el Gobierno también tenga que salir a responder a las críticas desaireadas de los candidatos.

“Es normal que en momentos de campañas presidenciales los temas laborales sean relevantes: crecimiento, empleo y la productividad. Además, hay que considerar que con las cuatro reformas del Gobierno más valoradas por la ciudadanía: 40 horas, salario mínimo, pensiones y Ley Karin, que puedes verlas en cualquier encuesta, es esperable que la oposición busque tratar de criticar estas reformas, dada la popularidad que tienen, tanto para el Gobierno, como para la actual candidata y exministra, Jeannette Jara“, dice Boccardo.

Boccardo y el desempleo: “Creo que hay una mirada muy parcial, que evidentemente tiene que ver con sacar réditos de muy corto plazo en la discusión presidencial”

El miércoles las cifras del INE sobre empleo pegaron fuerte en la campaña presidencial de Jara. Al día siguiente, en pleno conversatorio de la Sofofa junto al diario La Tercera, la candidata del oficialismo recibió duros dardos de parte de Evelyn Matthei y del candidato republicano, José Antonio Kast.

El dato era duro, según el INE, hubo un 0% en creación de puestos de trabajo. “Quiero partir señalando que ayer quedé devastada al ver que en un año se habían creado 141 empleos. De hecho, cuando dije que eran 141, alguien me dijo 141 mil. ‘No’ le dije, menos de 200″, dijo la candidata de Chile Vamos.

Y agregó: “141 en un año es una vergüenza. Sin embargo, yo tengo una esperanza total, porque realmente hay más de 100 mil millones de dólares en que hay un proyecto, en que está el financiamiento, en que hay gente que está dispuesta a impulsar ese proyecto y que realmente podrían crear en un corto plazo 60 mil empleos, que podrían aumentar el PIB de una manera importante”.

Boccardo también tuvo que salir a responder. “Se ha dicho que este Gobierno no tiene una preocupación por el empleo, lo cual no es correcto“, dijo el ministro del Trabajo.

—Se entregó el último balance de cifras de empleo con números negativos. Un crecimiento de 0% que gatilló críticas de candidatos presidenciales, como Evelyn Matthei. ¿Cómo lo toman desde el Ministerio, entendiendo que la exministra Jara es hoy la candidata del oficialismo?

—Para poder hacer un balance de la gestión laboral del Gobierno, de la cual me tocó participar desde el 11 de marzo de 2022 como subsecretario, es que yo creo que hay dos cosas que son importantes de afirmar: la primera es que este Gobierno ha tenido una preocupación permanente por el empleo. Y eso con hechos concretos se demuestra con que durante el primer año de Gobierno pusimos todo el foco en entregar más de 2 millones de IFE laborales para mujeres jóvenes, para recuperar la brecha que se había producido durante la pandemia, que fue un retroceso de casi una década en participación laboral. Y lo que tenemos hoy es que el mercado laboral formal se recuperó. Eso no es una opinión. Es un hecho. Segundo, que para todas las emergencias que hubo, de incendios, inundaciones, cierre de Huachipato, entre otras, el Gobierno respondió con soluciones concretas.

–¿Y tercero?

–Que también hemos dicho, que ha habido un cambio de composición más estructural del mercado laboral, que tiene que ver, no solo con lo que ocurre en la pandemia, sino que también con ciertos cambios que están asociados a una menor participación de los jóvenes en el mercado laboral, en buena medida producto de la gratuidad que empezó a operar durante la pandemia, y también de personas de más de 65 años, que también se retiraron del mercado laboral por la PGU, que han hecho que haya un cambio más estructural del mercado laboral que tiene distintos observables. 

—¿Cómo cuáles?

—A mí me gustaría enfocarme a lo menos en tres: el primero, asociado a que el mercado laboral formal se recuperó y la creación de puestos de trabajo formales no se ha detenido en este Gobierno. Y lo que no se ha recuperado, y más bien se sigue destruyendo todos los meses, son puestos de trabajos informales, de trabajadores independientes. ¿Por qué señalo esto? Porque cuando tú ves esa cifra de la creación del último año…

—Que son menos de 200 empleos. 

—Que son 0%. 147 puestos de trabajo. Lo que está detrás de esa cifra es la creación de 97 mil puestos de trabajo formales y la destrucción de 97 mil puestos de trabajo informales. Y es distinto cuando yo observo las cifras así, porque si bien en el neto llegamos a una cifra cercana a cero. Efectivamente lo que hemos estado viendo es un cambio de composición del mercado laboral en una dirección que uno debería considerar positiva: más puestos formales. Con respecto a las tasas de informalidad laboral estamos en sus mínimos históricos desde que tenemos medición. Chile siempre estuvo entre los 28 y los 30 puntos y estamos en 26. No es para estar satisfechos ni celebrarlo, pero es una cifra históricamente baja. Y donde sí hay dificultades hoy es en la creación de puestos de trabajo en grupos específicos. 

—Como en las mujeres. 

—Sí. Mujeres, personas de más de 55 años, personas que están teniendo dificultades de encontrar trabajo después de seis meses, lo que se está llamando el desempleo de larga duración, y jóvenes. ¿Qué hemos dicho nosotros? Que estos cambios estructurales están ocurriendo en el mercado del trabajo, requieren de medidas que más que estar interviniendo en el trimestre móvil de ocasión, apunten a entregar mejores herramientas para el mediano plazo. Y es por esa razón que apostamos a dos proyectos de ley que son bien emblemáticos para resolver esta situación: Sala Cuna para Chile, que lo que busca es desacoplar el costo laboral de la maternidad de las mujeres y aumentar la participación laboral femenina. Y por otro, el proyecto de ley que unifica los subsidios a la contratación, para ayudar que las pymes, sobre todo, contraten a estos grupos con más dificultades para emplearse. 

—¿Pero cómo responde a esta comparación que hace Evelyn Matthei en que dice ‘yo cree un millón de empleos y este Gobierno es incapaz de hacerlo’?

—Es importante poner esta mirada en perspectiva. Insisto, más allá de que siempre en momentos de campañas muchas veces hay cifras que te ayudan a confirmar tu punto y hay cifras que no te ayudan a confirmar tu punto. Creo que el problema de fondo está más bien asociado a lo siguiente: primero, hay que recordar en 2019 hubo un estallido social cuyas principales demandas eran salarios dignos, pensiones dignas, y el pacto social que existía se quebró. Hay que recordar que connotados empresarios para el estallido hablaban de que había que avanzar en un salario mínimo de $500 mil. Y creo que haber invertido tiempo, capacidades, esfuerzo, como país, en avanzar en un salario mínimo por sobre la pobreza, tener pensiones que permitan un umbral por arriba de la pobreza, es una de las mejores inversiones que puede hacer un país en una sociedad para construir una sociedad más cohesionada, que genere más certidumbre. En esa línea, eran reformas necesarias. 

—¿Y con respecto al empleo?

—Lo segundo, con respecto al empleo, que se ha intentado asociar las reformas laborales a la situación del mercado laboral actual… porque creo que al Gobierno hay que evaluarlo en función de sus cuatro años y feliz de conversar sobre cuántos empleos creamos… ya llevamos cerca de 523 mil empleos, más allá de este año, se han creado más de 500 mil puestos de trabajo de los cuales el 95% son formales, creo que es un logro. Tenemos una desocupación femenina alta y para eso las dos políticas que señalé que ayudarán a que eso se revierta.

Dicho eso, creo que es importante señalar que buena parte de los acuerdos a los que llegamos en salarios, en pensiones, en 40 horas, se hicieron con acuerdos tripartitos, en los que participaron trabajadores, empleadores y el Gobierno. Y se dijo que la gradualidad de las reformas era clave para que el impacto negativo potencial que pudiera tener el mercado del trabajo no se produjera. Pusimos una gradualidad de cinco años para 40 horas, de nueve años para la de pensiones. 

Creo que hay una mirada muy parcial, que evidentemente tiene que ver con sacar réditos de muy corto plazo en la discusión presidencial, sin embargo, hay que ponderar las reformas en una base en que, primero, estaban a la base del malestar social en Chile, y segunfo, hay una pandemia que ocurrió y también hay una guerra arancelaria. Pero más allá de eso, hay dos proyectos de ley que van al corazón de aquello y a este Gobierno hay que evaluarlo en el contexto de los cuatro años y ahí podremos hacer el balance del empleo y las reformas laborales. 

—¿Qué opinión tiene con respecto a la gestión de Evelyn Matthei como ministra del Trabajo? Y a esta creación del millón de empleos que se convirtió en su eslogan electoral.

—Creo que es importante señalar que los gobiernos, y la creación de empleos, se asocia de manera bien relevante a los contextos económicos nacionales e internacionales, la capacidad que tiene de crecer la economía, la fuerza que puede tener o no el papel de otros ministerios, y el ministerio del Trabajo tiene que ver con múltiples temas: de cómo proteger los derechos laborales, cómo garantiza ciertas condiciones mínimas de bienestar, cómo se mejoran las pensiones, cómo se asegura mejor salud y seguridad del trabajo, cómo se concilian las brechas de género. Y creo que, en esos marcos, este Ministerio tiene logros mucho más robustos y en muchos más ámbitos del trabajo y la previsión social, que ministerios del Trabajo anteriores. 

—Que el de Evelyn Matthei particularmente. 

—Por ejemplo.

—O sea usted cree que Jeannette Jara fue una mejor ministra del Trabajo que Evelyn Matthei. No hablando de la presidencial, sino que de la gestión en su cartera. 

—La ciudadanía hoy evalúa que salario mínimo, 40 horas, pensiones y Ley Karin son las reformas más importantes del Gobierno. Yo me atrevería a decir que la reforma de pensiones va a ser el principal legado del gobierno del Presidente Boric. Resolvimos demandas que estaban pendientes hace más de una década, donde la política no había logrado llegar a acuerdos y, si uno ve la globalidad de las reformas laborales y de seguridad social que impulsamos, creo que este Gobierno y este Ministerio tiene mucho que mostrar y es una de las gestiones más importantes de los últimos años en la materia. 

“Me parece relevante que las candidaturas que han tenido experiencia en los gobiernos sean capaces de mostrar sus logros”

La agenda de Boccardo está recargada en agosto, sobre todo por la implementación de la reforma de pensiones, lo que coincidirá también con el cierre de la campaña presidencial de Jeannette Jara, algo que ya ha levantado suspicacias desde la derecha.

Pero también por el primer aniversario de la Ley Karin, que mostró que se han realizado más de 44 mil denuncias desde su implementación, la mayoría por parte de mujeres. También que hay desafíos para agilizar los trámites de la Dirección del Trabajo.

“Este cambio cultural lleva a que muchas prácticas que estaban normalizadas en las empresas de pronto nos empecemos a dar cuenta que no estaban bien y que son susceptibles de denuncia. Esto te da cuenta de que había una necesidad”, dijo el ministro, quien durante agosto también estará enfocado en la implementación del primer 1% de cotización obligatoria, como parte de la reforma previsional.

—¿Cómo va a hacer para que la reforma de pensiones no se convierta en un caballito de batalla electoral teniendo una candidata presidencial como la exministra? La implementación y avances más concretos se van a ver justo cuando quede menos para la elección. 

—A mí me parece relevante que las candidaturas presidenciales que han tenido experiencia en los gobiernos, sean capaces de mostrar sus logros. Eso me parece relevante, porque demuestra capacidad de gestión, capacidad política, capacidad de empatizar con las demandas que hoy la ciudadanía no está demandando. Y eso me parece que es legítimo. 

Dicho eso, en mi calidad de ministro, mi obligación es implementar en tiempo y forma la reforma de pensiones. Y para eso tenemos mandatos legales y tiempos que están establecidos por ley. En mayo se implementó el seguro de lagunas, ahora en agosto se empieza a cobrar el primer 1% de cotización del empleador, en septiembre empieza el aumento de la PGU a $250 mil y en enero el bono por año, por expectativas de vida y la compensación por años cotizados. El debate presidencial tendrá un camino aparte del nuestro.

—Como ministro del Trabajo, usted ve como funciona el mercado y el empleo. ¿Cree que una presidenta comunista no afectaría en el empleo y en el mercado laboral considerando los estigmas que tiene el propio mercado del PC?

—Creo que a las candidaturas hay que evaluarlas por su capacidad de gestión, por su capacidad política de llegar a acuerdos, por lograr destrabar cuestiones que durante décadas no se lograron resolver. Y además donde son reformas, al menos las cuatro más importantes que he señalado, que se elaboraron con una gradualidad y una revisión de la experiencia comparada de los países de la OCDE, y donde toda la experiencia comparada nos indica que el modo en que se implementaron estas reformas tiene una preocupación por las pymes, tiene una preocupación por el mercado laboral, tiene una perspectiva de mediano plazo, y en ese marco creo que uno debería evaluar por capacidad de gestión y de resultados las candidaturas.

Eso es lo que va a permitir poder ponderar en el tiempo cómo van a enfrentar los desafíos que se vienen en los próximos años, en materia de desarrollo, económica, de productividad, van a seguir siendo desafiantes. En ese sentido, la capacidad que ha mostrado este Ministerio fue de mucho diálogo social con los actores empresariales, con mucho diálogo social con los sindicatos. Por lo contrario, creo que sería medio inexplicable que la mayoría de las reformas que estamos hablando fueron aprobadas por unanimidad o amplia mayoría. Si eso no es que logramos construir acuerdos y confianza, la verdad no sabría decirte lo que es. 

—Pensando en el pasado. ¿Le parece que estar a cargo del Ministerio del Trabajo le ha permitido ver de manera diferente críticas a gobiernos pasados en materias como el empleo?

—Como Frente Amplio nosotros tuvimos una crítica política a ciertas experiencias y a ciertas reformas y ciertas políticas que se hicieron en los últimos 30 años. Y eso creo que es un debate legítimo. También, creemos que hoy el contexto en que nos toca asumir, y el modo en que hemos ido construyendo este marco de reformas de gobierno, creo que da cuenta de que ese debate que en su momento se planteó, hoy se manifiesta en una síntesis en esta alianza de gobierno, ha permitido que diversas reformas muy muy importantes, no solo las laborales, estoy pensando en Copago Cero, Royalty Minero, Papito Corazón, avancen. 

Creo también que se ha puesto la discusión si es que los acuerdos eran o no la forma en que los gobiernos avanzan. Y yo creo que quizás la crítica que nosotros realizamos en su momento tenía que ver con el sentido y los resultados de esos acuerdos, más allá de los acuerdos en sí. Evidentemente, en una democracia donde la forma de avanzar, sobre todo cuando tienes minorías parlamentarias, tiene que ser a partir de acuerdos, lo importante es la resultante de aquello. Y, en ese sentido, varias de las críticas que en su momento planteamos como Frente Amplio, tenían que ver con una crítica política a ciertos resultados y orientaciones que asumía la política pública, pero al mismo tiempo que cuando a ti te toca gobernar tienes que asumir el contexto político y económico que te toca. 

En ese sentido, por supuesto que hay un aprendizaje y una experiencia en estos cuatro años, pero en mí experiencia como ministro y subsecretario del Trabajo es que hemos logrado construir una agenda de avances laborales que van en una dirección que al menos es la correcta para los próximos años.

—¿Cómo se explica a la ciudadanía esos argumentos cuando ven en las cifras lo contrario?

—Por un lado la ciudadanía valora los avances laborales y previsionales que hemos llevado adelante. Además, creo que son reformas que van a tener efectos en la ciudadanía en el mediano plazo, y no solamente en el momento inmediato. Pero evidentemente tenemos un desafío de mostrar, por un lado, que los logros alcanzados mejoran la vida de las personas, pero por otro que tenemos seguir trabajando fuertemente en materias que son de enorme interés ciudadano, como lo son la seguridad y el crecimiento económico. Tenemos que redoblar esfuerzos para demostrar que es posible avanzar en derechos laborales y crecimiento económico y que no son dos elementos opuestos. Elige uno o el otro. 

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