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12 de Agosto de 2025La creación de glaciares artificiales en Chile: la tecnología que busca proteger el agua en medio del calentamiento global
La pérdida acelerada de nieve en los Andes chilenos impulsa soluciones innovadoras como las “estupas de hielo”, glaciares artificiales que buscan mitigar la sequía y transformar zonas áridas en espacios fértiles.
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Temperaturas extremas y sequía son solo algunas consecuencias del cambio climático que afecta al mundo entero y con especial énfasis a los glaciares en la Cordillera de Los Andes en Chile. Un estudio de 2024 liderado por el climatólogo de la Universidad de Chile, Raúl Cordero, reveló una drástica disminución de la capa de nieve en los Andes: solo en la zona central se han perdido más de 3.500 km² en las últimas dos décadas, un área seis veces mayor que la ciudad de Santiago.
En 2015, en Ladakh, India, un desierto donde los glaciares también están retrocediendo, el ingeniero Sonam Wangchuk concibió las llamadas “estupas de hielo”. Es decir, glaciares artificiales diseñados para almacenar agua de deshielo en invierno y liberarla gradualmente en primavera y de esta forma transformar tierras áridas en zonas fértiles y generando una ola de innovación. Inspirado por este concepto, la empresa chilena Nilus comenzó a crear sus propias “estupas” en sitios de gran altitud en Chile. Desde 2021, el equipo ha construido un glaciar artificial cada año en el Cajón del Maipo, en la Región Metropolitana.
Creando glaciares
La empresa chilena se asoció con Myriota, desde donde explicaron a The Clinic que “Nilus diseña y construye glaciares artificiales en zonas de alta montaña utilizando una técnica de geoingeniería. Canaliza agua de deshielo durante el invierno, la congela en forma de cono vertical y la preserva hasta primavera. Esta forma cónica minimiza la exposición solar, permitiendo una liberación gradual del agua durante los meses más secos”.
Dado que las estructuras se instalan en zonas remotas sin acceso a conexión ni electricidad, Nilus se asoció a FlexSense, “un dispositivo satelital todo-en-uno que combina sensores ambientales, edge computing y transmisión directa a satélite. Este sistema permite monitorear variables como temperatura, integridad estructural o caudal de agua. Los datos se envían automáticamente a la nube, desde donde el equipo de Nilus los analiza y toma decisiones informadas sin necesidad de estar en terreno”, detallan desde Myriota.
La construcción de un glaciar artificial comenzó en 2021 en el Cajón del Maipo. Hasta octubre del año pasando se han completado siete “ice stupas”, con las que se acumuló cerca de 15.000 m³ de agua en hielo (el equivalente a cinco piscinas olímpicas).

Los desafíos en la construcción de glaciares
A juicio de Myriota, el “construir glaciares artificiales en la cordillera de los Andes implica enfrentar una serie de desafíos técnicos y logísticos considerables. Las estructuras se levantan a casi 3.000 metros de altitud en condiciones extremas: temperaturas bajo cero, fuertes vientos, pendientes pronunciadas y ausencia total de conectividad terrestre. Esto impide el uso de tecnologías convencionales de monitoreo o mantenimiento“.
“Por ello, Nilus integró la tecnología FlexSense de Myriota, que permite monitoreo remoto y transmisión satelital sin necesidad de redes eléctricas o celulares. Otro desafío clave es la fragilidad misma de las estructuras. Al estar hechas completamente de hielo, cualquier fi sura, filtración o cambio brusco de temperatura puede comprometer su integridad. También está la logística de transporte de materiales y equipos a zonas de difícil acceso, que requiere planifi cación detallada y colaboración con actores locales y privados. A pesar de estas complejidades, el proyecto ha demostrado ser técnica y operativamente viable“, añadieron.



