Elisa Loncon, candidata al Senado: “El triunfo del Rechazo es la expresión de la mayor mentira en la historia”
La académica ya está abocada por entero a su candidatura a la Cámara Alta, respaldada por el Partido Comunista (PC), para lo cual ya pidió un permiso sin goce de sueldo en la Universidad de Santiago, su lugar de trabajo. En esta entrevista dice ser una referente para La Araucanía: "Soy una mujer que se educó, que estudió, que superó barreras". Por otro lado, menciona que el fracaso de la Convención Constitucional se debió a que había gente que estaba decidida a no modificar la Constitución y culpa a los "miles de bots" que, asegura, atacaron el proceso. También sostiene que su candidatura no responderá a los intereses de los partidos políticos, sino a los de "un pueblo".
Por Jorge Palacios 6 de Septiembre de 2025
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“He recibido mucho cariño. Las personas me reconocen en la calle”, dice Elisa Loncon, candidata a senadora en cupo del Partido Comunista (PC) por la Región de La Araucanía, mientras conversa a través de Zoom con The Clinic, antes de continuar su despliegue en la zona para conseguir apoyos que le permitan optar a uno de los cinco escaños que otorga la circunscripción, territorio electoral con el que, reconocen en la izquierda, la derecha cuenta con ventaja.
Loncon habla despacio y lento. Hace unos días, cuenta, se encontró con el diputado Jorge Rathgeb (RN), a quien identifica como vecino dado que el tío del parlamentario tiene un fundo al lado de su comunidad en Traiguén. Rathgeb es uno de los contendores que tendrá la expresidenta de la Convención Constitucional en la papeleta parlamentaria de noviembre.
La lingüista pidió un permiso sin goce de sueldo en la Universidad de Santiago para enfrentar su desafío electoral. Por ello estará apartada desde septiembre hasta noviembre de la casa de estudios de la cual es académica.
En estas líneas cuenta sobre cuándo fue el momento en que optó por ser candidata, esta vez al Senado, órgano que buscó eliminar cuando lideró la Convención Constitucional.
“Soy un ser interesante para un sector de la sociedad chilena. Eso es lo que despierto cuando ando en la calle”
—Ha pasado de estar mucho tiempo en la palestra pública a tener un rol más resguardado. ¿Cómo ha sido ese lapso?
—Después de que concluyó la Convención Constitucional me tomé el tiempo del año sabático que pedí a la Universidad de Santiago, y que fue bastante bullado, pero fue porque mi inserción en ese proceso implicó un reconocimiento más, y mucha gente quería hablar conmigo. Eso persiste. Hace dos semanas atrás estuve en una actividad en Fortaleza, Brasil, donde se conversó de género y filosofía. El tiempo en que no aparecí en medios estaba haciendo conferencias, dictando clases y escribiendo.
—¿Le ha gustado ese período?
—La academia es un espacio protegido, de confort. Eso es lo que tiene: que uno puede trabajar y opinar tranquilamente. Uno siempre va a tener una audiencia interesada en tus investigaciones. Eso se escucha con respeto y permite avanzar.
Sin embargo, acepté el desafío que me propuso la gente de ser candidata al Senado porque, más allá de lo bello y el lugar de confort que es la academia, soy una referencia para la región. Soy una mujer que se educó, que estudió, que superó barreras. Las madres y los padres quieren que sus hijos superen todas las barreras y puedan tener un mejor estar, que en el fondo es lo que represento. Soy un ser interesante para un sector de la sociedad chilena. Eso es lo que despierto cuando ando en la calle y la gente se toma fotos conmigo.
—Entonces, ¿cuándo surge el deseo de ser candidata al Senado?
—El año pasado estuve haciendo un estudio sobre el acoso en los medios de las mujeres indígenas. Me hablaron mujeres de Temuco y también del norte. Ahí ellas me dijeron: “¿Sabe? Usted es una referencia y necesitamos más mujeres como usted que sigan hablando y llevando la delantera, porque necesitamos ver cómo esas estrategias las podemos asumir todas”. Yo dije “qué interesante”, porque que te digan eso y que provenga de otras mujeres…
Después me encontré con otra persona y le dije que iba a buscar un cargo de representación pública. Este año me lo presentaron directamente y dije que sí, que comenzaría a conversar con gente de los partidos para ver cómo podía entrar al proceso. Lo hice y así fui avanzando, primero con el Frente Amplio avancé un tramo, y luego terminé con el Partido Comunista.
—¿Cabía la posibilidad de que fuese candidata de otro partido que no fuera el Frente Amplio o el PC?
—Mis conversaciones con el Frente Amplio fueron de “yo quiero ser candidata a senadora y tengo un buen vínculo con ustedes, y les propongo a ustedes que me incorporen en su lista como independiente”.
Ellos dijeron que sí. Luego, eso sí, que estaban tomando otra opción, que era favorecer a su militancia, pero que pondrían mi nombre sobre la mesa con los partidos. Durante ese tiempo los liberales también se acercaron a mí, pero uno va buscando sus lugares más próximos, y yo soy de la región y ya tenía una alianza de siempre con sectores más de izquierda, aunque siempre he estado en la no militancia política.
—Si militara, ¿dónde lo haría?
—No voy a militar. No, no es mi foco. Yo tengo una voz de mujer mapuche independiente y la lucha mapuche es una lucha de pueblo. Junto con representar intereses del pueblo mapuche, voy a representar siempre alianzas con los que nos respetan y para avanzar en derechos sociales para la gente en general, no solo para la gente mapuche. De la población en la región, somos el 30%, somos minoría.

—Hace unos días fue polémica su opinión sobre la Comisión para la Paz y el Entendimiento. Llamó al Gobierno a detener la consulta indígena.
—Yo no manifesté mi rechazo a la consulta que se establece ahí. Lo que vi era un atochamiento donde el Gobierno llamaba a la consulta y los pueblos decían que no a ella, y se estaba armando un conflicto duro. Hay un tema técnico metodológico y otro de contenidos. Entonces, ¿es necesario hablar con los pueblos indígenas? Tienen que hacerlo, pero con mejores condiciones. Las que entregó la comisión no son las mejores condiciones, porque estamos en un período electoral, la gente necesita mayor claridad del contenido de la propuesta.
Hay que difundir con un solo discurso la propuesta porque el senador Huenchumilla dice una cosa, el Gobierno dice otra, la gente entiende otra. Falta entendimiento en la propuesta. Mi idea es pausarla, detenerla, para dar mejores condiciones.
—Pero cuando el Gobierno le responde que el proceso ha tomado tiempo, que comenzó en junio de 2023, que no ha sido desorganizado, que ha contado con representación transversal y que ha implicado esfuerzos, ¿qué argumento tiene para rebatir tales puntos?
—La participación indígena. Es la participación indígena y la participación en la creación de los contenidos de la consulta.
La Araucanía: “Le ponen el manto de terrorismo a toda la violencia que existe”
—En su momento fue tema en la comisión el término “terrorismo”. ¿Hay terrorismo en La Araucanía? Usted ha dicho que no.
—A varios mapuche por demandas de tierras se les ha aplicado la Ley Antiterrorista. Algunos han ido hasta a cortes internacionales, en las que les quitan la acusación que tienen en su contra y la organización mandata al Estado a que pague una indemnización y se resarza, porque ahí lo que había era la criminalización de la lucha territorial del pueblo mapuche.
Se instaló un concepto que permitió criminalizar la lucha histórica del pueblo mapuche y se asigna al mapuche como un terrorista. Eso es muy dañino para la convivencia del Estado con el pueblo mapuche. Hay un plan para generar miedo: se vuelan camiones, torres, todo lo demás, pero, entonces ¿qué ha pasado? Que la Fiscalía tiene que demostrar esa animosidad de quién produce el acto terrorista y eso es muy difícil de probar.
Le ponen el manto de terrorismo a toda la violencia que existe. ¿Existe violencia en La Araucanía? Existe. ¿Elisa Loncon está en contra de la violencia en La Araucanía? Está en contra. ¿Elisa Loncon está en contra del terrorismo? Está en contra el terrorismo, porque yo estoy a favor de los derechos humanos y el terrorismo atenta contra ellos. Entonces, ¿qué existe? crimen organizado que roba madera, que quema camiones, escuelas e iglesias. Están organizados para hacerlo.
—¿Espera que Jeannette Jara no hable de que hay terrorismo en la zona?
—Ella tiene cercanía con la gente y yo espero que esa cercanía con la gente se manifieste en el lenguaje. Esta región necesita un lenguaje cercano, de comprensión de entendimiento. No necesitamos el estigma. Aquí la gente lo que quiere es vivir tranquilos, poder criar a los niños, educarlos, ver que las nuevas generaciones logran mejorar y superar las condiciones de marginalidad y pobreza y para eso no necesitamos terrorismo, necesitamos que las instituciones funcionen y que se investiguen los casos de violencia que existen.

Loncon: “En la Convención Constitucional fuimos atacados por todo tipo de bots, desinformación y mentiras”
—Se cumplieron tres años desde que el Rechazo ganó el plebiscito constitucional. ¿Qué reflexión tiene hoy sobre ese proceso?
—¿Viste el programa en donde se denunciaron a los bots? Yo miraba eso y qué bueno que ahora, al menos, están haciendo los programas que revelan que hay bots creando mentiras contra opciones políticas. Los medios de comunicación también tienen que respetar el derecho de la libre información, la verdad, porque es la verdad la que construye democracia.
—¿Qué quiere decir?
—Cuando nosotros estábamos en la Convención Constitucional fuimos atacados por todo tipo de bots, desinformación y mentiras. Entonces el triunfo del Rechazo es la expresión de la mayor mentira en la historia, que se robó la Constitución que buscaba un futuro mejor para los chilenos. Eso fue: el triunfo de la mentira sobre una Constitución que buscaba mejorar la situación de todos los chilenos. Nos tocó eso y no teníamos la preparación para enfrentarlo, porque fueron 20 mil bots los que se dice que se instalaron en ese tiempo.
Para construir un país, una mejor sociedad, uno necesita gente que vaya con la verdad y que pueda confiar en el proceso. Nosotros estábamos en la Convención con gente que desde el primer momento no estaba convencida de crear una nueva Constitución, gente que había votado no modificarla. Es difícil construir con personas que ya tienen esa opción: entrar a la Convención y no contribuir al diálogo. Los invitamos al diálogo, hicimos una mesa ampliada que dirigiera la Convención, y ellos no estaban en la posición de avanzar.
—¿Dice que fue un retroceso que los electores rechazaran la propuesta?
—Hay múltiples razones por las cuales los electores votaron Rechazo. Una de ellas es el miedo. Los dueños de las clínicas llamaron a sus empleados y les dijeron “si ustedes votan Apruebo, mañana no tienen trabajo”. Hubo amenazas. La gente sintió miedo. Hay una psicología importante en el ser humano y que funciona: el terror. El generar miedo te provoca reacciones que la gente no pondera y reacciona frente a aquello. Que te van a quitar la casa, que van a dividir el país, la bandera nacional… Nada de eso estaba escrito en la propuesta de nueva Constitución. Fue ese el lenguaje que se reprodujo una y mil veces a través del sistema que generó el Rechazo.
—¿Debiera abrirse un nuevo proceso constituyente en el gobierno de Jara?
—No es la agenda en este momento. Es imposible, después de venir todos estos rechazos, no. Hay que resolver los problemas inmediatos que tiene la población, pero no hay agua para la piscina.
—Son 34 los exconvencionales que van en búsqueda de un escaño en el Congreso. Una de las críticas que concentró la Convención fue que sus integrantes no llegaban a acuerdos entre sí. ¿Pesa esa imagen sobre sus nombres?
—Es una imagen que pusieron los medios, los bots y las mentiras. La realidad es otra. Hubo una esperanza que se instaló y es esa esperanza la que tiene que abrazarse para avanzar como sociedad. La gente tiene la esperanza de resolver esas faltas de derechos sociales que hay. Yo les deseo mejor a los convencionales que están en la disputa política.
—¿Ha hablado con ellos?
—Sí, he hablado con ellos. Es interesante que cada uno tiene sus aprendizajes, su madurez política. Yo tengo fe en el ser humano, en la humanidad y la humanidad siempre es seguir creciendo.
—¿Qué aprendizaje sacó usted?
—Muchos. La necesidad de tener esa cercanía entre lo que fue la Convención Constitucional y los territorios. No tuvimos la cercanía que necesitábamos, necesitábamos más tiempo. Estuvimos trabajando un año en pandemia, encerrados. Y la gente nos miraba por la televisión. Había que tener ese vínculo comunicacional que permitiera explicar que la gente no iba a sufrir la pérdida de sus derechos, al contrario, que se les iban a restablecer. Faltó explicar lo que significaba cada una de las normas, eso faltó. Hay que tener cercanía para tener una propuesta política, social. Hay que estar conversando constantemente con la población porque ellos van asimilando, van conversando, te van acercando el lenguaje y esa realidad, y eso nos faltó.
—¿Pudo haber hecho algo mejor?
—En este contexto, creo que el tema de combatir la desinformación y las mentiras es fundamental. Cómo hacerlo es una gran pregunta: es simplemente con el contacto directo con la gente, donde la gente vea la autenticidad del planteamiento. Pero cuando está esa violencia verbal, como nosotros lo vivimos. Eso fue producto de que había una posición que no estaba dispuesta a a cambiar la Constitución y que buscaba la manera de capturar y llamar la atención, pero, al mismo tiempo, generar el discurso para la gente que está ahí. Hay un aprendizaje que es importante, que es que para resolver los problemas sociales es necesario avanzar de manera dialógica, comprensiva, que se puedan entender sin violencia. Acá la violencia verbal estresaba la discusión de la gente.
Loncon y “elitización” del Senado: “Chile es más que eso”
La decisión de Loncon de buscar el Senado generó inmediatas críticas desde sectores de derecha que recordaron que la Convención Constitucional buscó eliminar esa institución para reemplazarla por una Cámara de las Regiones. La académica, de hecho, criticó la institución al afirmar que es una “elite casta”. Ha dicho que no es su prioridad volver a plantear algo así.
—¿Quién es elitista ahí?
—Toda la historia de los senadores ha sido de familias que han dirigido el país, que pertenecen a una élite política y económica. Ha costado mucho colocar a personas que representan intereses de la sociedad desplazada, de los excluidos, dentro del Senado. Yo estoy en una lucha en eso.
—¿Cómo se cambia eso?
Lograr posicionarte adentro como senador es complejo. Yo misma no tengo militancia política porque mi lucha representa los intereses de un pueblo, no de un partido. En mejores condiciones, en el proceso constituyente tuvimos una oportunidad de participar vía escaño reservado. Eso no es una innovación de Chile. En otros países que han resuelto la problemática indígena han instalado esa modalidad de participación.
Para resolver ese problema no hay que buscar un acuerdo político de cómo resolver la participación indígena. Y para aumentar la participación de las mujeres hay que avanzar en políticas de inclusión de las mujeres en la toma de decisión política, porque aparentemente habíamos avanzado, pero por lo visto hemos retrocedido. Las mujeres defenderemos los derechos de las mujeres, los pueblos indígenas defenderán los derechos de los pueblos indígenas. Necesitamos esos actores para mejorar el desarrollo de la democracia de nuestro país. Debemos ser validados y valorados como una contribución. No va a ser sólo el que está articulado con la banca el que esté representado. Chile es más que eso.



