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Marcos Barraza (PC): “La extrema derecha en un gobierno es demasiado amenazante para los derechos sociales, para la paz social, para la convivencia armoniosa”

El exconvencional y exministro Marcos Barraza es uno de los hombres más influyentes en el entorno de la candidata presidencial Jeannette Jara. Además, en paralelo, postula a la Cámara de Diputados por el distrito 8. Todo eso, en medio de las tensiones que han existido en el Partido Comunista por las diferencias entre la directiva y el comando. "En el Partido Comunista hay una sola identidad", dice Barraza.

Sigue a The Clinic en Google News Por 7 de Septiembre de 2025
Francisco Paredes / The Clinic
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Si hay alguien que conoce a la candidata presidencial del oficialismo, Jeannette Jara, es Marcos Barraza. Son amigos desde los 90, fueron compañeros de universidad, integraron la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago (Usach), militan en el Partido Comunista (PC), trabajaron juntos cuando Barraza fue ministro de Desarrollo Social en el gobierno de Bachelet, y también cuando Jara fue ministra del Trabajo en el gobierno de Gabriel Boric. Por lo mismo, tras la primaria, trascendió que el psicólogo de 52 años iba a ser el jefe de gabinete de la campaña. Pero finalmente —y luego de varios cuestionamientos— no fue así.

“Fue un trascendido. Y es Jeannette quien determina sus equipos. Me siento honrado de que me haya considerado como asesor personal de ella misma”, dice Barraza a The Clinic.

Hoy cuenta con una oficina personal en el comando de Jara, en Londres 76, y es una de las voces más influyentes en las decisiones de la candidata. Juntos han tenido que sortear las tensiones que se han producido las últimas semanas entre la directiva del PC y el comando. Todo eso, además, mientras Barraza trabaja en su candidatura como diputado por el distrito 8, donde competirá junto a Gustavo Gatica.

“La nominación mía ponderó concretamente trayectoria política y vinculación territorial. Yo particularmente soy parte del distrito 8, no me es ajeno. Viví 13 años, estudié en el Liceo Municipal de Maipú la enseñanza media completa. Viví en Maipú, en Estación Central, estudié en la Usach, fui presidente de la Federación de Estudiantes. Pero también he desplegado una vida laboral asociada al distrito. Trabajé en Pudahuel, en un CREA para niños y niñas en situación de riesgo del Sename. Trabajé en un centro de víctimas de agresiones sexuales infantojuveniles en Maipú”, comenta Barraza.

Y agrega: “Yo creo que el distrito 8, en los hechos, es una configuración de Chile a escala más pequeña. Tiene una de las comunas más pobladas, Maipú, de donde yo me crie entre los 13 y los 32 años. Tiene sectores rurales, como Lampa y Tiltil. Tiene comunas vastamente pobladas o donde prevalece el comercio, como es Estación Central. Tiene cordones industriales, como Maipú y Cerrillos. Entonces, tiene las características de un Chile muy plural y tiene las complejidades de un Chile muy plural, en términos de vulnerabilidades estructurales, en términos de desafíos, de mejoramiento de condiciones de vida”.

—¿El hecho de ser tan partícipe dentro de la candidatura presidencial de Jeannette Jara no fue un contrapeso para pensar que sería difícil asumir su propio desafío electoral? 

—No, estoy desplegado absolutamente en el territorio. Estoy abocado a desplegarme al diálogo ciudadano. A mí me moviliza principalmente representar correctamente y de manera asertiva las prioridades y las urgencias políticas que tiene el distrito, las demandas sociales. Yo entiendo la política como una mixtura entre expectativa ciudadana, construcción de mayorías, esfuerzos colectivos. Entonces, lejos de ser un impedimento, es una realidad y estoy abocado completamente a mi campaña.

—¿Tiene alguna agenda legislativa pensado en qué materia le gustaría meterse como parlamentario? 

—Si yo tuviese que identificar cuáles son mis prioridades, yo creo que las he ido perfilando. En primer lugar, empleo. Hay que hacer un esfuerzo legislativo en generar condiciones para el mejoramiento del empleo decente en Chile, para abordar y potenciar el mejoramiento de los salarios en la ciudadanía. Las trabajadoras y los trabajadores trabajan mucho, pero sus salarios no se condicen con ese esfuerzo que depositan para el país y para el mercado del trabajo. Una prioridad esencial para el distrito también lo son las políticas de seguridad pública. La ciudadanía está agobiada con los índices de delincuencia. Este Gobierno ha hecho mucho, pero es mucho más lo que hay que hacer. 

“El partido nunca se ha extraviado en una cuestión que es esencial: poner al centro los derechos de las comunidades, de las familias y de las personas”, afirma Barraza al conversar sobre las desavenencias entre el comando de Jara y la directiva PC.

“En el Partido Comunista hay una sola identidad”

Barraza dentro del Partido Comunista ha debido manejar las tensiones entre la directiva y el comando. Algo similar a lo que ocurrió dentro del Congreso con la agenda legislativa: algunos parlamentarios defendían el actuar del Gobierno y otros han optado por rechazar algunos proyectos, sobre todo en materia de seguridad.

Incluso, algunos llamaron a botar la reforma de pensiones que encabezó la actual candidata de su sector cuando esta era ministra del Trabajo.

—Dentro del Partido Comunista algunos parlamentarios estaban aliados en casi todas las medidas que encabezaba el Gobierno, y otros que se alejaron en algunas agendas legislativas en marco de seguridad. ¿Usted sería del Partido Comunista oficialista o de los que están en contra de todo? 

—En el Partido Comunista hay un solo partido, hay una sola identidad. El problema de la seguridad pública es un problema real. Hay mejoramiento de indicadores en términos de combate a la delincuencia, sin embargo también hay delitos más violentos, hay manifestaciones nuevas de crimen organizado que antes no existían, que obligan a tener una actualización permanente de la política pública y uso de una política pública con inteligencia. En ese sentido, cualquier gobierno tiene que considerar a la seguridad pública como un derecho social habilitante. Si no hay seguridad pública, no hay protección para la ciudadanía.

Pero es innegable que hay parlamentarios del partido que han sido mucho más críticos de la gestión del actual Gobierno. Por ejemplo hay algunos que llamaban a botar la reforma de pensiones, por decir un ejemplo concreto.

—Y aquí los resultados dan cuenta de que la reforma de pensiones fue un gran acierto. Sin ir más lejos, en mi distrito, en el total hay cerca de 170.000 beneficiarios de la PGU. Ahora en septiembre comienza el aumento de la PGU a los mayores de 82 años. Eso evidentemente que legitima los resultados de la reforma de pensiones y legitima la gestión de Jeannette Jara.

¿Y no cree que hay dos almas en el partido? 

—No, no hay dos almas. El partido nunca se ha extraviado en una cuestión que es esencial: poner al centro los derechos de las comunidades, de las familias y de las personas. 

—¿Cómo candidato a diputado, con qué programa se siente más representado: con el de Jara en primarias o con el de primera vuelta? 

—O sea, yo me interpreto en la primarias y me interpreto hoy en la candidatura presidencial del progresismo, o sea, no las disocio. Y a mí me parece que yo, en lo particular, como candidato a diputado por el distrito 8, voy a ser un apoyador incondicional de las medidas que Jeannette esté impulsando. 

—Pero, por ejemplo, en la nacionalización del cobre o del litio, ¿sería algo que usted impulsaría como candidato a diputado? ¿O ahí prevalece lo que fija la candidata? 

—No, yo me atengo. Me circunscribo, esa es la palabra adecuada, a lo que sea el programa de gobierno que defina el conjunto del progresismo en base a los planteamientos y a las decisiones de Jeannette Jara.

—¿Qué lectura o qué evaluación hace de estas diferencias que tuvo el comando con la directiva? Fueron diferencias públicas, ¿no? 

—Yo me quedo con el mensaje central que ha expresado Jeannette Jara. Lo central es que ella es candidata de una coalición amplia, plural en términos de trayectorias de lucha, matrices políticas, pero que esa pluralidad de esa coalición tiene propósitos comunes. Lo central en este caso es establecer que el adversario está en la extrema derecha y en los fanatismos de extrema derecha. Ahí está la disputa.

—¿Pero se equivocó Lautaro Carmona? 

—Yo nunca voy a hacer calificaciones respecto del proceder del presidente de mi partido. 

—¿Es un error criticar al ministro de Hacienda? 

—Yo nunca voy a hacer calificaciones. Yo lo que creo es que lo importante es que lo que está prevaleciendo en la coalición es su sentido de unidad.

—¿Y usted qué cree de la gestión del ministro de Hacienda? 

—Yo creo que le ha tocado un camino bien difícil. Chile al inicio del Gobierno del Presidente Boric tenía del orden del 11% de inflación, llegó a tener un 14% por inercia del gobierno del presidente Piñera en agosto del 2022. Entonces estabilizar los indicadores macroeconómicos ha sido una tarea titánica. La herencia del gobierno del presidente Piñera, por impacto de la pandemia, fue muy negativa en términos económicos. Y a este Gobierno le ha tocado muy duro y ha logrado una cuestión que parecía que era una monserga permanente de la derecha, en términos de mentiras, de que no iba a haber crecimiento económico. Y ha habido crecimiento económico.

—¿Se siente totalmente representado por la gestión de Marcel? 

—Ha sido una gestión que le ha correspondido enfrentar momentos muy difíciles. Si la herencia económica del gobierno del presidente Piñera no es buena, es mala, lisa y llanamente. No será todo responsabilidad del gobierno del presidente Piñera, la pandemia fue un evento que trastocó económicamente al mundo de manera completa, pero evidentemente que al gobierno del Presidente Boric le tocó muy duro en materia económica.

“Yo nunca voy a hacer calificaciones respecto del proceder del presidente de mi partido”, dice Barraza sobre Lautaro Carmona, presidente del Partido Comunista.

¿Venezuela es una dictadura?: “Es un gobierno autoritario”

Las diferencias entre el comando y la directiva del Partido Comunista no solo se remiten a las declaraciones de Lautaro Carmona sobre el exministro de Hacienda, Mario Marcel. También han existido desacuerdos en política internacional, empleo, sobre la situación judicial del exalcalde Daniel Jadue, entre otros.

—¿Por qué cuesta tanto alinear al Partido Comunista en función de las definiciones de la candidata? Por ejemplo, en materia internacional, el presidente del PC ha dicho que Venezuela no es una dictadura. Jeannette Jara dice que sí. Incluso pareciera que le gustaría hablar más allá. Pero siempre hay dos visiones. 

—La política siempre tiene complejidades. La magia está en saber procesarlas. La tendencia mundial son gobiernos de coalición, y los gobiernos de coalición siempre tienen tensiones. Son inherentes a la coalición. Pero lo importante es que prevalezcan los objetivos comunes. Y los objetivos comunes de más justicia social, de mejor salud, de más viviendas, mejores empleos. Son objetivos compartidos del conjunto de la coalición. 

—¿Usted considera que Venezuela es una dictadura? 

—Es un gobierno donde están afectadas las instituciones democráticas, que están dañadas. Y creo que lo que debiese prevalecer es un esfuerzo del sistema internacional por encontrar caminos de solución. 

—¿Pero es una dictadura o un gobierno? 

—Yo creo que es un gobierno autoritario.

—Dice que Venezuela es un gobierno autoritario. ¿No cae en lo mismo al decir que es un gobierno autoritario que Juan Sutil, por ejemplo, diciendo que la dictadura en Chile fue un gobierno dictatorial?

No es lo mismo. Porque debiese preguntarle a Juan Sutil respecto de su valoración sobre la dictadura de Pinochet, que está debidamente consignada como tal. Yo tengo mis críticas respecto al proceso en Venezuela, pero quiero ser lo más preciso posible con la terminología y por eso lo califico de esa manera. 

—La candidata Jeannette Jara dijo que ella hubiese preferido que Daniel Jadue se dedicara a su defensa. ¿Usted está de acuerdo con ella? 

—O sea, es el planteamiento de Jeannette. En el caso, quien definió la candidatura de Daniel fue el conjunto de los partidos de la coalición. Y entiendo que lo que está en discusión en el presente es unos requerimientos, observaciones que se hicieron por parte de partidos de derecha. Pero lo que tiene que prevalecer es el Estado de Derecho. Y el Estado de Derecho es que uno tiene conculcados sus derechos civiles y políticos. 

Marcos Barraza
Barraza: “Yo tengo mis críticas respecto al proceso en Venezuela, pero quiero ser lo más preciso posible con la terminología y por eso lo califico de esa manera”.

“La candidata que lleva a la delantera en primera vuelta es Jeannette Jara”

Desde que Jara ganó en la primaria del oficialismo su nombre en encuestas anotó una subida que se estancó en cerca del 30%, con subidas de un punto porcentual semana a semana. Pese a que algunos en el oficialismo advierten el fenómeno del “estancamiento”, Barraza es optimista.

—¿Cómo ve el escenario presidencial? ¿Qué tan complejo está para su candidata, viendo que no gana en segunda vuelta en la mayoría de las encuestas?

—A ver, la mayoría de las encuestas en algún momento decían que pasaban dos candidatos de derecha a la segunda vuelta presidencial. Hoy día eso es una afirmación irreal. Yo tengo la impresión de que la candidata que lleva a la delantera en primera vuelta es Jeannette Jara. Y hay un camino que recorrer para que también sea mayoría en segunda vuelta. 

—¿Ustedes tienen la sensación de que si fuera hoy la primera vuelta ganaría Jeannette Jara?

—Sí, en primera vuelta gana Jeannette Jara. Y viene un camino por construir para que gane en segunda vuelta.

—¿Por qué cree que en la mayoría de las encuestas se estancó la candidatura de Jara?

—Yo no creo que se haya estancado. 

—¿No tienen esa sensación? 

—No, no tengo esa sensación. 

—¿Después de los problemas que hubo en las primeras semanas con el programa?

—No. Hace unos días salió la encuesta de La Cosa Nostra y Jeannette Jara tenía un 35%. En la primaria se sabía que podía ganar, y a propósito de las mismas estadísticas que proporcionaban las encuestas, pero superó el 60% de la votación. Entonces las encuestas muestran tendencias situacionales, coyunturales, y yo creo que al final del día Jeannette Jara va a ganar en primera vuelta. 

—¿No cree que se hayan equivocado en las últimas semanas, que hayan existido errores en la campaña que pudieran perjudicar a la candidata? 

—O sea, ninguna campaña está exenta de dificultades y de traspiés. Lo importante es retomar permanentemente la iniciativa y estar dispuestos a dialogar de manera honesta con la ciudadanía. 

—En los últimos días un reportaje de Chilevisión expuso cómo trolls de redes sociales han contaminado la elección presidencial. ¿Qué opinión tiene al respecto?

—Lo que se conoció en la investigación de Chilevisión da cuenta que hay un uso sistemático de redes, de bots, para construir realidades falsas y denostar y menoscabar otras candidaturas. Yo creo que hay más de una forma de verlo. La primera es que, evidentemente, la derecha está muy tensionada porque el uso de bots, de redes sociales articuladas en términos de intentar, o sea, intalar mentiras, es una práctica de la derecha.

—¿Y cómo les ha afectado en la campaña? 

—Sin ir más lejos, Evelyn Matthei denunció una “campaña asquerosa”, palabras de ella misma, respecto de la mentira que habían generado los bots de sectores vinculados a Kast, respecto de un supuesto alzhéimer de la candidata Matthei. Eso movilizó una denuncia muy fuerte. Pero el trasfondo de eso es que hay una pugna interna muy feroz al interior de la derecha, respecto de una derecha que intenta proyectar una moderación institucional como es la candidatura de Matthei, pero que a ratos se ve obligada a extremar sus posiciones radicales producto de la influencia de Kast, versus un Kast que sigue el guión de los líderes de la extrema derecha del mundo: la misma fórmula de Bolsonaro, la misma fórmula de Trump, la misma fórmula de Milei, que es denostar al Estado, que es poner al centro soluciones facilistas e irrealizables por sobre políticas públicas serias. 

En ese cuadro es preocupante que la mentira se convierta en un recurso permanente de la extrema derecha. Porque lo que en el fondo provoca es claramente un daño y una afectación a otras candidaturas, en este caso a Jeannette Jara y a Evelyn Matthei, pero también provoca un daño al sistema político, porque va menoscabando y denostando permanentemente una convivencia armoniosa en materia del sistema democrático. 

—¿Y ustedes creen que eso le va a afectar a la campaña de José Antonio Kast? 

—Podría tener un impacto negativo, podría tenerlo. Lo pondré de esta manera: cuando se conocieron los sueldos en la Universidad de San Sebastián de Marcela Cubillos, ella estaba empinada en las encuestas en la comuna más exclusiva de Chile donde vota toda la derecha, que es Las Condes. Y una vez que se conoció eso, su apoyo electoral se extinguió. 

—Sobre el proceso constituyente, a propósito de que se cumplió el aniversario del triunfo del Rechazo, ¿para usted, como exconvencional, es una puerta cerrada un nuevo proceso constitucional?

—Yo comparto y suscribo plenamente la afirmación de Jeannette Jara en el sentido de que no es una prioridad hoy día y que las prioridades son otras para la ciudadanía. Cuando la política se distancia de las prioridades ciudadanas, estamos hablando de mala política. Y en ese sentido, Jeannette ha puesto un énfasis especial en mejoramiento de los salarios, en crecimiento económico, en empleo decente. Ha puesto un énfasis especial en seguridad pública, una seguridad pública inteligente que aborde los barrios violentados y les dé mejor calidad de vida. Ha puesto los énfasis en salud pública. Se acaba de lanzar el programa Salud a Tiempo. Entonces, son urgencias y prioridades ciudadanas. La ciudadanía espera cambios que se traduzcan en medidas concretas de corto plazo, que mejoren la calidad de vida.

Yo creo que, llevado a una dimensión más política sociológica, el desafío del presente es tener un gobierno que asegure cambios. Primero, refraseo nuevamente, el desafío de que la extrema derecha no triunfe en Chile es un desafío que convoca al conjunto del progresismo. Es demasiado amenazante para los derechos sociales, para la paz social, para la convivencia armoniosa, la extrema derecha en un gobierno.

—¿No es como un poco amenazar esto de decir que la paz social está en riesgo?

—No, no, no, no, para nada. O sea, a mí me asusta, me preocupa mucho la manipulación en las redes sociales, que es un tipo de violencia por parte de la extrema derecha. Me asusta y me preocupa muchísimo el discurso autoritario, la negación de los conflictos. O sea, es una retórica, además, confrontacional la que expresa la extrema derecha. No tiene nada de amenazante, lo que digo es que estoy diagnosticando.

—Puede sonar amenazante esto de decir “podría haber o lo ha dicho gente”, como un nuevo estallido si es que gobierna un determinado sector.

—No, yo no digo eso. Que se quiera eliminar el seguro social… O sea, la reforma en pensiones se demoró 10 años en dar a luz. 10 años. En el intertanto muchas pensionadas y pensionados perdieron la vida. Ha sido muy costosa en términos de vidas, de gente que no logró tener ingresos más altos y tener mejor calidad de vida. Pues bien, que Kast quiera eliminar el seguro social, y con ello dejar sin efecto la reforma en pensiones, y el aumento de los ingresos de los pensionados, es gravísimo. Si la paz social también es justicia social. Es gravísimo. O sea, y hay que denominarlo, por eso es tan amenazante que la extrema derecha llegue al gobierno.

—¿Usted cree que podría afectar a la paz social el hecho de que Kast sus políticas en pensiones? 

—O sea, es muy violento decir lo que dijo. Y por eso genera mucho temor social. Esa es una primera consideración. Nosotros tenemos que articular un gobierno que tenga la capacidad de impulsar medidas que tengan impacto en el breve plazo. Y con un aditivo, con estabilidad. El país quiere cambios, aspira a transformaciones, pero aspira a cambios y transformaciones sin incertidumbre, sino que más bien con estabilidad. 

Y en ese sentido, Jeannette Jara, por sus capacidades personales en política, por sus atributos, su experiencia, sus capacidades técnicas, por los resultados que mostró en la ley de 40 horas, en el aumento del salario mínimo, en la reforma en pensiones, da tranquilidad a la ciudadanía de que es capaz de provocar cambios que tengan impactos reales en la ciudadanía, pero a la vez hacerlo con estabilidad y gobernabilidad. 

—¿Usted no cree que, a propósito de la incertidumbre, puede ser por prejuicios, caricaturas, por modelos internacionales que han fracasado, por lo que sea, que el Partido Comunista de por sí en el gobierno genera incertidumbre?

—Yo creo que las encuestas muestran que no hay tal incertidumbre. Las encuestas muestran que Jeannette interpreta y representa a una ciudadanía ávida de mejoramiento en sus condiciones de vida. No veo esos prejuicios. O sea, siempre hay prejuicios, pero no son los que prevalecen en la sociedad chilena.

—A propósito del proceso constitucional, ¿qué autocrítica hace y qué aprendizajes tiene de lo que fracasó y falló en ese proceso? 

—O sea, mi rol en el Congreso, y me voy a restringir en mi respuesta a eso, tiene que ser reconocer e identificar las urgencias sociales del país y las urgencias sociales del distrito 8. La legislación tiene impacto nacional, pero tiene que también tener impactos en el distrito. Y en eso hay que ser muy sensible a identificar y a estar a tono con las prioridades de la ciudadanía. Eso para mí es central.

—¿No hay una autocrítica en ese sentido de cómo vincularse, cuáles son las urgencias ciudadanas? La oposición reclamó mucho que no hubo diálogo en la Convención. 

—Yo lo que digo es que crecimiento económico, salarios, empleo decente, seguridad pública, salud pública, vivienda, son urgencias sociales.

—No va a hablar de la convención. 

—No.

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