Opinión
14 de Septiembre de 2025
TVN: la contradicción Vidal
Por Kike Mujica
La renuncia de Francisco Vidal al directorio de TVN es un episodio más de la tirante relación que ha tenido -y que ha sufrido- el canal público con la política desde los 90. ¿No es una contradicción que los designios del canal dependan de la venia de los políticos?
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Estos son los apuntes de mi paso por TVN.
El gobierno, astuto, transformó la salida de Francisco Vidal de TVN en un punto de prensa en contra de José Antonio Kast. Difícil creer que Vidal, cero delicado de cutis, se sintiera apabullado por las opiniones del líder republicano, hasta el punto de abdicar. (Ante las reiteradas declaraciones del candidato presidencial José Antonio Kast y de su principal asesor, Cristián Valenzuela, sosteniendo que TVN no da garantías de pluralidad…).
El presidente del directorio de TVN debe estar disponible a tragarse no un sapo, sino mil. Sin barullo.
Vidal encendió, al entrar en la política contingente, lo que irrita a gran parte de los profesionales de TVN, sobre todo a los de prensa: tomar posiciones políticas, poniendo en cuestión la independencia del canal.
Trabajé cuatro años en TVN. Fui director de prensa entre 2010 y el 2014. El desafío de gran parte de su equipo -con éxitos o fracasos, con aciertos y errores, pero desafío- es soportar las sospechas -de los mansos- y las presiones -de los voraces- que cuestionan la independencia editorial.
Calla Vidal calla
“Si un presidente del directorio de la televisión pública es demasiado evidente en su inclinación partidista, tiende a contaminar la percepción de la gente respecto de la deontología de TVN”, escribió el periodista Santiago Pavlovic, cuando Vidal asumió en diciembre del 2023.
“Televisión Nacional es un medio que se mueve en un área extremadamente sensible para la opinión pública”, agregó.
Vidal gritó a los cuatro vientos en una entrevista a Ex Ante que “hay que salir a enfrentar a la derecha, y a Kast en particular”.
El gobierno le atribuyó a Kast el incordio y la renuncia de Vidal. Ni una letra para reconocer que la cabeza de TVN no puede y no debe -aunque quiera- inmiscuirse en una campaña electoral.
Vidal ya había ejercido ese puesto en 2006. Su relación con el entonces director ejecutivo, Daniel Fernández, no fue cordial.
Por esos días, al interior de la estación, criticaron su modo.
“Cuando Vidal estuvo en el canal -hace ya unos quinquenios- cuestioné el uso de su oficina para reuniones políticas que poco tenían que ver con el trabajo profesional de los funcionarios del canal”, dijo Pavlovic.
El canal es mío
Todos los gobiernos intentan influir en TVN. El que diga lo contrario, miente.
Cuánto avanzan en sus intentos es otro tema; si es mucho o poco, no depende necesariamente de las ganas de hacerlo, sino de las urgencias que posponen sentarse a pensar el canal (a estas alturas no sé qué es mejor: que se preocupen o no).
Hoy, TVN está en la hoja 46 del Excel de las prioridades del gobierno de Boric, pese a las lecturas gramscianas, la famosa guerra cultural (Winter Dixit) y la propuesta de “refundación” del canal, alejado de la chabacanería y la banalidad neoliberal.
El ex gurú del Frente Amplio, Pablo Iglesias, la tenía más clara: “Desde hace décadas, la televisión es el gran dispositivo ideológico de nuestras sociedades… En el caso de la televisión, puede decirse que, de manera mucho más intensa que los dispositivos de producción ideológica tradicionales (la familia, la escuela, la religión, etcétera), condiciona e incluso fabrica los marcos –estructuras mentales con valores asociados– a través de los cuales piensa la gente”.
En el pasado, el rating de TVN provocaba interés: era el canal más visto y, por ello, las apetencias por meter mano y sacar partido eran recurrentes. Si los gobiernos marcaban bien en las encuestas, las presiones menguaban. Cuando los números eran negativos, la culpa era del periodismo y, sobre todo, de TVN, que “no nos ayuda”.
Cada gobierno que llegaba al poder dictaminaba que el anterior había tenido prebendas de TVN. Era como un código escrito por nadie sabe quién, pero que gozaba de verdad pétrea.
“Ahora nos toca a nosotros”, exigían.
Otra norma consuetudinaria, según el Ejecutivo de turno, era que las notas políticas debían siempre -pero siempre- tener tres fuentes: oposición, oficialismo y gobierno. Dos contra uno.
Los parlamentarios sienten como derecho adquirido su presencia en las pantallas de TVN. De hecho, una de las razones para crear un canal de noticias fue encauzar por ahí la voracidad mediática -infinita- de los políticos.
Una vieja y mañosa técnica de ciertos parlamentarios era exigir ser entrevistados porque “si no, criticaré a TVN públicamente”.
Organizar los paneles de los programas políticos era cuadrar el círculo. Recuerdo las quejas cuando poníamos panelistas mujeres. “¿Por qué nos tocó a nosotros la mujer?”, alegaban los hombres.
Hace 13 años
En 2012 escribí una columna en la revista Qué Pasa que titulé “¿Qué se traen entre manos?”. El tema era cómo TVN se preparaba para la contienda electoral del 2013.
Cito un párrafo:
“Para cierta elite criolla lo público del periodismo de TVN es sinónimo de dudas y conspiraciones (“¿qué se traen entre manos?”). Algunos porque creen que “lo público” fue cooptado por un tinte; otros porque aprecian y defienden ese espacio público sólo cuando les pertenece en términos electorales. Pienso que TVN y su periodismo deberían ser un terreno de certezas más que de sospechas, sometido al riguroso escrutinio desde la confianza y no desde la paranoia y la desafección.
Un ejemplo: en medio de las marchas estudiantiles del 2011, conocida fue la molestia que despertó en el oficialismo la cobertura periodística de TVN. “Excesiva y sesgada”, argumentaron. Menos sabido fue que, la misma semana que Carlos Larraín y Juan Antonio Coloma manifestaban sus críticas, un centenar de universitarios quiso tomarse, a las nueve de la noche, uno de nuestros estudios para leer un manifiesto en el noticiero central. Nunca lo contamos. ¿Qué nos reprochaban? “Es lamentable presenciar cómo TVN ha guardado un silencio irresponsable de las marchas”, decía su comunicado. Conversé con uno de los líderes. Estudiante de Medicina de la Universidad de Chile. 21 años. Según él, éramos el canal de la UDI y de RN. Según la UDI y RN, éramos el canal de los estudiantes”.
Un debate y los archivos
Para el poder, TVN más que una realidad, es un mundo ignoto. La derecha lo mira con desconfianza supina: para muchos de ellos, el canal tiene razón de existir. La izquierda recela sobre todo cuando no son gobierno y les molesta que el canal compita en el mercado. En el mundo de la cultura, un enclave progre por naturaleza, muchos, varios, se relacionan desde el clientelismo: “contrátenme porque si no te hago pedazos por populachera, rasca y banal”.
Sabíamos que si rechazábamos un piloto suyo, una conocida “empresaria de la cultura” nos destrozaría.
El ejemplo patente de la desafección de la izquierda fue en 2013 para el primer debate presidencial de la Nueva Mayoría. Era tradición de que el canal público –“el de todos los chilenos”- lo transmitiera. Pero no: para sorpresa nuestra Canal 13 -con Nicolás Eyzaguirre a la cabeza- se lo llevó. Al indagar las razones, los mismos personajes del progresismo que hoy se llenan la boca sobre el rol del canal público y critican a las estaciones privadas, nos explicaron que “TVN es el canal de Piñera”.
En la derecha cunde la sospecha de que los periodistas son izquierdistas disfrazados -y también sin disfraz- y qué tantos años de la izquierda en el poder llenaron a la estación de funcionarios progres.
En 2011 -gobierno de Piñera- TVN anunció el estreno de los Archivos del Cardenal, una serie sobre el trabajo de la Vicaría de la Solidaridad en medio de la dictadura. La idea no gustó para nada dentro de sectores de la derecha. “Ahora que gobernamos nosotros, ustedes deciden dar esta serie con claro tinte izquierdista”, me alegó un político UDI que repetía la premisa de muchos -de todos los sectores-: TVN es del gobierno de turno.
Carlos Larraín, presidente de RN en esos días, fue uno de los más molestos. Fue al canal a manifestar con vehemencia sus discrepancias por la emisión de la serie. La idea de regalarle un DVD con todos los capítulos de los Archivos del Cardenal -para que por lo menos viera lo que no le gustaba- no le cayó para nada bien.
La serie salió al aire. Para su estreno, valoramos mucho que Felipe Bulnes, ministro de Justicia del gobierno de Sebastián Piñera, concurriera a la ceremonia.
Ignorancia
Un caso: en el programa presidencial de Bachelet 2.0 una de las medidas propuestas respecto del futuro de TVN era que 24 horas -la señal de noticias- fuese gratis.
Esa señal era la única de la estación que recibía ingresos por suscripción, no solo por publicidad. Esto porque los cableoperadores pagan a los canales por tener a la señal dentro.
El comando de Bachelet asesorado por “expertos” proponía convertirlo en un canal gratis.
El problema es que 24 Horas, ese año, le aportó utilidades por $1.300 millones al canal.
Lo hice ver a miembros del comando cuando ya habían ganado la elección y Bachelet se aprestaba a llegar a La Moneda. No era buena idea perder un camión de plata, sobre todo para una empresa que necesitaba autofinanciarse.
No conocían el dato. No hicieron el cálculo. Alguien decidió plasmar esa idea en el programa sin medir las consecuencias.
Frivolidad pura.
De la “brillante” idea nunca más se habló.
Final
Me autoconvencí, en su momento, de que era prodigioso que a TVN la criticaran de lado y lado.
Eso acreditaba su imparcialidad.
Sí y no, pienso ahora.
Sí, porque es verdad.
No, porque, como decía Nicanor, la derecha y la izquierda unidas jamás serán vencidas.



