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19 de Septiembre de 2025

“Gloria desde los 40”, el libro que busca terminar con el miedo femenino a envejecer: “No estamos dispuestas a ser invisibles”

Connie Achurra y Paty Leiva lanzaron "Gloria desde los 40", un libro que recoge experiencias y reflexiones sobre el amor, la amistad y el paso del tiempo. Las autoras explicaron a The Clinic que la idea es visibilizar a las mujeres adultas y a vivir esta etapa con orgullo y cariño propio.

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El amor tóxico, la amistad a través de los años, las relaciones fallidas, el trabajo y los hijos, todo lo que significa ser mujer y crecer y sumar años. Connie Achurra, cocinera y artista, y Paty Leiva, diseñadora, son las ideólogas de la comunidad “Gloria desde los 40”, un espacio de encuentro para mujeres, que suma a más de 30 mil seguidores en Instagram; además tienen un podcast y ahora suman un libro a través de editorial Planeta. “Gloria desde los 40” reúne la experiencia de varias mujeres en torno a cómo vivir, reimaginarse y querer, pasadas las cuatro décadas.

En conversación con The Clinic, las autoras invitaron a sus lectoras a hablarse con cariño, a tratarse como uno trataría a una amiga. También invitan a ver el cumplir años como una bendición y no desde la vereda de la tristeza o del temor por el paso del tiempo.

—¿Cómo surgió la idea de llevar a su comunidad a otro nivel y crear un libro?

Paty: La idea salió de nuestra editora, que ya había editado los libros de cocina de la Connie. Conoció a la comunidad en una de nuestras reuniones y le encantó la idea y encontró que eso debería ser un libro. Nos hizo todo el sentido porque en el fondo es como pensar en voz alta, reflexionar en voz alta. Como poder hablar más de lo que nos pasa y que hemos visto en nuestro entorno y en las reuniones que hemos hecho y permitir que más gente lo pueda ver.

Gente que se pueda sentir identificada y también porque tenemos esa misión que salió después con toda esta necesidad de visibilizar a la mujer de más de 40 años que muchas veces queda como en un limbo. Que no es ni mamá de niños chicos, ni joven profesional-emprendedora y tampoco es abuela o tercera edad. Entonces hay un entremedio que cada vez es más largo por la esperanza de vida, en el que no estamos dispuestas a ser invisibles.

—¿Qué fue lo más difícil del proceso de creación de este libro?

Connie: Nos costó partir porque es un libro escrito a dos voces. Nos costaba mucho al principio el cómo empezar a contar. Partíamos con reflexiones, partíamos con relatos, un poco como estructurarlo para que fuera entretenido, para que se notara en el fondo que estábamos hablando desde nosotras y que no estábamos dictando cátedra ni pretendíamos ser un libro de psicología. Ni ser un libro que en el fondo plantea verdades absolutas.

Queríamos ser una guía, un acompañamiento, una amiga más que se suma como a este proceso de crecer. Hasta que logramos encontrar un tono y una forma donde íbamos mezclando historias nuestras, historias de otras mujeres. Le tuvimos que dar muchas vueltas antes de partir, muchas vueltas de conversar, conversar, darnos vueltas, dando vueltas, tratando de encontrar un poquitito cuál era ese tono.

Paty: Una vez estructurado, una vez encontrada la estructura del libro, todo fluyó. Entre las cosas que nos costaron era concentrarnos cuando estábamos juntas, tuvimos que separarnos como en el colegio porque juntas no avanzábamos nada. Era como ‘ya, amiga, copuchemos media hora y trabajemos después’.

La experiencia de las Gloria desde los 40

—Sobre los relatos que aparecen en el libro ¿son ficción o son experiencias de ustedes?

Connie: Hay de todo. Hay experiencias nuestras, historias súper personales y hay muchas historias que nos pasaban. Por ejemplo, a veces decíamos ‘vamos a escribir sobre el amor’ y en particular lo que me pasó a mí, fue que le dije a la Paty ‘necesito ese capítulo de amores tóxicos porque conozco una historia de amor tóxico, la historia de amor tóxico más tóxica que puede existir’. La viví en primera fila, de una amiga que tuve y necesitaba contar esa historia.

Nos pasó mucho con algunas historias de decir ‘yo quiero eso, porque yo una vez conocí una historia de ese tipo, de una amiga de una amiga’. En esas historias, por supuesto, cambiamos los nombres y todo porque me imagino que esa examiga podría leerlo.

Paty: Claro, como que lo ficcionado puede ser como condimentar un poco, más bien cruzar historias, como para que no fueran tan exactas de como contar algo de otra persona. Pero no es como, ‘inventemos una historia de una mujer que a lo mejor le pasaría esto’. No, todas son historias que le pasaron a alguien. Quizás cambiamos nombres o algunos datos exactos, pero todo eso pasó. Todo eso le puede pasar a una mujer de más de 40 años.

El temor al paso del tiempo

Hay algunas personas que temen el paso del tiempo y que buscan hacer cualquier cosa para que los años no se noten. Desde el ‘baby botox’ hasta hilos tensores. Todo con tal de aparentar menos edad. Eso sumado a los estereotipos de belleza que circulan en las redes sociales, sobre todo gracias a los filtros que muestran una piel lisa y sin imperfecciones. Ese es el relato que las autoras buscan cambiar.

—¿Qué le pueden decir a aquellas mujeres que le tienen miedo al paso del tiempo?

Connie: Yo lo único que puedo decir es que cumplir años y seguir envejeciendo significa que estás vivo y eso, en este mundo de guerras, de pandemias y de cosas brutales, yo siento que cada día que uno sigue creciendo es porque guste la suerte de no morirte el día anterior. A mí me parece que cuando somos capaces de verlo de esa forma y despegarnos un poco de este mandato ¿verdad?, de como que no podemos envejecer porque envejecer y crecer es algo malo, a mí me parece que uno aprende a disfrutar lo distinto.

Envejecer tiene cosas malas, por supuesto. Que te duelan las rodillas es una paja, que tengas que empezar a usar anteojos es una paja. Pero, la adolescencia también tiene cosas malas y los 20 también tienen cosas malas. Siento que cada momento de la vida tiene cosas bacanes y tiene cosas difíciles. Creo que esta sociedad obsesionada con la juventud, con la belleza, y con el colágeno, y con lo liso, y con lo plano, y con que todo esté homogéneo, se ha dedicado toda la vida a resaltar lo malo y lo que vamos perdiendo, pero no lo que vamos ganando. Lo único que extraño de los 20 son las articulaciones y la memoria. El resto no extraño nada.

Paty: Yo les diría que nunca se avergüencen de ellas mismas. Las mujeres pasan como escondiéndose. No tienes por qué desaparecer, la vida es una y no hay solo como un prime time. No hay solo como 10 minutos de fama ¿Y qué pasa con el resto? Esa como negación o vergüenza o esconderte solo hace que disfrutes menos.

De hecho, el libro termina y el fin total de todo se podría resumir en hablarte bonito, que es como un mantra en el que nosotras proponemos que cambie o que mejore. Porque quizá hay gente que lo logra, como ese trato hacia una misma que sea tan bonito como eres con una gran amiga. El otro día le dediqué el libro a una amiga de menos de 40 años y le puse que no tuviera miedo a los años porque sólo iba a ser más ella con el tiempo. Porque en el fondo es como eso, vas a vivir más. Lo único que va a pasar es que vas a seguir viviendo.

El trabajo de cambiar los paradigmas

—¿Hay que empezar a cambiar el lenguaje para cambiar esta realidad en donde se teme por el paso del tiempo?

Paty: Sí, hay que cambiar el lenguaje

Connie: Sí, cambiar eso del cuarenta y siempre. Todas esas tonteras de estar aludiendo a esconder la edad. Yo encuentro que es un orgullo seguir cumpliendo años, es una suerte seguir cumpliendo años cuando hay gente que se va quedando en el camino, que se muere a los 12, a los 14 o a los 49 y que no llega a las fechas. En la medida que podamos ir cambiando el discurso, el lenguaje, vamos poder también verlo así.

Paty: Si no nos vemos, si no nos mostramos vamos a seguir pensando eso. Si no hay referentes… Uno por repetición empieza a expandir la visión, como a ampliarse. Por ejemplo, cuando la gente termina el colegio y está en una burbuja, y se va a la universidad y dice ‘ay, no conocía cierto mundo y ahora se me abre’. Pero si no lo habías visto nunca cómo ibas a conocerlo. Eso te enriquece de una manera enorme.

Recién empiezan a haber cambios cuando cuando hacen un comercial con una mujer con canas, como gozando, y no es la abuelita. Tú haz el ejercicio y googlea, mujer de 40, o pídele a la inteligencia artificial que te haga una mujer de 40. Te vas a sorprender, porque no hay. Este libro es como un grano de arena, hacer una comunidad en que amigas de 30 y tantos nos digan, pucha, todavía no cumplo 40, no puedo entrar y están esperando con ansias.

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