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Empresas chinas de conducción autónoma aceleran expansión en Europa.

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7 de Octubre de 2025

Empresas chinas de conducción autónoma en Europa aceleran el paso

Bloqueadas por las restricciones de Estados Unidos, las empresas chinas de conducción autónoma están desembarcando con fuerza en Europa. Buscan un terreno más abierto para probar sus tecnologías, cerrar alianzas y asegurar su expansión global en un mercado aún fragmentado y competitivo.

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Las empresas chinas de conducción autónoma en Europa están moviéndose con rapidez para llenar el vacío que les dejó el cierre del mercado estadounidense. Startups como QCraft, Momenta y Deeproute.ai ya han instalado oficinas, firmado acuerdos de datos y comenzado pruebas en suelo europeo. La apuesta no es menor: mientras en China más de la mitad de los autos nuevos ofrecen algún nivel de conducción automatizada, en Europa la adopción sigue concentrada en modelos de lujo.

Según ejecutivos consultados por Reuters, Europa representa una oportunidad única por su entorno regulatorio más flexible y su apertura a la cooperación tecnológica. “Nos enfocamos en Europa para nuestro futuro global”, afirmó Dong Li, director tecnológico de QCraft, al anunciar una nueva sede en Alemania. Las barreras en Estados Unidos, dijo, han obligado a la industria china a buscar nuevos horizontes.

Empresas chinas de conducción autónoma aceleran expansión en Europa.

Empresas chinas de conducción autónoma en Europa abren camino

QCraft, con sede en Beijing, opera su tecnología de nivel 4 —capaz de conducir sin intervención humana prolongada— en buses de 26 ciudades chinas. Ahora planea ofrecer sus sistemas en Europa dentro de dos años. Deeproute.ai, por su parte, proyecta construir un centro de datos europeo mientras negocia acuerdos con fabricantes locales y chinos.

La más avanzada es Momenta, que ya colabora con Toyota, General Motors y Mercedes-Benz. Esta última comenzó a probar en Europa la tecnología desarrollada junto a la firma china para su sedán eléctrico CLA. Momenta también iniciará pruebas de conducción autónoma de nivel 4 con Uber en Múnich, el corazón automotor de Alemania y hogar de BMW. El objetivo, según su presidente europeo, es que ese piloto marque el punto de partida de una expansión por todo el continente.

La competencia local pide reglas claras

El desembarco chino no ha pasado inadvertido. Firmas europeas como Fusion Processing y Wayve reconocen la capacidad técnica de sus nuevos rivales, pero piden condiciones de competencia más equilibradas. Jim Hutchinson, director ejecutivo de Fusion Processing, plantea que la Unión Europea debe “subir el nivel regulatorio y asegurar un terreno parejo”.

El desafío regulatorio es evidente: mientras Bruselas busca armonizar normas dispersas entre los países miembros, la mayoría solo permite el uso público de sistemas de nivel 2, que exigen atención constante del conductor. Alemania y Reino Unido son excepciones, al autorizar pruebas controladas de niveles más avanzados. La Comisión Europea ya trabaja en un marco unificado para acelerar el desarrollo del sector sin comprometer la seguridad ni la soberanía de los datos.

Una carrera tecnológica con implicancias geopolíticas

Las empresas chinas de conducción autónoma en Europa no solo persiguen rentabilidad, sino también legitimidad global. Tras la prohibición estadounidense de sistemas conectados de origen chino, Europa aparece como “el único mercado disponible”, según Tu Le, analista de Sino Auto Insights. En paralelo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha llamado a impulsar el desarrollo de autos autónomos como una prioridad estratégica.

El modelo chino combina bajos costos y despliegue masivo: este año, más del 60% de los autos vendidos en China incorporan conducción automatizada de nivel 2, de acuerdo con Canalys. En contraste, en Europa esa tecnología sigue siendo costosa y exclusiva. La llegada de actores como WeRide, Baidu y Pony.ai promete acelerar el desarrollo y reducir precios, pero también genera inquietud sobre la dependencia tecnológica del bloque frente a potencias externas.

Europa ante su dilema tecnológico

El avance chino plantea un dilema para Europa: cerrar filas con regulaciones proteccionistas o abrirse a la cooperación para no quedar rezagada en la carrera global. Startups locales como Vay, que prueba robotaxis y buses autónomos en Alemania, defienden una apertura controlada. “La competencia china nos obliga a afinar nuestras estrategias muy rápido”, dijo su cofundador Fabrizio Scelsi.

En este nuevo tablero, Europa se convierte en el escenario de una disputa que ya trasciende la movilidad. La conducción autónoma es hoy un punto de fricción tecnológica, económica y política entre potencias. Y, mientras Washington refuerza su cerco, Beijing acelera el paso hacia el único mercado dispuesto a abrirle la puerta.

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