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Las causas que complican al “mejor abogado de Chile”: las nuevas denuncias contra Ariel Wolfenson, acusado por apropiación indebida por un policía checo y un médico francés

Ariel Wolfenson Rivas se hizo conocido por supuestas nominaciones y premios a su estudio jurídico ubicado en el barrio El Golf en Las Condes, además de sus irreverentes redes sociales en las que se muestra manejando lanchas y vehículos de lujo como parte de una exitosa carrera como abogado. Pero lo cierto es que ese castillo de “triunfos” comenzó a romperse. En los últimos tres meses, fue denunciado de apropiarse del dinero de dos clientes extranjeros. Por una de esas acusaciones, la Fiscalía Oriente decidió formalizarlo el próximo mes. El profesional aseguró a The Clinic que todo esto ocurre para arruinar la cartera de clientes que tiene en Estados Unidos y Europa.

Por 26 de Octubre de 2025
Ilustración: Sandro Baeza
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Dice ser el mejor abogado de Chile. A pocos días de cumplir 31 años, ese galvano discursivo parece un poco ambicioso para Ariel Wolfenson Rivas por su escasa experiencia en el mundo de las leyes. Aunque para él eso no cuenta, pues cree tener la receta del éxito.

En varias entrevistas con revistas que aseguran premiar a abogados por el mundo, este joven profesional intenta dar cátedra de sus habilidades y contar los secretos de su corta trayectoria ampliamente expuesta en sus redes sociales: una impactante oficina en el barrio El Golf en Las Condes y varios autos de lujo como un Maserati, Audi y BMW. 

“Los vehículos son esculturas modernas, estando a miles de kilómetros de la Plaza Navona, la Ópera de París o la Fontana Di Trevi, es necesario ver algo de arte por las calles de Santiago. Es un regalo para todos”, señaló Wolfenson en una entrevista en 2023

Y complementó esta dinámica de motores con cultura, señalando que sus “joyas” son fruto “de llevar asesoría legal de excelencia a todo Chile”. 

Pero ese castillo de éxito empezó a quebrarse hace unos meses. En junio pasado, uno de sus clientes extranjeros lo acusó de apropiación indebida. Se trata del policía checo Jaroslav Sokol, quien inició trámites legales en enero de 2025 para adquirir un terreno en la Región de Aysén, dado su imponente naturaleza. 

Así, para concretar ese proyecto, Sokol contactó a Ariel Wolfenson, a quien encontró por internet y tuvo una buena impresión “por los premios y reconocimientos profesionales que el querellado exhibe en su página web”. 

De acuerdo al escrito, el policía europeo le solicitó al abogado chileno una asesoría en todos los aspectos jurídicos asociados al estudio de títulos, promesa y adquisición de la propiedad, ubicada en la zona de Reserva Playas Blancas en Puerto Chacabuco. 

Wolfenson contestó de inmediato por correo electrónico, además de realizar comunicaciones por mensajería instantánea. Por toda su participación, la firma jurídica fijó sus honorarios en US$2.900, cuyo monto fue aceptado por la víctima “en atención a la relevancia de la operación y a los pergaminos publicitados por el profesional”.  Es decir, “estaban ante el mejor abogado de Chile”, indicó un cercano a Sokol.   

En la denuncia se detalló que el 11 de abril pasado, ambos sellaron un acuerdo de trabajo, lo que determinó un primer envío de dinero por transferencia bancaria. Siete días después, Wolfenson pidió un nuevo depósito, equivalente al 10% del valor de la propiedad, destinados para supuestos gastos operacionales. Por ello, el ciudadano extranjero destinó US$2.680 a la cuenta del abogado. 

Unos 20 días después, el 4 de mayo, se concretó una tercera transferencia: esta vez a Chile llegaron US$25.600 con el objetivo de que ese dinero quedara en un vale vista en notaria para acreditar capital suficiente de la compra del terreno en el extremo sur

La acción judicial sostuvo que Sokol quedó tranquilo con estos trámites financieros, pues Ariel Wolfenson ya tenía todo lo necesario para ejecutar la adquisición de su soñado proyecto en Chile. 

Sin embargo, “de modo completamente sorpresivo y contra toda expectativa”, el ciudadano europeo recibió un correo electrónico de la oficina del abogado con malas noticias a fines de mayo pasado. 

Wolfenson le indicó que tras “estudiar con más detalles” la operación inmobiliaria, ésta no se podría realizar, pues detectaron que la zona presentaba un “gravámen ambiental” que podría “traer inconvenientes futuros”. 

Por ello, la firma le expresó “que no es jurídicamente posible continuar con la compra”. Y que se le devolvería “los fondos a favor”. 

Ese saldo nunca retornó a República Checa, según el policía checo, lo que empezó a inquietarlo por las nulas respuestas de la firma jurídica y el fracaso del sueño inmobiliario. Ante esto, decidió presentar una querella el 17 de junio acusando una apropiación indebida por unos US$31.180, casi $30 millones. 

Esta presión al parecer facilitó que Wolfenson retomara las comunicaciones con su entonces cliente y a través del Cuarto Juzgado de Santiago, le devolvió unos $27 millones, el 8 de septiembre pasado, tras varios intentos del abogado por lograr un sobreseimiento en la causa.

Pero esa respuesta no fue suficiente para la víctima. Ariel Wolfenson, al parecer, actuó tarde, pues el 2 de octubre, la Fiscalía Oriente determinó ingresar un escrito para formalizarlo por el delito de apropiación indebida, a pesar de haber “devuelto” el dinero en disputa.  

The Clinic consultó a la defensa de Jaroslav Sokol y sostuvieron que el imputado aún debe parte de los fondos. Según sus cálculos, faltarían unos US$3 mil, por lo que no tendrían intenciones de desistir de la acción judicial

Así, todo este entuerto de acusaciones cruzadas se resolverá el 10 de noviembre próximo, día que el tribunal fijó la audiencia de formulación de cargos. 

Un doctor francés que vive en Austria: la nueva denuncia contra Wolfenson 

No todo está tranquilo para este joven abogado. El 14 de octubre pasado, sumó un segunda denuncia. En este caso, también desde el extranjero bajo la misma lógica: apropiación indebida.

Detrás de esta acusación estaba el doctor francés Didier Schultheis, quien contrató los servicios del abogado chileno para ejecutar una compra inmobiliaria en la comuna de Ñuñoa. 

De acuerdo a la denuncia, a la que tuvo acceso The Clinic, el médico extranjero miró a Chile como destino para su jubilación advirtiendo los altos costos que está implicando vivir en Europa. Por ello, le pareció una buena oportunidad viajar a Chile en mayo de 2024 para visitar algunos departamentos y cerrar el trato con Wolfenson, quien le solicitó honorarios por US$4 mil. Es decir, unos cuatro millones de pesos para liderar las gestiones notariales.

En junio de ese año, el abogado, según el escrito, pidió dejar una garantía por US$30 mil para validar el negocio: el médico extranjero se había decidido por un departamento de calle Dublé Almeyda en Ñuñoa, cuya operación se finiquitó entre agosto y noviembre de 2024 por unos $192 millones. 

Todo bien hasta ahí. Sin embargo, parte del trato, se lee en la acción judicial, advertía que Wolfenson debía retornar la garantía de los US$30 mil depositados en su cuenta corriente, una vez que el negocio quedara finiquitado e inscrito en el Conservador de Bienes Raíces.

Acción que el abogado no realizó, a pesar de que la víctima le exigió la devolución en al menos dos oportunidades mediante correos electrónicos y una carta certificada.

“Parece haberse especializado, lamentablemente, en la malversación/retención de fondos de clientes extranjeros. En cualquier caso, según tengo entendido, parece que soy el segundo”, indicó Schultheis en la denuncia, quien demostró estar informado sobre el caso del policía checo. 

“Me temo que dado que se dedica a actividades que no están exentas de riesgos, vive por encima de sus posibilidades y está muy endeudado (…) Me doy cuenta de que el señor Wolfenson parece haber intentado algunas irregularidades, como querer hacerme pagar dos veces los gastos inmobiliarios”, detalló. 

The Clinic contactó al abogado chileno y en un primer momento dijo desconocer esta denuncia. Luego, al siguiente día, Wolfenson informó a este medio que se comunicó con su ex cliente–quien incluso le quitó los poderes notariales en el consulado de Chile en Viena– para solucionar la “controversia”. 

Así, el imputado realizó un supuesto depósito por unos 21 mil euros, el pasado 22 de octubre. El abogado indicó que todo se trataría de “un mal entendido” y que el médico francés retiró la denuncia. Pero lo que es cierto es que sin el llamado The Clinic, esta acción de reparación jamás hubiera ocurrido. 

Habla Wolfenson: “No funcionamos en base a amenazas”

Ariel Wolfenson es abogado de la Universidad Diego Portales y no presenta un currículum tan abultado como si lo demuestran sus redes sociales, donde la palabra “éxito” y buen pasar económico los practica como un mantra. 

Paseos en lanchas por lagos, viajes a Emiratos Árabes, recorridos a gran velocidad en sus autos de lujos y trajes aparentemente de sastres prestigiosos moldean su rutina para mostrarle al mundo sus logros. Dice ser merecedor de importantes reconocimientos de revistas internacionales sobre el trabajo de su estudio jurídico.

Pero lo cierto es que en Santiago no está vinculado a los grandes casos que se han visto en el último tiempo como Caso Convenios, Caso Allende o los vinculados a políticos desaforados. 

¿Cómo amasó esa importante fortuna económica que muestra en redes sociales? 

The Clinic le solicitó una entrevista para conocer sus habilidades y cartera de clientes, pero no fue posible. Wolfenson sólo se limitó a enviar una declaración frente a la próxima formalización que deberá enfrentar por el delito de apropiación indebida. 

“Ha quedado demostrado que dicha querella no fue sino una instancia instrumental para sacar provecho mediático y apalancarse con nuestra bien ganada imagen de éxito, como firma reconocida internacionalmente en Estados Unidos y Europa”, afirmó el abogado. 

En esa línea, sostuvo que “la audiencia de formalización se fijó solo con el objeto de permitir a la contraparte retirar el dinero ya depositado en el Juzgado” y tal “como fue conversado con el Ministerio Público”. 

Wolfenson dijo sentirse ofendido por este cliente de República Checa, pues dijo siempre estar dispuesto a devolver el dinero, pero no se concretó por faltas de Sokol, quien lo amenazó con una serie de denuncias para dañar su imagen internacional.

“No funcionamos en base a amenazas ni amedrentamientos”, finalizó el joven de 30 años, que dice ser el mejor abogado de Chile. 

Y como escribió en un posteo en sus redes sociales hace unas semanas: sólo espera actuar en su vida con amor bajo la fe de dios, pues así construirá una camino de triunfos que “será para siempre tu legado”.

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