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El largo vía crucis del “Mono” Sánchez, emblema del campeonato 2025: sus inicios como delantero, los sketches en concentraciones, sus cábalas en Coquimbo y los mensajeos con Boric

A sus 38 años, Diego “Mono” Sánchez se consolida como una de las figuras de Coquimbo Unido, que está ad portas de conseguir la primera estrella en la historia. Tras una carrera marcada por su carácter extrovertido, hoy destaca por ser un líder bajo los tres postes. Aquí, sus primeros pasos en el fútbol en las palabras de su padre, el entrenador que lo marcó, el paso por Unión Española -el club de sus amores-, su faceta más lúdica fuera de la cancha y el último episodio con el Presidente Gabriel Boric que terminó con un selfie en la Fiesta de la Pampilla.

Por Sebastián Molina y Sebastián Palma 2 de Noviembre de 2025
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El 26 de octubre de 2012, Unión San Felipe recibió a Colo Colo por la 15° fecha del Torneo de Clausura. Bajo los tres postes de los locales estaba Diego “Mono” Sánchez, de en ese entonces, 25 años, que jugaba su segundo año por los albirrojos.

A los 17 minutos del primer tiempo, Gonzalo Fierro clavó un tiro libre al palo del arquero. En medio de la frustración por su complicidad en el gol, el “Mono” estuvo cabizbajo en el entretiempo, lo que llamó la atención de Nelson Soto, el entrenador del equipo.

 “Logramos empatar en el primer tiempo, pero el Mono se decayó mucho. En el entretiempo no era el mismo ‘Mono’ Sánchez que todos conocíamos. Yo le dije, ‘si quieres sales de la cancha’, pero no quiero verte como te vi en los últimos minutos. Yo quiero ver al Mono que hace chistes, que se ríe, que se cuelga del arco si hay un penal y se da una vuelta de más para atajar un balón“.

Después de la arenga de su DT, el portero intentó cambiar su actitud. Ser el de siempre. Y fue clave para el triunfo del cuadro de la quinta región, que venció al Cacique por 2-1. “Ese es el verdadero ‘Mono’ Sánchez”, cuenta Soto.

JAVIER VALDES LARRONDO /AGENCIAUNO

El entrenador sigue contando su historia a The Clinic, narra que la siguiente fecha de ese torneo, Unión San Felipe visitó el Estadio Municipal de La Cisterna para jugar con Palestino, que estaba invicto de local la mano de Emiliano Astorga. “Íbamos ganando 2-1 y en la última jugada hubo un tiro libre a su favor. Subió hasta el arquero a buscar el empate. Diego descolgó una pelota muy difícil con una mano y nos llevamos el triunfo”.

Con el pitazo final, Sánchez corrió a abrazar a su entrenador y le dedicó unas emotivas palabras: “Me dijo ‘profe, cuando estaba volando me acordé de usted, que tenía que ser el mismo de siempre’. Me hizo pasar susto a mí y a sus compañeros, pero fue el ‘Mono’ Sánchez queríamos ver, ese que podía hacer esas locuras“, destaca Soto quien finalmente descendería ese año. 

El arquero al que le pidieron ser loco

Ese mismo “Mono” que decidió no dejar de ser él mismo el año 2012, hoy es el guardián del arco de Coquimbo Unido, equipo que está ad portas de levantar su primer trofeo en el fútbol chileno después de una brillante temporada 2025. Es una de las figuras y líderes del equipo que la semana pasada dio un paso clave en su aventura a la primera estrella en su historia. 

La escena quedó inmortalizada, el “Mono” le tapó un penal a Bryan Rabello en el último minuto. Lo hizo en su estilo, como un loco, pero un loco más viejo. Más maduro. Un loco que sabe para dónde tirarse, cuánto tiempo esperar, cómo salir a achicar. 

“Para mí era importante que lo tirara Bryan, lo conozco. Yo creo que por lo mismo no quería patear. Así que le quité la pelota a (Martín) Sarrafiore y se la pasé a Bryan”, comentó pícaro el arquero tras el partido que lo tiene con la corona casi puesta. 

Sus cercanos cuentan que esa personalidad siempre la ha tenido. Que desde niño fue inquieto, extrovertido, juguetón y amigo de sus amigos. Pero respetuoso también. Pasaba en la casa del primo, le gustaba estar en otras casas. “Era callejero y como era divertido lo invitaban para todos lados”, cuenta su papá, el también arquero Gustavo Sánchez. 

“Él llegaba del colegio, tiraba los cuadernos y se ponía a jugar. Se tiraba en la piscina a tapar pelotas con los primos. Y también en los sillones. Una vez rompió uno cuando estaba más grande“, añade. 

Medio para calmar su hiperactividad y porque era bueno para jugar como delantero, Diego Sánchez ingresó a cadetes en Palestino. A los 12 años entró a la escuela de fútbol y meses después entró a cadetes del club en que su padre era preparador de arqueros. “Al principio jugaba adelante. Era delantero. Siempre fue bien extrovertido pero nunca fue bueno para pelear”, añade su padre, quien dice que muy pronto a su llegada al club se instaló en el arco.

El ídolo de Sánchez era otro con apodo de primate que no pasaba inadvertido: Germán “Mono” Burgos, arquero argentino que jugó en River Plate y en el Atlético de Madrid. “Le decían mono de cadetes de Palestino. Cuando salía una pelota al córner se colgaba del travesaño y se balanceaba. ‘Parecí mono’, le decían. Y quedó como “Mono”, comenta Gustavo Sánchez. 

Aun en su etapa formativa Sánchez empezó a exteriorizar sus rasgos de personalidad. No solo bastaba con ser extrovertido, había que parecerlo. En juveniles, a los 17 años, se empezó a hacer visos. “El profesor Jaime Escobar no tuvo más que aceptarlo. A mí me daba lo mismo, mientras atajara no había ningún problema. Cuando los niños tienen condiciones hay que dejarlos ser cómo son en el arco, que se diviertan”, remarca su padre. 

Y agrega: “Él hace cosas que los demás no hacen. Yo siempre les digo a los niños: ‘diviértanse, pásenlo bien en el arco’. Es difícil divertirse en el arco porque hay mucha presión. A mí me cargan los arqueros fomes. No cualquiera juega al arco”.

Sánchez afirma que el entrenador que más marcó a su hijo fue Nelson Soto, que lo entrenó en Temuco, Barnechea y años más tarde se lo llevó a San Felipe. “Diego lo quiere mucho, y Nelson también a él”, recalca. 

El debut de Diego Sánchez llegó a sus 19 años, cuando Felipe Núñez, ya consolidado en el arco de Palestino, se lesionó. “Siempre fue un chico con muchas condiciones. Se le veían cualidades innatas para el puesto, y que poco a poco las fue puliendo. Muy alegre y distinto en personalidad al resto. Era extrovertido, pero nunca irrespetuoso”, asegura Nuñez. 

El exarquero comenta a The Clinic que también entrenó bajo la tutela de Gonzalo Sánchez, donde compartió de cerca con el “Mono” en sus primeros años con el primer equipo. “Solo tengo buenos recuerdos de esa época”. 

Y es que la personalidad de Sánchez dejó huella en el camarín del tino. “Recuerdo que siempre la rompía en las pretemporadas cuando le tocaba hacer los sketch cómicos. Era de los que más hacía reír al resto con su alegría. Era atrevido al momento de jugar, pero respetuoso fuera de la cancha”, sostiene Núñez. 

“Me alegra mucho el presente que está viviendo, quedando en la historia de Coquimbo y de una ciudad maravillosa”, dice el exfutbolista. 

El gran salto de su carrera: Unión Española

Luego su paso por Unión San Felipe, Diego Sánchez fichó por Unión Española, su gran amor y el club que lo llevó a celebrar su primer título en 2013 de la mano de José Luis Sierra. 

En una reciente entrevista con TNT Sports, el “Mono” reveló que Sierra no fue el que lo llevó al cuadro hispano, sino que Ronald Yávar, entrenador de arqueros que sigue en el cargo hasta el día de hoy. Sánchez llegaba a ser el primer arquero, pero venía de descender con San Felipe, lo que levantó las dudas del “Coto”, que le dijo en una oportunidad que no lo conocía. “Cree en él”, le dijo Yávar, a lo que Sierra le respondió: “Es cagada tuya si no ataja”. 

En su primer entrenamiento, el “Mono” contó que bajó una pelota y salió jugando con la pelota por detrás de la espalda, algo que repercutió inmediatamente en Sierra: “¿A este payaso trajiste?”, le dijo a Yávar. No fue el mejor inicio, pero después de conocer el estilo de Sánchez, el “Coto” se encariñó con el arquero, que fue una pieza clave para bajar la séptima estrella en la historia de Unión Española. Hasta Eduardo Bonvallet le dedicó unas palabras.

Uno que compartió camarín con Sánchez fue Raúl “Araña” Olivares, que llegó el mismo año que el “Mono” al plantel rojo a préstamo desde Colo Colo. “Veníamos de clubes que no tuvieron una campaña. Tuvimos la suerte de encontrarnos en Unión. Obviamente éramos criticados por cómo veníamos llegando pero después empezamos a competir y nos fue bastante bien ese año. El “Mono” se afirmó en el arco y venía entrenando desde hace tiempo. Me contaba que estaba preocupado por no encontrar club y le salió esa oportunidad y a mí también”. 

Olivares cuenta que la competencia por el arco fue súper sana y positiva. “El ‘Coto’ se decidió por él y lo hizo espectacular, tuvo un nivel muy bueno. A mí me tocó jugar el último partido pero el ‘Mono’ lo hizo excelente toda la temporada”. 

JAVIER VALDES LARRONDO /AGENCIAUNO

La “Araña” cuenta que Sánchez se ponía a bailar en los penales, fiel a su estilo bajo los tres postes. “Cuando uno ataja puede hacer lo que quiera, pero cuando no, te califican de cualquier cosa. El ‘Mono’ siempre tuvo esa personalidad extrovertida pero hacía grandes partidos: atajaba goles y salvaba partidos. Tuvo una campaña muy buena donde salimos campeones y se ganó el respeto de toda la gente, que lo fueron conociendo y aceptando su forma de ser”. 

El exportero sigue pendiente de su amigo, que está cada vez más cerca de alcanzar un nuevo título. “Ha hecho un ‘campañón’ con Coquimbo. Es una pieza fundamental. Estoy feliz por lo que se le puede venir ahora al “Mono”. No es fácil mantenerse en el tiempo y en el nivel que lo está haciendo. Lo quiero harto, tuvimos la dicha de salir campeones y compartimos harto, llantos y alegrías”. 

El episodio más oscuro de su carrera y su salida de UE

La noche del 14 de junio de 2021, Diego Sánchez fue sorprendido por Carabineros  después de saltarse un semáforo en rojo. El “Mono” conducía con los documentos vencidos y con 1.44 gramos de alcohol por litro de sangre, es decir, en estado de ebriedad. Fue detenido y puesto en libertad al día siguiente, pero el episodio hizo eco y tuvo que asumir su responsabilidad. 

“Pido perdón a Unión Española y a sus hinchas por este error, el cual asumiré como un hombre y el que aseguro no se volverá a repetir. Pido perdón a mi familia, novia e hijos, a quienes siempre he tratado de inculcarles lo mejor. Nunca he pasado por esta situación y me avergüenza“, dijo en esa oportunidad.

Unos meses más tarde, la historia del Mono con Unión Española -que incluso lo lleva tatuado en la piel y donde fue capitán muchos años- llegó a su fin en diciembre de 2021, cuando comunicó su partida de su segunda casa, del club que le dio tantas alegrías. Según sus cercanos, las relaciones con Jorge Segovia estaban quebradas.

“Hoy después de 8 años, con una tristeza tremenda, me despido de este club que me ha dado las alegrías más grandes e importantes en mi vida y en el fútbol. Quisiera decir tantas cosas que la verdad no me puedo ordenar con tantos recuerdos, tantos llantos, tantas alegrías, tantas derrotas y tantas victorias que pasé durante estos 8 años que pertenecí a este hermoso club, indicó el arquero”. 

“Me voy con la frente en alto y por la puerta ancha habiendo logrado campeonatos y récord, me voy tranquilo de que di hasta lo que no podía dar, no me importaron las recomendaciones médicas siempre tuve en mente jugar todos los partidos sea como sea, tal vez me trajo problemas pero soy así y a unión española nunca le quise fallar”, añadió en una publicación de Instagram.

Aunque también afirmó que dejaba Unión Española con un gusto amargo. “No puedo negar que también me voy con sensaciones raras, sensaciones que prefiero callar, muchas veces se me apuntó a mi como la ‘manzana podrida’ o como el ‘cáncer’ de Unión Española y eso duele (porque yo no era), los que me conocen o pasaron por Unión jamás podrían decir algo así, pero en fin me voy firme y agradecido por todas las historias escritas en este bello club”.

“Salió contrariado pero la gente lo quiere mucho. El hincha lo quiere mucho. Y la parte auxiliar también porque siempre trató a todos con respeto. Algo pasó con Segovia, pero no sé mucho más”, subraya Gustavo Sánchez. 

Su breve paso por Antofagasta y la llegada a Coquimbo Unido

Después de su salida de Unión Española, el “Mono” fue fichado por Deportes Antofagasta, donde disputó 19 partidos pero su experiencia no bastó para evitar el descenso de los pumas a Primera B.

Sin embargo, los talentos de Sánchez llamaron la atención de Coquimbo Unido, que por ese entonces era dirigido por Fernando Díaz, que sumó a sus filas al portero de 35 años para pelear un puesto con Miguel Pinto en 2023. El equipo de la cuarta región terminó en la quinta posición del Campeonato Nacional y clasificó a la Copa Sudamericana.

Ese año, su carácter extrovertido lo convirtió en uno de los emblemas del campeonato, a la altura de arqueros carismáticos como Nicolás Peric o Johnny Herrera —con ambos, de hecho, mantiene una relación cercana—.

“Conversamos todas las semanas. Diego alcanzó una madurez entre comillas, porque va a seguir siendo loco. Es como el “Loco” Peric, que sigue siendo histriónico cuando lo entrevista y no se le quita lo divertido. Con el Nico se comunicaban harto. Con Johnny Herrera también, que lo quiere mucho”, comenta el padre del guardametas.

Las extravagancias de Sánchez trascendieron la cancha: el portero de Coquimbo Unido mostró sus dotes actorales al protagonizar un spot publicitario para el live action de One Piece, la popular serie de anime y manga de piratas que Netflix estrenó el 31 de agosto.

La aparición no solo confirmó su faceta más lúdica, sino que lo consolidó como una figura masiva y querida, capaz de conectar con públicos ajenos al fútbol.

En el video —realizado junto a su familia— interpreta un irónico comercial donde se presenta como un navegante de los siete mares. “Yo era pirata, incluso antes de llegar a Coquimbo. Es más, mi verdadero nombre es Monkey D. Sánchez”, dijo el arquero, en alusión al protagonista del anime, Monkey D. Luffy.

@monosanchez.13 one piece 🏴‍☠️ Netflix Chile 🇨🇱 Monkey D. Sánchez #onepiece #netflixchile #monosanchez ♬ sonido original – Diego Sánchez

La espontaneidad de Sánchez incluso lo hizo tener un momento con el Presidente Gabriel Boric. Este año, en la inauguración de la Fiesta de la Pampilla en la región de Coquimbo, el Jefe de Estado le dedicó unas palabras a la campaña del cuadro pirata. “Mis respetos al Chino González, a Waterman, qué tremendo goleador. Lo que está haciendo Zavala, increíble el Mono Sánchez. Me caía mal, pero impresionante cómo está jugando”. Lo que no sabía el presidente es que el portero, para su sorpresa, estaba en el público, lo que provocó la euforia de los asistentes. 

Al percatarse de la presencia del “Mono”, Boric remató: “Aguante, tremendo campeonato y tremenda trayectoria, no solo en este torneo”. 

Desde entonces, ambos siguieron en contacto. “Se sacaron una selfie y quedaron amigos. Se hablan por Instagram”, cuenta Gustavo Sánchez. 

En 2024, Coquimbo Unido no pudo replicar la campaña anterior y los resultados no acompañaron a los dirigidos por “Nano” Díaz, que fue desvinculado en octubre. Esto marcó un antes y un después en el club. Esteban “Chino” González, ayudante de Díaz, tomó las riendas de los aurinegros. Y el resto es historia: Coquimbo marcha en la primera posición del Campeonato Nacional, a solo una victoria -o dos empates- de lograr la primera estrella en toda su historia. Y el “Mono” Sánchez, indiscutidamente, ha sido una de las figuras más destacadas del equipo.

La redención del mono

Hoy, a los 38 años, Diego “Mono” Sánchez está a un paso de volver a levantar una copa, la segunda en más de una década. Mucha agua ha corrido bajo el puente. Es el mismo, pero distinto: más viejo, más sabio, igual de intenso. El mismo que alguna vez le prometió a su técnico que no iba a dejar de ser auténtico. Y que ahora, después de su propio calvario, está a punto de completar su largo vía crucis con una sonrisa.

En Coquimbo, dicen que encontró su lugar en el mundo tras la dolorosa salida de Unión Española. Vive con sus dos hijos —el menor juega como lateral en las inferiores del club— y ha reinventado sus cábalas: la última, según su padre, es no cortarse el pelo hasta que termine el campeonato. “Evita hablar de campeonato, no quiere decir la palabra ‘campeón’, y en el plantel tampoco lo harán hasta que levanten la copa”, cuenta Gustavo Sánchez.

Desde su rol de preparador de arqueros, el padre observa también el lado técnico de la hazaña: “Es uno de los arqueros a los que menos le patean al arco. Tiene una coordinación muy buena con la defensa, y eso vale más que una atajada. Muchos hablan del arco menos batido, pero en realidad es la defensa menos batida. Esa conexión es lo que hace la diferencia. Y cuando te llegan poco, hay que estar aún más atento”.

La intensidad sigue siendo la marca del “Mono” Sánchez. “El Diego se toma no sé cuántos paracetamoles después del partido porque sale con la cabeza hinchada de tanto gritar”, dice su padre, como si ese exceso de energía fuera otra forma de amor por el oficio.

Sobre el futuro, Gustavo es honesto: ve difícil que su hijo llegue a la selección chilena. La edad juega en contra, y también su carácter. “No da en el perfil de un arquero de selección: son más sobrios, más fomes”, admite. Aun así, reconoce que llegar a un grande sería un justo reconocimiento a su trayectoria. “Sería el punto culmine de su carrera, pero ahora Coquimbo es el grande”, dice.

Y cierra con una ironía que mezcla orgullo y certeza y el ADN de su hijo: “Imagínate al Diego en la Católica… no te lo imaginas, ¿verdad?”.

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