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Opinión

9 de Noviembre de 2025

ME-O, Artés y Harold: Also starring

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

Una veintena de candidatos presidenciales que se han presentado desde 1990 hasta el 2021 no superaron el 10% de los votos. Salvo uno, todos se esfumaron o han ido de mal en peor. 35 mil firmas es lo que exige la ley para ser candidato solitario, ¿es poco? Esta es la historia de los “un dígito”, y una pregunta del pueblo llano: ¿por qué alguien quiere ser candidato?

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“Todo político quiere ser presidente de su país”. José Miguel Insulza. 2008.

Años atrás, un político con visibilidad mediática citó a una reunión urgente a un grupo de periodistas de un diario de circulación nacional. Sentado en la cabecera de la mesa, miró con rostro acontecido, tono engolado y dramático, y la soltó: “Decidí ser candidato presidencial”.

La autoestima del susodicho era risible. Sus pocos pergaminos habían sido obtenidos a punto de performance mediáticas básicas. Pero él no pensaba que le iría más o menos bien. No, él estaba seguro que llegaría a La Moneda.

Precisemos que ni siquiera llegó a la papeleta de primarias. Luego desapareció del mapa (aunque a veces aletea).

Chile se lo perdió, menos mal.

Los “un dígito”

“Me presentare aunque pierda, porque así invierto en conocimiento para la próxima elección”

Veamos si la premisa funciona. Esta es la lista de los candidatos presidenciales que obtuvieron menos de dos dígitos desde el retorno de la democracia:

1993

  • José Piñera: 6.18%
  • Manfred Max-Neef: 5.55%
  • Eugenio Pizarro 4,7%

1999

  • Gladys Marín: 3,19%
  • Tomas Hirsch: 0.51%
  • Sara Larraín: 0.44%
  • Arturo Frei Bolívar: 0.38%

2005

  • Tomás Hirsch: 5,40%

2009

  • Jorge Arrate: 6,21%

2013

  • Marcel Claude: 2.81%
  • Alfredo Sfer: 2.35%
  • Roxana Miranda: 1.24%
  • Ricardo Israel: 0.57%
  • Tomás Jocelyn-Holt: 0.19%

2017

  • José Antonio Kast: 7,93%
  • Carolina Goic: 5,88%
  • Marco Enríquez-Ominami: 5,71%
  • Eduardo Artés: 0.51%
  • Alejandro Navarro: 0.36%

2021

  • Marco Enríquez-Ominami: 7,61%
  • Eduardo Artés: 1,47%

En total, veintiún postulantes que no lograron entusiasmar ni siquiera a 10 de cada 100 votantes.

¿Pero cuántos candidatos que han tenido un dígito y han sobrevivido con chance en la carrera hacia La Moneda y han crecido en las preferencias?

Malas noticias para los “un dígito”. Existe sólo uno desde 1990: José Antonio Kast. Si llega a la presidencia, sería el primer “un dígito” en lograrlo.

Mi vida por una pantalla

El requisito para ser candidato independiente es reunir el 0,5% de los sufragios válidamente emitidos en la última elección de diputados. Para el 2025, son 35.000 patrocinios.

Aquí existen dos visiones: los que argumentan que mientras menos sean las barreras de entrada -nivel educacional o edad, por ejemplo- , mejor. Y están los que sostienen que 35 mil firmas es laxo. Fanáticos religiosos, activistas deschavetados, felices y forrados, o extremistas de distintos signos, podrían entrar en el ruedo.

Un dato que no se puede soslayar: en Chile todos los candidatos, tengan el porcentaje que tengan y piensen lo que piensen, acceden a la franja electoral gratuita.

Sume que los canales de TV se han autoimpuesto -por diversas razones- invitar a los debates a todos los postulantes, sean irrelevantes o no. Millones de ojos y oídos a libre disposición. Gratis.

En EE.UU discriminan por encuestas y sentido común. En la última elección Jill Stein y Chase Oliver estuvieron, junto a Donald Trump y Kamala Harris, en la papeleta final. Casi nadie se enteró: Stein y Oliver no fueron invitados a ningún debate presidencial televisivo.

35 mil firmas es el 0.22% del actual padrón electoral. Si se pidiera sólo el 1% para ser candidato, serían 156.620 patrocinios.

ArtesTV

Artés ha hecho de la candidatura una profesión. Para enarbolar banderas descoloridas que sin la exposición mediática que aporta una elección estarían relegadas a sucuchos polvorientos.

Artés, un cuadro disciplinado de su personaje, aprovecha la bondad de los canales de TV. Si no, tarde, mal y nunca podría recomendar -como parte de su programa de gobierno- que el modelo educacional chileno debe tener como referente al “sistema educativo soviético”.

Reemplace “sistema educativo soviético” por “sistema educativo nacional socialista”. ¿Lo invitarían a los debates o le darían franja?

Harold, el boy scout

“Es más fácil tratar de ser Presidente de la República que ser presidente de la ANFP”, dijo Harold Mayne-Nicholls cuando, en septiembre pasado, lanzó su campaña presidencial.

Mayne-Nicholls es boy scout: la misión y él, siempre listo. El dirigente deportivo contó que, como muchos políticos, se entusiasmó por las opiniones recibidas en la calle: “debería presentarse a presidente”.

Algunos pican.

Citando a Julien Sorel en Rojo y Negro: “hay personas a las que engañan y otras que se dejan engañar”. Los políticos son del segundo tipo.

Al principio de la campaña no pocos se preguntaron si Harold podría ser el candidato sorpresa, aire fresco. El tapado del pueblo. Porque convenció a Bielsa para que dirigiera la selección, por su perfil apolítico -junto a Kaiser son los únicos postulantes que van por primera vez-, por gozar de fama de buen gestor. Pero no lo ha logrado.

Situarlo en la geografía política cuesta mucho. El centro -donde podría haberse anclado- está famélico. Partió muy tarde la campaña además. Su tono es cansino. Decir que en 1988 votó que NO, cuando votó que SI, afectó su credibilidad.

No tiene partido. No basta con los ideales. Podría haber sido un muy buen candidato a senador. Aporta.

Cuando Marco tenía 30

Cuando Steve Jobs lanzó el primer iPhone, MEO ya pensaba en ser candidato. Era diputado del PS. Su irrupción en la izquierda provocó un desmadre. Fue el primer hijo díscolo de la Concertación, mucho antes que los frenteamplistas.

Ya son quince años de candidato. En 2009 el mundo concertacionista, atisbando su deceso, culpó a Marco de su decadencia. Fue la primera amenaza del fin del binominal.

¿Qué cambiado desde el 2009 hasta hoy? ¿Por qué MEO hoy deambula entre el dos o el tres por ciento en las encuestas y por esos días tuvo en vilo a Frei?

¿SQM? Sí, puede ser. Pero no es todo. Luego de 2009, MEO nunca más fue distinto.

Diario La Tercera, 2009:

–En algún momento dijiste que Lagos era un Presidente que ya no había trascendido a la historia. ¿Sigues sosteniendo lo mismo?
–Ahora lo digo de otra manera: Lagos ya pasó. Lo que tenemos nosotros es un Presidente funcionario, un hombre esclavo de la eficiencia. Pero creo que finalmente lo va a hacer bien. A ver, Frei fue como el hermano tonto, Aylwin el gran abuelo, y Lagos el hermano mayor, el antipático, el mateo del curso. Creo que nunca ha entendido que la vida se construye de compañerismo, lealtad y complicidad. Además, como Presidente, tiene el imperativo de defender lo colectivo, pero lo que está haciendo es defender lo individual, cosa que me parece asquerosa.

–¿Dirías que Lagos se “momificó”?
–Se privatizó, porque funciona como un privado. A mí me gustaría sugerirle algo, que convierta a La Moneda en un mall. Así estaría llegando al fondo de su argumento. ¡Imagínate!, tiene que ser el metro cuadrado más caro de Chile.

–¿Quién te daría más susto en el gobierno: Lavín o Longueira?
– La derecha hace 50 años que anda con erección por llegar al poder y no logran hacerlo democráticamente. Cuando lo hagan, el primer año lo van a hacer regio. Pero al poco tiempo se van a encontrar con dos problemas serios. Primero, que la izquierda en la oposición es terrible, porque tiene gente muy sólida y porque el pensamiento crítico es más de la izquierda que de derecha. Segundo, que este país tiene dolores del alma que no sólo son los derechos humanos sino la desigualdad. Eso le va a pasar la cuenta.

–¿Crees que la Concertación llegue en un solo bloque a las próximas elecciones?
–Creo y espero que no. Pienso en forma diametralmente opuesta a la Concertación, porque no creo en los consensos y sí en la conflictividad.

–Siguiendo tu lógica, si hubiera conflicto en la Concertación, ¿podría haber un cuarto gobierno?
–Sí claro. Soy un convencido que hay que trabajar para el conflicto total.

Final

Siempre existe la posibilidad. Harry S. Truman, Alberto Fujimori, Volodímir Zelenski, Milei, Bolsonaro, Obama y Trump.

Ejemplos de candidatos improbables.

“Si en una de esas, la hago…”.

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