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Sebastián Sichel: “No votaría por Kaiser. Sé que es un gran youtuber, pero para gobernar hay que saber mucho más que eso”

"Lo que está haciendo Johannes Kaiser es regalarle el gobierno a Jeannette Jara", dice en esta entrevista el alcalde de Ñuñoa, quien entra en la disputa presidencial del sector y llama a Chile Vamos a confrontar los proyectos de los republicanos y los libertarios. "Hay que mostrar las diferencias de aquí al día de la elección", subraya el partidario de la candidatura de Evelyn Matthei. Aquí también el exministro habla de sus casi doce meses de gestión y de cómo ha ido logrando destrozar la idea de "ñuñoísmo" que, sostiene, intentó instalar el Frente Amplio.

Por 9 de Noviembre de 2025
Sebastián Sichel
Sebastián Sichel
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel. Fotos: Felipe Figueroa / The Clinic
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Luego de monitorear los estragos que causó una inusual tormenta en pleno mes de noviembre en la capital -que dejó como postal un vehículo flotando en el inundado paso bajo nivel de Villa Frei-, el alcalde Sebastián Sichel llega hasta un café del Barrio Pucará para conceder esta entrevista con The Clinic, en medio de una movida agenda y a solo una semana de la eleccción presidencial.

Sichel, que pide unos huevos revueltos antes de comenzar, cumplirá un año al mando de la comuna el próximo 6 de diciembre. Si bien antes tuvo distintos cargos públicos —ministro de Desarrollo Social, presidente del Banco Estado y vicepresidente ejecutivo de la Corfo— dice de entrada que este es por lejos el rol que más ha disfrutado y en el cual busca proyectarse por varios años más.

Se le ve a gusto. Dice que no se arrepiente de haber pasado de un desafío nacional a uno local, aunque también reconoce “lo malo y lo feo” que ha visto durante su gestión, a la que llegó tras imponerse por estrecho margen a Emilia Ríos, militante del Frente Amplio que encabezaba la alcaldía.

Lo malo, detalla, es el desorden administrativo que dice haber encontrado una vez que asumió y que generó la presentación de tres querellas en las que denuncia un déficit en distintas áreas del municipio.

Dentro de lo “feo”, en tanto, menciona la situación que ha vivido con un grupo de concejales del Frente Amplio que, acusa, no ha comprendido que la gestión municipal “es para los vecinos” y no solo para hacer política.

“Algunos aprendieron a hacer política creyendo que había que destruir todo lo que el otro hace. Y veo que algunos quedan pegados en ese disco”, dice Sichel, quien no esquivará más adelante la elección presidencial que está a la vuelta de la esquina.

—¿Cree que ha habido poca autocrítica del Frente Amplio luego de esa derrota?

—Mi sensación es que no solo no ha habido autocrítica, sino que ha habido superioridad moral y soberbia, porque lo que han hecho es seguir en esta dinámica de la polarización, que creo que es un reflejo de lo que es el gobierno.

El otro día un concejal le echaba la culpa a los medios gigantes que supuestamente no los cubrían. ¡Me estás tonteando! Mira lo que voy a decir, esta no es la actitud del PC, ni del Socialismo Demócratico. Obviamente tenemos diferencias de fondo, si con Alejandra Valle podemos estar en las antípodas de las ideas, pero los veo interesados en que a Ñuñoa le vaya bien. 

“Los municipios deberíamos tener mucho más poder para la toma de decisiones rápidas”

El alcalde Sichel asegura que en estos once meses de gestión ha logrado puntos positivos para distanciarse de la gestión de Ríos. Menciona como ejemplos el aumento de la recaudación en casi un 10% en un año, la iluminación de zonas de la comuna y el disminuir los delitos en un 9%. “La gestión está funcionando en las cosas que son relevantes para los vecinos y no para aquellos que están todo el día en política”, dice. 

—En campaña prometió “destrozar la idea del ñuñoísmo”. ¿Cree que lo consiguió?

—Esa es la ridiculez de creer que Ñuñoa le pertenece a un sector político. Pero sí, la mejor muestra fue el resultado de la elección. En Ñuñoa puede haber gente de izquierda y derecha, puede haber veganos y gente buena para el asado, puede haber evangélicos y judíos… Una comuna no tiene por qué tener un signo político. Lo que tiene que haber es un alcalde que sea alcalde de todos y que haga la pega. La seguridad no significa que no tiene que haber vida nocturna, por ejemplo. 

—¿Qué ha sido lo más difícil que descubrió siendo alcalde?

—La burocracia. Esto es algo que decimos poco los alcaldes, pero los municipios deberíamos tener mucho más poder para la toma de decisiones rápidas. Por ejemplo, me di cuenta de que si quiero instalar un semáforo, tengo que pedir cuatro permisos; si quiero cambiar una vereda, tengo que pasar por seis permisos. Te das cuenta de que los alcaldes parecen tener mucho poder de decisión, pero tenemos en lo mínimo: donde se poda, donde se tapan los hoyos. Pero cuando hay que pavimentar y hacer las grandes cosas, la burocracia del Estado demuestra que no cree en la descentralización. 

Así he llegado a la conclusión de que este gobierno en particular es estatista, pero no descentralizador. Por ejemplo, ¿qué atribución mayor tengo yo, Tomás Vodanovic o Claudio Castro respecto de la que teníamos con el gobierno de Sebastián Piñera? La misma. Por lo tanto, a la verdadera vocación de querer el Estado, tendría que ser entregarle autonomía y poder a los municipios para resolver orden, seguridad e infraestructura.

¿Cuáles son sus prioridades para su gestión?

—Tenemos un plan estratégico con tres patas. Uno, lo que eran las condiciones higiénicas para funcionar y que Ñuñoa perdió, que era orden y seguridad. Creo que hemos avanzando. Miren cómo está Plaza Egaña hoy en día y van a ver que se está haciendo de nuevo y que sacamos la garita de un casino ilegal. Lo segundo es el desarrollo económico: esta es una comuna que venía desde el estallido social cayéndose en patentes, en negocios funcionando, y eso hacía que la gente de Ñuñoa no solo no tuviera pega, sino que tenía que trabajar en otras comunas. Estamos potenciando eso, con mayores alianzas y una inversión en infraestructura mayor.

¿Qué viene ahora? Eficiencia. Quiero que cuando piensen en el municipio, piensen en que es el municipio que más rápido da la patente comercial, que más rápido sacas el permiso de circulación, más rápido consigues un permiso para edificar si cumples la ley. 

Sichel: “La tragedia del Socialismo Democrático y de la DC es una lección que deberíamos tatuarnos los políticos”

El alcalde Sichel dice que durante las últimas semanas se ha tomado días administrativos y ha participado de todo lo que le han solicitado con tal de apoyar la opción presidencial de Evelyn Matthei (UDI), candidata que hasta antes de la veda electoral figuraba tercera o cuarta en la carrera presidencial, alejada de la pole positition. El candidato, eso sí, aclara que no es parte del comando ni de las decisiones estratégicas.

—Al principio era uno de los voceros, eso sí.

—Sí, al principio. Pero lo hemos hablado con otros alcaldes, cuando uno tiene este cargo, te quedan pocas horas al día como para meterse en la planificación. La mejor pega que yo puedo hacer para ayudar en su campaña es mostrar que hacemos mejor la gestión municipal, por eso estoy ahí sacándome la cresta. Ese es mi principal aporte hoy.

Lo hago por una convicción, siendo una persona liberal ante todo: creo que el país necesita alguien que tenga experiencia en la gestión pública. Lo digo como alcalde de Ñuñoa, si llegué a un municipio que lo había administrado gente que nunca había trabajado en nada que no fuera la política y que además casi no tenía experiencia. 

—¿Hoy basta con ofrecer experiencia y equipos? Parece ser que la ciudadanía ya no se fija exclusivamente en eso.

—Estoy de acuerdo. Hay dilemas que marcan la política actual y que hay que enfrentarlos. Uno es el autoritarismo versus democracia. Creo que vienen fuerzas autoritarias de izquierda y de derecha en el mundo que han copado la agenda, asumen el poder y empiezan a despreciar a quien piensa distinto. Eso parece que a la gente no la moviliza hasta que alguien le dice que no tiene derecho a ser como son. Son fuerzas que te persiguen por nacer en otro país, por no pensar como ellos o por amar a alguien que no es del sexo contrario. Ese debate la gente lo entiende cuando es bien explicado.

Hoy escucho una campaña que dice lo mismo desde José Antonio Kast, que es algo que ya venía haciendo el propio Frente Amplio cuando se oponía a todo con el expresidente Piñera. Son las dos caras de la misma moneda las que tenemos que enfrentar, y creo que hay que saber instalarse en ese debate.

Pero hay un segundo clivaje que es importante: la gente lo está pasando mal y hay que solucionarle sus problemas. Por lo tanto, no es solo proponer que nos vamos a poner de acuerdo, porque la gente espera que no le roben el barrio, que los hoyos se pavimenten, que el Estado funcione. A este mundo de centro le ha faltado sintonía. No ofrecer solo paz. Tenemos que ofrecer contenido y decir que tenemos mejores respuestas.

—En las encuestas se muestra un auge de figuras como Johannes Kaiser. ¿Qué representa ese liderazgo?

—Creo que hay gente que se para en la tribuna pública y dice: nosotros somos mejores y al resto hay que despreciarlo. Ese grupo no es tan grande en Chile, son un 20% a cada lado. El resto nos hemos juntado para ofrecer una alternativa en conjunto. 

De todas formas, creo que el ala moderada del mundo de Kast, como Arturo Squella, de quien tengo un profundo respeto, debió haberse abierto a una primaria con Evelyn Matthei, con Ximena Rincón, con gente de centroizquierda, para demostrar que somos más los que estamos entre la centroizquierda y la centroderecha en Chile, y no en esos polos. Ellos suben en las encuestas por el nivel de digresión del resto del sistema. 

Entonces, la pregunta para la próxima elección presidencial va a ser por qué cresta la centroderecha y la centroizquierda en Chile, más la gente independiente, no arman un proyecto político en vez de andar mendigando espacios con estos autoritarismos.

—¿Pero ese no es el proyecto de Matthei?

— Eso es lo que espero que sea Matthei, veámoslo en la elección.

—Pero en las encuestas aparecía cuarta.

—Falta la elección. Espero que sea eso. Pero al final, cuando veo a gente como Carolina Tohá abrazada de Jeannette Jara, creo que ese mundo liberal demócrata, el cual conozco, en realidad no cree en nada de lo que cree Jara, pero ante la desesperanza terminan abrazados. 

La tragedia del Socialismo Democrático y de la DC debería ser una lección que deberíamos tatuarnos los políticos. Si cuando tú bailas con la música del otro, terminas siendo espectador del poder del otro. Lo del Socialismo Democrático es patético, tuvieron los cargos más importantes de este Gobierno y no pueden presentar un candidato competitivo, no pueden meter un tema en la agenda y, por lo tanto, son el arroz graneado del menú principal que básicamente lo pone el Partido Comunista y el Frente Amplio. Es triste.

Sebastián Sichel: “No quiero que haya un presidente que diga que el Parlamento no importa” 

—Todo lo que menciona respecto del Socialismo Democrático le puede ocurrir también a la centroderecha.

—Nos puede pasar lo mismo y de eso yo estoy preocupado. Por eso soy tan obsesivo en demostrar que representamos un proyecto distinto al de Kaiser y Kast.

—¿Cómo evitar ese crecimiento?

—Tienes que enfrentarlos. Yo decidí enfrentarlos sin miedo en 2021. Yo no pienso lo mismo que Johannes Kaiser, estoy orgulloso de que no sea lo mismo. La violación de los derechos humanos en la dictadura es trágica, y tratar al otro a través de adjetivos graves porque piensa distinto, es grave en la política. Creo que no se puede saltar de ser youtuber a presidente de la República sin estudiar, sin prepararse, se lo dije a Boric, se lo digo a Kaiser. Se requiere preparación para ser presidente de la República. Esto no es un juego, no es solo opinar, es administrar. 

—¿Y qué le dice a Kast?

—Creo que José Antonio Kast tiene que demostrar su capacidad de encontrar acuerdos para ser presidente y no lo que ha hecho hasta ahora, que es mostrar las diferencias con todos, que lo ha hecho sistemáticamente. Su política se ha tratado de decir lo malo que son los otros. La pregunta es cuándo va a decir qué es lo bueno que tienen los otros para construir gobierno. Porque quiere ser presidente, no quiere ser jefe de barra. 

—Se suele decir que lo importante es ganarle al comunismo. 

—Hay muchos en la derecha que lo dicen. Por supuesto, pero para ganarle al comunismo hay que sacar el 50+1, no basta con tener el 20% de los fanáticos. Lo demostró en la elección pasada Kast y me da risa cuando me dicen que no apoyé a Kast lo suficiente. O sea, perdón, si el problema fue que Kast no puso en la agenda los temas del electorado. Si creían que porque yo lo apoyaba iba a ser presidente, no saben sumar.

—Y terminó perdiendo…

—Terminó perdiendo por un 10% simplemente porque no le habló a gente como yo, como mis amigos del liceo, de la clase media. No les dijo que la seguridad no es lo único que les importa en la vida, les importa también tener pega y les importa que respeten sus derechos. A mí me importa que mi mujer pueda decidir lo que quiera de su vida, vivir en el barrio que quiere vivir, que la fe de las personas no sea determinante en las políticas públicas (…). Yo quiero que mis hijos vivan en una sociedad libre en el futuro, no quiero que haya un presidente que diga que el Parlamento no importa.

—Usted aboga por enfrentar ese mundo, pero a la luz de lo visto en los debates, no parece que su candidata tomara esa determinación, más allá del controvertido video de esta semana

—Ella fue valiente cuando dijo lo de los trolls y cómo la estaban atacando en redes. Sé lo que pasaba por debajo, porque yo lo viví en mi propia campaña. Y lo hizo en el video, creo que ha tenido el coraje de enfrentarlo.

—¿Pero ha faltado?

—Creo que hay que mostrar las diferencias de aquí al día de la elección. Porque la gente, entre la copia y el original, siempre vota por el original y nosotros tenemos que demostrar que tenemos un proyecto distinto al que representa José Antonio Kast. De partida, por una cosa básica, porque creemos en la libertad de las personas, no solo en la económica. Y segundo, por una cosa de contenido: creemos que la solución para las personas no se logra solo gritando fuerte, sino también haciendo bien la pega y eso lo hemos demostrado en cada lugar que hemos estado.

“Muchos andan cantando victoria antes de tiempo. Eso demuestra la soberbia y superioridad moral de ciertos sectores políticos”

—¿No cree en las encuestas?

—Lo que digan las encuestas a estas alturas… Yo lo viví, lo demostré en una primaria en que se decía que no ganaba. Es un dato que sirve, no lo voy a despreciar, pero es solo un dato. Porque cuando tienes candidatos tan apretados, entre el 15% y el 25%, veamos mejor qué pasa en la elección. 

—¿Ve a algunos muy confiados?

—Muchos andan cantando victoria antes de tiempo. Eso demuestra la soberbia, la superioridad moral en general de ciertos sectores políticos cuando la experiencia nos ha enseñado que diez puntos de diferencia entre ocho candidatos totales, es muy poco. No tengo idea lo que va a pasar. 

—Alcalde, en las encuestas la exalcaldesa aparecía cuarta. ¿Teme que se repita el mismo escenario que ocurrió con usted en 2021? ¿Se han cometido errores similares?

—Ha sido una campaña mucho mejor que la mía porque ha tenido la lealtad de los partidos. Mucho más. Piensa que cuando yo tenía mejores números en las encuestas, ya se me habían descolgado muchos más parlamentarios. La mejor muestra es esa. Esto demuestra que Chile Vamos aprendió la lección de que hay que estar todos detrás del candidato y no empezar a especular de quién se va o no se va hacia un lado. 

—Pero ha habido cierta fuga…

—Han salido, pero son candidatos marginales. A mí me pasó al revés, el grueso se fue altiro cuando gané la primaria, y no al revés.

“José Antonio Kast le regaló el gobierno a Boric, y hoy día pueden hacer lo mismo regalándole el gobierno a Jara”

—¿Cuáles son los errores que ha visto en la campaña de Matthei?

—Más que errores, tenemos un problema como centro y centroderecha de no tener una identidad clara respecto de qué queremos ofrecer. Creo que Evelyn la tiene superclara. Ella es directa, dice las cosas como son, pero el resto vive entre esto y el “no le peguemos a la derecha”. Viven más atemorizados de la elección parlamentaria, de lo que puede pasar con Kaiser y Kast, de lo que no hay que decir, que de lo que hay que decir. Esa lección no se ha aprendido bien. 

—¿No vieron venir a Kaiser? 

 —Creo que no. La verdad, no. Ahora, Kaiser ha crecido a costa de Kast, esa es la verdad. El problema que tenemos acá es que no sabemos qué va a votar el votante liberal, de centro e incluso conservador, me refiero al que está más callado que el resto. El gritón, el fanático, siempre se manifiesta antes. 

Pero lo de Kaiser creo que es una pelea con Kast, y este es el mismo fenómeno que vivió Fratelli de Italia con el partido de Giorgia Melloni en su minuto. No es sorpresa que una vez que los países se polarizan, aparezca alguien cada vez más a la derecha. Te apostaría que a la próxima va a haber una persona más a la derecha que Kaiser y va a haber uno más a la izquierda que Artés.

—Por otro lado, ¿cree que se está mirando en menos el potencial de Jeannette Jara? 

 —Nunca he creído que Jeannete Jara no tenga posibilidad de ser presidenta. A pesar del muy mal gobierno actual, la polarización de la derecha puede regalarle el gobierno a la izquierda, que viene del peor gobierno desde el retorno de la democracia. Es una cosa absurda. 

En el fondo, si terminas con una derecha que niega la violacion de los derechos humanos o que canta la tercera estrofa del himno, como la de Kaiser, o que tiene una agenda que solo cree que la seguridad, ese es el problema de Chile. Si no se entiende que la seguridad es la base, pero que hay problemas económicos y sociales, como la discriminación, probablemente le van a regalar el gobierno a Jara. Entonces, no es que la minimice, creo que lo que está haciendo Kaiser es regalarle el gobierno a Jara, porque mientras más a la derecha tiras la derecha, más crece un mundo de izquierda que es muy extremo, tan extremo como ese, pero le dejas el flanco libre. Eso es lo que pasó con Kast y Boric la vez pasada. 

—¿Cree que a Boric se le pudo haber ganado?

—Se le pudo haber ganado, no tengo ninguna duda. Pero eso necesitaba generosidad, que Kast hubiera entrado a la primaria, que hubiéramos trabajado en conjunto y no irse por la libre. Pero al polarizar la elección, José Antonio Kast le regaló el gobierno a Boric, y hoy día pueden hacer lo mismo regalándole el gobierno a Jara. No porque Jara sea tan buena ni este gobierno sea bueno, si no, simplemente porque le están hablando a un porcentaje que no es mayoritario de la población y que no le va a dar el cincuenta más uno que se necesita para gobernar. 

Si tú le hablas a los fanáticos de Pinochet, si tú le hablas a los fanáticos conservadores, te aseguro que esa no es la mitad más uno de Chile. Tienes que hablarle a la gran mayoría de los chilenos y eso es, creo, lo que está haciendo Evelyn Matthei. 

—Gran parte de la clase política en marzo de este año se imaginaba una segunda vuelta entre Tohá y Matthei. ¿Será que esa eventual moderación no es lo que se está buscando? 

—Respeto mucho a la Carolina Tohá, pero cuando fue candidata les comenté a mis amigos algo bien natural: era un error que siguiera atrapada en esa coalición. Si bailas a la música del extremo, el extremo te va a ganar. Y fue una paliza.

—¿Y Chile Vamos no está en esa lógica?

—Es que en eso sí veo el coraje de Chile Vamos, que cuando quiso y pudo estuvo dispuesto a hacer una primaria, pero en las condiciones que nosotros ponemos, no en las que pedía Kast. Nosotros creemos en el acuerdo de la reforma de pensiones, creemos que tiene que aumentarse la PGU. Ellos, en cambio, nos condicionaron la primaria a rechazarla, que es un chantaje bien mediocre en política. Estoy muy orgulloso de que nosotros hayamos dicho que no. 

Nosotros, a diferencia del Socialismo Democrático, no hemos renunciado y al menos sabemos que estamos entre el 15-20%. Si no ganamos esta elección presidencial, te aseguro que la próxima la ganamos.

“Espero que los partidos de Chile Vamos entiendan que el desafío es construir un proyecto político propio y no bailar al ritmo de republicanos”

—¿Comparte cuando en la campaña de su candidata se comienza a utilizar un lenguaje más duro, a propósito del “gobierno de atorrantes” que mencionó el generalísimo, Diego Paulsen?  

—No son mis tonos. 

—¿Se equivoca la candidata cuando dice que el plan de búsqueda es una venganza?

—No, creo que ella lo aclaró después. Cuando la vi en el debate de Archi y dice que el Plan Nacional de Búsqueda no está funcionando como debería funcionar, me parece que es legítimo. Sí creo que es necesario el Plan Nacional de Búsqueda y creo que este país no tiene que descansar, así nos demoremos 100 años en condenar a aquellos que violaron los derechos humanos y en encontrar a aquellos que fueron desaparecidos por la dictadura. Estoy muy convencido de que la candidata que me representa sí está de acuerdo con eso. 

—Ha señalado que en una eventual segunda vuelta entre Jeannette Jara y José Antonio Kast, votaría por el candidato republicano. ¿Con la misma convicción dice que podría votar por Johannes Kaiser? 

—Por Johannes Kaiser no votaría. 

—¿Tampoco cree que Chile Vamos deba ser parte de un gobierno de Kast o de Kaiser?

—Chile Vamos tiene que preservar su proyecto político, eso es lo más importante. Este es un proyecto político distinto a la derecha más conservadora y autoritaria ligada a José Antonio Kast o Johannes Kaiser. 

Otra cosa es la disyuntiva de por quién voy a votar entre Kast y Jeannette Jara, pero una cosa es votar y la otra es sumarse a un proyecto político. Pero de ser parte del mismo proyecto político, al menos yo no. Espero que los partidos entiendan que el desafío del mundo de la centroderecha y centroizquierda en Chile es construir un proyecto político propio y no bailar al ritmo ahora de republicanos, si no tener un baile propio y construir acuerdos. 

 —¿Por qué hace la diferencia entre Kast y Kaiser, si Kaiser nació de los republicanos? 

 —Partamos de lo básico, todo el respeto por Johannes Kaiser, pero lo que sé es que es un gran youtuber, y para gobernar créeme que hay que saber mucho más que eso. 

Fue diputado pero todavía no entiendo mucho cuál es su experiencia para hacer un buen gobierno. Para ser alcalde a mí me cuesta después de haber sido ministro, de todo lo que he estudiado en mi vida. No es llegar y opinar.  

Y segundo, yo he visto a Johannes Kaiser confrontar con cosas que para mí son esenciales. La protección de los derechos humanos es universal, sea el régimen de Maduro o el régimen de Pinochet, para mí es esencial. La condena permanente de los delitos de lesa humanidad es esencial. Aquí he visto relativismos sobre esa dictadura y hasta homenajes a gente como Miguel Krassnoff que mató gente y que está condenado a mil años de prisión.

No tengo por qué sacrificar ningún tipo de convicción por quién va a ser presidente, voy a defender mis convicciones como lo he hecho siempre, y yo sé que esto me ha costado en política.

Sichel: “¿Kast quería que lo aplaudiera solo porque Boric era mal candidato?”

En esa parte de la coversación, el alcalde Sichel recuerda la carta de compromisos democráticos que en media campaña de segunda vuelta de 2021 entregó a José Antonio Kast para que este la firmara. “Era un mínimo, como que no iba a revindicar la figura de Pinochet, que nos asegurara que no se iba a retroceder en el aborto en tres causales, que nos asegurara que las minorías sexuales iban a poder darse un beso en la vía pública o casarse si quisieran, que para mí son cosas super importantes”, menciona. 

—El candidato no le perdona hasta hoy ese compromiso 

—Pucha, entonces, ¿qué? ¿Quiere que lo aplaudiera solo porque Boric era malo? Otra cosa es que yo tuviera que salir a aplaudir cosas que dijo Kast en la campaña: él dijo que lo del aborto en tres causales iba a desparecer, lo dijo. Entonces, cómo no le iba a pedir lo básico si yo estoy casado con una mujer, soy hijo de una madre soltera. 

—¿Chile Vamos debería volver a pedirle esta carta de compromiso a José Antonio Kast en caso de que él pase a segunda vuelta? 

—He visto que José Antonio Kast hoy día parece más abierto a escuchar. Eso en mi época era imposible. De hecho, en 2021 hablé lo del aborto en tres causales con él por teléfono y me dijo que no. Veamos si en la segunda vuelta de ahora es capaz de incorporar parte de esto, no sé si un compromiso democrático, que en su momento yo lo exigí porque él tenía retrocesos dentro de su programa de gobierno. No era una carta que se me ocurrió porque sí. 

Hoy día no he visto que dice esas cosas de sus anteriores campañas, pero espero que parte importante de las cosas de Evelyn Matthei estén. Pero como creo vamos a ganar, y lo creo sinceramente, creo que la cosa va a ser al revés, que Kast deberá decir qué cosas para él son importantes en un gobierno de Evelyn Matthei y que deberíamos incorporarlas. 

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