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Eduardo Cruz-Coke

Ciudad

18 de Noviembre de 2025

El culebrón que sacude a los Cruz-Coke: familia dividida entre apoyar a exesposa para sepultar a Eduardo con sus mellizos o a hijo del acusado, que recurrió a la justicia para impedirlo

La familia Cruz-Coke no solo está dividida por el triple homicidio de Eduardo y sus hijos, sino también por la nueva hipótesis que algunos parientes levantaron esta semana: que “el asesino anda suelto”, pese a que su cuñado está en prisión preventiva y su hermana imputada. A esa grieta se suma otra aún más amarga: la disputa por el cuerpo de Eduardo, que lleva un mes en el SML mientras un bando —alineado con la exesposa— busca sepultarlo junto a sus hijos en Isla de Maipo, y el otro, encabezado por el hijo de los acusados, exige llevarlo al mausoleo familiar. El sobrino presentó un recurso de protección acusando discriminación del fiscal y reclamando ser el pariente con mejor derecho, prolongando un duelo atrapado entre sospechas, rencores y decisiones judiciales.

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Una nueva hipótesis de la familia Cruz-Coke comenzó a circular esta semana con respecto al homicidio de Eduardo Cruz-Coke y sus dos hijos menores de edad, crimen ocurrido el pasado 18 de octubre al interior de su casa en La Reina.

Marta Lagos, prima de la víctima y de una de las imputadas por su asesinato, aseguró que como familia tienen la convicción de que “el asesino anda suelto”. Esto, pese a que actualmente el esposo de la hermana de Eduardo (Trinidad Cruz-Coke) se encuentra en prisión preventiva y es el principal sospechoso del homicidio de su cuñado y de los dos adolescentes.

“Nosotros estamos convencidos que el asesino anda suelto. Las circunstancias son terriblemente complejas, muy distintas de lo que ha salido en los medios. Para empezar, el motivo económico no se sostiene, porque la que hereda es la exseñora, que lleva diez años divorciada”, señaló Lagos.

A esa tensión se sumó otro conflicto: la disputa por la entrega del cuerpo de Eduardo, que ya cumple un mes en el Servicio Médico Legal sin sepultura. El sobrino de la víctima —Pedro Sepúlveda Cruz-Coke, hijo de Trinidad Cruz-Coke y Jorge Ugalde— interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago para impedir que una prima de la familia retire el cuerpo y lo entregue a la exesposa de Eduardo, quien busca sepultarlo junto a sus hijos en Isla de Maipo.

En contraste, Pedro pretende que su tío sea enterrado en el mausoleo familiar, decisión que sus cercanos sostienen como una forma de “restablecer el derecho” y evitar que terceros —según él, de parentesco más lejano— decidan sobre el destino final del cuerpo.

Según información a la que pudo acceder The Clinic, el hijo de Trinidad Cruz-Coke —y por tanto sobrino de Eduardo— interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago con el objetivo de frenar lo que considera una decisión arbitraria del fiscal de flagrancia, Francisco Lanas: permitir que parientes más lejanos retiren el cuerpo del exdirector de fotografía desde el Servicio Médico Legal, donde permanece hace un mes sin sepultura.

El recurso, presentado por Pedro Sepúlveda Cruz-Coke, sostiene que él es el pariente más cercano habilitado para hacerse cargo del entierro, puesto que su madre —única hermana del fallecido— está imputada en la investigación por el triple homicidio y, por tanto, legalmente impedida de cumplir ese rol. Pese a esto, según la acción judicial, el fiscal Lanas habría decidido entregar el cuerpo primero a un primo en segundo grado.

Para la familia cercana de Eduardo, esta decisión abre una grieta más en una trama ya marcada por sospechas y rencores cruzados. Pedro busca que el cuerpo sea sepultado en el mausoleo familiar, mientras una prima en segundo grado —alineada con la exesposa de Eduardo— pretendería entregarlo a ella para cumplir el deseo que atribuyen al director de fotografía: descansar junto a sus hijos en Isla de Maipo. Esa disputa simbólica y jurídica ha terminado enfrentando a ramas enteras del clan Cruz-Coke, dejando el cuerpo en un limbo y el duelo congelado.

En el escrito, Pedro acusa haber recibido “un trato discriminatorio, equivalente al de un imputado”, pese a no tener esa condición procesal. Recalca además que la ley establece que corresponde entregar el cuerpo al “pariente más próximo”, y que no existe razón legal para preferir a familiares en grados más lejanos que jamás ingresaron una solicitud formal. La situación, insiste, vulnera su “integridad psíquica” y su derecho a la igualdad ante la ley.

Con esto, la muerte de Eduardo abre un nuevo capítulo en la fractura de la familia: la imposibilidad de ponerse de acuerdo ni siquiera en el destino final del cuerpo de un hombre asesinado junto a sus hijos.

El triple homicidio y el único detenido

El 18 de octubre, Eduardo Cruz-Coke —director de fotografía ligado a Teletón— fue encontrado muerto junto a sus hijos mellizos de 17 años. Hoy, el único detenido por el triple homicidio es su cuñado, Jorge Ugalde Parraguez, esposo de Trinidad Cruz-Coke, quien también figura como imputada en la investigación.

La Fiscalía sostiene que Ugalde habría planificado el crimen para quedarse con una millonaria herencia familiar, hipótesis que se conecta con un presunto intento previo de envenenamiento ocurrido años atrás.

Sin embargo, el prefecto inspector Jorge Abatte, de la PDI, abrió la puerta a otras posibilidades al señalar:

“Tenemos acreditada la participación del imputado y su presencia en el sitio del suceso, pero la investigación no termina acá, así que no se puede descartar que existan otras personas involucradas”.

Así, con el cuerpo de Eduardo detenido en un limbo judicial y familiar, y con parientes enfrentados por quién tiene el derecho —y la autoridad moral— para decidir su sepultura, la tragedia de La Reina sigue sumando capítulos.

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