Una máscara de Halloween ensangrentada, una herencia y un envenenamiento previo: las pistas que apuntaron al cuñado de Eduardo Cruz-Coke como el triple homicida de La Reina
Durante semanas, el país creyó estar frente a una tragedia familiar: un padre que habría asesinado a sus hijos y luego se quitó la vida. Pero las pericias forenses y el trabajo de la Brigada de Homicidios y la Fiscalía Oriente cambiaron por completo la historia. Hoy, el psicólogo Jorge Ugalde, cuñado del fotógrafo Eduardo Cruz-Coke, será formalizado como el autor del triple homicidio ocurrido en La Reina. Según la investigación, habría planificado el crimen para quedarse con una millonaria herencia familiar, después de un intento fallido de envenenamiento y años de disputas silenciosas. Por estos hechos, la hermana de la víctima, Trinidad Cruz-Coke también tendría una participación, por lo que declaró como imputada.
Por Sebastián Palma y Jaime Pinochet 4 de Noviembre de 2025
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Hace un año, el fotógrafo Eduardo Cruz-Coke habría sido víctima de un intento de envenenamiento. Según personas de su entorno, las sospechas apuntaban a su cuñado, Jorge Ugalde. No hubo denuncias ni acusaciones formales. Tampoco una mudanza desde la casa de La Cañada 6652, en La Reina, donde convivía en el mismo terreno con su hermana y su cuñado.
Lo que sí hubo fue una atención médica que confirmó la intoxicación y conversaciones en voz baja con algunos de sus amigos más cercanos, a quienes les confesó sus sospechas. Pero, aún con la desconfianza instalada dentro de su propia familia, decidió no denunciar.
Quizás no quiso avivar una disputa que ya venía desde hacía años: la herencia que había dejado su padre, Eduardo Cruz-Coke Madrid, fallecido en 2017.
El tiempo siguió su curso y el fotógrafo —con larga experiencia en el mundo cultural y televisivo— pensó que esas heridas podían, de algún modo, cerrarse. Era propio de él creerlo. Sus cercanos lo recuerdan como un hombre afectuoso, generoso y empático. Por eso, cuando comenzaron a circular las versiones iniciales que hablaban de un parricidio, casi todos se negaron a creerlas. “Metería las manos al fuego por él”, era la idea que se repetía en cada llamado.

“Creo que es unánime. No hay nadie, ni un rastro de alguien, que pudiera decir algo distinto de Eduardo. Era una persona de una sensibilidad incorruptible”, contó a The Clinic su primo, el músico y vocalista de UPA!, Pablo Ugarte.
“Su vida eran los niños”, añadió Felipe Miranda, amigo y compañero en Teletón, donde ambos realizaban los clásicos documentales de la campaña de recaudación. Los mellizos de Eduardo, asesinados a sangre fría, justamente eran beneficiarios de la fundación.
“Siempre hablaba de sus hijos. Escuchaba los audios que mandaban los niños, estaba pegado al teléfono hablando con ellos. No creo que alguien pueda decir algo malo de él”, recordó el animador Koke Santa Ana, quien compartió extensas jornadas de grabación con Eduardo.
“Solo tengo buenas palabras para él. No hay nada que pueda decirte malo de una persona tan linda como el Edu”, añadió la cineasta Lorena Giachino, con quien Cruz-Coke trabajó por más de veinticinco años.
Pero, pese a esa confianza en la reconciliación familiar, nada mejoró. Jorge Ugalde, psicólogo de la Universidad de Chile, habría urdido un plan para eliminar a la familia política que —según la investigación— le impedía acceder a una millonaria herencia.
Todo comenzó en 2014, hace exactamente once años, cuando el 4 de octubre Ugalde, su esposa Trinidad Cruz-Coke y sus suegros, Eduardo Cruz-Coke Madrid y Herta Japke, formaron la sociedad “Inmobiliaria e Inversiones Cruz Coke Japke Limitada”. En los papeles parecía un corretaje familiar. En la práctica, sería el inicio de una tragedia.
Sin embargo, lo que aparentemente escondían estos movimientos, eran amarrar el amplio patrimonio de bienes raíces que tenía el patriarca de la familia: cuatro inmuebles, entre los que destacaba el terreno de La Cañada, en La Reina. Esto, porque Cruz-Coke Madrid los cedió a esta sociedad para obtener el 83,6% de la participación.
¿Sabía el fotógrafo de estos movimientos notariales? ¿Tenía idea de que su hermana y su cuñado habían quedado como propietarios del patrimonio familiar?
Son preguntas que aún intentan responder el fiscal Francisco Lanas y los detectives de la Brigada de Homicidios de la PDI. Hasta ahora, sólo hay sospechas y declaraciones dispersas. Pocas certezas, pero suficientes para empezar a delinear el móvil.
Pero lo que sí es cierto, es que al morir Eduardo Cruz-Coke Madrid en 2017 y Herta Japke en 2022, la totalidad de los bienes familiares quedaron en manos de Trinidad Cruz-Coke y su marido Jorge Ugalde en la sociedad conformada en 2014. Por ende, ambos dueños absolutos del patrimonio familiar, avaluado en más de mil millones de pesos.
Por ello, de acuerdo a fuentes del caso, la tesis más fuerte detrás de este triple crimen en La Reina eran las disputas que se pueden haber suscitado por estos enredos y disputas familiares, que se habrían amplificado con la muerte de la madre de los hermanos Cruz-Coke en 2022.
Curiosamente, la última foto que publicó en su cuenta de Instagram el documentalista de televisión fue un recuerdo de su madre fallecida. “Ayer, hoy y siempre”, escribió el pasado 11 de octubre. Quizá algo intuía.
“Sobre las motivaciones, tenemos indicios preliminares que dicen relación con diferencias familiares”, comentó ayer el fiscal Francisco Lanas.
El plan que no funcionó en La Reina: simular un robo con homicidio y avisar a la policía unas horas después
“La escena siempre habla”, comentaban anoche los detectives después de confirmar la detención de Jorge Ugalde, acusado de ser el autor del triple homicidio en La Reina.
Según las pericias policiales, el psicólogo habría diseñado un plan meticuloso para terminar con la vida de su cuñado y sus sobrinos. Todo comenzó la mañana del sábado 18 de octubre. Entre las once y la una de la tarde, el imputado habría adormecido a los mellizos Federico y Eduardo con algún fármaco mezclado en la comida.
Con los niños dormidos, atacó al fotógrafo. Si hubo gritos, nadie los oyó. Con un cuchillo o un destornillador, le habría provocado varias heridas en el cuello. Eduardo alcanzó a resistir: los moretones en sus antebrazos, según el informe del Servicio Médico Legal, revelan un intento desesperado de defensa.

Tras asesinarlo, fue por sus hijos. De acuerdo al análisis criminal, Ugalde habría tomado un cojín para asfixiarlos mientras dormían, bajo el efecto del sedante. Nunca llegaron a despertar.
Luego intentó encubrirlo todo. Dejó una pistola a fogueo y una máscara de Halloween en la escena del crimen, con la intención de simular un robo con homicidio. Aquella máscara —encontrada más tarde entre sus pertenencias— tenía rastros de sangre de Eduardo Cruz-Coke. Esa huella biológica sería clave para vincularlo directamente con los asesinatos y justificar su detención.
Pero el plan no terminaba ahí. Parte de su coartada incluía pasear al perro por las calles del barrio, entre Monseñor Edwards y Príncipe de Gales, para marcar una rutina. Sin embargo, lo hizo más de una vez. Una cámara lo registró caminando con una bolsa de papel hacia el canal San Carlos, en avenida Tobalaba. Minutos después, se le vio regresar sin ella. La policía cree que allí se deshizo del arma homicida.
De vuelta en su casa de La Cañada 6652 en La Reina, esperó hasta las 19:20 para llamar a la policía. Los detectives que participaron en las diligencias aún recuerdan el tono de esa comunicación: una voz fría, sin angustia ni signos de conmoción.
“Los fallecidos eran su cuñado y sus sobrinos. Una escena insoportable para cualquier persona. Pero su tono era plano, sin emociones”, contó a The Clinic una fuente del caso.
Dos semanas después la PDI detuvo a Jorge Ugalde en La Reina. No opuso resistencia. Fue trasladado al cuartel de la Brigada de Homicidios, donde se preparaba su declaración. Quienes estuvieron presentes aseguran que su actitud siguió siendo la misma: distante, imperturbable.
“En un principio se habló de un posible parricidio. Pero las pericias, los registros de cámaras y los antecedentes recopilados permitieron acreditar la participación directa del imputado en el sitio del suceso”, explicó el prefecto inspector Jorge Abatte.
Para hoy, cerca del mediodía, está prevista la audiencia de formalización por triple homicidio calificado. En paralelo, la fiscalía continuaba con nuevas diligencias: se esperaba la eventual detención de dos personas más, entre ellas, la de Trinidad Cruz-Coke, quien ya declaró como imputada en un caso que se perfila como uno de los crímenes más estremecedores de la última década.

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