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Diego Pardow en el Senado. Foto: Agencia UNO.

Política

27 de Noviembre de 2025

Tatiana Klima, Pía Mundaca y Ana Lya Uriarte: el equipo externo del Gobierno que colaboró en el salvataje de Pardow en el Senado

Un grupo de cinco exmiembros del actual Gobierno actuaron tras bambalinas para respaldar al exministro de Energía en el libelo acusatorio. Excolaboradores cercanos al exministro y también otros cercanos al Presidente Boric volvieron a la política más activa y cruzaron el charco para dialogar con senadores de oposición y así desactivar la novena acusación constitucional en contra de un miembro de esta administración.

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Un abrazo entre el exministro de Energía Diego Pardow y la ministra de la Secretaría General de la Presidencia, Macarena Lobos, selló el pasado martes las complejas semanas que había enfrentado el exsecretario de Estado, tras ser acusado constitucionalmente por la oposición a propósito del error de cálculo en las alzas de las tarifas eléctricas.

Para que la acusación prosperara debían alcanzarse 26 votos a favor en el Senado. Sin embargo, el primer capítulo solo obtuvo 17 apoyos, mientras que el segundo llegó a 21. Evópoli, RN, Demócratas y Social Cristianos fueron los conglomerados que no se plegaron con la iniciativa opositora y permitieron que Pardow sorteara el trámite.

La clave del salvataje a Pardow estuvo en las gestiones de la ministra Segpres, Macarena Lobos; su subsecretario, Nicolás Facuse; y el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, quien —afirman congresistas— tiene una influencia significativa en el Senado.

Con esta acusación, el equipo mencionado suma su novena victoria en lo que va de esta administración en cuanto a sortear libelos acusatorios. Pero no fueron los únicos actores relevantes: también operó un equipo externo compuesto por exmiembros de este Gobierno, que contribuyó tanto a alinear al oficialismo como a provocar el descuelgue de senadores de la centroderecha.

La “asesoría externa” liderada por viejas autoridades de confianza de La Moneda

Entre llamados telefónicos, mensajes de WhatsApp y conversaciones en encuentros sociales, un grupo que se define como “amigos de Diego” colaboró en el clima que atravesaba el Parlamento, enrarecido —dicen— por el factor electoral y el trámite de la Ley de Presupuestos.

Entre ellos, la exministra de la Segpres y cercana a la expresidenta Michelle Bachelet, Ana Lya Uriarte; Pía Mundaca, exjefa de gabinete de Carolina Tohá cuando era ministra del Interior; Pamela Torres, exjefa de gabinete del propio Pardow; Francisco Cox, el abogado que lo defendió en la acusación constitucional; el primer jefe de gabinete del Presidente Gabriel Boric, Matías Meza-Lopehandía; y la anterior encargada de prensa de Presidencia, Tatiana Klima.

Al igual que en la evaluación que hicieron los ministros del Gobierno, este grupo vio una complejidad mayor en desactivar el libelo acusatorio en la Cámara. Por eso, desde el primer momento, se enfocaron en hablar con senadores.

Según fuentes de este grupo, se intentó transmitir la idea de que había que “subir el nivel de la discusión”, pues aceptar el libelo dejaría un precedente complejo: acusar constitucionalmente a alguien por una decisión comunicacional.

En esa línea, se hizo énfasis en que el Senado debía mostrar “una visión de Estado” y, particularmente, dialogar con los parlamentarios de oposición, transmiten las mismas voces.

Para la transmisión de ese mensaje, señalan miembros del grupo, fue clave la participación de Uriarte, quien durante su paso como ministra de este gobierno cosechó buenas relaciones con los senadores opositores. Lo mismo, dicen estas voces, con Pía Mundaca, quien estableció vínculos con algunos parlamentarios de derecha en la tramitación de las leyes de seguridad, cuando trabajó junto a Tohá.

Otro mencionado es Meza-Lopehandía, quien contribuyó a coordinar el tono del Frente Amplio durante estas conversaciones, que habían empujado por que el oficialismo se posicionara enérgicamente contra el libelo.

De hecho, algunos indican que fueron ellos quienes más influyeron. Sin embargo, otros miembros del mismo grupo afirman que esa lectura es una exageración, pues la labor legislativa requiere una acción importante de la Segpres y muchos intentaron ayudar con conversaciones, aportar datos, hacer averiguaciones, entre otros.

De hecho, grafican su intervención como “una ayuda en lo que se pueda a un amigo que está en una situación compleja”, dice un miembro.

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