José Miguel Insulza (PS): “Todo el mundo tiene su punto y final, pero no tengo intenciones de salir de la política”
El senador dice que no volverá a ser candidato en una elección, pero a la vez descarta que eso signifique su retiro de la arena en la que se estrenó en 1961. En esta entrevista, el "Panzer" también se refiere al encuentro que el expresidente Eduardo Frei —de quien fue ministro— tuvo con José Antonio Kast. "Si me preguntan a mí, no me habría juntado con Kast", afirma. Asimismo, reflota sus diferencias con el Frente Amplio, a quienes acusa de querer llevar el timón del progresismo, a pesar de que "el Presidente Boric entendió bien que la idea del remplazo estaba terminada". Y sobre la izquierda, dice que hay sectores que "no han reaccionado frente a la existencia del siglo XXI".
Por Jorge Palacios 30 de Noviembre de 2025
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Un retrato con Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, se ubica en uno de los tantos muebles que decoran la sala de estar del departamento en Providencia en el que vive José Miguel Insulza (PS).
Ministro en los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y de Ricardo Lagos, exsecretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y senador por Arica hasta el 11 de marzo de 2026 —tras su derrota el 16 de noviembre pasado— Insulza ya tiene clara algunas de las actividades que realizará cuando deje el servicio público, el próximo año.
Actualmente afina los detalles de un libro de entrevistas que publicará en coautoría junto a sus colegas Francisco Chahuán (RN) y Jaime Quintana (PPD), el que se liberará antes de que los tres dejen la Cámara Alta. No es el único libro al que le ha dedicado tiempo, pues también se encuentra desarrollando uno en el que cuenta dos etapas importantes de su vida: sus años como ministro de Relaciones Exteriores (con Frei) y del tiempo en el que fue el líder máximo de la OEA. 20 años, de los 64 que lleva en política.
La próxima semana será uno de los invitados de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la feria literaria más importante de Latinoamérica. Será expositor junto a Josep Borrell, exencargado de asuntos internacionales de la Unión Europea (UE).
En esta entrevista, el “Panzer” —apodo que se ganó debido a su carácter en los cargos que ha ostentado desde 1961, cuando era dirigente estudiantil— relata que son los temas relativos a las relaciones internacionales con los que, precisamente, espera mantenerse vigente.
Lo anterior luego de no resultar electo como senador en la Región de Valparaíso, zona en la que fue la cuarta mayoría en el pacto oficialista, a una notable distancia de Karol Cariola (PC) y Diego Ibáñez (Frente Amplio), quienes resultaron electos, además de Carolina Marzán (PPD), que si bien no alcanzó un escaño, sí lo superó por amplia ventaja.
“No esperaba salir cuarto, francamente“, dice, aunque también afirma que tampoco esperaba resultar elegido, dado que su nombre surgió ante la falta de figuras socialistas que disputaran el Senado en esa región.
“Cuando estudié las cifras de los candidatos al principio, mostraban que lo más probable es que yo fuera tercero”, cuenta. Y sigue: “Carolina Marzán en las encuestas no mostraba los votos que tuvo finalmente. Pero yo partía de la base de que lo más probable era que resultaran electos Cariola e Ibáñez, como lo fue. Yo estoy satisfecho”.

“El Presidente Boric entendió bien que la idea del remplazo ya estaba terminada, pero no todos los del Frente Amplio lo ven así”
—¿Por dónde cree que pasó su resultado?
—Bueno, Karol y Diego llevaban mucho tiempo trabajando. Y yo llegué allá el día en que se quebraron las candidaturas del PS. Hubo ocho comunas de la región en las que no alcancé a hacer campaña.
Insulza es de quienes considera que, en la elección parlamentaria, el oficialismo salvó los muebles: si bien el resultado no fue auspicioso —no consiguieron mayoría en ninguna cámara—, tampoco fue del todo terrible, puesto que, dice, la oposición tampoco alcanzó los 4/7 necesarios para hacer modificaciones constitucionales.
—¿Y qué viene ahora para usted?
—Ciertamente no voy a volver a ser candidato de nuevo. Si lo hago, tendría 86 años. Bueno, Germán Correa, excandidato a senador, tiene 85 años (ríe). Yo llevo muchos años en política. Diría que mi profesión es de político, pero lo que he hecho más en mi vida, desde el punto académico y todo lo demás, son relaciones internacionales. Voy a seguir en eso.
—¿Esta derrota no es un punto y final en su carrera política?
—No, no. Todo el mundo tiene su punto y final. Evidentemente voy a estar menos visible, pero no tengo intenciones de salir de la política. Además, yo dejé el comité central del PS a mediados del segundo gobierno de Piñera. Ahí no vuelvo más.
—¿No considera que su partido cedió en Valparaíso? El Frente Amplio y el PC aparecieron como nuevos partidos anclas en la zona.
—El problema está en la caída de la fuerza del oficialismo en Valparaíso, que fue reflejo de lo que pasa en el resto del país. Además, Cariola e Ibáñez tenían varios años de despliegue en Valparaíso. Él hizo una campaña pausada y con mucho tiempo, con calma. No proyectó muchas ideas de qué había que hacer en la región, sino que habló de consolidarla. Ella tenía una enorme popularidad y lo hizo muy bien.
Ahora, tengo la impresión de que ni el PS ni el PC tienen competencia por el liderazgo. Quien sí ha sido más agresivo es el Frente Amplio. Son más básicos. Esta molestia que generaron por el hecho de que haya sido designada Paulina Vodanovic como jefa de campaña me pareció algo completamente desproporcionado. Además, ellos fueron el único partido que exigió una cantidad de candidatos mayor a los que ya tenía.
—Pero ellos eran la bancada más grande del oficialismo y se mantuvieron así tras la elección.
—Se mantienen siendo la bancada más grande, porque son los que llevan más candidatos. Las comparaciones no son válidas en este caso. El ánimo del PC era empujar a su candidata presidencial y del PS era retener lo que teníamos. Pero el Frente Amplio no. Fueron más exigentes. Eso fue lo que provocó problemas importantes, como que no hubiera una unidad total.
—En base a lo que dice, ¿le genera preocupación que el Frente Amplio se concentre en ser una especie de timón en el progresismo?
—El Presidente Boric entendió bien que la idea del remplazo ya estaba terminada. Pero no todos los del Frente Amplio lo ven así.

Insulza por foto de candidato republicano con Frei: “Si me preguntan si yo me habría juntado con Kast, no, no lo habría hecho”
La imagen de José Antonio Kast junto al expresidente Eduardo Frei no pasó desapercibida ni en la Democracia Cristiana (DC) ni en el oficialismo ni tampoco en la candidatura presidencial de Jeannette Jara.
Que el exmandatario de la Concertación apareciera junto al candidato republicano generó molestia en la directiva de la DC, que llevó a su único expresidente vivo al tribunal supremo del partido para que se efectuaran las mayores “sanciones”. Ese actuar, dice Insulza, fue exagerado, quien es de la idea de que Frei, a pesar de que emitió un comunicado afirmando “puntos comunes” con Kast, no explicitó ni llamó a apoyar al candidato presidencial.
—¿Esperaba que el expresidente tomara un rol en esta etapa de la elección?
—En realidad él no tomó un rol, sino que se lo asignaron. El señor Kast le pidió una entrevista y el presidente la aceptó y lo invitó a su casa. Eso ha estado en primer plano, naturalmente, y, a mi juicio, se ha exacerbado el tema por parte de la Democracia Cristiana. Pero no creo que vaya a ser protagonista ni creo que tenga pensado participar en un evento de campaña.
—El hecho de tomarse una foto con el candidato no es menor.
—Tomarse la foto fue importante porque me imagino que también trataron de contactarlo desde la candidatura de Jara. No he conversado con él. No he tenido la oportunidad de hacerlo. Seguramente tenga una conversación con él la próxima semana por otros asuntos. Pero no va a tener un protagonismo ni mucho menos.
—¿Frei se equivocó al aceptar la reunión? Porque el encuentro ocurrió en un contexto en el que él no se ha mostrado contento por el apoyo de la DC a Jara.
—Me junto cada vez que puedo con el presidente Frei, pero yo nunca comento las cosas que él hace, porque tenemos una relación de trabajo muy importante, una amistad muy antigua. O sea, si me preguntan si yo me habría juntado con Kast, no, no me habría juntado con él. Pero eso es otra cosa.
—Fue su ministro y subsecretario. ¿Por qué cree que el expresidente Frei toma la decisión de reunirse con Kast?
—No creo que él haya provocado esto: el pedido de entrevista vino de Kast, quien se juntó con la familia Piñera también ese día. Eso fue una cosa que ocurrió no porque la haya buscado él. Ahora, ¿por qué decidió recibirlo? No sé. Me costaría saber en qué tono lo recibió y de qué manera, porque si a uno le piden una reunión en su casa, normalmente uno dice que sí.
—Frei emitió un comunicado público en el que habla de que tenía varios puntos en común con Kast.
—Sí, pero no anunció que fuera a votar por él ni llamó a votar por él. Desgraciadamente estamos en un momento en que si uno se junta con alguien, eso tiene un significado político. Yo me junto con un montón de gente, con cualquier persona que me pida una reunión. Ha venido mucha gente a mi casa en este último tiempo y sin que yo tenga ningún tipo de acuerdo con ellos.
—Pero cuando se es candidato presidencial, todas las señales importan…
—Tiene un significado político, sin duda. Si el presidente Frei hubiera tenido reuniones con Kast y con Jara no habría pasado nada, pero no parece que fuera a una reunión con la segunda.
“La elección está cuesta arriba, sin lugar a dudas”
—¿Cómo Jara puede contrarrestar un episodio así?
—No hay alguna forma de contrarrestarlo. Quedó la imagen de que Frei está en un lado, aunque no creo que haya querido proyectar esa imagen, pero fue lo que quedó. Ya será difícil borrarla. Lo único que podría contrarrestarlo es una reunión entre ella y Frei, pero eso parece que no va a ocurrir.
—¿Ese panorama no complejiza a la candidatura oficialista?
—Tengo una buena opinión en cómo Jara ha llevado su campaña. Ella lo tomó como una candidatura de centroizquierda y lo ha jugado así. No ha tenido respuestas suficientes, pero eso no es responsabilidad de Jara, sino que demuestra la enorme separación que se ha ido produciendo entre centro político y la izquierda en los últimos años.
—Si no ve una forma de contrarrestar el episodio de Frei, ¿quiere decir que la presidencial ya está jugada a favor de Kast?
—Vamos a hacer todo el esfuerzo para tener la mayor cantidad de votos. La elección está cuesta arriba, sin lugar a dudas, pero nunca se sabe. No haré pronósticos porque es una pésima idea, además cuando el evento está tan cerca. Alguien dijo que los pronósticos tenían que ser a largo plazo, para que nadie se acordara, o tan inmediatos que son obvios.

El Gobierno, según Insulza: “La catástrofe del primer plebiscito nunca pudo disiparse”
“No hay que olvidar que en la primera campaña del Presidente Boric, en primera vuelta en 2021, fue fuerte y agresiva”, recuerda Insulza cuando se le pregunta por su afirmación de que la izquierda está alejada del centro.
De ese período de tiempo, el que ubica entre el estallido social de 2019 y la elección de Boric a finales de 2021, dice, “cualquier líder de la izquierda al que se le quiera encontrar algo en contra de nosotros, se le podrá encontrar”.
En esa línea, dice que aún hay roces que se mantienen vigentes y que esos son los que alteran el apoyo del mundo concertacionista a la figura de Jara.
—¿Por qué?
—Por las cosas que se dijeron. Algunos, como el presidente Lagos, no tienen objeciones con que les pasen por encima, pero no hay que olvidar que el propio Presidente Boric dijo que la Constitución que llevaba la firma de Lagos era la de “los cuatro generales”.
Si bien esa postura del mandatario ha cambiado, se han dicho cosas que no han sido fáciles de remediar. Boric ha hecho un esfuerzo grande en sobrepasarlas, como también Jara. Nosotros también hemos hecho un esfuerzo para dejar de lado esas cosas, pero las heridas todavía están abiertas.
—¿No se resolvió teniendo un Gobierno conjunto?
—En el Gobierno hubo una buena relación, aunque no tan sólida o estrecha como con los ministros de la Concertación. Hubo buen diálogo en una serie de aspectos. Lo que faltó es una mejor relación entre el PS y el Frente Amplio. Nosotros nunca tuvimos una reunión con el Frente Amplio. Hemos tenido numerosas conversaciones con el Presidente, pero bilaterales entre el FA y socialistas nunca existió.
—Algunos plantean como una idea contraintuitiva de que el legado del Presidente Boric sea pasarle el gobierno a una figura que consideran de extrema derecha.
—Absolutamente. No olvidemos que cuando nos reunimos por primera vez algunos senadores con Giorgio Jackson, el principal ministro por entonces, nos decía que el gobierno tenía dos partes: antes y después del plebiscito. La catástrofe del primer plebiscito nunca pudo disiparse. La mala calidad de la Constitución y la catástrofe del plebiscito fueron decisivas para este Gobierno.
—¿Una derrota de Jeannette Jara en la presidencial se le puede atribuir al Gobierno?
—No creo. Aquí no hay un culpable. Todos lo somos en alguna manera, si eso se produjera. La victoria tiene muchos héroes pero la derrota es huérfana.
—Las nuevas incorporaciones del equipo de Jara sumaron a rostros de lo que fue la Concertación. ¿Cómo ve al equipo de segunda vuelta?
—A mí no me llamó en lo absoluto la atención que fuera Paulina Vodanovic la jefa del comando, pero la convocatoria de algunos nombres que están más marcados con el gobierno de Lagos me llamó la atención.
—¿Eso es suficiente para dar vuelta el resultado?
—No, no creo. Pero bueno, yo esperaré que se dé vuelta.
Posible mandato de Kast: “No creo que esto se vaya a transformar de la noche a la mañana en una dictadura, pero existe el riesgo”
—¿Qué le falta a la candidatura de Jara para dar una sorpresa?
—Una bola de cristal, para saber por qué reacciona de determinada manera un tercio del electorado nacional, los nuevos votantes obligados.
—¿Y su equipo de segunda vuelta falló?, teniendo presente que dejó el equipo Darío Quiroga y un embajador que presentaron no duró ni 12 horas en el cargo.
—En el equipo de segunda vuelta están todos los que tienen que estar, porque realmente todos se dan cuenta que esta es una batalla muy fundamental. Yo digo que hay unas casi batallas que sí se ganaron, como que la derecha no tenga 4/7 en el Congreso para cambiar la Constitución. Pero al mismo tiempo estamos dando una batalla, que es por sacar la mayor cantidad de votos posibles, de convencer a la gente de que la elección de una persona como Kast…
—¿A qué se refiere?
—Me llama la atención cuando gente de Demócratas se incorpora al comando de Kast. No es que los repudie, soy malo para repudiar las cosas, pero la verdad es que es tan opuesto a lo que pasaba hace dos o tres años que es difícil de definirlo.
En los tiempos de Piñera “1”, uno pensaba que la derecha podía votar muchas cosas de las que estuviésemos en contra, pero a fin de cuentas era una derecha democrática que teníamos y no se iba a juntar con esos gallos. Y ahora están en el comando… entonces hay un cambio que todavía me cuesta definir.

—¿Ve oportunismo en ellos?
—No, no es oportunismo, es la convicción de que la elección que viene es la más importante en la historia del país. No sé cuántas veces se ha dicho ‘esta es la elección decisiva’… y no es tan así.
Ahora, para no ser sólo críticos de ese lado, creo que hay sectores de la izquierda que no han reaccionado frente a la existencia del siglo XXI. O sea, todavía algunos actúan como si existiera la Unión Soviética, como que cualquiera que fuese antinorteamericano sería estupendo. Realmente demuestran que se quedaron en los años de la Guerra Fría.
—¿No es de los que cree que, si gana José Antonio Kast, la paz social se vería vulnerada?
—En la sociedad existen los contrapesos. No creo que realmente esto se vaya a transformar de la noche a la mañana en una dictadura, pero realmente existe el riesgo de que poco a poco se vaya transformando.
—En el comando de Jara se habla de un riesgo democrático.
—Provocaría una reacción muy fuerte. Ahora, no olvidemos que el Kast anterior propuso salirse de Naciones Unidas; y el Kast de ahora no propone salirse de Naciones Unidas, porque tiene a algunos exdiplomáticos que trabajan en su comando.
Sí dice que hay que salirse de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). No creo que vaya a pasar, no pasaría, porque sería muy negativo. Lo hace para prever cosas que van a hacer, que tienen en su programa, y que sean acusados ante la CIDH, pero no hay que olvidar que para salirse de esos organismos hay que hacer la de Maduro: salirse del organismo completo.
—En un eventual gobierno de derecha, ¿qué sector debería tomar el rol de ser oposición?
—Necesariamente tienen que ser los partidos que se expresen en el Congreso de mejor manera.
—El Frente Amplio, en ese caso, por tener mayor representación en la Cámara.
—Y nosotros, los socialistas, en el Senado. A lo mejor logramos conversar como no lo hicimos durante los cuatro años del gobierno de Boric. El PC me imagino que también va a estar con un rol fuerte.
—¿Fue un intento fallido hacer una coalición tan amplia desde el PC a la DC?
—Desgraciadamente la salida de algunos echó a perder mucho las cosas. La Federación Regionalista Verde Social junto a otros se sentaron solo para irse. No tenían el menor interés en quedarse, tenían otros planes. Eso sí perjudicó. Eso se pudo usar para decir que no se unieron todos.
Tal vez, lo mejor habría sido trabajar con las fuerzas políticas que realmente existían, una coalición con menos partidos, pero con más fuerza y peso habría sido mejor. Esto de repartirle a todos no funciona.


