Tiempo Libre
23 de Diciembre de 2025Juan Pablo González, el director que llevó a “Mucho Gusto” al primer lugar en la guerra de los matinales: “Usamos mucho el concepto de indignación”
Tras su comentada llegada en mayo desde Chilevisión, Juan Pablo González asumió la misión de ordenar la casa en el matinal. Tomó un fierro caliente en un canal que atravesaba un escenario de incertidumbre, marcado por cambios en la plana ejecutiva. Hoy, con una audiencia sólida y con “Mucho Gusto” quedándose con el cetro del matinal más visto del año —en desmedro de “Contigo en la Mañana”—, González analiza su gestión con miras al Festival de Viña del Mar, donde asumirá el rol que dejaron Álex Hernández y Rodrigo Norambuena.
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En las últimas semanas, en el equipo de “Mucho Gusto” hay ánimo de celebración. La dupla de Karen Doggenweiler y José Antonio Neme ha encabezado reuniones donde los agradecimientos son mutuos entre todo el equipo. Un clima que contrasta con el que se vivió a comienzos de año, cuando la incertidumbre marcaba el día a día tras los cambios en la plana ejecutiva que derivaron en la llegada del director ejecutivo Patricio Hernández. Su arribo trajo consigo la incorporación de dos nombres fuertes a las huestes de Vicuña Mackenna: Carlos Valencia y Juan Pablo González, ambos ligados al entretenimiento, y este último con la misión de liderar la franja matinal, un espacio que hasta entonces le era ajeno.
Ese desafío marcó un punto de inflexión en su carrera. Cuando Hernández le propuso dirigir “Mucho Gusto” y encabezar el proyecto, González respondió con una pregunta: “¿Por qué crees que tengo las condiciones?”. A partir de ese momento, se dedicó a ver todos los matinales. Hasta entonces, nunca había trabajado en este formato: su trayectoria estaba ligada al desarrollo y la programación de espacios de entretención como “Fiebre de Baile”, en Chilevisión, y “Vértigo”, “Mucho Lucho” y “¿Quién quiere ser millonario?”, en Canal 13.
Además de liderar el matinal, González entró a Mega como director de proyectos estratégicos del canal. A su amplio currículum se suma que fue el director de la última Teletón y, de cara a 2026, Hernández lo eligió como el nuevo director del Festival de Viña del Mar, cargo que ya había ocupado entre 1995 y 1999. Veinticinco años después, sentado en el patio del canal, analiza los ajustes realizados en “Mucho Gusto”, destaca la consolidación de un equipo sólido y reflexiona sobre su experiencia en entretención, el giro que dio el matinal este año tras pasar del alero del departamento de prensa al área de entretención.
—¿Qué se ajustó para llevar al Mucho Gusto a ser el matinal más visto del año?
—Primero que nada, en mi plan inicial no estaba contemplado hacerme cargo del matinal. Fue un desafío que me planteó Patricio Hernández, y yo le respondí: “¿Por qué crees que tengo las condiciones?”. Mi trayectoria ha estado siempre ligada al mundo de la entretención y los programas nocturnos, pero él insistió en que sí las tenía. A partir de eso, me apliqué y comencé a observar todos los matinales, incluido “Mucho Gusto”. De ese análisis se desprendieron varias de las decisiones que tomamos.
—¿Cuáles fueron esas conclusiones?
—Una de las primeras fue entender la fortaleza que tenía el matinal de este canal. “Mucho Gusto” ya contaba con atributos muy claros, especialmente en ciertos espacios, como el bloque internacional con Marianne Schmidt , que otros matinales no contemplan o no desarrollan con la misma profundidad.
—También hay que agradecer las circunstancias. Este año, especialmente, ha sido muy noticioso en términos internacionales, con temas como Trump o Maduro, y ese contexto le ha dado al programa una solidez importante. Para nosotros, ese espacio se ha transformado en un pilar. Dentro de estas observaciones, una de las claves fue detectar las fortalezas del equipo.
—¿A qué te refieres?
—Hay varios panelistas de mucho peso. Roberto Saa, por ejemplo, en el área económica, habla con autoridad, conocimiento y experiencia, y además explica las cosas de manera simple. Entonces empezamos a preguntarnos cómo esas áreas podían darle sentido a la pauta y cómo construir noticias desde temas que realmente afectan a las personas: el bolsillo, las alzas, decisiones que impactan la vida cotidiana.
—¿Cómo se traduce eso en la práctica?
—Un ejemplo claro es la cobertura internacional. A veces había conflicto en la Franja de Gaza y el matinal la enfrentaba con información muy dura, casi técnica: cifras, embarcaciones, datos difíciles de procesar. Eso había que volverlo más cercano, más cotidiano, para que se entendiera de otra manera. A partir de ahí empezamos a construir una pauta más ágil, más rápida, con más noticias y con un verdadero arsenal de temas. Así, si una noticia no funcionaba, pasábamos de inmediato a la siguiente.
—¿Y el rol del panel?
—Fundamental. Dándole espacio a panelistas que tienen peso propio, como Karim Butte, que pueden abordar los temas con autoridad y profundidad, y ayudar a que la información conecte mejor con la audiencia. Así también destaco a Mauricio Morales en política, que son panelistas que dan claridad y solidez.
Entre el 1 de abril y el 22 de diciembre de 2025, Mega lideró ampliamente la competencia matinal en su horario, según la nueva medición. En miles de personas, el canal obtuvo un rating promedio de 354.012, un alcance total de 12.565.193 personas y un 30,0% de share, superando a Chilevisión (28,9%), Canal 13 (26,7%) y TVN (14,2%). La diferencia se consolida tanto en rating como en participación de audiencia, confirmando el liderazgo sostenido de Mega durante el año. Este logro, González también lo comparte con Mónica Araya, productora ejecutiva del matinal.
Ajustando los movileros
Juan Pablo González revela también que, tras su llegada, se realizaron reuniones con los movileros para entregar directrices sobre cómo salir a la calle y abordar la llamada “noticia en desarrollo”. Una lógica que, tal como se ve en pantalla, muestra a los equipos móviles caminando, recorriendo los espacios y conversando con la gente.
—Hicimos un trabajo con los movileros que antes no se había hecho: cómo enfrentar ciertos despachos, porque, aunque parezca ridículo, eran despachos muy de prensa. Si tú te quedas quieto, sin moverte, terminas contando solo una información, lo que tenías preparado de antemano. En cambio, al ir recorriendo, al ir mostrando, empiezan a aparecer personas, situaciones inesperadas, huecos dramáticos que no estaban planificados.
Ese enfoque llevó a reforzar el trabajo en terreno como uno de los pilares del programa.
—Nos apoyamos mucho en la calle, porque desde ahí surgen muchas cosas: gente que quiere hacer un reclamo, expresar una molestia. Nosotros usamos mucho el concepto de indignación y tratamos de recoger en qué situaciones la gente puede sentirse afectada o indignada por algo injusto, desde una toma, una subida de precios o una reacción frente a un hecho internacional. Esos motores son los que estamos intentando detectar y buscar, pero también explicar: dar una explicación clara, fácil y entretenida.
—¿Se trata de una gran fórmula editorial?
—No. Más que grandes recetas, son pequeños ajustes en la manera de contar las historias. No diría que son claves, pero sí marcan una diferencia. Empezamos a hacer la noticia literalmente en desarrollo: caminando por Meiggs, recorriendo, dejando que la noticia esté viva, que pueda pasar algo, que se te acerque alguien y que la información se construya en tiempo real.
En esos pequeños ajustes, González también conversó con José Antonio Neme. “Hablamos de que, el año pasado, Mega quería convertir su noticiero central en una especie de show de noticias. Entonces yo le decía al Jose que el matinal, en cierto modo, también funciona así: es un espacio que te da la libertad de tomar lo que está pasando, interpretarlo, estar de acuerdo o no, cuestionarlo y abordarlo desde distintos puntos de vista”, agrega el ejecutivo.
—¿Es difícil encontrar ese sello entre no frivolizar y no ser excesivamente duro?
—Por ahora tenemos algunos días asignados a la semana en los que iremos incorporando esos contenidos. No quiero adelantar cuáles, pero la idea es ir dejando instalados espacios más relajados, más sueltos, de modo que, cuando no haya contingencia informativa, ese tipo de contenidos no resulte extraño para la audiencia de “Mucho Gusto”. Que no sea una sorpresa que un día estemos bailando o cocinando, como si nunca se hubiese hecho antes. Cuando tú vas construyendo una historia del programa junto a la audiencia, esos cambios dejan de ser ajenos.
—¿Cómo se logra ese equilibrio?
—Creo que reforzamos el foco del programa y le dimos más peso a los panelistas. Y hay algo que puede parecer muy simple, pero que fue determinante: también le dimos tranquilidad al equipo. En la llegada entregamos serenidad, confianza, un espacio para trabajar con calma, porque veníamos de un período de muchos movimientos. No es la primera vez que me toca llegar a un lugar en ese contexto y, cuando eso ocurre, la tranquilidad empieza a notarse y los resultados comienzan a aparecer.
Karen Doggenweiler y las elecciones presidenciales
El 18 de agosto, “Mucho Gusto” y Karen Doggenweiler anunciaron que la conductora dejará de manera momentánea y parcial el programa de Mega.
En específico, la comunicadora no participó en los bloques ni debates con foco político ni en los contenidos relacionados con la carrera presidencial, con el fin de evitar posibles conflictos de interés.
—La segunda parte del año estuvo marcada por la campaña política y también por la salida temporal de Karen Doggenweiler, algo que fue informado públicamente. ¿Cómo manejaron ese escenario?
—Ese es un sello que nos caracteriza. Nosotros invitamos a los candidatos a conversar al programa y, en ese contexto, preferimos no sacar completamente a Karen, considerando que era una parte involucrada. La decisión fue acotar su participación y resguardar el equilibrio editorial, manteniendo la transparencia con la audiencia.
—¿Un cambio de gobierno implica también un cambio en la línea editorial y de pauta del matinal?
—No, en lo absoluto.
—Lo pregunto porque suelen aparecer críticas respecto a los contenidos, acusando inclinaciones hacia la izquierda o la derecha.
—Yo creo que el matinal —no puedo hablar por todo el canal, aunque imagino que aplica igual— tiene que mantener independencia, sea cual sea el gobierno de turno. Si el programa tomara partido por un sector u otro, la gente empezaría a cuestionarlo. Nosotros tenemos que cuestionar lo que está mal hecho, venga de donde venga. No podemos encontrar todo bueno de un lado y todo malo del otro, porque ahí se pierde la objetividad.
—¿Cómo se traduce eso en pantalla?
—Eso se refleja muy bien en José Antonio Neme. Independientemente de su tendencia política, cuestiona lo que está mal. Y eso es lo que lo distingue: no es partidario ni partidista en sus comentarios. Cuando algo está mal, está mal, y hay razones claras para decirlo. El matinal tiene que seguir manteniendo objetividad e independencia en todo tipo de análisis, sin importar el tipo de gobierno.
—En esa misma línea, también hay críticas por la cobertura de delincuencia y delitos violentos en el matinal. ¿Está sobrerrepresentado ese tema en pantalla?
—Hace unas cuatro o seis semanas veníamos instalando con fuerza espacios de entretención, y estaban funcionando bien, especialmente los jueves y viernes. Pero de repente empiezan a pasar cosas en Chile —y en el mundo— que hacen muy difícil abrir esos espacios. Lo decimos en broma: el guionista de Chile y del mundo está muy impactante. Después de noticias como una eventual escalada entre Trump y Maduro, pasar de golpe a una sección de cocina no conecta.
—Pero la crítica apunta a una sobreexposición de hechos delictuales.
—Nosotros, créeme, muchas veces quisiéramos no contar esas noticias. Hoy mismo el Jose hablaba de un asalto en plena Navidad. Pero son cosas que están pasando, y si no las contamos, quedamos fuera de la realidad. No siento que estemos exacerbando el tema. Vamos a seguir en la misma línea, con o sin cambio de gobierno: ni más ni menos.

—¿Cómo se decide qué cubrir?
—Se muestran los hechos que sean relevantes y diferenciadores. Un asalto más o un portonazo común quizás no amerita el mismo espacio, pero si hay un elemento distinto, algo que es importante comunicar, claro que hay que estar ahí. Esa es la responsabilidad que asumimos.
El sello de Juan Pablo González
Con los resultados sobre la mesa y el triunfo anual de “Mucho Gusto”, Juan Pablo González dice que la clave está en la soltura que fue adquiriendo el programa y en la variedad de puntos de vista que conviven en su relato. Una mezcla que resulta especialmente interesante en el cruce entre el mundo de la prensa —representado por Mónica Araya, productora ejecutiva del matinal— y la mirada de González, proveniente del ámbito de la entretención.
Esa combinación ha permitido construir una forma distinta de abordar las noticias, con mayor relajo y naturalidad, sin perder profundidad ni rigor, y explica buena parte del rendimiento que hoy celebra el equipo del matinal.
—¿Cuál sientes tú que es el sello que ha quedado de manifiesto este año en el matinal?
—No sé si tiene que ver con la edad, con la trayectoria o con la forma de trabajar, pero creo que he aportado una cierta tranquilidad al equipo. Y esa tranquilidad permite que la gente se abra, opine, discuta, se manifieste. Eso enriquece la conversación y también las pautas.
Y sobre su rol en Viña también adelanta. “Hemos pensado cómo integrar contenidos del Festival de Viña del Mar al matinal, un material único y exclusivo de Mega, que seguirá marcando una diferencia con el resto de los programas de la franja”.



