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Ivonne Baki, cuando era embajadora de Ecuador en Estados Unidos en 2020. Foto: Gobierno de Ecuador.

Política

14 de Enero de 2026

El anuncio de Ivonne Baki como carta a Secretaria General de la ONU y el incierto ambiente que podría complicar el camino de Bachelet

Ecuatoriana de ascendencia libanesa, amplia trayectoria diplomática y cercanía con el presidente de Estados Unidos. Esas son algunas de las características que han resumido el perfil de la ex canciller latinoamericana que irrumpió en la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas. Si bien desde el mundo diplomático señalan que su nombre no tiene un peso comparable al de la expresidenta de Chile, justamente su carácter más burocrático podría transformarse en una salida de consenso para los miembros del Consejo de Seguridad del organismo.

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“La diplomática de todos los gobiernos” es el apodo que le han dado en Ecuador a Ivonne Baki, la nueva carta que compite por convertirse en la próxima secretaria general de las Naciones Unidas y que podría transformarse en un nuevo obstáculo en la carrera de Michelle Bachelet por el mismo cargo.

Fue en septiembre del año pasado cuando el Presidente Gabriel Boric, en medio de su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, anunció que el Estado de Chile oficializaría y respaldaría la candidatura de la dos veces expresidenta.

Chile quiere contribuir activamente a este esfuerzo colectivo. Y para ello es para mí un tremendo honor anunciar aquí, desde Chile, que nominaremos a Michelle Bachelet Jeria como candidata a la Secretaría General de Naciones Unidas”, sostuvo el mandatario en dicha instancia.

Desde ese discurso hasta ahora se han sumado otros nombres a la carrera, como Rafael Grossi, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), y la costarricense Rebeca Grynspan, quien actualmente lidera la agencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).

Esta semana, además, se sumó la ecuatoriana Ivonne Baki con el apoyo del Estado del Líbano, con una foto en redes sociales con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que generó atención en el mundo diplomático y que fuentes de dicha esfera no leen esta irrupción, necesariamente, como un buen anuncio.

Esto, dado que si bien Estados Unidos es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y tiene poder de veto, mostrar demasiada cercanía con uno de esos cinco miembros —China, Francia, Rusia, Estados Unidos y Reino Unido— no es una buena señal para el resto de los países.

En esa línea, desde la Cancillería descaran que el apoyo que le dió el Canciller chino a Bachelet corra de la misma manera, pues la expresidenta no hizo una declaración con aquello, pues la idea, comentan, es abrir la candidatura perfilar el respaldo regional de Latinoamérica, por eso han concentrado en destacar con el apoyo de México, Colombia y Uruguay.

En contraste, Baki no cuenta con el apoyo, aún, de Ecuador y además, comentan fuentes diplomáticas, el hecho de que a Baki la apoye el Líbano podría convertirse en un flanco, dado que ese Estado se ha declarado enemigo de Israel y es un estrecho colaborador del gobierno de Trump.

Una nueva carta en un marco de incertidumbre

Baki proviene de la alta sociedad ecuatoriana y desde la década de los 80 ha participado en la vida diplomática, primero como cónsul en Beirut, capital del Líbano, de donde provienen sus padres. Luego, en 1998, fue embajadora de Ecuador en Estados Unidos, donde conoció a Trump y forjaron una cercanía.

De hecho, en el año 2000, ya fuera de su cargo, creó la fundación Galápagos Conservancy con ayuda de quien hoy es presidente de Estados Unidos y, en 2004, cuando se realizó el concurso Miss Universo en Ecuador, Baki era ministra de Comercio Exterior, Industrialización, Pesca y Productividad. En ese contexto se reunió nuevamente con Trump, ya que —según conocedores de esa relación— el origen de su vínculo tenía que ver con el mundo del show business.

Con todo, ella se ha mantenido en la órbita diplomática ecuatoriana hasta ahora e incluso fue la embajadora de Ecuador en Estados Unidos en 2020, durante la administración de Lenin Moreno.

A pesar de su trayectoria, señalan algunos de los miembros que siguen de cerca la campaña de Bachelet a la Secretaría General de la ONU, su nombre no es necesariamente más competitivo que el de la expresidenta, ni que el de Grossi o Grynspan. Sin embargo, en el escenario actual, donde Trump es un actor relevante, el resultado de la elección es impredecible.

Ahora bien, lo que sí podría abrirle una opción a Baki es que los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no logren llegar a un punto de acuerdo y opten, como suele ocurrir, por un diplomático de carrera, sin una tendencia política marcada y capaz de gestionar el organismo sin un protagonismo excesivo.

Con todo, fuentes de Cancillería indican que la supuesta animadversión de Trump hacia la candidatura de Bachelet no es tal y que la expresidenta cuenta con una buena carta de presentación para concitar un apoyo transversal entre los líderes del Consejo de Seguridad. Como ejemplo, mencionan que Bachelet fue parte de la Escuela de Defensa de Washington, una casa de estudios conocida por su postura crítica frente a los regímenes de Venezuela y Cuba.

Pase lo que pase, según declaró el mismo Presidente Gabriel Boric ayer en la noche en conversación con Tolerancia Cero. En esa entrevista aseguró que “vamos a formalizar esa candidatura” antes de que asuma el presidente electo José Antonio Kast.  “Estamos viendo los plazos con la presidenta, en conversaciones también con otros líderes mundiales, pero el objetivo es formalizar esa candidatura”, insistió.

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