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Iván Poduje

Política

20 de Enero de 2026

El Poduje de Ricardo Lagos: la historia detrás del nombramiento como ministro de un reconocido “laguista” y antiguo crítico del liderazgo de Kast

La inminente llegada de Iván Poduje al Ministerio de Vivienda de José Antonio Kast reactiva una relación poco recordada y hoy incómoda: su cercanía directa, técnica y política con Ricardo Lagos, forjada desde los proyectos Bicentenario y consolidada durante la frustrada candidatura presidencial de 2016.

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El anuncio del inminente nombramiento de Iván Poduje como ministro de Vivienda en un eventual gobierno de José Antonio Kast no solo instala al polémico urbanista en la primera línea del poder. También reactiva una historia que incomoda por igual a la derecha dura, que hoy lo recibe, y a la centroizquierda que alguna vez lo reconoció como propio: su relación estrecha con Ricardo Lagos.

El primer acercamiento entre ambos se produjo durante el primer gobierno del exmandatario, cuando Poduje participó en los llamados proyectos Bicentenario. No lo hizo desde un rol protagónico ni institucional, sino en una posición secundaria, casi de apoyo, que en su entorno grafican con una palabra coloquial: “suche”.

Desde ese lugar, recuerdan quienes han escuchado su versión, Poduje conoció de cerca la lógica de los grandes proyectos impulsados por Lagos para conmemorar el 2010, una experiencia que marcaría su posterior admiración por esa forma de entender la infraestructura como política de Estado.

Sin embargo, el vínculo más cercano se construyó años después, cuando Lagos trabajaba en En vez del pesimismo, el libro donde delineó su mirada estratégica del país y dejó entrever —sin decirlo— la posibilidad de un regreso presidencial.

En ese proceso, Poduje apareció como interlocutor técnico. Recibió borradores, discutió textos y aportó ideas en un terreno que siempre fue central para el exmandatario: infraestructura, expansión del Metro, transporte regional, tranvías y grandes obras públicas como relato de país.

Poduje, de hecho, participó en el panel del lanzamiento del libro junto a Máximo Pacheco y el propio Lagos. Además, dio entrevistas a medios de comunicación en relación al trabajo editorial del exmandatario y su rol en el lanzamiento: “Lo que me motivó fue encontrarme con un libro que pone el tema que a mí me interesa y que le afecta a mucha gente, que es la ciudad, y el libro tiene la virtud de presentar entre 12 y 15 propuestas superconcretas para mejorar la calidad de vida en las ciudades”, señaló.

Cuando la opción de una repostulación de Ricardo Lagos comenzó a tomar forma, Poduje ya estaba dentro. Su paso a la órbita de la campaña fue natural. Se incorporó para trabajar contenidos programáticos y acompañar al expresidente en conversaciones territoriales. Su rol fue técnico —infraestructura y grandes proyectos—, pero su compromiso fue político.

En la prensa de la época se le identificó sin ambigüedades como laguista. Él mismo lo asumió así y hasta hoy no lo niega.

Desde el interior del comando, la particularidad de Poduje fue evidente. Según dirigentes del equipo de campaña, Poduje no respondía a la orgánica ni a los partidos: el urbanista se relacionaba directamente con Lagos. “No con el segundo ni con el tercero”, dicen quienes participaron de la campaña.

Esa condición —visible, influyente, pero no orgánica— lo convirtió en una figura excéntrica dentro del comando. Una “estrella solitaria”, dicen con ironía quienes lo acompañaron del proceso.

El desenlace de la aventura presidencial de Lagos el 2016 fue abrupto. El retiro del apoyo socialista, vivido por su entorno como una traición, sepultó la candidatura y levantó la del periodista Alejandro Guillier. Para Poduje —sin experiencia partidaria ni recorrido en la trastienda política— fue un aprendizaje. La campaña se desarmó, el proyecto quedó aislado y el episodio marcó a quienes habían apostado por ese regreso.

Tras el naufragio, el vínculo no se cortó. Según cercanos a Poduje mantuvo contacto regular con Lagos y con personas de su entorno más cercano. Hubo encuentros privados y almuerzos que se repitieron durante años. Eso hasta que el propio Lagos comenzó a retirarse de la vida pública, afectado por el paso del tiempo y problemas de salud; el contacto se fue haciendo menos frecuente.

Ese historial es el que hoy vuelve con fuerza. El mismo urbanista que defendió el legado de Lagos está a punto de asumir un ministerio de José Antonio Kast. En el círculo más cercano del ex Presidente Lagos, la situación no pasa inadvertida.

El contraste se vuelve aún más evidente si se consideran las críticas que el propio Iván Poduje formuló públicamente en el pasado contra José Antonio Kast. En una entrevista concedida en 2024, Poduje puso en duda su proyección presidencial y cuestionó su estilo político: “No creo que José Antonio Kast sea presidente. No está a la altura de los desafíos modernos que tiene el país. Es un candidato muy conservador para el Chile de hoy y creo que no han sido afortunadas varias de sus declaraciones, vinculadas a la odiosidad y la polarización”, dijo entonces.

Según personas que compartieron con Lagos durante y después de la campaña de 2016, la cercanía que Poduje mantuvo con él hoy genera incomodidad, precisamente por el contraste político que implica su desembarco en la derecha dura.

El propio Lagos, retirado de la primera línea política y con una vida pública cada vez más acotada debido a su avanzada edad, no ha emitido opinión sobre el nombramiento. Tampoco ha habido contacto reciente con Poduje, confirman quienes siguen en su entorno.

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