Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
Ilustración: Sandro Baeza

Ciudad

10 de Febrero de 2026

Intento de incendio, arañazos a un gendarme y 12 traslados de módulo en menos de un año: la seguidilla de alertas antes del presunto canibalismo del “Chico Ignacio”

Antes del homicidio que remeció al penal de Huachalalume, Manuel Ignacio Fuentes Martínez acumuló agresiones a funcionarios, riñas con armas blancas, incendios provocados y traslados internos constantes que llevaron a Gendarmería a declarar agotadas todas las alternativas de control. Los informes penitenciarios revelan una cronología de señales previas que antecedieron al particular crimen.

Por Jaime Pinochet y Sebastián Palma
Compartir

Antes de quedar bajo investigación por homicidio y canibalismo, la defensa de Manuel Ignacio Fuentes Martínez recurrió a tribunales argumentando que el interno no lograba adaptarse al régimen penitenciario debido a su alejamiento del núcleo familiar. Según ese escrito, la imposibilidad de recibir visitas presenciales y encomiendas desde Santiago habría incidido en un deterioro progresivo de su conducta y su estado emocional al interior del penal de Huachalalume.

El objetivo del recurso era obtener su traslado a un recinto más cercano a la Región Metropolitana. La solicitud fue acogida: en una audiencia realizada el 2 de febrero, apenas una semana antes del asesinato de su compañero de celda, el Juzgado de La Serena autorizó su traslado al Complejo Penitenciario de Rancagua, medida que no alcanzó a concretarse.

Sin embargo, los antecedentes penitenciarios a los que tuvo acceso The Clinic describen un escenario distinto al expuesto por la defensa. La falta de adaptación de Fuentes Martínez no respondió únicamente al desarraigo, sino a un patrón persistente de mala conducta al interior del recinto, marcado por conflictos reiterados, agresiones y resistencia a las normas del régimen penitenciario.

Desde su ingreso al Complejo Penitenciario de La Serena, el 6 de marzo de 2025, Fuentes Martínez fue objeto de reclasificaciones y traslados internos constantes. En menos de nueve meses transitó por doce módulos distintos —31, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 51, 52, 53, 54 y 58—, con permanencias breves, asociadas principalmente a enfrentamientos con otros internos, problemas de convivencia y episodios de violencia.

La cronología de incidentes graves del reo investigado por canibalismo

El 8 de julio pasado, a las 10.40 horas, el reo agredió al gendarme Jonathan Uribe Sandoval mientras era trasladado de la oficina de clasificación hacia los módulos del centro de cumplimiento del penal de La Serena.  

“Golpes de puño” en diversas partes del cuerpo y rasguños en las manos y orejas fueron el detalle de las lesiones expuestas en la denuncia que se presentó al Ministerio Público. Este movimiento se había hecho cotidiano para el asaltante, pues al no adaptarse en los módulos, debía estar bajo análisis constantemente.

Dos meses después, ocurrió un nuevo hecho de gravedad con la participación del “chico ignacio” como protagonista. Según documentos de Gendarmería, a los que tuvo acceso The Clinic, Fuentes Martínez se enfrascó en una riña con estoques artesanales en el módulo 45 de la cárcel serenense. 

Este pelea a muerte entre internos fue captada por las cámaras de seguridad del recinto, lo que activó un dispositivo de seguridad. 

Se encontraba riñendo con elementos corto punzantes, debiendo ser retirado del sector, momento en que el citado interno opone resistencia activa al procedimiento, negándose a egresar de forma voluntaria del patio, en una actitud agresiva y desafiante en contra del personal de Gendarmería, debiendo reducir al recluso haciendo uso racional y proporcionado de la fuerza”, se lee en el escrito de la institución. 

Por esta riña, el reo resultó con heridas en sus manos provocadas por las armas construidas por los propios internos. 

Los castigos no hicieron efecto en este joven delincuente. El aislamiento y la restricción de visitas no provocaron un cambio de actitud. Por el contrario, el comportamiento del “chico ignacio” empeoró e incluso intentó una especie de motín para atentar contra su vida y la de sus compañeros de celda. 

El 10 de noviembre de 2025, el reo generó un incendio a las 15 horas en el módulo 91 del penal. Esta situación de emergencia fue alertada por el teniente Alexis Lillo, quien estaba a cargo de la seguridad en el módulo 4. 

Antes de prender fuego, Fuentes Martínez había destrozado una buena parte de la celda, de acuerdo a la denuncia informada por Gendarmería. 

“El citado funcionario concurre de forma inmediata al sector con el motivo de controlar la situación antes descrita, en donde al habilitar la celda se percata que el recluso habría generado destrozo de la propiedad fiscal, utilizando el colchón de su celda para generar el amago de incendio, debiendo ser reducido”, indicó el documento informado al Tribunal de La Serena.

Hasta el momento, las diligencias continúan por parte de la Fiscalía de La Serena, donde están a la espera de los peritajes del Servicio Médico Legal para tomar alguna decisión para la eventual formalización del imputado. Según información de Gendarmería, el “chico ignacio” fue trasladado a la cárcel de alta seguridad en Santiago, donde quedará recluido baja estrictas medidas.

Notas relacionadas