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16 de Febrero de 2026

“El vuelo de Cucarachín”: Cómo estudiantes de un liceo de Colina lograron lanzar un globo con una peculiar mascota hasta la estratosfera

Un grupo de estudiantes del Liceo Bicentenario Santa Teresa de los Andes, en Colina, logró lanzar un globo a la estratósfera tras un año de trabajo junto a sus profesores, en un proyecto científico que buscó dejar legado y motivar a nuevas generaciones.

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Son pasadas las 04:00 horas de un día de diciembre y un grupo de alumnos comienza a llegar hasta el Liceo Bicentenario Santa Teresa de los Andes en la comuna de Colina, región Metropolitana. Es tarde y todos están cansados, pero hay un largo día por delante y una gran misión que cumplir: llevar a Cucarachín a la estratósfera.

Esa era la misión de los alumnos de Cuarto Medio Matilde Toro, Gabriel Maulen, Joaquín Gutiérrez y Alonso Osorio además de Paulina López y Franco Rodríguez que estaban en Segundo Medio en ese entonces y Victoria Henríquez, quien fue promovida a último año de Enseñanza Media. Tenían todo un año para trabajar en un globo estratosférico con la ayuda de sus profesores Pablo Pailamilla y Javier Corvalán.

El proyecto parte porque el profe nos dice que él había realizado ese proyecto antes, pero que no lo pudo recuperar. Nos pregunta si queremos hacerlo y con Maulen nos pusimos a buscar gente. Entre eso llega Joaquín y después nace la idea de poder reclutar gente de cursos más pequeños para dejar un tipo legado y que ellos puedan seguir haciendo este tipo de proyectos”, explica Matilde en conversación con The Clinic.

El vuelo de Cucarachín

Si bien en los videos publicados en las redes sociales del grupo, se que el vuelo de Cucarachín a la estratósfera fue relativamente fácil, está lejos de ser eso. Se trató de un año lleno de trabajo, búsqueda de financiamiento, la logística del vuelo para su posterior aterrizaje y rescate. Gabriel comenta que junto a Matilda y Joaquín estaban en un electivo de Física cuando llega el profesor con esta idea y les pareció una perfecta idea para aplicar lo aprendido.

“También reforzó el trabajo en equipo porque al principio nos costaba mucho organizarnos, a veces no nos respondíamos ni los mensajes. Pero ya después fuimos aprendiendo y fue mucho más fácil”, recuerda Matilde.

Con respecto al día del lanzamiento, el grupo recuerda que tenían que estar en dependencias del liceo a las 04:30 y fue justo el día después de la gala. “La parte del lanzamiento fue más bien nervios, ya que la primera vez no nos había resultado bien. Como que igual estábamos un poco nerviosos. Ver si el helio era el adecuado que habíamos visto, si todo lo que habíamos hecho era correcto”, indica Joaquín.

Trabajando junto a la DGAC

Hay tener en cuenta que no es llegar y lanzar un globo a la estratósfera. Se debe trabajar en conjunto con la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) con simulaciones de vuelo y recorrido. Con respecto al primer lanzamiento, Gabriel recordó que “en algún momento tuvimos bastantes problemas con eso porque la DGAC estaba viendo en tiempo real los aviones que pasaban por nuestra zona. La primera vez que intentamos lanzarlo estamos justo al lado de un foco de incendio, estaba muy cerca. Entonces ahí estuvimos como una hora esperando. Durante el segundo lanzamiento también coordinamos con ellos. La persona estuvo todo el rato monitoreando y diciéndonos en el momento exacto que nosotros podíamos lanzar“.

¿Y por qué una cucaracha? El profesor Pablo toma la palabra para explicar que “estábamos pensando en hacer algún experimento en altura, aprovechando que íbamos a estar a más de 30 kilómetros, que iba a haber menos 50 o menos 60 grados, con una presión muy baja, etc. Entonces, estábamos pensando en hacer algún experimento y ahí alguien dio la idea de lanzar una cucaracha viva para ver si era capaz de sobrevivir. Yo les dije que no, porque califica como maltrato animal, pero la broma se volvió recurrente”.

Ahí se nos ocurrió hacer una impresión 3D de una cucaracha, bautizarla como ‘Cucarachín’ y fue nuestro símbolo. Lo lanzamos, el vuelo duró cerca de unas dos horas y tardamos más de tres horas en encontrarla“, añadió Victoria.

En ese punto, el docente destacó que “el globo es no tripulado, básicamente se lo lleva el viento. Entonces, sube y cae en cualquier parte. Lo más peligroso del lanzamiento son los primeros mil metros y los últimos 15.000 metros. Porque es en esa zona donde puede chocar con un avión. Lo que nosotros usamos son unas páginas donde podemos simular la posible trayectoria del globo”.

Tras la realización exitosa de este experimento, el grupo espera que se abran más puertas para llevar un nuevo proyecto al infinito y más allá.

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