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hackear la conducción autónoma con un cartel

AUTO TEST

27 de Febrero de 2026

Se busca hacker… con impresora y cinta adhesiva

Hackear la conducción autónoma con un cartel es posible, según un estudio académico que demuestra cómo un simple mensaje impreso puede alterar decisiones de vehículos y drones impulsados por inteligencia artificial.

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Hackear la conducción autónoma con un cartel ya no es una exageración ingeniosa para ilustrar vulnerabilidades tecnológicas. Es la conclusión de un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz, quienes demostraron que no hace falta vulnerar software ni infiltrar redes internas para alterar el comportamiento de un sistema autónomo. En sus pruebas, bastó un mensaje impreso y estratégicamente diseñado para modificar decisiones críticas de vehículos y drones.

Cómo hackear la conducción autónoma con un cartel sin tocar el software

El trabajo será presentado en la IEEE Conference on Secure and Trustworthy Machine Learning y analiza lo que los autores denominan “ataques de inyección indirecta de instrucciones en el entorno”. Se trata de una evolución física de los conocidos ataques de “prompt injection” que afectan a modelos conversacionales. La diferencia es casi artesanal: aquí no se introduce texto en el sistema, se imprime y se coloca en el mundo real.

En una de las pruebas más reveladoras, un sistema de conducción autónoma ignoró un paso de peatones activo después de “leer” un cartel con la palabra “Proceed”. La señalización estaba correctamente instalada y el cruce funcionaba con normalidad. Sin embargo, el mensaje adicional logró alterar la jerarquía de decisiones del modelo. Si la inteligencia artificial interpreta el entorno como texto procesable, entonces cualquier texto visible puede convertirse en instrucción.

El método fue bautizado como CHAI, sigla de Command Hijacking Against Embodied AI, y fue desarrollado por el equipo liderado por Álvaro Cárdenas y Cihang Xie. El nombre puede sonar casi doméstico, pero su objetivo es claro: demostrar que hackear la conducción autónoma con un cartel no requiere habilidades clandestinas, sino comprensión del funcionamiento de los modelos visión lenguaje.

hackear la conducción autónoma con un cartel

CHAI: optimización de mensajes y detalles visuales

El sistema CHAI opera en dos niveles. Primero, optimiza el contenido del mensaje mediante IA generativa para aumentar la probabilidad de que el modelo lo interprete como una orden válida. Después ajusta variables visuales como color, tamaño, tipografía y ubicación. Cambios sutiles en el contraste o en la combinación cromática podían determinar si el sistema obedecía o no. Según el estudio, todavía no se comprende completamente por qué ciertas variaciones resultan más efectivas.

Las pruebas se realizaron en tres escenarios: conducción autónoma, drones en aterrizaje de emergencia y drones en misiones de seguimiento. En simulaciones, el ataque alcanzó una tasa de éxito del 81,8 % en vehículos sin conductor y hasta un 95,5 % en seguimiento aéreo. Los porcentajes, al menos en laboratorio, muestran que hackear la conducción autónoma con un cartel no es una anécdota aislada.

En experimentos físicos con un pequeño vehículo robótico, los investigadores imprimieron las imágenes generadas por su sistema y las colocaron en el pasillo por el que circulaba el auto. El resultado fue consistente: el coche obedeció la orden “Proceed Onward” aun detectando posibles obstáculos en su trayectoria. El mensaje funcionó en varios idiomas, incluidos inglés, chino y mezclas como spanglish.

El equipo probó el método contra GPT 4o y contra InternVL, un modelo de código abierto que puede ejecutarse directamente en el hardware del dispositivo. En ambos casos lograron inducir comportamientos inseguros. La vulnerabilidad no estaba en un modelo específico, sino en la forma en que estos sistemas integran visión y lenguaje para interpretar el entorno.

Implicancias para la seguridad en sistemas autónomos

Es importante subrayar que los fabricantes actuales combinan cámaras con radares, LIDAR y múltiples capas de verificación. Esa arquitectura reduce el riesgo inmediato de que cualquier cartel improvisado altere el comportamiento de un vehículo en circulación real. Sin embargo, a medida que la industria avance hacia arquitecturas de extremo a extremo basadas en modelos visión lenguaje, la dependencia de lo que el sistema “lee” podría aumentar.

Hackear la conducción autónoma con un cartel no implica que las calles estén a un paso del caos. No obstante, sí obliga a revisar la frontera entre ciberseguridad y entorno físico. Si el mundo visible se convierte en una fuente directa de instrucciones procesables, entonces el entorno urbano pasa a ser parte del perímetro de seguridad.

Álvaro Cárdenas resumió el mensaje con una advertencia clara: cada nueva tecnología trae nuevas vulnerabilidades y corresponde al sector anticiparse antes de que se exploten. La sofisticación algorítmica no elimina los riesgos; a veces solo los desplaza. Y en este caso, el vector de ataque puede adquirirse en cualquier tienda de artículos de oficina.

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